jueves, febrero 23, 2012

Composición de los abonos 2012 - 2013 del Teatro Real

 
Sorprendentemente, me ha llegado ya la renovación de abonos del Teatro Real de Madrid. Se ve que están necesitadillos de dinero, porque siempre es todo como un par de meses más tarde.

Veamos, en mi turno B me han tocado el Roberto Devereux con la Gruberova (no soy de los que pegan alaridos en cuanto sale a escena, aviso) y la Zauberflöte de campanillas coproducida con Baden-Baden. En contrapartida, no me entran ni Los Pescadores De Perlas ni la Suor Angelica. Un fastidio. Pero vamos, no me quejo.

Como en la web del Teatro Real no viene nada (por cierto, PENOSO que sólo esté en español cuando ya nos ponen sobretítulos bilingües en las representaciones), aquí va un cuadro con la composición de abonos de la temporada de ópera 2012 2013:


Y aquí otro de los abonos de ballet (qué poco me gusta llamarlo "danza") y los no renovables:

No sé, lo mismo me pillo uno de las Noches del Real I para ver a Joyce DiDonato y el Requiem de Verdi.

Porque lo de coger un reducido para que me entren los Pêcheurs de perles  y la Suor Angeica y así no tener que estar pendiente luego de comprar entradas sueltas lo veo un poco excesivo.

Y ahora lo que más nos interesa: ¡Los Precios!
  
Bueno, me han subido 3 € por función, tampoco me quejo mucho. y además creo que por primera vez hay un descuento para abonados (ya era siglo). Y por lo menos no hacen la chapucería del Liceo de meter recitales y ballets a punta pala y subir así el importe global a lo bestia, que fue la razón fundamental por la que cancelé mi abono de Barcelona. Que las entradas de las óperas a las que no iba era sencillo recolocarlas pero las de recitales y ballets me las tenía que comer con patatas, directamente.

Los precios de las butacas sueltas, aquí:
No sé, 324 eurazos por una entrada de patio en estreno me parece una auténtica barbaridad. Luego dirán que está lleno, sí, pero con las entradas de última hora para jóvenes, que tienen un descuento del ¡90%! 
 

Y ya, para completar la información, el plano de butacas del Teatro Real. Ojo, que es el de localización, no el de calidad, que ya sabemos que hay muuuuuuchas localidades sin visibilidad. Y las fechas de salida a la venta de las entradas para cada ópera.


Por petición popular, aquí va también el plano de visibilidad:


¿Contentos?

lunes, febrero 20, 2012

Media Clemenza



Media Clemenza.
Es que fue lo que vi, porque un súbito malestar provocó que en el descanso tuviera que llamar para que vinieran a por mí y me llevaran a casa.
Y tranquis, que el malestar no lo provocó la ópera.
Que me dio rabia no poder acabar de verla entera, y eso que a mí La Clemenza di Tito es una obra que me suele parecer un muermo.
Pero mira, ayer estaba disfrutándola bastante.

Lo primero, por la orquesta, que sonaba con brío y lejos del piloto automático neoclásico que se le suele poner a Mozart. Ese entusiasmo se transmitió también al coro, esta vez un poco gritón de más para mi gusto. Pero vamos, en general creo que más que notable la prestación musical.

 
Después, por una escenografía muy cuidada. Al principio ves el escenario todo blanco con tres paredes y tres puertas y te temes lo peor, el clásico "oh cielos esto va a ser todo" que sirve para cualquier ópera. Pero después hay un juego de  aperturas de espacios y perspectivas muy envolvente.

En la dirección de cantantes puedo decir que es de las pocas veces que veo un trabajo verdaderamente actoral. Qué razón tenían en el folleto cuando decían que "el reto estaba en los recitativos". Quizás los movimientos fueran en ocasiones un tanto histéricos (especialmente la pobre Vitellia), pero realmente conseguían transmitir algo de tensión a la historia. Muy bien.




Los cantantes.
A falta de ver el segundo acto, me quedo con el Sesto de Kate Aldrich con una voz de mezzo homogénea, pastosa y generosa. A su lado, Amanda Majeski quedó un poco histriónica como Vitellia. Bien pero irregular, tan pronto no se le oía como soltaba un pepinazo. El Tito de Yann Beuron la verdad es que no pude disfrutarlo mucho. Tiene voz, presencia y línea de canto, pero no me llamó mucho. Cosas de no ver el segundo acto. Correcta Serena Malfi como Annio y escasita María Savastano de Servilia. En conjunto, un reparto más que decente. No de campanillas, pero competente y capaz de llevar a buen término la representación.

Insisto, me fastidió no poder quedarme al segundo acto.
Y no será una de esas funciones de las que sales en plan "joder qué maravilla", pero sí con la sensación de haber visto un buen Mozart.


Mozart
La clemenza di Tito
Yann Beuron, Amanda Majeski, Kate Aldrich, María Savastano, Serena Malfi, Guido Loconsolo.
Thomas Hengelbrock, Karl-Ernst Herrmann
Teatro Real, Madrid, domingo 19 de febrero de 2012

martes, febrero 07, 2012

Presentación de la programación de la temporada 2012 - 2013 del Teatro Real de Madrid

Hace un par de meses ya se anunciaron los títulos, y hoy se ha presentado oficialmente la Temporada 2012 / 2013 del Teatro Real de Madrid.

El enlace de descarga completo es éste:
http://www.teatro-real.com/_catalogo/avance/libro.pdf

Empezamos con Boris Godunov
(puff y repufff, no la aguanto)


Siguen Il Prigionero y Suor Angelica, con Deborah Polaski en ambos títulos (no sé cómo estará en la Zia Principessa, la verdad). No conozco (o no creo conocer) a la Dzhioeva. ¿René Kollo?

 

Macbetto (o Prosciuttino), de Verdi, con la Urmana de Lady

 

 The Perfect American, un Glass (tiemblo)


Così fan tutte, en producción nueva (¿no era del Real aquella tan aburrida de Flotats?) 


Don Giovanni, otra producción nueva del Real, parece ser que estamos que lo tiramos en vez de aprovechar producciones existentes. ¡¡¡Por fin Ainhoa Arteta en una ópera en este teatro!!!


La rapplesaglia, de Mercadante, a ver qué se ha traido Muti (todavía no hemos visto los dos Fígaros)


Wozzeck (y seguimos con repeticiones), con Keenlyside y Nadja Michael


La Flauta Mágica (nueva producción de Carsen, parece que la de la Fura no convenció mucho), ¡sólo tres funciones! ¿Y has visto las tres damas? Annick Massis, Nathalie Stutzman y... Rattle se trae a Magdalena Kozena.


Il Postino, ossia la función veraniega anual de Plácido Domingo en Madrid, con la Gallardo-Domâs. 5 funciones. Al que le toque ésta no le toca la Flauta, fijo.


En versión concierto:

Proyecto (¿¿¿???) de versión en concierto de Moses und Aron, con Cambreling.

Roberto Devereux, de Donizetti, para que los fans de la Gruberova puedan desgañitarse a gusto.


Les Pêcheurs de Perles de Bizet, con Juan Diego Flórez, Marius Kwiecen y la Ciofi. Una pena que no sea escenificada, con las ganas que tenía yo de exotismo y colorinchi.


Y Parsifal de Wagner.
¿Se puede aguantar en versión concierto?


Ahora habrá que esperar hasta mayo o así para ver la composición de los abonos, qué nos toca o nos deja de tocar.

También hay ballet (danza, danza, se dice danza) con un Tomeo y Julieta de Prokofiev, y recitales variados (DiDonato, Bayo, Goerne y... ¡RUFUS!)

miércoles, febrero 01, 2012

La crisis se ceba en el Liceo

La noticia ha saltado hoy:

Debido a recortes presupuestarios, el Liceu de Barcelona suspende actividad durante unos dos meses, aplica un ERE a su plantilla y suprime algunos espectáculos:


Se caen de la temporada de ópera Una tragedia florentina / El enano y Pelléas et Mélisande.

La Generalitat reduce la aportación un 15%, lo que sumado al 15% del año pasado, es un 30% (matemáticas). El Ministerio de Cultura, lo mismo. Y el mecenazgo ha bajado.

Para la temporada que viene se baraja reducir el número de funciones, no programar dos óperas al mismo tiempo para reducir gastos y ofrecer un abono sólo de óperas y más flexible.

Eso es algo que, como exabonado, me agrada leer, que joder ya lo reclamábamos desde hace años: los abonos con ballets y recitales añadidos lo único que hacen es subir el precio y que te plantees muy mucho el renovarlo.

El problema es que las entradas, que ya de por sí son caritas, subirán una barbaridad, ya verás.

Es una pena pero no puede ser el chorreo de dinero que había.

Esperaremos novedades.

martes, enero 24, 2012

Iolanta y Perséphone


Doble programa en Madrid: Iolanta de Tchaikovski vs. Perséphone de Stravisnki.

Bien.


Iolanta empieza como un cuento de Grimm y acaba como una misa de Rouco.

Iolanta es una princesa que no sabe que es ciega pero gracias al amor verdadero recupera la vista. Qué Disney es todo, ¿no? Pues no, porque el libretto se empieza a meter en berenjenales místico-religiosos que la verdad asustan un poco.

Cortapegando de un artículo leído: Iolanta es una metáfora de la necesidad de la verdad para alcanzar de la luz interior el arma del amor para vencer a la oscuridad. Pero la verdad y el amor poco podrían sin la voluntad de Dios, que es la misma Luz de origen, así que la obra se convierte en un canto a la existencia de Dios y una reverencia ante su infinita gloria.

A mitad del dúo de amor el texto de la ópera empieza con que la luz es lo primero que nos dio el Creador, y ya me estaba yo imaginando delirios cristianos de Tchaikovski hacia el final de su vida. Que a muchos homosexuales torturados les da por la vena religiosa. Y luego va y aparece un coro a capella de angelitos hablando de la Santísima Trinidad que me dejó totalmente descolocado, porque rompe toda la progresión argumental de la ópera y además queda como un pegote total.


Me quedé a cuadros. Y es que resulta que en esta Iolanta de Madrid se ha añadido en mitad del tercer acto un salmo que compuso Tchaikovski, acentuando toda la parte mística de la obra pero también desvirtuando toda la carga dramática. Y dramatismo no es algo que a Iolanta le sobre, precisamente.

Pues señores, si añaden, háganlo bien, no con esos silencios cortarrollo de antes y después del coro. Y ya puestos, por favor un Zeffirelli que me saque un triángulo amarillo con su ojo, sus rayos, sus nubecitas y sus querubines con alitas para ilustrar un poco. En fin.

Salvando el pegote, que sólo sirve para comprobar lo bien que funciona el coro, Iolanta tiene una música preciosa con muchas reminiscencias a Onegin pero sin su pegadizo melodismo. El dúo de amor es tremendo.



Correctos los cantantes aunque todos con el tipo de voz eslava esa que parece que sale de muy atrás. Buena prestación de Veronika Dzhioeva como la prota, un puntito falta de brillo. Cumplidor Popov como Vaudémont y una alegría comprobar que Willard White sigue en activo con papeles que todavía le van.

La orquesta, irregular. Había momentos en los que parecía que se iba a arrancar por fin, pero luego caía en letargos. Sonó muy bien, pero no me ha gustado mucho la dirección, un poco morosa de más. Por no hablar de que el director musical, Currentzis, ha sido el artífice de meter el pegote del salmo.


La puesta en escena les ha debido de salir barata, salvo traer a Sellars y comprarle tres collares en Accesorize, claro. Porque vamos, la escenografía parece comprada esta misma semana en el Leroy & Merlin: tres marcos de puerta, cuatro piedras de jardín, dos focos y cuatro telones con manchas así como de aerógrafo. Ya me dirás.

Por ahorrar hasta han eliminado los paneles laterales. Es una puesta para ver desde patio de butacas y centrado. Que desde arriba lateral ves la manguera del extintor, los cuadros de luces, los monitores, las salidas de emergencia...

Eso sí, no es molesta, consigue escenas plásticas y bonitos efectos de sombras y luces. Pero no deja de ser un poco vacía, casi como una versión en concierto.

La única pega que le veo es un arrebato sexual en el primer encuentro de la pareja protagonista. No es que no venga a cuento, que puede que sí (es un poco el rollo sexual subyacente en los cuentos de hadas tradicionales) pero es que no pega nada con el devenir posterior de la ópera y el misticismo de la representación.


En definitiva, una ópera muy agradecida de ver, que no está en el repertorio habitual y que merece la pena ser conocida.

Ah, lo de una hora y media, mentira: casi 20 minutos más (¿el coro de la misa?).

En el entreacto, algunas deserciones, los laterales de arriba casi se vaciaron.


Y después llegó Perséphone, de Stravinski.

¡Ay!

Vale, no es una ópera, es una "performance" con coro, tenor, actriz y bailarines camboyanos. Sí, bailarines camboyanos. Por lo visto Sellars explicó el porqué en la charla presentación de la ópera, pero como yo no he asistido y nadie me lo quiere contar, pues no sé por qué hay bailarines camboyanos.


Bien el elemento coreográfico, muy expresivo y acorde a lo que se cuenta.

Mal el que hayan separado el personaje principal en dos: por un lado la actriz y por otro la bailarina.

El coro, una vez más, estupendo.

Paul Groves, aún aligerando mucho los agudos, suficiente como tenor.

La música de Stravisnki... pues pichís pichás, con sus momentos interesantes y otros bastante muermo. En los ratos de aburrimiento, me dediqué a contar las personas que se iban de la sala: en Paraíso, unas 25 (y sin ningún recato a la hora de taconear por los pasillos de tarima de madera del teatro).

La puesta en escena, la misma que con Iolanta, de baratillo.


La actriz Dominique Blanc y su amplificación, insoportables. La voz sonaba con excesivo volumen sobre la orquesta. ¿Es que no podían regular un poco los altavoces? Era totalmente artificioso. Y será que no estoy acostumbrado a la prosodia francesa, pero joder, qué cursi, ampulosa y retro me pareció. Aquí hubiera hecho falta una showwoman total que recitara, interpretara y bailara, como estaba concebida originalmente la pieza.

Cortita, 45 minutos o así.

Una curiosidad sin mayor trascendencia la Perséphone ésta. Un poco "de relleno".

En definitiva, una buena velada, con una buena ópera y una propina que tampoco está mal conocer.


Tchaikovski: Iolanta
Veronika Dzhioeva, Dmytro Popov, Dmitry Ulianov, Alexej Markov, Willard White.
Stravinski: Perséphone
Paul Groves, Dominique Blanc

Teodor Currentzis, Peter Sellars
Madrid, Teatro Real, lunes 23 de enero de 2012

jueves, enero 12, 2012

Lady Macbeth de Mtsensk en Madrid


Bueno, lo siento, hace casi un mes que fui a la Lady Macbeth de Chosta en el Real y ni lo he comentado en el blog. Los jaleos navideños.
En fin, lo primero, muy feliz año a todo el que lea esto, que no voy a quedar de antipático, oiga.

Y lo segundo, la Lady Macbeth.



Empecemos con una frase de esas pedantes que tanto encantan a los operófilos:

Shostakovich es, junto a Ravel, el gran orquestador del siglo XX.

Y, dicho esto, pasamos a que su Lady Macbeth es un puro exceso orquestal. Ahí está todo: desde retazos de verismo a expresionismo, en un lenguaje "neotonal" que no da tregua un instante.

Y ahí subyace el problema de su interpretación: la orquesta no para relajada un segundo y es muy fácil epatar al público sacando los trombones a proscenio y metiéndonos unos pepinazos que nos dejen sordos. Pero la Lady Macbeth es algo más que eso, la orquesta tiene que ser fuerte pero también asumir matices. No son sólo decibelios. Pero claro, cómo resistirse a soltar toda la caballería.

En este sentido, la visión de Harmut Haenchen me pareció que se rindió al efectismo en exceso. Sí, desde luego consiguió levantarnos de la butaca, y logró esa sensación de distinguir qué significa cada momento, especialmente en los interludios, pero qué quieres que te diga, al final me aturdió... un poco. Sí, una labor notable, pero un poco enfollonada para mi gusto.



Tampoco ayudó mucho la bobá de dividir la obra en dos partes muy desiguales en duración, cuando separando los actos de dos en dos hubiera estado todo mucho más equilibrado, tanto en atención del espectador como en equilibrio dramático.

La puesta es aburrida: una jaula de cristal llena de zapatos refleja de manera muy obvia el hastío de Katerina, encerrada en su celda mientras afuera todo es barro y suciedad, que acabará manchándolo todo, claro.
La idea, aunque facilona, funciona, pero se hace tediosa cuando llevas dos horas viendo lo mismo. Mucho mejor en la segunda parte, que con un par de simples movimientos escénicos logra meternos más en la historia.


Sobre el carácter pseudopornográfico y escandaloso que tanto se comentaba (ya se sabe, carne de sensacionalismo periodístico), pues lo de siempre. Por una parte, Katerina y Sergei follan porque, más que el libreto, LA MÚSICA lo dice. Y el viejo Boris ya se sabe que es un baboso. No sé, los que se escandalizaron creo que ya iban predispuestos a ello. Vale, sale la Aksinya en tetas cuando los obreros la acosan y Katerina se pasa 3/4 de la ópera siendo sobada en combinación.


Y Eva-Maria Westbroek la verdad es que es la típica "señora estupenda" al modo que se decía en las rijosas pelis españolas de los 60/70. Entradita en carnes pero no gorda y con la sensualidad a flor de piel.

Su interpretación de Katerina fue espectacular. Lo primero, la voz, potente, resonante, con unos graves de temblar el misterio y capaz de subir sin problema. ¿Que llegaba al grito a veces? Pues sí, pero el papel lo pide. Ojalá la pueda volver a escuchar en un papel más clásico. Y como actriz, fantástica. Ella puede hacernos creíble a esa Katerina que, de principio a fin, es sólo un instrumento de los hombres por mucho que se crea que lleva las riendas.

Lo dicho, fabulosa. Se merendó la representación ella sola.


A su lado, muy decentes todos también. Michael König haciendo de Sergei cumplió con el papel tanto vocal como escénicamente y las dos secundarias lucieron interesantes voces de mezzo. Vladimir Vaneev, sin embargo, fue inexistente como Boris en la primera parte. Ni se le oyó ni impuso autoridad. Mucho mejor cuando interpretó al prisionero.

El coro, excelente. Así da gusto.

Pues sí, me gustó esta Lady aunque la primera parte me cansó un poco.
Brava Westbroek.


Dmitri Shostakovich
Lady Macbeth de Mtsensk
Westbroek, König, Vaneev, Ludha, Wilson, Poulson, Wilde
Haenchen, Kusej
Teatro Real, Madrid
Jueves, 15 de diciembre de 2011




Website del teatro Real sobre Lady Macbeth de Mtsensk
Comentarios del Foro Una noche en la Ópera

miércoles, diciembre 14, 2011

Avance de la temporada del Teatro Real de Madrid para 2012 - 2013

Sorprendente pero cierto. Acostumbrados como estábamos a no saber nada hasta bien avanzado el año, hoy mismo el Teatro Real ha publicado un avance de lo que será su próxima temporada:

- Moses und Aron de Schönberg. En versión concierto. Nola conozco, así que por mí bien, en principio.
- Borís Godunov de Musorgski. Vaya, échenme los perros encima, será todo lo obra maestra que quieran, pero no la soporto a no ser que venga con aditivos que me llamen la atención.
- Il prigioniero, de Dallapicola (¿eins?) y Suor Angelica, de Puccini (para compensar el Trittico que no se llegó a hacer).
- Macbeth de Verdi. Bien. Operón y a ver qué Lady nos toca.
- The Perfect American, de Glass. Huy Glass, huy Glass, que unas cosas sí y otras son un muermo...
- Parsifal, de Wagner, en concierto. Todo depende de director de orquesta y reparto, claro.
- Così fan tutte, de Mozart. Genial, la ópera de Mozart a la que le tengo más manía. En fin.
- Roberto Devereux de Donizetti, en versión concierto. Aquí se traen a la Grube, creo.
- Les Pêcheurs de perles de Bizet, ¿en versión concierto? Agh. Probablemente con Juan Diego Flórez.
- Don Giovanni, de Mozart (vaya, dos Mozart escenificados en la misma temporada, viva la variación). Bueno, por lo menos, operón operón.
- La rappresaglia, de Mercadante. Ni idea.
- Wozzeck, de Berg. ¿Otra vez?
- Die Zauberflötte, de Mozart. ¿Dije dos? Pues no, son tres Mozart. Sólo 3 funciones ¿? ¿estará fuera de abono?
- Il Postino, de Catán. Esto es lo que andan cantando el Placi y la Domâs por ahí, ¿no?

En fin, no está tan diseñada para epatar como la presente pero los criterios de programación no dejan de parecerme caprichosos. Veremos la composición de los abonos... dentro de unos meses.

Y ya se pueden poner los antimortier a vociferar y rasgarse las vestiduras, tienen meses para ello.

Mira

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