Gran fin de temporada del Teatro Real de Madrid con una de las óperas más célebres: Il Trovatore, de Giuseppe Verdi.
El mayor reclamo de estas funciones era la presencia de Anna Netrebko como Leonoda, pero tras chuparse en el último mes Nabuccos, Macbeths y recitales a tutiplén, después del recital del pasado lunes diría "¿Dos semanas en Madrid con casi 40 ºC???" Ni loca. Y encima Madrid masificada con el Orgullo y la competencia del concierto la noche anterior de otra diva, una Katy Perry auténticamente salida de madre. Hala, a descansar. En su haber también hay que decir que en unas representaciones en el Real (ya no recuerdo si fue la Tosca o la Aida) hizo más funciones de las inicialmente previstas por indisposición de otra soprano. O sea, démosle el beneficio de la duda. Aunque como me vuelva a saltar en Instagram haciendo burradas la pongo fina.
Yo no compré la entrada por la Netrebka, simplemente me tocaba en el abono A, pero conozco quien sí lo hizo.
A su sustituta, Eleonora Buratto, se le notaba que era su primera función (con el papelón de sustituir a la superdiva) y empezó con cierta cautela. Tiene un bello timbre y maneja muy bien su voz. Es de esperar que en las otras tres funciones que le quedan se suelte. También en este caso tengo el problema de que en mi cabeza Leonora es Leontyne, y contra eso no se puede luchar.
Briosa, enérgica dirección de Luisotti, lo que no quiere decir que fuera corriendo a toda prisa. No, mantuvo el ritmo, creó atmósferas, acompañó a los cantantes y nos proporcionó buenos subidones. El coro muy bien. Venga, le voy a poner una peguita, creo que no pudieron seguir bien a la orquesta en el primer cuadro (el de Ferrando), que fue rapidísimo.
George Petean es un lujazo de Conde de Luna, una voz amplia, bella, extensa, sonora, bien fraseada y con el toque de villano que requiere el papel. Bravo.
Azucena es una señora con un cacao familiar tremendo, bastante loca y que tiene un pequeño "issue" con el fuego. Clémentine Margaine se aprovechó de todo eso y compuso una gitana histriónica y excesiva. Se lo afearía a otras mezze (¡he dicho mezze!) que suplen con exageraciones sus carencias vocales, pero aquí hay que reconocer que Margaine la voz la tiene, con sus agudos, sus graves y sus cambios de dinámica. ¿Un poco show? Sí, pero de vez en cuando y más para un Trovatore, me gusta.
Muy bien Marko Mimica de Ferrando, que se marcó un primer cuadro de la ópera estupendo, contundente en el racconto y valiente en las agilidades.
Rocío Faus fue una más que correcta Ines. Tampoco el papelito le da para mucho lucimiento.
Y llegamos al protagonista de la ópera, el Manrico de Yusif Eyvazov. Creo que ya es conocida su forma de cantar. Valiente, entregado, sin sutileza alguna, se lanza a por todas al agudo y es muy efectista. Y, en efecto, hizo una Pira coronada con espectacularidad, pero el Trovador no es sólo la pira. En el Ah sì ben mio salió a la luz su irregularidad de emisión y sus cambios de color. que tiene así como tres. Casi es preferible que no intente apianar porque le queda rarísimo. Pero claro, esta ópera termina con su famosa cabaletta y luego el dúo enfurecido con Leonora, donde Eyvazov se luce. Ovación del respetable. Creo que a falta de un tenor completo para Manrico uno debe plantearse si prefiere a alguien con poco estilo pero que resulte efectista o a otro que cante mejor pero que no llegue a coronar la obra con rotundidad.
La producción. Ay, la producción. Ya lo dije en su día. No es sólo que sea fea de narices y tenebrista (esa iluminación, por favor, con el foco siguiendo desesperado a los solistas), es que el movimiento de personajes es muy malo. Qué es eso de que un cuadro termine con un duelo a espada que se queda congelado (recurso mil veces usado en esta obra) y luego A LA VISTA DE TODOS los cantantes bajen las armas y se vayan. O que Leonora e Ines se miren, junten las manitas y luego vuelvan a separarse (porfavooor). O que se vea a cantantes o actores que tienen que salir en un minuto acercarse desde el fondo y esconderse detrás de algo hasta que les toca salir. O el teatrillo del libro gordo de Petete. Y ya, para más inri, el mamotreto de melamina rollo garita de seguridad o stand de la feria Tecnochacinera.
Sin embargo he de comentar otra cosa: mi compañera de butaca llegó tarde a la función (ah, las frecuencias del metro de Madrid en verano) y tuvo que verla en pantalla en las jaulas que hay en el 5º piso. Pues en el descanso me dijo que en vídeo es una producción que se ve muy bien y es muy vistosa, que mucho mejor verla en película que enfrente del escenario. Los primeros planos, los detalles, los fueguitos... que muy entretenida, vamos. A ver si va a resultar que es lo que pretendía el regisseur.
Poco más que comentar de "crónica". Ah, sí, a Yusif Eyvazov le gritaron algo después del "Ah sì ben mio" desde la zona superior del teatro, pares. No pude entender qué le dijeron, ¿alguien lo identificó? (o fue el autor del grito, que también es muy posible)
Aquí tienes el grito
Y nada más, finaliza aquí mi temporada operística, ¡buen verano!
Aquí tienes la pira




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