
Qué estrés, que si canta la Voigt, que si no se sabe el papel, que si se ha ido de Barcelona, que si la Dessì, muy ella, anuncia que va a encargarse de todas las funciones de la americana (chupa del frasco, gringa, que a mí nadie me pone en elenco alternativo)...
Pues no, al final cantó la Deborah, con Cura y Álvarez.
La Voigt tiene una voz bonita y hace las cosas muy correctas. Durante el primer acto no existió y luego no acabó metiéndose en el papel. El dúo del 2º acto fue aburrido aburrido. Sí, bueno, cantó bien, vale, pero a mí no llegó a transmitirme mucho.
Carlos Álvarez anduvo irregular. Empezó con la patata en la boca y al principio sólo proyectó bien un agudo. Mejoró en la segunda parte, bastante.
La orquesta, más pendiente de sí misma que de los cantantes y sin soltarse al lirismo en ningún momento. Desde luego no ayudó nada.
Los secundarios, dentro de la corrección y con exceso de cantantes ya mayorcitos. Tampoco me transmitió demasiado la Madelon de Irina Mishura (no salió a saludar al final).
El montaje de la Ópera de Tokio es vistoso, dinámico y con muchos elementos que podrían dar mucho juego. Pero la dirección escénica no lo permite: ya que todo es blanco, tendría que haber sido más agresiva, intensa, espectacular. No. No llega a transmitir en ningún momento la tensión de la revolución francesa ni la pasión que tiene que fluir de Maddalena. El único detalle que me gustó fue el de Chénier andando a prisión a la vez que la estructura giraba.La escena de la gavotta es un ejemplo de la sosería imperante: qué manera de desaprovecharla.
Y mención aparte merecen los anticlimáticos finales de acto. Qué manera de cagarla. Y mira que podía haber sido efectista la caída de guillotina, pero es muy lenta y el sonido grabado suena demasiado tarde. Y en el segundo acto, además, hay unos fuegos artificiales añadidos. Uno se queda como que no sabe cómo ni cuándo ponerse a aplaudir. Un poco despropósito.

Pues sí pues sí, y considerando que el Andrea Chénier no es una ópera que me entusiasme en particular, me quedé con la sensación de sí, bueno, vale, pasable, sólo eso.
