lunes, octubre 24, 2016

Mira, o Norma

Norma de Bellini en el Teatro Real de Madrid.


Primera función del segundo reparto, o sea, el re-estreno.
Allá que vamos todos con ganas de disfrutar el viernes por la noche, con el teatro hasta arriba de gente expectante, porque el título es emblemático.
Como yo cambié mi función del Otello es también mi rentrée, o sea que saludos, abrazos y besos por doquier.

Empieza la ópera y... oh, esa obertura, pero qué bríos, ¿no? ¡¡¡Que esto es belcanto puro y duro, oiga!!! Sale el coro y lo mismo, mucho griterío. Llega Pollione y... ¡eh! ¡He dicho Pollione, no Turiddu! Tuvo que aparecer Norma para calmar los ánimos, poner las cosas en su sitio y asentar la representación.

Porque el primer acto fue muy tenso, muy nervioso, muy poco belcantista. Menos mal que salió Angela Meade a poner orden. ¿Reservona, según decían los más críticos? Contenida, diría yo. Y nos ofreció un trío final de acto de agárrate a la barra que te caes. Muy buena.

Porque el segundo acto ya fue otro cantar. Exactamente eso, cantar. La orquesta se suavizó y se metió en situación. A Roberto Aronica se le pasaron los nervios y encajó en el estilo. Y la señora Meade se soltó las rastas de la melena y nos ofreció una Norma rotundísima. Potente, valiente arriba y, lo mejor, con cuerpo abajo. Es verdad que el timbre no es de los más bonitos y que le faltó expresividad, pero estuvo soberbia. También esos ciento y pico kilos de soprano subiendo y bajando escaleras no es para esperar muchas florituras expresivas.

¿Resultado? Pues una ópera irregular al principio, que fue a más y acabó estupenda.


¿El problema? Que es un papel tan exigente que todas las referencias discográficas son de sopranos no-va-más, y claro cualquier representación en directo palidece ante una Sutherland, Sills, Caballé o Callas. Pero señores, al teatro hay que ir a ver, no a comparar. No me hagan como el señor de atrás quien, aparte de pasarse la función entera tosiendo y carraspeando, cuando terminó el Casta Diva soltó un "Prefiero la Callas" en el clásico volumen de voz suficiente como para que todos los que estemos a su alrededor nos diéramos cuenta de lo imbécilmente entedido que era.

Vamos, que si se pulen un poco con el rodaje de las funciones, este segundo reparto de la Norma del Real puede dar muchas satisfacciones. Meade como Norma, buenísima. Aronica un Pollione muy descontrolado al principio que se fue asentando. Veronica Simeoni fue una buena Adalgisa, pero la voz se le iba atrás cuando subía, un poco irregular. Orfila correcto Oroveso, eché en falta más poderío. Buena Maria Miró como Clotilde y estupendo Antonio Lozano en el breve papel de Flavio, qué voz más bonita y sonora. En conjunto, muy buenos solistas. ¿Que se les pueden sacar fallos? Pues sí, pero sacan adelante la obra con solvencia.

Roberto Abbado tiene que decidirse si quiere hacer un Puccini, un Verdi o un Bellini. Se va aclarando en el segundo acto, dejando un poco el chimpón a un lado. Y el coro lo mismo.


Ahora toca el palo a la regie.
Ay, señor, señor. Empieza bien: unas columnas hacen de bosque, ayudadas por proyecciones de árboles sobre el telón gasa. Trajes de época (aprox.) y luego una estructura gigantesca central que es un árbol (o el coxis fosilizado de un brontosaurio) y que sirve tanto de altar como de casa de Norma o pira funeraria, porque se hace omnipresente. Vale, lo aceptamos. Pero se queda un poco soso en el centro del escenario tan grande del Real. Y el colmo viene con unas proyecciones ultracursis de títulos de crédito de telenovela barata con imágenes de los cantantes: Pollione besándose con Adalgisa, Pollione luchando, Norma sufirendo, los niños durmiendo, una especie de escudo... una horterada en toda regla. Y con todo, los movimientos de los cantantes siguen la escuela clásica y rancia del "salgo, me paro, canto, me voy". Afortunadamente con esta ópera (y con tantísimas) es fácil obviar la puesta en escena.

Ya se sabe que yo soy de fácil contentar pero, sinceramente, creo que merece la pena acercarse a esta Norma y, por lo que me han dicho (y van dos) mejor el segundo reparto que el primero con Agresta y Kunde. 



Vincenzo Bellini
Norma
Angela Meade, Roberto Aronica, Veronica Simeoni, Simón Orfila, Maria Miró, Antonio Lozano.
Roberto Abbado, Davide Livermore.
Teatro Real. Madrid, viernes 21 de octubre de 2016.




lunes, septiembre 26, 2016

Otello de Verdi en el Teatro Real


Inauguramos la temporada 2016/2017 con Otello de Verdi. Biennnnnn, porque es un operón que me gusta bastante.

¿Y con qué me he encontrado?
Mmmmm, pues comme ci comme ça, unas cosas sí y otras no.
Digamos que fue todo de menos a más. El primer acto fue un poquito... cómo decirlo... monótono, como hecho de carrerilla, y joer, el Essultate! y el dúo de amor tienen que ponerte la piel de gallina. Afortunadamente las cosas mejoraron a partir del descanso y en concreto el 4º acto sí que fue muy bueno.


Y ahora voy parte por parte empezando por lo que más me gustó: la soprano Lianna Haroutourian. Una voz potente, con graves, timbrada y bella. Le falta vocalizar (porque al principio no se le entendía nada) e implicarse un poquito más interpretativamente. Pero vamos, para mí estupenda. Además fue de menos a más, llegando a un cuarto acto memorable.

El Otello de Alfred Kim estuvo apañao. Pegaba los bocinazos y las notas que tenía que dar, pero en el terreno expresivo, ay, sólo existió a partir del tercer acto, y Otello es un personaje que tiene que ser muy matizado. Rutinario en los dos primeros actos, nejoró mucho en los finales de los dos últimos.

En conjunto como pareja funcionaron en la segunda mitad, que el dúo de amor inicial del primer acto les quedó soso.

Seguimos: Iago. Ángel Ódena. Opta por adecuar al personaje a su vocalidad y lo lleva al terreno más sibilino, apianando todo lo que puede, es el conspirador en la sombra... pero demasiado en la sombra. Me faltaron momentos de rabia. Actoralmente muy bien.

La orquesta: A Palumbo le gusta la obra, y lo demuestra metiendo toda la tralla que puede, ahogando en muchas ocasiones a los cantantes. Todo bastante empastado y sonando bien. El acto final muy bueno. Buena intervención del coro, mejor (al menos para mi oído) las voces agudas que las graves, un poco perdidas al inicio. 

Notables los comprimarios masculinos Esteve (Roderigo), Radó (Ludovico) y Galán (Montano, heraldo).

Hasta ahí lo bueno/apañao.

A la Emilia sólo se la oyó en la última escena, y al Cassio en ninguna.

Y la puesta en escena... fea, aburrida y muy poco original.

¿Cuántas veces habremos visto ya el típico edificio/palacio en semi-ruinas que sirva para todo?
Y todo gris, para que resalte el feísmo. Pero, sobre todo, CUTRE. ¿En qué teatro supuestamente de primera se puede consentir que las paredes se tambaleen cuando alguien las toca o cuando tienen que abrirse para dejar un hueco libre? Ni la compañía de la antigua URSS más chabacana, vamos.

Lo del vestuario como de principios de siglo XX es obviable, ni llama la atención ni aporta nada, aunque lo de sacar a Desdemona vestida como de figurita de belén de Virgen María casi me hace soltar la carcajada.

El director ha querido dejar el peso escénico en la iluminación. Focos laterales van alumbrando a los cantantes de manera que proyecten las sombras en las paredes. Sí, es estético y efectivo... si no fuera porque esa búsqueda del momento estético hace que el movimiento de cantantes sea de lo más estático, y parezca que estén permanentemente pendientes de ubicarse en el sitio preciso en el que les van a plantar el foco.

Porque mucha modernez, pero tela con el movimiento de cantantes y coro. De lo más tradicional del mundo, sobre todo en lo que concierne a Desdemona. ¿Y esa figurante desquiciada bailando (mil veces vista, hola Sagiiii)? Por no hablar del despropósito del final, con todos en escena a tres metros mínimo uno de otro y sin moverse. ¿Que el director quería recalcar el problema del racismo en su puesta (segun dice)? Desolador.

Por suerte la obra de Verdi puede con todo. Y si tras el descanso de los dos primeros actos estaba yo con un "ay no sé", al final salí más que satisfecho gracias a la orquesta y a la pareja protagonista. ¿Que no son Karajan, Tebaldi y Del Monaco? ¡Pues claro!

Aplausos generales para todos, ovación para Haroutounian, la orquesta y Kim.
Oye, mira, buen inicio de temporada.

Aquí tienes un vídeo de la representación completa que se emitió por Palco Digital... con el primer reparto (Gregory Kunde, Ermonela Jaho y George PeteaN). No sé cuánto durará online el vídeo:


Las odiosas comparaciones: he visto otras tres veces Otello en directo. La primera, con Plácido Domingo, Daniela Dessì y Justino Díaz, que te puedes imaginar que fue brutal. La segunda con José Cura en su mejor época y Elena Prokina, estupenda. Y la última con Cura también cuando compensaba con actuación cuando la voz no le respondía, y una maravillosa Krassimira Stoyanova (que era la que iba a cantar en el primer reparto). Éste es mi cuarto Otello, lo siento, se queda a las puertas de medalla.

Vídeos del Teatro Real


Giuseppe Verdi
Otello
Alfred Kim,  Lianna Haroutounian, Ángel Ódena, Xavier Moreno, Vicenç Esteve, Fernando Radó, Isaac Galán, Gemma Coma-Alabert
Renato Palumbo, David Alden
Madrid, Teatro Real
Domingo 25 de septiembre de 2016

lunes, julio 18, 2016

Disculpas

Por motivos personales, mezclados con familiares y laborales, es decir, un batiburrillo, no le he prestado atención a este blog últimamente.
Un blog no es una ONG ni un servicio público, pero sí se debe en parte a sus lectores y no es plan abandonarlos.

Tengo la crónica de Parsifal de hace tres meses ahí aparcada.
Luego también vi Moses und Aron y El emperador de Atlantis.
Y ayer asistí a unos esplendorosos Puritanos.

A ver si saco tiempo estos días y puedo comentar mis experiencias.
Gracias y disculpas.

jueves, abril 28, 2016

Concierto solidario

Concierto solidario a favor de envera, con la participación extraordinaria de Plácido Domingo

El concierto tendrá lugar el próximo 1 de mayo a las 20:00 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid
El teatro de la Zarzuela, la Orquesta de la Comunidad de Madrid bajo la dirección del Maestro Oliver Díaz, siete destacados intérpretes, Plácido Domingo e Iberia, se han unido para ofrecer un concierto solidario a favor de Envera.
 
Ruth Iniesta, Belén López, María Ruiz, Auxiliadora Toledano, Enrique Ferrer, Israel Lozano y Antonio Vázquez, con la participación extraordinaria de Plácido Domingo,  interpretarán arias, romanzas y dúos de ópera y zarzuela. En concreto, piezas de La Bohème, Turandot, Don Carlo, Doña Francisquita, Los Claveles y Luisa Fernanda. Todos ellos actúan de forma desinteresada, para recaudar fondos a favor de Envera.
 
El concierto tendrá lugar el próximo 1 de mayo a las 20:00 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. Las entradas ya están a la venta en taquilla del teatro, todos los días de 12.00 a 18.00 horas, y en la página web Concierto Envera a precios entre 30 y 100 euros.
 
Para Plácido Domingo: “Es una gran ilusión volver a unir la música y la solidaridad y contribuir a una causa que mejora la vida de tantas personas. Cada uno de los protagonistas a los que está dedicado este concierto es un ejemplo vivo de que todos somos capaces de ser los mejores en algo. Me siento feliz de apoyar el proyecto de Envera que durante casi 40 años ha trabajado sin descanso por la inclusión de las personas con discapacidad, rompiendo barreras y prejuicios, y demostrando que la igualdad de oportunidades es el único camino para cambiar el mundo.”
 
Se ha dispuesto una fila cero para quienes no puedan asistir al concierto. En este enlace puede colaborar quien lo desee:
 
Este concierto solidario se enmarca dentro de las actividades conmemorativas del 70 Aniversario de los vuelos de Iberia a América Latina.

martes, marzo 15, 2016

Temporada 2016 / 2017 Teatro Real de Madrid



El Teatro Real presentó ayer su próxima temporada, la 16/17.
Y oye, así a primera vista pinta bastante bien.

1. Otello, de Verdi.
 
Bien, empezamos de forma potente con un titulazo.
Gregory Kunde, que ahora lo canta todo todo todo, se alterna con Alfred Kim. Y las Desdemona son Krassimira Stoyanova (ya la vi en este papel en el Liceo hace una década y estuvo muy bien) y Ermonela Jaho (¿no fue una de las Traviatas del año pasado?). Iago son George Petean y Ángel Ódena. Batuta de Palumbo y coproducción con la ENO en plan... muy poco veneciano.


2. Norma, de Bellini

Seguimos fuerte, ¿eh?
Me toca segundo reparto, con Angela Meade (que todo el mundo dice que es muy buena, la nueva estrella del Met, esperemos que sea verdad),  con Roberto Aronica y Veronica Simeoni. En el cast principal, Maria Agresta y ¡oh! Gregory Kunde. Hay una función con Mariella Devia, para fans. La producción, la de la Norma con rastas de Valencia. Dirige Roberto Abbado. Buena pinta.


3. La clemenza di Tito, de Mozart

Reposición de la producción de 2012, de la que me tuve que salir por una súbita indisposición (qué fatal estaba, caray). A ver si esta vez la veo entera, porque lo que vi me gustó bastante. Dirección musical de Rousset y voces de las que sólo me suenan tres. A esperar.


4. Der fliegende Holländer (El holandés errante), de Wagner

Biennnnn. Una ópera de la que siempre salgo con subidón. Como de costumbre, reconozco mi ignorancia y desconocimiento de los cantantes especializados en ópera alemana, porque no me suena ni uuuuuuno. Producción de La Fura, ya nos podemos esperar máquinas y estructuras gigantescas... ¿o no? Dirige Pablo Heras-Casado.


5. Billy Budd, de Britten

Mira, ésta no la he visto / escuchado nunca. Con mis reservas sobre Britten, que sus óperas me parecen siempre muy duritas al principio pero luego me acaban encantando. Pero a saber. Coproducción con la ONP y la ENO dirigida por Deborah Warner, no hay aún imágenes. Dirige Bolton.



6. disPLACE, de Raquel García-Tomás y Joan Magrané

En los Teatros del Canal. Ópera de cámara sobre la gentrificación de un barrio barcelonés. A saber.




7. La ciudad de las mentiras, de Elena Mendoza

La que tendrían que habernos puesto el año pasado, sobre relatos de Onetti. El estreno del año. O sea, ni idea.


8. Curlew river, de Britten

Una sola función en versión concierto de una parábola para ser representada en una iglesia, de Britten. Los "afortunados" del abono A la verán, el resto...


9. Le malentendu, de Fabián Panisello

Ópera de cámara con música electrónica sobre texto de Camus. Parece que va a ser en los Teatros del Canal, no hay mucha información.


10. Rodelinda, de Händel

Bueno, después de tanto siglo XX y XXI volvemos al barroco. Lucy Crowe, Sabina Puértolas, Bejun Mehta y Xavier Sabata. Dirección de Bolton. A priori pinta bien. Producción de Frankfurt / Barcelona y Lyon de la que no he encontrado nada.


11. El gato con botas, de Montsalvatge

Sesiones infantiles matinales, fuera de abono.


12. Bomarzo, de Ginastera

Ópera del siglo XX, que desconozco por completo. Sólo habrá unas cuantas funciones.


13. Золотой Петушок (El gallo de oro), de Rimski-Kórsakov

Jeeeee, de piedra al verlo en cirílico, ¿eh? Pequeña broma. Con Rimski puede pasar que te encante o que te quedes muerto de aburrimiento, depende mucho del nivel artístico. Aquí va a dirigir Bolton y es nueva coproducción de Laurent Pelly con la Monnaie. De los cantantes sólo me suena Venera Gimadieva, que hará la reina. A ver qué tal su famosa aria.
 

14. Madama Butterfly, de Puccini

Nueva reposición de la cinematográfica producción de Mario Gas, muy efectiva. Ermonela Jaho se alterna con Hui He y los Pinkerton son Jorge de León, Andrea Carè y Voncenzo Constanzo. Dirige Marco Armiliato. Bueno, ópera de gran repertorio para finalizar la temporada.


15. Macbeth, de Verdi

Tres funciones en versión concierto para el bolo anual veraniego de Plácido Domingo versión barítono en Madrid. No me interesa.


Y hasta aquí la lista de óperas. Que si quitamos las de versión concierto, la infantil o las de otras salas se queda en los 9 títulos habituales para los abonados (10 algunos).

Recitales.

Tachannnnn:
Paulo Sotz, barítono, homenaje a Sinatra (sí, puede estar gracioso).
Jonas Kaufmann, el recital que no pudo ser (y con programa bastante muermo).
Felicity Palmer, (¿cuántos años tiene ya esta señora?)  
Christian Elsner, tenor, lieder de Schubert.
Cecilia Bartoli, a ver con qué nos sale el año que viene...
Franco Fagioli, contratenor, festival barroco.
Lidia Borda, tango, en el Auditorio Albéniz.
María Bayo, canciones de América Latina.
Patricia Noval, información CERO por el momento. 
Ariel Ardit, tango.
Adriana Varela, ¡más tango!
Diana Damrau, Meyerbeer y su tiempo.
Joyce DiDonato, con programa barroco, parece ser. 
Juan Diego Flórez, con el programa de siempre, parece ser. 

En fin, completita, ¿no?
Pues pinchando aquí tienes el folleto entero de la temporada. Con las fechas, composición de los abonos, precios de las entradas, fechas de salida a la venta... ¡100 páginas!
En la Cofradía de la Perpetua Indignación ya están despachándose a gusto, claro.
Información completa en Beckmesser.
Que la disfrutemos.

lunes, marzo 07, 2016

Das Liebesverbot (la prohibición de amar)

 
Cuando una ópera está olvidada... en el 90% de los casos es con razón. Das Liebesverbot, la prohibición de amar, ópera de juventud de Wagner, es una obra pesadita y no muy inspirada, que queda totalmente al margen de la obra de madurez de su autor y que, si hubiera sido compuesta por otro, probablemente también estaría olvidada o, como mucho, reducida al repertorio de obras menores.

A ver, es una rareza, y me parece bien que la hayan programado en el Teatro Real. No está de más conocerla, aunque probablemente después de estas funciones no la vuelva a escuchar nunca más.


La música, influida por el belcanto y la ópera romántica francesa y alemana, tiene tres momentos inspirados: un dúo entre sopranos, el dúó soprano / barítono y la escena del carnaval. Estos dos momentos son los temas que aparecen en la obertura, que está bastante bien y apuntaba más de lo que luego es la ópera. El resto de la música es para cubrir expediente. No es que sea horripilante pero ni se queda en la memoria ni sobresale por nada en particular. Aparte, Wagner ya iba apuntando maneras de desmesura: el primer acto se hace eterno.


La Prohibición de Amar me parece hasta atractiva para quien tenga curiosidad de conocerla. Ahora, para mí, trascendencia cero.

El Teatro Real, en coproducción con Royal Opera House y Teatro Colón, ha rescatado esta ópera en una producción vistosa, dinámica y entretenida.


Un decorado forma arquitectónica tipo Escher (estancias, arcos y escaleras) complementado con una cinta deslizante y cuatro elementos más forman perfectamente los entornos de cada escena. La obra está "modernizada" (teléfonos móviles, neones) pero sin alterar el argumento (basado en Shakespeare, tela). El humor no es que sea el colmo del refinamiento pero, reconozcámoslo, la obra no da mucho más de sí. Creo que se le ha sacado mucho partido escénicamente, aparte de tener algunos detalles muy acertados.

En el terreno musical...
Orquesta correcta. No muy sutil, pero la partitura tampoco es que lo sea. 
Muy bien Christopher Maltman como el malvado gobernador, a pesar de que en el segundo acto avisaran de que tenía una afección vocal que se notó.
Aseadita Manuela Uhl como Isabella, la protagonista. Canta bonito, pero las exigencias del rol la superaban.
Bien Maria Miró como Mariana, segunda soprano. Bastante brillante.
Y estupendo Ante Jerkunica como el segundo malo, Brighella.
Pero a partir de ahí... ay. Los dos tenores protagonistas... ¿de dónde los sacaron? Muy buena planta y atractivos sí, pero... ¿y esa voz que salía del cogote? Si no se les oía nada.
Igual que a la que hacía de Dorella.
Y es una pena, porque si estas tres voces hubieran estado más a nivel la sensación global de la ópera habría sido satisfactoria, y no la estampida general y el "qué bodriete" generalizado que se oía cuando terminó la obra.


Rara, curiosa, seguro que oiremos hablar más de ella porque raro será que no hagan alguna grabación de las funciones del Covent Garden. Pero nada más. Para hacer una muesquita más de "óperas a las que he asistido".

Recomiendo la lectura del artículo del programa de mano, es muy interesante.Así como la obertura, para hacerse una idea de cómo es la música y lo poco "wagneriana" que suena.


Richard Wagner
Das Liebesverbot
Manuela Uhl, Ilker Arcayürek, Christopher Maltman, Peter Lodahl, Maria Miró, Ante Jerkunica, María Hinojosa, Francisco Vas, David Alegret, David Jerusalem, Isaac Galán.
Ivor Bolton, Kasper Holten.
Teatro Real, Madrid.
Jueves, 3 de marzo de 2016












viernes, marzo 04, 2016

Don Carlo en Canal


Con los Teatros del Canal podría haber sido un "no hay dos sin tres" pero al final acabó siendo un "a la tercera va la vencida". Después de dos fiascos infumables en el terreno lírico, aquella horrible Ópera de Tres Peniques y la flojísima Viuda Alegre, por fin he asistido a una disfrutable velada operística con Don Carlo de Verdi.

Claro que el Don Carlo es un operón, operón, de los que te dejan clavado a la butaca y te mete poco a poco en el drama. Bueno, a todo el mundo no, que no veas la señora que tenía delante. ¡No paró de moverse durante toda la primera parte! Adelante, hacia atrás, a un lado, al otro, a recostarse en el regazo de su pareja... qué ganas de darle un cogotazo. Menos mal que luego se calmó.

Sala roja de los Teatros del Canal, entradas agotadas y aforo completo. Y yo con la entrada de mi tx (que se negó a venir) pendiente de colocar hasta tres días antes. Ya me veía en la puerta ofreciéndola, como estaba un señor. Y oye, que el precio estaba bastante apañado.

Cómo no, el reclamo publicitario de esta función es Albert Boadella el cual, según dice, despoja la ópera de todo artificio y le quita el rollo "parque temático de la Inquisición y la Leyenda Negra". En efecto, todo le quita, porque el escenario más desnudo no puede estar. Una trampilla que hace las veces de tumba de Carlos I, cama de Felipe II y prisión es el único elemento escénico. De hecho, me ha recordado mucho la puesta de Konwitschny que vi en el Liceo en 2007: todo vacío y geométrico, pero con vestuario de época. De lujo los figurines esta vez.


Boadella ha cuidado bastante la interacción entre cantantes, buscando una mayor profundización del drama. Buen trabajo. Aunque discutible el presentar a Don Carlo como un tarado tullido al que le dan espasmos continuamente. Primero porque no cuadra con lo que ocurre en la ópera, y segundo porque joder, anda que no distrae. Que está el Posa ahí cantando un aria preciosa en la que dice que se muere por él y el infante está dando manotazos al aire mientras. Cómo no, la amistad de Posa y Carlo va más allá de lo fraternal en esta versión. Bastante más.

Muy interesante el párrafo que deja Boadella en el programa: 
“En nuestros días la ópera tiende a convertirse en un club de coleccionistas restringido a supuestos expertos. Se trata de un arte que nació popular y ha pasado a ser rasgo diferencial de una secta filarmónica. Un grupúsculo mitómano que se aferra a la idolatría de las figuras como signo eminente de su exquisitez. Don Carlo es una de las propiedades preferidas de esta petulante élite, pues le atribuyen unos obstáculos técnicos que solo algunos escogidos comisarios son capaces de percibir y determinar si han sido o no superados. Semejante disposición previa frente a la ópera tiene más de competición deportiva que de auténtico deleite ante un arte excelso. Excelso, precisamente, porque Verdi la compuso como patrimonio de todos, sin excepciones eruditas."


En el terreno musical se puede decir que ha sido un reparto homogéneo, no de las noches de recordar pero sí todos muy competentes. Con un total spanish cast, destaca Eduardo Aladrén como Don Carlo, por la valentía con la que aborda el papel. La voz está, un poco más de técnica para controlarla y puede hacer cosas muy buenas en el futuro. Me gustó. Damián del Castillo hizo un Posa elegante y muy en su sitio. También a escuchar en el futuro, le falta asentar el timbre, redondearlo. Sorprendente para bien Simón Orfila como Felipe II, autoritario, con volumen, y matizando (y eso que el inicio del aria ay). Muy correcto Rubén Amoretti como Inquisidor, aunque lo siento mucho, eso de que dé más miedo el rey que el inquisidor no me vale. De las chicas, María Rey-Joly tiene voz, pero se le escapan las sutilezas del personaje. Bien Belén López como paje y Auxiliadora Toledano como voz del cielo. A Nancy Fabiola Herrera ya la conocemos: corta por abajo, brillante arriba y da lo mejor de sí misma cuando se desmelena, y aquí tiene sus buenos momentos, que aprovecha. Éboli es un papel golosina y sabe sacarle jugo.
La orquesta a cargo de Manuel Coves tuvo sus más y sus menos, pero yo diría que estuvo más pendiente de los cantantes que de tener protagonismo propio.



La versión fue la italiana en 4 actos y aquí ya he visto tantas versiones con tanto refrito entre unas y otras que no sé si le han quitado o añadido cosas.

El caso es que de Don Carlo casi siempre se sale con subidón del teatro, y esta vez no fue excepción. Muy digno y disfrutable.

 
Giuseppe Verdi
Don Carlo
Eduardo Aladrén, María Rey-Joly, Simón Orfila, Nancy Fabiola Herrera, Damián del Castillo, Rubén Amoretti, Belén López, Auxiliadora Toledano, Francisco Crespo. 
Manuel Coves, Albert Boadella
Teatros del Canal, Madrid.
Miércoles 2 de marzo de 2016.


Mira

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