lunes, septiembre 28, 2026

Manon Lescaut de Puccini en el Teatro Real

 


Saioa Hernández , Szymon Mechliński, Jorge de León, Pietro Spagnoli, Albert Casals, Javier Castañeda, Mercedes Gancedo, Mikeldi Atxalandabaso, Javier Franco, Nicola Luisotti, Carlos Wagner. Teatro Real. Madrid, 27 de septiembre de 2026


Función del segundo reparto de Manon Lescaut, con Saioa Hernández y Jorge de León de protagonistas.

Ópera muy bien articulada con un Luisotti en la dirección musical que sabe llevar las riendas del drama, con una orquesta que le responde y que, para mí, sonó estupendamente. El problema de siempre con este señor, que cuando se emociona le mete decibelios de más que vienen muy bien para la tensión dramática, pero obliga a los cantantes a estar gritando.

Afortunadamente la pareja protagonista no tiene problema en superar la muralla orquestal que tienen delante.

Creo que es la vez que mejor he visto a Jorge de León. Me ha encantado su seguridad en el agudo y su ya conocida potencia vocal. Por supuesto que se le puede pedir más matización, pero para el papel de Des Grieux me ha parecido muy adecuado.

Saioa Hernández, prodigio vocal, detallista, buena actriz. Tiene para mí el pero de esos dos registros vocales tan distintos: arriba brillante, abajo esa voz de pecho. Y luego es tan perfeccionista que no se excede en exhibiciones vocales (que podría), su canto es controladísimo, no alarga ni comete excesos para agradar al público. Que está muy bien, pero alguna "salida de madre" efectista no le viene mal a este papel. 

Szymon Mechliński compuso un buen Lescaut, potente de voz y correcto de actuación. Pietro Spagnoi, más que suficiente Geronte. Bien. Entre los comprimarios destacar a Mercedes Gancedo cantando el madrigal. De Albert Casals como Edmondo no puedo decir mucho porque... no lo oí.

La puesta en escena no es que necesite de libro de instrucciones para entenderse, porque el argumento se sigue perfectamente, pero sí para saber algunos simbolismos que, sinceramente, se me escapaban pero me dio igual porque yo me limité a dejarme llevar por la historia y la música. A mí el que Manon haga un amago de pole dancing en vez de bailar gavotas la verdad me da igual. Y si al final hay seis manones en escena es que ni le presté atención. Imagino que en el programa de mano estará el típico artículo de Matabosch explicándolo todo, pero ayer llegué al límite de tiempo y no lo he leído. Me quedo con los muy apropiados juegos de luces y la desoladora escena final.

Teatro bastante lleno pero con laterales y última fila de gallinero despejados, me sorprendió. Buen inicio de temporada.



lunes, septiembre 14, 2026

Luisa Fernanda en el Teatro de la Latina




Después de la penosa experiencia de ver La Rosa Del Azafrán hace unos años interpretada por la compañía L'Opera Amore (de Marco Moncloa) en el Teatro Amaya, no tenía intención yo de repetir, pero fui al Teatro de la Latina a ver la Luisa Fernanda con esta misma compañía.

Una amiga mía venía de Alemania y quería ver zarzuela, así que compramos entradas.

He de decir que el resultado fue bastante mejor del esperado. Evidentemente se trata de una producción privada, con medios muy limitados y donde se nota mucho la escasez de presupuesto: los decorados son tres puertas, un árbol, una mesa, un banco y tres sillas. El vestuario parece sacado de la sección de disfraces del chino de al lado. El cuerpo de baile es UNA bailarina. Y la dirección escénica no es que sea tradicional, es que es inexistente.

Sin embargo disfrutamos la velada. Primero porque la Luisa es un zarzuelón de primer orden y segundo porque en el terreno musical la cosa fue digna (no aplicable a la del teatro Amaya). Una orquesta reducida pero suficiente (de intérpretes jovencísimos por lo que pude atisbar) sacó adelante la partitura a pesar del descontrol de los metales. Correcto. El coro, 12 personas que hacían también los papeles comprimarios, correctos también.

Solistas: Luisa Fernanda fue Paola Leguizamon, una mezzo colombiana de potente voz. Lástima que el rol sea tan amargado y antipático. Estuvo muy bien. La duquesa Carolina fue Raquel Albarrán, elegante y cumplidora, luchando contra un espantoso vestido rosa chicle. Vidal Hernando fue Pablo Rossi, voz madura muy apropiada para el papel, sacando los matices. Y Javier el tenor fue Julio Morales, quien por lo que veo ha estado en varios musicales. Sacó los agudos de este complicado rol, todos en forte, pero los sacó con seguridad. He visto a tenores de renombre en teatros más principales pasarlas canutas cantando el Javier, así que ole por él. Me pareció muy interesante la voz de Rosita, la soprano riojana Vanesa Ruiz. Amelia Font demostró que lo suyo son tablas y lo demás tonterías. Y me hizo ilusión ver a Ricardo Muñiz, antaño tenor protagonista de zarzuelas, como Don Florito.

En el último entreacto el director musical se volvió al público y nos comentó que la fundadora de la compañía y directora de orquesta tenía por costumbre en ese punto hacer cantar al respetable la mazurka de las sombrillas y que lo tenían ya como tradición. Y allá que nos pusieron unos sobretítulos de karaoke y todos a cantar como buenamente podíamos el "A San Antonio por ser un santo casamentero". Evidentemente, la audiencia se puso como loca. Una experiencia.

Al finalizar la función el director de la compañía, Marco Moncloa, soltó su ya característico discursito a favor de la zarzuela (digo ya característico porque en La Rosa del Azafrán también lo hizo, así que imagino que siempre lo hace) con menciones despectivas a los musicales y un aire muy poco humilde de ganas de arengar a las masas. Desconecté por completo, me puse a mirar el móvil y no le hice ni caso.

Y esa fue la experiencia. Por supuesto no es equiparable a la de un teatro de gestión pública y hay que tener en cuenta las características. Y nosotros disfrutamos dentro de lo que cabe.

jueves, julio 09, 2026

Il Trovatore. Verdi. Teatro Real. Julio 2026

Gran fin de temporada del Teatro Real de Madrid con una de las óperas más célebres: Il Trovatore, de Giuseppe Verdi.

El  mayor reclamo de estas funciones era la presencia de Anna Netrebko como Leonoda, pero tras chuparse en el último mes Nabuccos, Macbeths y recitales a tutiplén, después del recital del pasado lunes diría "¿Dos semanas en Madrid con casi 40 ºC???" Ni loca. Y encima Madrid masificada con el Orgullo y la competencia del concierto la noche anterior de otra diva, una Katy Perry auténticamente salida de madre. Hala, a descansar. En su haber también hay que decir que en unas representaciones en el Real (ya no recuerdo si fue la Tosca o la Aida) hizo más funciones de las inicialmente previstas por indisposición de otra soprano. O sea, démosle el beneficio de la duda. Aunque como me vuelva a saltar en Instagram haciendo burradas la pongo fina.

Yo no compré la entrada por la Netrebka, simplemente me tocaba en el abono A, pero conozco quien sí lo hizo.


A su sustituta, Eleonora Buratto, se le notaba que era su primera función (con el papelón de sustituir a la superdiva) y empezó con cierta cautela. Tiene un bello timbre y maneja muy bien su voz. Es de esperar que en las otras tres funciones que le quedan se suelte. También en este caso tengo el problema de que en mi cabeza Leonora es Leontyne, y contra eso no se puede luchar.

Briosa, enérgica dirección de Luisotti, lo que no quiere decir que fuera corriendo a toda prisa. No, mantuvo el ritmo, creó atmósferas, acompañó a los cantantes y nos proporcionó buenos subidones. El coro muy bien. Venga, le voy a poner una peguita, creo que no pudieron seguir bien a la orquesta en el primer cuadro (el de Ferrando), que fue rapidísimo.

George Petean es un lujazo de Conde de Luna, una voz amplia, bella, extensa, sonora, bien fraseada y con el toque de villano que requiere el papel. Bravo.

Azucena es una señora con un cacao familiar tremendo, bastante loca y que tiene un pequeño "issue" con el fuego. Clémentine Margaine se aprovechó de todo eso y compuso una gitana histriónica y excesiva. Se lo afearía a otras mezze (¡he dicho mezze!) que suplen con exageraciones sus carencias vocales, pero aquí hay que reconocer que Margaine la voz la tiene, con sus agudos, sus graves y sus cambios de dinámica. ¿Un poco show? Sí, pero de vez en cuando y más para un Trovatore, me gusta. 

Muy bien Marko Mimica de Ferrando, que se marcó un primer cuadro de la ópera estupendo, contundente en el racconto y valiente en las agilidades.

Rocío Faus fue una más que correcta Ines. Tampoco el papelito le da para mucho lucimiento.

Y llegamos al protagonista de la ópera, el Manrico de Yusif Eyvazov. Creo que ya es conocida su forma de cantar. Valiente, entregado, sin sutileza alguna, se lanza a por todas al agudo y es muy efectista. Y, en efecto, hizo una Pira coronada con espectacularidad, pero el Trovador no es sólo la pira. En el Ah sì ben mio salió a la luz su irregularidad de emisión y sus cambios de color. que tiene así como tres. Casi es preferible que no intente apianar porque le queda rarísimo. Pero claro, esta ópera termina con su famosa cabaletta y luego el dúo enfurecido con Leonora, donde Eyvazov se luce. Ovación del respetable. Creo que a falta de un tenor completo para Manrico uno debe plantearse si prefiere a alguien con poco estilo pero que resulte efectista o a otro que cante mejor pero que no llegue a coronar la obra con rotundidad.

La producción. Ay, la producción. Ya lo dije en su día. No es sólo que sea fea de narices y tenebrista (esa iluminación, por favor, con el foco siguiendo desesperado a los solistas), es que el movimiento de personajes es muy malo. Qué es eso de que un cuadro termine con un duelo a espada que se queda congelado (recurso mil veces usado en esta obra) y luego A LA VISTA DE TODOS los cantantes bajen las armas y se vayan. O que Leonora e Ines se miren, junten las manitas y luego vuelvan a separarse (porfavooor). O que se vea a cantantes o actores que tienen que salir en un minuto acercarse desde el fondo y esconderse detrás de algo hasta que les toca salir. O el teatrillo del libro gordo de Petete. Y ya, para más inri, el mamotreto de melamina rollo garita de seguridad o stand de la feria Tecnochacinera. 

Sin embargo he de comentar otra cosa: mi compañera de butaca llegó tarde a la función (ah, las frecuencias del metro de Madrid en verano) y tuvo que verla en pantalla en las jaulas que hay en el 5º piso. Pues en el descanso me dijo que en vídeo es una producción que se ve muy bien y es muy vistosa, que mucho mejor verla en película que enfrente del escenario. Los primeros planos, los detalles, los fueguitos... que muy entretenida, vamos. A ver si va a resultar que es lo que pretendía el regisseur.



Poco más que comentar de "crónica". Ah, sí, a Yusif Eyvazov le gritaron algo después del "Ah sì ben mio" desde la zona superior del teatro, pares. No pude entender qué le dijeron, ¿alguien lo identificó? (o fue el autor del grito, que también es muy posible)

Aquí tienes el grito


Y nada más, finaliza aquí mi temporada operística, ¡buen verano!

Aquí tienes la pira





Mira

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