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martes, julio 07, 2015

El extraño Trittico (Goyescas, Domingo & Schicchi)

 
Programa doble de Goyescas + Gianni Schicchi en el Teatro Real de Madrid que se convirtió en triple: Plácido Domingo, debido a la reciente muerte de su hermana, no se sentía con ánimo de encarnar el personaje principal de la ópera cómica, con lo que canceló, y en su lugar, en especial atención al público de Madrid, ofreció un mini-concierto entre ambas obras.

Y así empezó este extraño Tríptico.


Goyescas, de Granados, es una ópera puñetera. La partitura es de una exquisitez tremenda, que conjuga partes líricas con partes más folklóricas en un engranaje que tiene que saber ser interpretado en su justa proporción e intensidad.

El problema que tiene es que el argumento es una anécdota, el texto es bastante infumable y la progresión dramática es nula, con lo que hay que interpretarla muy bien para que no resulte un tostonazo de no te menees.

Si además la versión es en concierto "semiescenificado"... huy, estamos en la cuerda floja.

Y nos caímos con todo el equipo.

Porque el primer cuadro fue tal desastre que ya no se pudo levantar aquello. Guillermo García Calvo llevó durante toda la obra la orquesta a trompicones. El inicio de la obra fue un desbarajuste absoluto: el coro pegando gritos y sin que se les entendiera una palabra, mientras que la orquesta iba por otro lado. Se perdieron toda la gracia y fuerza que tiene que tener el "Vivan las Manolas" de la segunda escena. Y esto es cuestión de trabajo y ensayos.

Luego aparecieron los solistas.... que iban como si pasaran por allí y les hubieran invitado a cantar. Decepcionante.

La única que me pareció que se implicaba en la ópera fue María Bayo (Rosario, la prota). Sí, es cierto, tiene sus cosas: el agudo en bocina, el grave hablado, la emisión tan suya... pero fue la única que proyectaba, que interpretaba y que se metía dentro de la ópera. ¿Qué me faltó? Canto legato. Iba como dando una nota aquí y otra allá. ¿Culpa de ella o de la dirección musical? Póngansele todas las pegas que se quiera a su estado vocal actual, pero destacó por encima de todos.

Primera parte de este tríptico: Goyescas. Un horror.


Antes del descanso, mini concierto de Plácido Domingo en papeles baritonales.

Lo de este hombre es sorprendente. Mira que sus incursiones en la cuerda de barítono no me acaban de convencer (recuerdo su desastroso Rigoletto televisado, por ejemplo), pero anoche se marcó tres intervenciones excepcionales en las que estuvo francamente bien, sin forzar ni colorear artificialmente en exceso los graves y con ese brillo de timbre tenoril que le queda y que hace que nos regale sonidos que enamoran.
Nemico della patria, de Andrea Chénier (Giordano), Pietá, rispetto, amore, de Macbeth (Verdi) y el dúo de La Traviata (Verdi). Sin que sea pasión de fan, lo digo de corazón: antológicas. Terminó con un bis de Luisa Fernanda de Moreno Torroba (Por el amor de la mujer), ya agotado y sin lucirse.

En el dúo de La Traviata lo acompañó Maite Alberola (que empezó rasgando pero se entonó enseguida e hizo una Violetta sensacional). Y entre sus intervenciones salieron Luis Cansino a hacer una arietta de Falstaff (gracioso) y Bruno Praticò a destrozar una de la Cenerentola. Lo más comentado fue que parecía que competían a ver cuál de los dos estaba más gordo. Porque joder, señores, que parecía patrocinado por Biomanán, no se trata de estar figurín, pero esos kilos son ya problema de salud.

En fin, que la segunda parte de este Tríptico fue estupendo, muy bien señor Domingo, muchas gracias.


Descanso y... Gianni Schicchi de Puccini.

Otra ópera a la que también hay que saberle sacar el jugo y en la que la orquesta (dirigida por Giuliano Carella) empezó también un poco remolona.
Pero aquí no pasa como con Goyescas, tan delicada, tan endeble. Gianni Schicchi tiene tanta entidad que sólo la obra en sí puede con todo: te envuelve la gracia del argumento y la fuerza de una partitura que no deja de sorprender.

Si además los intérpretes están bien, mucho mejor.
Nicola Alaimo hizo el papel protagonista sin excesos cómicos y con voz más que suficiente (y también kilos, qué barbaridad, cómo está de orondo el señor).
Maite Alberola cumplió con creces, destacando en el aria.
Secundarios de los de decir "qué gusto": Elena Zilio, Vicente Ombuena, Eliana Bayòn (deliciosa voz), María José Suárez, Francisco Santiago, Tomeu Bibiloni, Valeriano Lanchas... todos bien e interpretando de manera cómica pero sin pasarse.


¿Algún lunar?
Ay, pues sí.
Albert Casals (que cantó tres frases en Goyescas) promete: tiene -aparte de buena planta- una voz bonita y bien proyectada durante las frases aisladas, pero cuando le tocó abordar el aria "Firenze è come un albero fiorito" no pudo con ella. Se ahogó, lo pasó fatal, no llegó y hasta galleó al final. Y lo lamento, pero si se contrata a alguien para que cante el Rinuccio es para que pueda con ese aria y con el dúo final, en el que menos mal que estaba Maite Alberola. 
Pese a este lunar, un conjunto notable de cantantes.

La producción lleva el sello de Woody Allen. No se esperen genialidades ni originalidades. Tiene un par de detallitos que se salen de lo normal (la actitud de Lauretta, que es una zorruscla, el final, o cómo camuflan al pover Buoso) pero en conjunto es una puesta muy tradicional. Ah, sí, salen unos títulos de crédito iniciales con nombres graciosos en italiano.

Lo que digo, que al final la que triunfa es la ópera, y de Gianni Schicchi se sale (casi) siempre con una sonrisa y aplaudiendo mucho. 

Tercera parte del extraño Tríptico: Gianni Schicchi de Puccini: Muy bien.


Enrique Granados
Goyescas
María Bayo, Andeka Gorrotxategi, César San Martín, Ana Ibarra, Albert Casals
Guillermo García Calvo

Concierto Plácido Domingo

Giaccomo Puccini
Gianni Schicchi
Nicola Alaimo, Maite Alberola, Albert Casals, Elena Zilio, Valeriano Lanchas, Vicente Ombuena, Bruno Praticò, Eliana Bayón, Luis Cansino, María José Suárez, Francisco Santiago, Tomeu Bibiloni, Federico de Michelis, Francisco Crespo, Darío Barón, Gabi Nicolás.

martes, enero 20, 2009

La carrera del libertino


Igor Stravinski
The Rake’s Progress
Teatro Real de Madrid, lunes 19 de enero de 2009

Toby Spence, Johan Reuter, María Bayo, Daniela Barcellona, Darren Jeffery.
Christopher Hogwood, Robert Lepage.


Muchas ganas tenía yo de asistir a este Stravinski que es una delicia musical. Es una ópera con lenguaje musical del siglo XX pero con estructora de ópera clásica, con sus recitativos, arias cavatina/cabaletta, concertantes... Me fascina. Eso sí, tiene dos escenas que se hacen eternas (la del manicomio y la de Tom y Shadow decidiendo el matrimonio con Baba) y si la orquesta no mete un poquito de tralla te puedes acabar durmiendo.

Si además te la ponen en una producción supermegaespectacular que es rompedora sin ser payasa y a la vez es respetuosa con el libreto y coherente dramáticamente, miel sobre hojuelas.


Sobre el papel, claro, porque el resultado al final ha sido un... ay, sí, vale, buena velada, pero no maravillosa.

Primero, la división de la ópera en dos partes en vez de cortar por los actos. Sí, hacer tres actos hubiera supuesto media hora más en el teatro, pero el público estaría más descansado, con más atención y no se hubiera producido la desbandada instantánea que ha dejado desierto el teatro en cuanto ha caído el telón. En el entreacto dos amigos me comentaban que no se podían concentrar en la ópera por cansancio. Un lunes, día laborable después del fin de semana y con los sonidos arrulladores stravínsquicos puede ser mortal. Menos mal que las incómodas butacas del Teatro Real y el Red Bull hicieron su trabajo conmigo.



Después, la dirección musical. No sé si Hogwood ha querido recalcar la parte más arcaica de la música de Stravinski o qué, pero ha habido momentos muy monótonos, especialmente en el segundo acto.

Tercero, las toses. Hoy ha sido insoportable. Un señor en la tercera fila de Paraíso no ha parado durante toda la segunda parte. Las toses son contagiosas y en cuanto tose una persona hay efecto dominó. Y no te creas que la gente se corta o se pone un pañuelo, no, cuanto más estentórea la tos, mejor. Horrible.



El reparto ha estado muy equilibrado. Toby Spence ha sido una maravilla de Tom, un tenor de voz no muy grande pero clara y penetrante, con agilidades, agudos y aunque el grave tenía un color distinto, era perfectamente audible. Me ha encantado.

Johan Reuter ha cumplido perfectamente como Shadow. ¿Que le faltaba un punto más de fiereza? Puede, pero le ha sabido dar el toque ladino y canalla al personaje.


Para Baba La Turca en vez de la mezzo de prestigio ya mayor con la voz cascada se ha escogido a una en plenas facultades, la Barcellona. Muy bien, se la notaba disfrutando del papel y dando rienda suelta a la expresividad sin pasarse de caricatura.

Darren Jeffery, más que correcto como Trulove y... altísimo, oye, que le sacaba una cabeza a todo el mundo (a la Bayo dos o tres) menos a la Barcellona no, que también debe de ser una torre de mujer.


Y María Bayo. Ay María Bayo. En principio tiene la voz adecuada para el papel... si lo hubiera cantado hace 10 o 15 años. Su timbre penetrante le va de perlas al rol de Anne, y ha hecho cosas muy musicales y muy bellas (el final, sobre todo, y algún concertante), pero el momento culminante, su gran aria del final del primer acto, ha sido como salvada por los pelos. Los ornamentos de la cavatina han sido pobretones, ha estado calante y el agudo final era un "venga, lo doy como puedo y me voy corriendo". No me gusta meterme con ella porque parece ser deporte nacional, pero jo, la he visto en cosas mejores. He escuchado el mp3 de la función que se retransmitió por radio, estuvo mucho mejor que anoche.



El montaje, ya he dicho, con muchas posibilidades, sorpresas y momentos conseguidísimos, como el viaje en coche, la despedida de Anne de su casa, las escenas de la piscina, el cementerio... merece la pena verlo. Está en DVD en su estreno en La Monnaie y se puede encontrar en divx hurgando por ahí.

Ah, a mí que no me digan, pero el que hacía de nadador LLEVABA RELLENO EN EL PAQUETE.


¿Comparaciones? Siempre será referencia obligada esa MARAVILLA de producción de David Hockney que se puedo ver en Madrid en el teatro de la Zarzuela (Rosa Mannon, Felicity Palmer y François LeRoux, creo recordar entre los cantantes) y que también está en vídeo con Felicity Lott, Rosalind Elias y Samuel Ramey.



No será una de mis óperas de cabecera, pero de vez en cuando es muy saludable escucharla.

En la próxima entrada, más fragmentos de esta producción, tanto en audio como en vídeo.

jueves, marzo 08, 2007

I pagliacci. teatro Real. Madrid 2007

Y la segunda parte del programa: Los Payasos de Mascagni.

No he comentado antes que por una genialidad del director de escena, el prólogo de los Payasos se interpretó antes de Cavalleria, en un intento de crear un conjunto dramático realista etc etc... Lo que teatralmente puede ser válido, musicalmente queda como un pegote y se carga la unidad de las óperas. Además, si las hubieran puesto las dos seguidas sin intermedio, podría haberse notado ese sentimiento unitario, pero no.



De todas formas, I Pagliacci no es una de mis óperas favoritas en absoluto. Vale que tiene momentos muy bonitos, como las dos arias de Canio o el dúo Nedda-Silvio, pero el resto no me llega nada. No sé, supongo que es por mi animadversión a todo lo circense y a la Commedia dell'Arte.

Como Canio estuvo Vladimir Galouzine. Si hace diez años era un tosco y rudo Calaf, hoy es una mala bestia como Canio. Bruto es poco. Se le podría definir como una voz totalmente baritonal con agudos de tenor. Por supuesto que la sutileza en el canto no es lo suyo. Hizo un Payaso de lo más burro. Muy efectista y efectivo.

A María Bayo sus antifans se la tienen jurada. A ver, la mujer cala arriba y llega con truquitos. Empeño le pone, eso sí, y su particular timbre e interpretación fueron loables. Esta vez al menos no recibió los abucheos de su Doña Ana de la temporada pasada (en la que en mi opinión estuvo ocrrectísima salvo en un concertante donde se le fue la bola y dsafinó todo lo que quiso y más). Salvo el problema del agudo, a mí me gustó como Nedda.

El Tonio de Carlo Guelfi sí que es un despropósito. Si bien en el prólogo cantó algo, en la ópera se limitó a chillar y hacer excentricidades cómicas en vez de cantar.

Ángel Ódena me sorprendió porque lo llevo escuchando muchos años y es la primera vez que me gustó, tanto de timbre como de interpretación. Muy bien.

Antonio Gandía, escasito de volumen, se lució en el fraseo de su serenata. Bien.

La orquesta, más ajustada aquí que en Cavalleria. Muy buen intermezzo.

La escena, un horror. Un par de fotos gigantes de Anita Ekberg en la fontana de Trevi más vistas que el tebeo y el carromato de siempre. Los figurines, todos grises y uniformes. Bastante espantoso todo.

En conjunto, salvo la escenografía, todo muy aceptable. Eso sí, a mí me llega más Cavalleria.

Mira

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