lunes, septiembre 24, 2007

Ella que ez contrabandiztaaaa

Sí, tocaba hablar del disco de Cecilia Bartoli, MARIA, dedicado a la figura de Maria Malibran. Los de Decca se han dado cuenta de que si quieren vender cedés y que la gente no se losbaje de internet hay que arroparlos en un envoltorio de luxe. Ya lo hicieron el año pasado con Renée Fleming y la Bartoli ha debido decir: Yo no soy menos que ésa. El resultado es un libro de 200 páginas de tapas duras que parece uno de esos que venden en el VIPS: ideales para regalar, con muchas fotos y muy poco texto (además, el texto esté repetido en cuatro idiomas).


Además, acompaña un dvd con un documental de 20 minutos y una sesión de fotos que ya querrían en Supermodelo 2007.

Es decir: empaquetado de lujo. ¿y el contenido?

Pues sí, el contenido es más interesante que el continente: El disco comienza muy fuerte con unas arias preciosas de Pacini y Persiani (de este último no conocía yo ni el nombre) y luego una maravilla de Mendelssohn que es para dar de comer aparte. la propia Bartoli lo dice en el documental: cómo es posible que este aria haya sido olvidada durante 180 años.

Y empieza el despendole: la Bartoli se nos pone loquísima cantando "Yo que soy contrabandista", con su guitarra, palmeros y castagnettes, ole. Y además termina con unos alaridos swahilis espantosos. La misma línea sigue con un aria tirolesa insoportable y larguísima y con un Rataplán que por suerte es cortito. Afortunadamente luego vuelve a la normalidad, incluyendo otra pieza de Manuel García bastante impactante.




La polémica está servida con los bellinis: final de La Sonnambula, escena de I Puritani y el Casta Diva. No sé si los ha querido hacer en plan intimista, introspectivo o si simplemente no puede, pero vamos, que son de un sosainas y un blandengue que asustan. Absolutamente insulsos.

No hace falta decir que Cecilia mantiene la voz intacta, dentro de su registro, con las agilidades precisas (como siempre, y eso que aquí no hay festival de ametralladora de semifusas) y un bonito color tímbrico.

Es un cedé muy recomendable: bastante variado y más entretenido que su anterior disco de Opera Proibita, aunque a mí la gravedad y el patetismo de aquellas arias de Caldara me llegaron mucho.

Y, lo de siempre cada vez que esta mujer saca un disco: ¿hacia dónde tirará ahora?


jueves, septiembre 20, 2007

Empieza el trajín (en Barcelona)


Le tengo bastantes ganas a este Andrea Chénier del Liceo de Barcelona.

Es una ópera que me resulta un poco plasta. Tiene momentos preciosos pero nunca le acabo de coger el ritmo y la unidad.

Y con José Cura y la Voigt. El morbo está servido.

Qué ganassssssss.


domingo, septiembre 16, 2007

¿Zarzuela-cabaret?


Marina Bollaín, la hermana gemela de Icíar, ha presentado en el teatro Albéniz de Madrid el espectáculo de zarzuela "Adiós, Julián". Con una escenografía mínima, cuatro cantantes, tres bailarinas, coro de mujeres y diez músicos, ha juntado fragmentos de varias zarzuelas para hilvanar un argumento sencillo de amor y celos. Es decir, un pastiche en toda su definición.

Por la estética, escenografía, tipo de cantantes y resultados artísticos, a mí me parecía estar más en un cabaret que en un teatro. No me extraña que tuviera éxito en Berlín cuando se estrenó en 2001, porque está más cerca del musical que de la zarzuela (con sus micros incluidos).

El decorado era más simple que el mecanismo de un botijo: una pasarela al fondo del escenario con dos rampas a los lados para acceder, una jaula y ocho taburetes Fritiof de Ikea. Los figurines, a caballo entre una Ágadha Duiz de la Pdada moderada y el Almodóvar de Laberinto de Pasiones. Y varios toquecitos de humor en una dirección escénica dinámica. Ole por la labor de "remezcla" de fragmentos elaborando un argumento propio sin necesidad de recurrir a partes habladas.

Como espectáculo, aunque pobretón para un teatro tan grande, funcionaba. Ahora, ¿y los resultados musicales?

Pues también hay que bajar el listón hacia el café cantante o el cabaret, porque si no la cosa pasar de cómica a dramática.

Las más aplaudidas fueron las tres bailarinas, aunque para mí hacían siempre lo mismo. También hay que reconocer que la adaptación de las piezas a una orquesta de 10 instrumentistas deslucía mucho fragmentos como La Boda de Luis Alonso.

El coro femenino, muy gracioso y bien.

Los solistas, ay: Muy buena Isabel Egea como mezzo, correcto Pipe Vao Bel como tenor cómico (más actor que cantante), con apurillos Javier Checa de "baritenor" (eso sí, muy buena planta, vamos, pa hacerle un favor) y con un timbre algo irritante Carmen Campos de soprano. Hay que reconocerlo, se oyó algún gallo, más de una imprecisión y había partes que les sobrepasaban a todos.

¿Qué se escuchó? Pues mucha "zarzuela-maría": Barberillo, Niño Judío, La del Manojo, Verbena, Gran Vía, Bateo, Tempranica, Luis Alonso... y colofón con el pasodoble del Gato Montés, con el coro paseándose por el patio de butacas repartiendo la merienda y sacando al público a bailar. (Haciendo clic en la imagen se ve el programa).

Yo creo que este show no debe ser visto como un intento de modernizar la zarzuela, ni un acercamiento a nuevos públicos. Es un espectáculo aislado, una "zarzuela de bolsillo" como decía su anuncio. Un divertimento sin pretensiones, porque mejor no buscárselas. No vi la Verbena de la Bollaín del año pasado, pero si siguió ese estilo de dirección escénica, seguro que había disfrutado.

Lo mejor: el comentario de dos señoras cuando salían, diciendo: "dónde se ha visto que el coro se tire por los suelos y fume con los pies, es una vergüenza".

O el de mi tx cuando el chotis del Eliseo se convierte en un twist: "Pero qué me has traido a ver".

A mí me gustó. ¿Seré muy conformista?

Aria de Teresa de Benvenuto Cellini

Pues nada, que estaba yo muy contento con haber conseguido el vídeo de este verano del Festival de Salzburgo de la ópera Benvenuto Cellini, de Berlioz. Me pongo a verla y...

Ooooh, cielos, escenografía mamarracha.
Claaaaro, como es una ópera de repertorio que se representa todos los años en todos los teatros del mundo... En fin.

Vale, intentaré pasar por alto las proyecciones, el helicóptero, los robots... (y mira que me gustan a mí las escenografías alternativas, pero joer, que es la primera vez que la "veo").

Me espero diez minutitos. Biennnn, la gran aria de Teresa.

P...p...p...ero... ¿esto qué es?
¿Dónde han metido "Entre l'amour y le devoir"?
¿Dónde está esa segunda parte a ritmo ternario tan bonita que me gusta a mí tararear en el coche para pasmo de los que se paran a mi lado en los semáforos?

He leído que Benvenuto Cellini tuvo varios cambios y versiones pero... joer, ¿por qué me cambian lo que más conozco?

Aquí el vídeo del aria alternativa:





¿Será la original? ¿Será otra que Berlioz puso después?
Yo no tengo ni idea.
Aún no he acabado de ver el vídeo, pero.. ¡¡¡JOPETAS!!!

Lo mismo Ximo, que estuvo en la función, algo nos puede aclarar.

sábado, septiembre 08, 2007

Mama is a queen and papa is a king, so I am a princess and I know it

Cecilia, te sigues esperando, y es que lo siento mucho pero tu nuevo disco necesita de más escuchas para que no empiece a escribir barbaridades (intentaré obviar esa españolada infame, la insoportable aria tirolesa y el odioso rataplán la próxima vez).

Esta entrada viene a raíz de una del bollolírico blog de Bea, que si no lo conocéis los cuatro gatos que entráis aquí ya estáis yendo a verlo haciendo clic aquí mismo porque es de los más entretenidos del mundo lírico, aunque le da bastante por poner lieder de esos pesadísimos.

En su blog, Bea nos ponía un vídeo de Jeniffer Larmore (¿es el mismo del dvd del Liceu?) cantando "Art is calling for me" de la opereta "The Enchantress" de Victor Herbert.

Yo esta canción (¿aria?) la conocía del disco del 50 cumpleaños de daiKiri Te Kanawa. El disco, y más el vídeo, que lo hay, es bastante tremendo. Kiri, auténtica precursora de la ópera-glamour que ahora nos venden Angelita G y la Netrebka, se pega un descarado homenaje a sí misma en un recital en el Royal Albert Hall de Londres.

Todo en ese recital es hortera, desde la portada del disco (toma pendientes, glitter glitter, baby), a los decorados y sobre todo esos modelitos fucsia morados que nos saca la diva.

Sin embargo, me parece un disco con cosas muy interesantes. Justo antes de empezar su retirada gradual de la escena, Kiri había conseguido por fin dotarle a su voz de tintes interpretativos, algo cuya falta siempre se le había achacado: la chica era muy sosa.

Kiri! es uno de esos discos insustanciales y facilones que, sin embargo, son muy agradables de escuchar, por la variedad y por la sorpresa.

En él, Kiri juega sus mejores bazas: Strauss y Mozart. Deja buen sabor de boca con la Louise y el lied de Marietta. Luego toca un poco todos los palos: Puccini (no, lo siento, salvo su fantástica Rondine, su Puccini no me convence nada), el musical americano e inglés, unas canciones maoríes y otras ligerezas. Y, como curiosidades, el "Art is calling for me" y el aria de Salaambô de Herrmann de la banda sonora de Ciudadano Kane, en una vibrante interpretación que supera a la grabación que hizo para RCA.

A la espera de que encuentre ese aria de Salaambô en vídeo, aquí el de la opereta, con un final muy efectista.



He buscado otros vídeos de esta canción y me han salido bastantes (¿tan popular es?) pero me resulta bastante cruel poner a chiquitas pasándolo mal. Sin embargo, hay una obligada.

Con todos ustedes, Heather Harris, Miss Houston Outsanding Teen 2005 demostrando sus habilidades canoras en un concurso de belleza.



Supongo que ganó, ¿no?
Houston, tenemos un problema.

Por cierto: ¿Quién fue el lumbreras de la RAI que puso a la pobre MIRELLA FRENI de comentarista en el entierro de Pavarotti? Si la mujer no paraba de echarse a llorar recordando anécdotas. Qué crueldad.

jueves, septiembre 06, 2007

Pavarotti

Hoy tocaba hablar del nuevo producto de la Bartoli, MARIA, pero creo que es imperdonable no dedicar unas líneas a Pavarotti.

Luciano Pavarotti ha muerto esta madrugada de un cáncer de páncreas a los 71 años. No voy a empezar a soltar eso de que es uno de los últimos grandes tenores y que ya nos quedan pocos, etc etc. No. Mi reflexión de esta mañana es: se han empezado a ir los cantantes de ópera del boom discográfico de los 80/90, esos que son despreciados por vendidos a las casas de discos, que son anatemizados por hacer macroconciertos, por organizar circos tipo Los Tres Tenores o por cantar con estrellas del pop. No era un cantante de la generación de los de después de la guerra. Pavarotti es de los de hace dos días, como quien dice.

Vi a Pavarotti en directo en dos recitales en Madrid: estuvo glorioso (con todas las letras) a principios de los 90 en el Auditorio Nacional (y a pesar del maleducadísimo público de invitados de sociedad que se ponían a aplaudir y gritar en cuanto subía un poco) y muy mal hace muy pocos años en el Teatro Real, ya sin fuerzas ni brillo en la voz.

Me imagino que todos los que lo pusieron a parir en las últimas dos décadas hoy se desharán en elogios sobre él. Yo no, para eso están las grabaciones que ha dejado.

Mis pavafavoritos:

- Care selve de la Atalanta de Händel, descargable aquí.





- Su Nemorino en L'Elisir d'amore.
- Su primer duque de Mantua del Rigoletto con la Sutherland
- El Calaf de la Turandot con Caballé en San Francisco
- La Turandot de Mehta
- El primer concierto de Los Tres Tenores

- Y, por supuesto y por encima de todas, su Rodolfo de La Bohème.



Vaya verano: Sills, Crespin, Pavarotti.

Cecilia, guapa, te esperas un poquito.

lunes, septiembre 03, 2007

Aleko

Hace poco leí que Aleko, de Rachmaninoff, se ha representado en uno de esos festivales veraniegos, creo que por el norte.

Y me entró la curiosidad de escucharla. Es un disco que compré hace años cuando estaba en plena vorágine consumista operística y recuerdo haberlo oído una sola vez y habelo dejado criando polvo en la estantería porque no me emocionó en particular.

La historia de Aleko es muy parecida a la de los Payasos de Leoncavallo, en versión campamento gitano: Hombre que se lamenta de que su mujer no lo quiere, mujer que se va a escapar con joven y marido que mata a ambos.

Todo está muy condensado: la ópera dura una hora y hay mucha parte instrumental. Es una obra de juventud del compositor: está como muy compartimentada y no consigue crear el efecto dramático que debería tener. Escuchándola me vienen a la cabeza fragmentos del Onegin de Tchaikovski.

No es una maravilla, pero se deja escuchar con bastante agrado y tiene dos momentos bastante interesantes: la danza de los hombres y la cavatina de Aleko, que os dejo en este vídeo. Hay mejores interpretaciones, pero esta estética peli soviética, con cielo amenazador de color imposible, viento, olas del mar... ese romanticismo de libro de texto me ha encantado.



Sí, ya vuelvo a retomar el tema óperas tras el paréntesis veraniego, que no me olvido de este blog, no.

Mira

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