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jueves, julio 09, 2026

Il Trovatore. Verdi. Teatro Real. Julio 2026

Gran fin de temporada del Teatro Real de Madrid con una de las óperas más célebres: Il Trovatore, de Giuseppe Verdi.

El  mayor reclamo de estas funciones era la presencia de Anna Netrebko como Leonoda, pero tras chuparse en el último mes Nabuccos, Macbeths y recitales a tutiplén, después del recital del pasado lunes diría "¿Dos semanas en Madrid con casi 40 ºC???" Ni loca. Y encima Madrid masificada con el Orgullo y la competencia del concierto la noche anterior de otra diva, una Katy Perry auténticamente salida de madre. Hala, a descansar. En su haber también hay que decir que en unas representaciones en el Real (ya no recuerdo si fue la Tosca o la Aida) hizo más funciones de las inicialmente previstas por indisposición de otra soprano. O sea, démosle el beneficio de la duda. Aunque como me vuelva a saltar en Instagram haciendo burradas la pongo fina.

Yo no compré la entrada por la Netrebka, simplemente me tocaba en el abono A, pero conozco quien sí lo hizo.


A su sustituta, Eleonora Buratto, se le notaba que era su primera función (con el papelón de sustituir a la superdiva) y empezó con cierta cautela. Tiene un bello timbre y maneja muy bien su voz. Es de esperar que en las otras tres funciones que le quedan se suelte. También en este caso tengo el problema de que en mi cabeza Leonora es Leontyne, y contra eso no se puede luchar.

Briosa, enérgica dirección de Luisotti, lo que no quiere decir que fuera corriendo a toda prisa. No, mantuvo el ritmo, creó atmósferas, acompañó a los cantantes y nos proporcionó buenos subidones. El coro muy bien. Venga, le voy a poner una peguita, creo que no pudieron seguir bien a la orquesta en el primer cuadro (el de Ferrando), que fue rapidísimo.

George Petean es un lujazo de Conde de Luna, una voz amplia, bella, extensa, sonora, bien fraseada y con el toque de villano que requiere el papel. Bravo.

Azucena es una señora con un cacao familiar tremendo, bastante loca y que tiene un pequeño "issue" con el fuego. Clémentine Margaine se aprovechó de todo eso y compuso una gitana histriónica y excesiva. Se lo afearía a otras mezze (¡he dicho mezze!) que suplen con exageraciones sus carencias vocales, pero aquí hay que reconocer que Margaine la voz la tiene, con sus agudos, sus graves y sus cambios de dinámica. ¿Un poco show? Sí, pero de vez en cuando y más para un Trovatore, me gusta. 

Muy bien Marko Mimica de Ferrando, que se marcó un primer cuadro de la ópera estupendo, contundente en el racconto y valiente en las agilidades.

Rocío Faus fue una más que correcta Ines. Tampoco el papelito le da para mucho lucimiento.

Y llegamos al protagonista de la ópera, el Manrico de Yusif Eyvazov. Creo que ya es conocida su forma de cantar. Valiente, entregado, sin sutileza alguna, se lanza a por todas al agudo y es muy efectista. Y, en efecto, hizo una Pira coronada con espectacularidad, pero el Trovador no es sólo la pira. En el Ah sì ben mio salió a la luz su irregularidad de emisión y sus cambios de color. que tiene así como tres. Casi es preferible que no intente apianar porque le queda rarísimo. Pero claro, esta ópera termina con su famosa cabaletta y luego el dúo enfurecido con Leonora, donde Eyvazov se luce. Ovación del respetable. Creo que a falta de un tenor completo para Manrico uno debe plantearse si prefiere a alguien con poco estilo pero que resulte efectista o a otro que cante mejor pero que no llegue a coronar la obra con rotundidad.

La producción. Ay, la producción. Ya lo dije en su día. No es sólo que sea fea de narices y tenebrista (esa iluminación, por favor, con el foco siguiendo desesperado a los solistas), es que el movimiento de personajes es muy malo. Qué es eso de que un cuadro termine con un duelo a espada que se queda congelado (recurso mil veces usado en esta obra) y luego A LA VISTA DE TODOS los cantantes bajen las armas y se vayan. O que Leonora e Ines se miren, junten las manitas y luego vuelvan a separarse (porfavooor). O que se vea a cantantes o actores que tienen que salir en un minuto acercarse desde el fondo y esconderse detrás de algo hasta que les toca salir. O el teatrillo del libro gordo de Petete. Y ya, para más inri, el mamotreto de melamina rollo garita de seguridad o stand de la feria Tecnochacinera. 

Sin embargo he de comentar otra cosa: mi compañera de butaca llegó tarde a la función (ah, las frecuencias del metro de Madrid en verano) y tuvo que verla en pantalla en las jaulas que hay en el 5º piso. Pues en el descanso me dijo que en vídeo es una producción que se ve muy bien y es muy vistosa, que mucho mejor verla en película que enfrente del escenario. Los primeros planos, los detalles, los fueguitos... que muy entretenida, vamos. A ver si va a resultar que es lo que pretendía el regisseur.



Poco más que comentar de "crónica". Ah, sí, a Yusif Eyvazov le gritaron algo después del "Ah sì ben mio" desde la zona superior del teatro, pares. No pude entender qué le dijeron, ¿alguien lo identificó? (o fue el autor del grito, que también es muy posible)

Aquí tienes el grito


Y nada más, finaliza aquí mi temporada operística, ¡buen verano!

Aquí tienes la pira





jueves, enero 17, 2013

Il Trovator! Io fremo.


Anoche fui a ver Il Trovatore de Verdi al Nuevo Teatro Alcalá (lo que era el Alcalá Palace de toda la vida), producción privada a cargo de la Compañía Estudio Lírico.

Con este tipo de producciones privadas uno ya sabe más o menos con lo que se va a encontrar: unos decorados low cost y unas prestaciones musicales que pueden oscilar mucho. Recuerdo una Turandot más que satisfactoria en San Sebastián de los Reyes de la que ya hablé por aquí pero también una Carmen totalmente horripilante en un teatro de la Gran Vía en la que todo rechinaba: pelucas de nylon del chino, vestuario espantoso y unas voces que competían con la orquesta a ver quién entraba más veces a destiempo y lo hacía peor. Un horror.


De Estudio Lírico me habían dado buenas referencias, por el bicentenario Verdi van a programar Rigoletto, Traviata y Trovador y me animé a ir a esta última, que siempre es agradable ir a ver algo de ÓperaMaría (de repertorio), que para rarezas ya tenemos la de Disney en el Real para los próximos días. Además, parece que el Trovador se programa menos en los grandes teatros que otras obras verdianas (recordemos la última y espantosísima producción clics de Famobil style en el Liceo). De hecho, creo que he visto en mi vida más Macbeths que trovadores, fíjate.

El caso es que allá que nos fuimos. Primera impresión: el teatro me gusta: sala ovalada con el patio de butacas bastante amplio, entresuelo y dos anfiteatros. Todo muy nuevo e impecable (aprende, teatro Compac Gran Vía, joer). Más del 50% de aforo, yo diría. Bien para un miércoles. Y como arriba del todo estábamos sólo 6 personas, nos bajaron un piso más abajo, y en el primer descanso ya nos bajamos nosotros solitos a un palco de entresuelo, o sea que estupendo.


Segunda impresión: ni un programa o por lo menos un papelito informativo. Nadie sabía quién cantaba. Y vale que hay que ahorrar costes, pero un poquito de información viene bien, aunque sea el mismo folleto para las tres óperas. Sobre todo porque no es nada fácil encontrar en Internet ni fotos ni detalles de la compañía. En uno de los descansos pude ver el reparto en un papelito pegado en la puerta de entrada.

Respecto a los resultados musicales, tengo que decir que me pareció una propuesta modesta, pero muy honesta. Todo gracias a la labor de la directora musical, Elena Herrera, que llevaba la orquesta con muchísimo cuidado, atenta a los matices, pendiente siempre de los cantantes y del coro. La verdad, sonó la mar de bien, muy lejos del chis-pun chis-pun verdiano que se escucha hasta en los mejores teatros. Francamente la prestación orquestal (habría unos 30 músicos máximo, calculo) fue lo mejor de la función, y lo más calurosamente aplaudido al final. Brava la señora.

Entre los solistas hubo un poco de todo. Corrección en algunos y limitaciones en otros. Tampoco voy a entrar en detalles por el tipo de producción que es, y porque cada día el reparto es distinto. Todos estuvieron entregados y cumplieron, en especial las voces femeninas. Rebeca Jacobs empezó un con una Leonora "yo todo lo canto en forte" pero me sorprendió en el último acto aguantando como una jabata, salvando agilidades y matizando el final. Y por encima de todos destacó la voz penetrante, potente y timbrada de Inés Olabarria como Azucena. Bravissima.


Muy bien el coro masculino (algún tenor un poco desmandado) y un poquito más endeble el femenino.

En la parte negativa tenemos la dirección escénica y los decorados.
Vale que Il Trovatore es bastante estática a pesar de que ocurran muchas cosas, y que se presta a una concepción escenográfica clásica pero joder, es que se pasaba. Ya en la segunda escena me esperaba yo el clásico acercamiento de manos entre Inés y Leonora que ocurre en TODOS los trovatores que he presenciado: Las dos juntan sus manos a la altura del pecho, se acercan y luego se separan suspirando. SIEMPRE. Vale, asumido. Pero lo del estatismo total no puedo con ello: todos parados hasta que terminan de cantar y luego se ponen a hacer lo que les toca. O eso de que se vea claramente a los intérpretes estar esperando un rato en las cajas laterales antes de entrar. Por no hablar de los finales de cada escena. Arcaico total.


Los decorados ya sé que son de chichinabo porque no hay presupuesto. Pero joer, un poquito de "buen gusto" no vendría mal. Prefiero los telones pintados a las dos estructuras pintarrajeadas para que parecieran de piedra y que servían para todo. Aunque quizás, no, porque en la única escena con telón pintado al artista se le fue un poco la mano en la frondosa vegetación y pensó que a un castillo aragonés del siglo XV le pegaban muy bien unas columnas griegas. En fin.

Respecto a la fama de incomprensible del argumento de Il Trovatore, esta vez hice un experimento: llevé a mi tx sin que conociera previamente nada de nada, a ver si se enteraba de algo. Pero con él no vale, porque cuando va a la ópera se dedica a mirar cómo cantan y todos los detalles de la escena, y ni siquiera lee los sobretítulos. O sea que tendré que hacerlo con otro. Y es que la historia puede que tenga unos recovecos algo liosos, sobre todo si hay que contársela a alguien, pero lo que ocurre en escena tampoco es que sea tan complicado, ¿no?

Para los tiquismiquis, se hicieron los cortes habituales en la partitura: no se hacen las repeticiones de las cabalettas ni el Tu vedrai che amore in terra.


Resumiendo, que salimos todos bastante contentos, que nos pareció un espectáculo modesto, pero digno, decentemente cantado y con muy buena orquesta, con una relación calidad/precio más que aceptable. Ofrece lo que se espera de ello. Nosotros pagamos la entrada más barata y bajamos a las de precio más caro, pero en páginas tipo Atrápalo, VentePrivé y similares tienen ofertas de butaca de patio a los mismos precios. Recomendable si eres consciente de a qué tipo de espectáculo vas.

Ah, y llevé las entradas en el Passbook de mi iPhone.
¡Moderno que es uno!


Verdi
Il Trovatore
Compañía Estudio Lírico de Madrid
Orquesta Filarmónica Mediterránea. Elena Herrera.
Carlos Silva, Rebeca Jacobs, Inés Olabarria, Fernando Álvarez, Alfonso Boruque, Akemi Alfonso, Napoleón Domínguez, Alejandro Guillén.
 Madrid. Nuevo Teatro Alcalá. Miércoles 16 de enero de 2013.



miércoles, enero 28, 2009

Trovador en la bruma

Hoy, fragmentitos de Il Trovatore con un reparto de esos que los cursis llaman "de lujo": José Carreras, Natalia Troitskaya, Elena Obraztsova y Juan Pons.

¿El problema? Pues que debe de ser una grabación de grabación de un VHS (o Beta, vete a saber) de un tomavistas del año 85. Y todo lo que se ven son brumas y sombras.

Pero tiene su gracia, es como un Trovador Fantasma.

Di tale amor:



Final del primer acto:



Stride la vampa:



Il balen del suo sorriso:



Ah si ben mio + Di quella pira:



D'amor sull'ali rosee:



Miserere:



Final primer cuadro del cuarto acto (es que lo pondría entero):



Finale:



¿Has visto algo?
Yo tampoco.
Pero bueno, escuchar sí, ¿no?

Ah, que tocaba poner cosas de Stravinski.

domingo, junio 17, 2007

Extractos de trovatore


Muy mala calidad, pero están tomados con un teléfono móvil y escondiéndomeen la parte de atrás del palco para que no se me notara en exceso.



viernes, junio 08, 2007

Explosión Cedolins

Il Trovatore, Giuseppe Verdi. Teatro Real de Madrid, 7 de junio de 2007.


Qué pena. Lo que pudo ser y no fue por la cancelación de Alagna.

Francisco Casanova imagino que puso todo su empeño, y ello es loable, pero o estaba cagao o no daba más de sí. Su actuación estuvo un par de pasos por detrás de las de sus compañeros de reparto. Y eso me cabrea, porque se supone que el tenor del cast alternativo debería ser también de alto nivel. Se le oía como cavernoso, con una extraña sonoridad. Cuando tenía que cantar con los demás... casi ni existía. Y además no se movía: siempre parado.

Espero que fueran los nervios del estreno, pero el Ah si ben mio fue mediocrito y mal fraseado, y la Pira lamentable. Ya sé que todo el Trovador no es sólo la Pira, pero está ahí y hay que cantarla y lucirse, ¿no? Curiosamente, estuvo mucho mejor en sus frases fuera de escena y en el último cuadro. Creo que volveré a verlo el día 15 (no sé), espero que mejore.

Anthony Michaels-Moore ha sido un correcto Conde de Luna, aunque no me ha emocionado en particular.

La Zajick (qué burra es, la tía) ha ofrecido su exhibición habitual de poderío y efectos que levantan el teatro. Tremenda la señora.

Pero la que se ha llevado el gato al agua ha sido Fiorenza Cedolins. Categoría, señores. No tiene un timbre especialmente bello, pero coño lo que puede hacer con la voz, si es que lo tiene todo: proyección, volumen, fiato, agilidades, agudos, graves... Qué bárbara. De quitarse el sombrero. Ah, y se canta la cabaletta de después del Miserere. Sin repetición, pero la canta.

Del resto del elenco, destacar a un Ferrando de voz interesante pero a veces inaudible y una Inés que dijo perfectamente sus cuatro frasecitas.

La orquesta, bien llevada, con ánimo y sin caer en el chunda chunda tan peligroso para los verdis. Eso sí, los metales, desajustaditos.

La producción es la misma MIERDA del año 2000 (y del dvd de Cura y Villarroel) sólo que esta vez... SIN LUZ. Las pantallas auxiliares para las butacas sin visibilidad estaban permanentemente negras. Una bazofia. Los movimientos de cantantes, inexistentes: hay que ver lo ingrato que es escénicamente el papel de Leonora como para que la pongan como una retrasada. Por no hablar de la inexistencia de movimiento en Manrico o en Azucena. Sólo el Conde de Luna parecía estar actuando aparte de cantar. De duelo de espadas aquí ni un atisbo. Como diría Manuela Trasobares, una purquería.

Gran estreno, festival de voces femeninas y puntito negro para el tenor.

Actualizo: Leo donde las rabiosillas que Francisco Casanova sufrió un ataque de asma una hora antes de la función. Si es así, ¿cómo es que cantó? ¿y cómo es que no nos pusieron la clásica locución de "el tenor se halla indispuesto pero en especial atención al teatro y al público blablablabla"?

jueves, junio 07, 2007

Las comparaciones son odiosas pero...

¿Una producción clásica totalmente estática?



¿O la saltimbanqui producción de Real / Covent Garden?



Yo no soy de los de "cualquier tiempo pasado fue mejor", pero es que las voces en este segundo fragmento... claman al cielo (las tres).

Mira

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