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jueves, junio 18, 2009

Y escuché la Butterfy de la Gheorghiu


Y escuché por fin la nueva versión de la Butterfly de la Gheorghiu de la que ya habé hace poco (clic).

Siendo serio y habiendo escuchado a la Sra Gheorghiu en directo (sólo en recital, eso sí), Cio Cio San no es un papel para ella en teatro. Bueno, quizás sí en un teatro "alla Bartoli", pequeño y con la orquesta con sordina.

Sin embargo, su Butterfly en disco funciona. Y muy bien, me atrevo a decir.
La pastosidad y la belleza de la voz son notables, los agudos son potentes (alguno oscilante cuando apiana) y la interpretación convence.

Gheorghiu es de las que yo llamo butterflies "matronas". No da el papel de niña de 15 años superparanada por la opulencia de su timbre, pero dramáticamente es impactante. Que me lluevan piedras y cuchillos, pero en ocasiones me recordaba a otra Butterfly del estilo: la Tebaldi.



Además, Gheorghiu evita las exageraciones dramáticas y la ñoñería (dos de los defectos más habituales entre las butterflies) y sin embargo salpica toda la ópera de detallitos y matices expresivos que hacen ver un trabajo muy estudiado, nada rutinario, del papel.

Sí, los graves están engordados y el micro ayuda mucho, pero la verdad es que me ha gustado mucho.

Otro que tampoco deja momento alguno a la rutina es Antonio Pappano, con una orquesta tensa, rica, pendiente de cada frase. Yo creo que desde la versión de Maazel (la de Scotto para CBS) no había escuchado una Butterfly tan rotunda orquestalmente. Un diez.



Y esos son los dos valores de la grabación, porque el tenor Kaufmann me parece que tiene poderío vocal pero una emisión muy fea, como abierta, y ni la Suzuki ni el Sharpless me han dicho gran cosa.

En definitiva, para mi gusto, versión de estudio recomendable por la protagonista y la orquesta. Que no sea exportable a teatro ya es otro cantar, pero como cd está más que bien. Y la Gheorghiu se quita la espinita de su anterior Puccini, esa Tosca "quierosercallas" que no hay por donde cogerla.


domingo, marzo 15, 2009

Nueva Madama




Acabadita de salir...

Una nueva Madama Butterfly en cedé.

Con Angela Gheorghiu y Jonas Kaufmann dirigidos por Pappano para Emi.


Recordemos Butterflies célebres en cedé:

- Scotto, claro. Deliciosa en la versión de Barbirolli e impactante, tremenda en la de Maazel (para CBS).

- De los Ángeles. Modélica también en la versión con DiStefano, mejor que en la posterior con Björling.

- Callas, a lo suyo, fascinante. Es como su Carmen, son ejemplares únicos, no imitables.

- Toti dal Monte. Porque está Gigli, que si no...

Y hasta aquí las Madamas de Emi.


Otras:

- Caballé. Difícil de encontrar pero no imposible. Ella está divina. Ella. El marido es de un bruto que tira para atrás.

- Tebaldi. Madama matrona. Opulenta y rotunda en sus dos versiones.

- Freni. Intérprete ideal pero sus dos grabaciones son soporíferas por culpa de los directores.

Otras que son lo único bueno de sus grabaciones porque el resto es de pena penita pena: Tomowa-Sintow (con Aragall), Miriam Gauci, Raina Kabaiwanska (recordemos también el vídeo de la Arena de Verona en el que está inmensa -aunque un poco Brunhilde-).

No conozco las versiones de Anna Moffo ni de Leontyne Price.

¿Me dejo alguna de las clásicas?


Y ahora, llegará la de Gheorghiu.
Así, sencilla y casual:


Y cuidado con esa del coro, Angela. Sí, sí, la del estampado ondulante que tanto recuerda a aquel vestido que nos sacaste en el recital de Madrid.

¿Tú has visto la peli Showgirls?

Pues no te digo nada, pero la tienes detrás.

lunes, mayo 21, 2007

Angela Gheorghiu en Madrid

Por fin Angela Gheorghiu se presenta -que ya era siglo- en Madrid después de su espantá de la Traviata de hace unos añitos.

En los quince años que lleva de carrera ha adquirido un status de divismo bastante antipático, todo sea dicho, pero eso no deja de ser bastante divertido.

La verdad, después de lo escuchado anoche, me he divertido bastante viéndola, he apreciado su voz (estaba encimita de ella) y, francamente, me ha gustado mucho.

Ya vendrán los académicos de turno y todos los que comercial=basura por sistema a decirme que no tengo ni puta idea de canto y que es un bluff de señora. Pues muy bien, vale.

La Gheorghiu es una lírica con timbre de color oscuro, que sube bien al agudo, se permite hacer alguna agilidad, tiene un volumen considerable (no es atronadora, pero una orquesta detrás no la tapa, por mucho que algunos se empeñen) y tiene unos graves aceptables (con matices).

El recital que dio anoche en Madrid fue auténtica ópera-maría: Fausto, El Cid, Manon, Carmen y cuatro de Puccini. Sólo ocho piezas. Bueno, yo prefiero que me cante 8 arias a 16 canzonettas bellinianas y rumanas, la verdad.

El recital incluía cuatro intervenciones orquestales a cargo de una Sinfónica de Madrid algo acelerada por parte de López Cobos. ¿Los nervios? ¿Es verdad eso que me dijeron en el intermedio de que la diva no se había presentado al ensayo y amenazaba con cancelar y estaban todos de los nervios o es leyenda urbana? López Cobos durante los acompañamientos estuvo pendiente cada segundo de la Gheorghiu, de cuándo respiraba, aguantaba o iba a terminar una nota.

Antes de comentar a la soprano, las partes orquestales: Obertura de Beatriz y Benedicto de Berlioz (bien), Juegos de niños de Bizet (así así), Capriccio Sinfonico de Puccini (un batiburrillo bastante desigual) y Crisantemi, de Puccini (una bonita pieza elegiaca). Ahora, al trapo:

Angela se metió al público en el bolsillo nada más empezar: apareció guapísima, con la melena ondulada y un vestido playero muy favorecedor con aire seventies, tan delgada que quitaba el hipo. Y encima canta para comenzar el recital el aria de las joyas de Fausto. Rapidísima, pero muy bien. y muy bien interpretada, que la señora tiene una capacidad expresiva tremenda. Primer aplauso atronador.

Estupenda también en el Pleurez del Cid, donde sacó vena dramática. Pequeño interludio para una pieza algo más descansadita, la petite table de Manon, que hizo muy sentida. Aplausos y un abucheo desde el 3er o 4º piso, que no es secundado.

Termina la primera parte con la habanera de Carmen. Ahí observo cómo el color de voz cambia notablemente cuando baja a los graves, que no son para nada inaudibles, pero distintos, sí. Frasea como y donde le da la gana, pero también esto es un recital y no una ópera, y francamente mejor esta habanera que su aburridísima grabación integral de la ópera.

Breve intermedio que aprovecha la Gh para cambiarse de vestido y alisarse el pelo (muy malamente). Nos aparece con un modelito blanco con motivos en rosa y negro un poco art-decô. Muy mono, pero le hace culo. La segunda parte empieza con Manon Lescaut, bien, y La Rondine, donde la señora se luce.

Durante la pausa orquestal de la segunda parte se recoloca los malos pelos a un lado (menos mal) y se cambia para sacar un espectacular vestido rojo vivo con generoso escote y mucha pedrería. ¿Maniobra de distracción para desviar que ha sustituido el Pace mio dio por el O mio babbino caro, que debería ser un bis? Un señor cercano a mí se enfada y le llama caradura. Había estado aplaudiendo a rabiar hasta ese punto, y después ya no dejó de refunfuñar.

Correctito el babbino, preparación para una intensa Butterfly, expresivísima y con el agudo final no tan extenso como todos desearíamos (eso es algo que pasa casi siempre con el bel di vedremo, ¿verdad?).

Fin oficial del concierto y ella, habiéndose comportado en todo momento como una diva encantada de ser ella misma, saluda a todos lados.

Pausa normal para aplausos y bises. Tres. El primero, Non ti scordar di me, en la que se paseó por el escenario a ritmo de vals delante de una atronadora orquesta. Aquello parecía una película musical americana de los 40, con Irene Dunne o Deanna Durbin. Después, Granada. Un despropósito. La Gheorghiu, totalmente divertida y despendolada, ininteligible (eso me da igual, que se ponga alguien a analizar a los más famosos cantantes españoles -Victoria aparte, claro- cuando cantan en alemán, francés o inglés y luego me cuente), dando pasos de baile, moviendo el culo, con la orquesta enloquecida yendo por su lado y ella por otro (la marisabidilla que tenía al lado me decía que iba un tono por debajo), las castañuelas desbocadas y el público aplaudiendo nada más empezar la canción. El despiporre.

Cuando ya creíamos que nos íbamos a casa, se marcó una pieza de una opereta rumana que no conoce ni dior. Más suavecita pero con efectista agudo final.

Fin de la función y las reacciones de siempre por parte de los de siempre.
Es decir, todo ha salido como estaba previsto: ella se ha comportado y ha cantado tal como se esperaba, al igual que el público (tanto los que han aplaudido a rabiar como los que han salido satisfechos como los que han ido a rabiar y pasarlo mal).

Yo, desde luego, me alegro mucho de haberla escuchado por fin en directo y para mi gusto, si va de divorra es porque, de momento, se lo puede permitir.

La crónica petarda y frívola, en mi blog personal haciendo clic aquí.

Lo siento, no me dio tiempo a sacar foto del segundo modelito.


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Mira

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