domingo, junio 17, 2007

Extractos de trovatore


Muy mala calidad, pero están tomados con un teléfono móvil y escondiéndomeen la parte de atrás del palco para que no se me notara en exceso.



miércoles, junio 13, 2007

Mis Dos Mujeres

Por fin se ha publicado el DVD de la zarzuela MIS DOS MUJERES, de Francisco Asenjo Barbieri, a cargo de la Compañía Ópera Cómica, y grabado en el año 2003.

Es una buena noticia porque si ya se editan pocos dvd de zarzuela, siempre son los mismos títulos y la calidad artística suele ser bastante mediocre.

Cuando fui a verla al Centro Cultural de la Villa de Madrid en el año 2004 me dejó encantado. Tras un principio un poco desconcertante porque no sabía por dónde iban a ir los tiros, acabé metiéndome en la obra y admirando la música.

Mis dos mujeres es una de las zarzuelas italianizantes de Barbieri. Alterna el contenido cómico de una obra de enredo con momentos belcantistas y no mete casi ritmos populares.

La producción no es para tirar cohetes, es de un teatro de segunda, y los medios son los que hay. Los decorados son esquemáticos, el nivel de cantantes y orquesta se mantiene dentro de la discreción y la grabación en vídeo es bastante elemental. Ahora, mejor eso que nada. Que no es el Met, vamos.

Como detalle, el personaje del criado es recreado por un Cupido enviado por Júpiter a mediar en la trama de la zarzuela, con la ayuda de un regista de teatro. Este pequeño toque cómico ya ha provocado que los rancios de costumbre se pongan de los nervios.

Es pues, un dvd modesto, de una producción apañada pero de una zarzuela de categoría. Y, francamente, después de la basurilla de dvd que la misma compañía publicó hace unos meses destrozando Agua, Azucarillos y Aguardiente y El Bateo, de Chueca, es un alivio y algo muy agradable de ver.

Dos ejemplos:

Primero, la lección de música a cargo de Luis Álvarez y unas novicias un tanto salidorras (queda muy deslucida en el dvd, en teatro te partías de la risa con los re-la-mi-do final).



Y segundo, la gran escena de la soprano, cantada por Ruth Delaria después de un solo de cello. No me digáis que no podría ser perfectamente un aria de una ópera belcantista.
Curiosidad: Ana María Sánchez la incluyó en su disco de romanzas de zarzuela.



A disfrutar

martes, junio 12, 2007

Madama madama


Eh, que ya están a la venta las entradas para la Madama del Real.

Fuera de abono.

Y con la Gallardo-Domâs.

A por ellas.

viernes, junio 08, 2007

Explosión Cedolins

Il Trovatore, Giuseppe Verdi. Teatro Real de Madrid, 7 de junio de 2007.


Qué pena. Lo que pudo ser y no fue por la cancelación de Alagna.

Francisco Casanova imagino que puso todo su empeño, y ello es loable, pero o estaba cagao o no daba más de sí. Su actuación estuvo un par de pasos por detrás de las de sus compañeros de reparto. Y eso me cabrea, porque se supone que el tenor del cast alternativo debería ser también de alto nivel. Se le oía como cavernoso, con una extraña sonoridad. Cuando tenía que cantar con los demás... casi ni existía. Y además no se movía: siempre parado.

Espero que fueran los nervios del estreno, pero el Ah si ben mio fue mediocrito y mal fraseado, y la Pira lamentable. Ya sé que todo el Trovador no es sólo la Pira, pero está ahí y hay que cantarla y lucirse, ¿no? Curiosamente, estuvo mucho mejor en sus frases fuera de escena y en el último cuadro. Creo que volveré a verlo el día 15 (no sé), espero que mejore.

Anthony Michaels-Moore ha sido un correcto Conde de Luna, aunque no me ha emocionado en particular.

La Zajick (qué burra es, la tía) ha ofrecido su exhibición habitual de poderío y efectos que levantan el teatro. Tremenda la señora.

Pero la que se ha llevado el gato al agua ha sido Fiorenza Cedolins. Categoría, señores. No tiene un timbre especialmente bello, pero coño lo que puede hacer con la voz, si es que lo tiene todo: proyección, volumen, fiato, agilidades, agudos, graves... Qué bárbara. De quitarse el sombrero. Ah, y se canta la cabaletta de después del Miserere. Sin repetición, pero la canta.

Del resto del elenco, destacar a un Ferrando de voz interesante pero a veces inaudible y una Inés que dijo perfectamente sus cuatro frasecitas.

La orquesta, bien llevada, con ánimo y sin caer en el chunda chunda tan peligroso para los verdis. Eso sí, los metales, desajustaditos.

La producción es la misma MIERDA del año 2000 (y del dvd de Cura y Villarroel) sólo que esta vez... SIN LUZ. Las pantallas auxiliares para las butacas sin visibilidad estaban permanentemente negras. Una bazofia. Los movimientos de cantantes, inexistentes: hay que ver lo ingrato que es escénicamente el papel de Leonora como para que la pongan como una retrasada. Por no hablar de la inexistencia de movimiento en Manrico o en Azucena. Sólo el Conde de Luna parecía estar actuando aparte de cantar. De duelo de espadas aquí ni un atisbo. Como diría Manuela Trasobares, una purquería.

Gran estreno, festival de voces femeninas y puntito negro para el tenor.

Actualizo: Leo donde las rabiosillas que Francisco Casanova sufrió un ataque de asma una hora antes de la función. Si es así, ¿cómo es que cantó? ¿y cómo es que no nos pusieron la clásica locución de "el tenor se halla indispuesto pero en especial atención al teatro y al público blablablabla"?

jueves, junio 07, 2007

Las comparaciones son odiosas pero...

¿Una producción clásica totalmente estática?



¿O la saltimbanqui producción de Real / Covent Garden?



Yo no soy de los de "cualquier tiempo pasado fue mejor", pero es que las voces en este segundo fragmento... claman al cielo (las tres).

domingo, mayo 27, 2007

Pánico en Madrid

Vale, Angelita no dio la espantá, pero... ¿creíamos que nos íbamos a ir de rositas?

Pues no, su maridín, Roberto Alagna, cancela Trovatore porque tiene que ser sometido a una operación quirúrgica.

¿Quién lo sustituirá? Pues aún no se sabe.

Io tremo.




Actualizanding:

Según la web del Teatro Real, Casanova pasa a las funciones de Alagna y las suyas las cantará el coreano Francesco Hong (¿?). Puede seguir habiendo sorpresas

lunes, mayo 21, 2007

Angela Gheorghiu en Madrid

Por fin Angela Gheorghiu se presenta -que ya era siglo- en Madrid después de su espantá de la Traviata de hace unos añitos.

En los quince años que lleva de carrera ha adquirido un status de divismo bastante antipático, todo sea dicho, pero eso no deja de ser bastante divertido.

La verdad, después de lo escuchado anoche, me he divertido bastante viéndola, he apreciado su voz (estaba encimita de ella) y, francamente, me ha gustado mucho.

Ya vendrán los académicos de turno y todos los que comercial=basura por sistema a decirme que no tengo ni puta idea de canto y que es un bluff de señora. Pues muy bien, vale.

La Gheorghiu es una lírica con timbre de color oscuro, que sube bien al agudo, se permite hacer alguna agilidad, tiene un volumen considerable (no es atronadora, pero una orquesta detrás no la tapa, por mucho que algunos se empeñen) y tiene unos graves aceptables (con matices).

El recital que dio anoche en Madrid fue auténtica ópera-maría: Fausto, El Cid, Manon, Carmen y cuatro de Puccini. Sólo ocho piezas. Bueno, yo prefiero que me cante 8 arias a 16 canzonettas bellinianas y rumanas, la verdad.

El recital incluía cuatro intervenciones orquestales a cargo de una Sinfónica de Madrid algo acelerada por parte de López Cobos. ¿Los nervios? ¿Es verdad eso que me dijeron en el intermedio de que la diva no se había presentado al ensayo y amenazaba con cancelar y estaban todos de los nervios o es leyenda urbana? López Cobos durante los acompañamientos estuvo pendiente cada segundo de la Gheorghiu, de cuándo respiraba, aguantaba o iba a terminar una nota.

Antes de comentar a la soprano, las partes orquestales: Obertura de Beatriz y Benedicto de Berlioz (bien), Juegos de niños de Bizet (así así), Capriccio Sinfonico de Puccini (un batiburrillo bastante desigual) y Crisantemi, de Puccini (una bonita pieza elegiaca). Ahora, al trapo:

Angela se metió al público en el bolsillo nada más empezar: apareció guapísima, con la melena ondulada y un vestido playero muy favorecedor con aire seventies, tan delgada que quitaba el hipo. Y encima canta para comenzar el recital el aria de las joyas de Fausto. Rapidísima, pero muy bien. y muy bien interpretada, que la señora tiene una capacidad expresiva tremenda. Primer aplauso atronador.

Estupenda también en el Pleurez del Cid, donde sacó vena dramática. Pequeño interludio para una pieza algo más descansadita, la petite table de Manon, que hizo muy sentida. Aplausos y un abucheo desde el 3er o 4º piso, que no es secundado.

Termina la primera parte con la habanera de Carmen. Ahí observo cómo el color de voz cambia notablemente cuando baja a los graves, que no son para nada inaudibles, pero distintos, sí. Frasea como y donde le da la gana, pero también esto es un recital y no una ópera, y francamente mejor esta habanera que su aburridísima grabación integral de la ópera.

Breve intermedio que aprovecha la Gh para cambiarse de vestido y alisarse el pelo (muy malamente). Nos aparece con un modelito blanco con motivos en rosa y negro un poco art-decô. Muy mono, pero le hace culo. La segunda parte empieza con Manon Lescaut, bien, y La Rondine, donde la señora se luce.

Durante la pausa orquestal de la segunda parte se recoloca los malos pelos a un lado (menos mal) y se cambia para sacar un espectacular vestido rojo vivo con generoso escote y mucha pedrería. ¿Maniobra de distracción para desviar que ha sustituido el Pace mio dio por el O mio babbino caro, que debería ser un bis? Un señor cercano a mí se enfada y le llama caradura. Había estado aplaudiendo a rabiar hasta ese punto, y después ya no dejó de refunfuñar.

Correctito el babbino, preparación para una intensa Butterfly, expresivísima y con el agudo final no tan extenso como todos desearíamos (eso es algo que pasa casi siempre con el bel di vedremo, ¿verdad?).

Fin oficial del concierto y ella, habiéndose comportado en todo momento como una diva encantada de ser ella misma, saluda a todos lados.

Pausa normal para aplausos y bises. Tres. El primero, Non ti scordar di me, en la que se paseó por el escenario a ritmo de vals delante de una atronadora orquesta. Aquello parecía una película musical americana de los 40, con Irene Dunne o Deanna Durbin. Después, Granada. Un despropósito. La Gheorghiu, totalmente divertida y despendolada, ininteligible (eso me da igual, que se ponga alguien a analizar a los más famosos cantantes españoles -Victoria aparte, claro- cuando cantan en alemán, francés o inglés y luego me cuente), dando pasos de baile, moviendo el culo, con la orquesta enloquecida yendo por su lado y ella por otro (la marisabidilla que tenía al lado me decía que iba un tono por debajo), las castañuelas desbocadas y el público aplaudiendo nada más empezar la canción. El despiporre.

Cuando ya creíamos que nos íbamos a casa, se marcó una pieza de una opereta rumana que no conoce ni dior. Más suavecita pero con efectista agudo final.

Fin de la función y las reacciones de siempre por parte de los de siempre.
Es decir, todo ha salido como estaba previsto: ella se ha comportado y ha cantado tal como se esperaba, al igual que el público (tanto los que han aplaudido a rabiar como los que han salido satisfechos como los que han ido a rabiar y pasarlo mal).

Yo, desde luego, me alegro mucho de haberla escuchado por fin en directo y para mi gusto, si va de divorra es porque, de momento, se lo puede permitir.

La crónica petarda y frívola, en mi blog personal haciendo clic aquí.

Lo siento, no me dio tiempo a sacar foto del segundo modelito.


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Mira

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