miércoles, marzo 20, 2013

Roberto Grubereux

 
Joer, dos semanas ya y sin haber comentado nada del Roberto Devereux de Donizetti en el Teatro Real con la Gruberova de protagonista absoluta.
 
Y mira, estuvo mucho mejor de lo que me esperaba, que yo no soy nada mitómano y lo de escuchar bravear desaforadamente a alguien por la carrera que ha tenido en vez de por lo que hace en ese momento siempre me ha puesto un poco delosnerves.

Porque hay que ver la Grube cómo se defiende a sus 66 años, que se dice pronto.
La señora estuvo bárbara.
Vale, sí, la voz está lógicamente avejentada, pero si en algo es maestra doña Edita es en técnica, y eso no se le puede discutir, y sabe salvar toda la parte con brillantez.
¿Que no tengo graves? Pues hago una cosa que no es ni cantada ni hablada, sino casi "vomitada" pero que queda muy expresiva. Y luego está el uso y abuso del messa di voce, el atacar en pianissimo para luego coger la nota y ya, cuando la tiene cogida, la abre hasta el forte y luego vuelve a apianar. Esto es de un efectismo total pero bueno, es su forma de cantar desde hace muchos años. Y, desde luego, a mí me ha gustado más en este Devereux que en la Lucia que cantó en este mismo teatro hace una docena de años, donde la vi mucho más amanerada.

Pero, sobre todo, la Grube estuvo valiente y arriesgada, echando el resto. Nada de remilgos a la hora de abordar los agudos. ¿Que no salen perfectos ya? ¿Y qué? Es ese punto lo que le da la genialidad que la coloca entre las grandes.

A su lado, José Bros, estupendo de volumen, de timbre y metido completamente en el estilo belcantista. Una gozada poder oírlo. ¿Que estuvo algo apretado arriba? Vale, mejor eso que un tenorino caprino durante toda la ópera.


La mezzo es Sonia Ganassi, ya también muy conocida en el terreno del belcanto, donde mejor se maneja. Timbre velado pero muy brillante arriba. Y mucha expresividad. Muy bien.

Ay Vladimir Stoyanov de Duque de Notttingham. Llega, nos hace una cavatina espectacular con su bella voz baritonal que nos deja petrificados... pero luego en cuanto tiene que subir se le ahoga la voz y le desluce todo lo que ha hecho antes. Regulín.

Muy buenos los cuatro secundarios y en su sitio el coro.

La orquesta me dio un susto. Andriy Yurkevych se puso como loco en la obertura. Vamos, que sólo faltaron las bailarinas para que pareciera un cancán. Y le cogió gusto a subir el volumen, porque en cuanto podía metía una tralla que no es normal. De acuerdo, así anima, pero se pasó.

La dirección escénica... ah, espera, que fue una versión en concierto. Da igual, es una ópera en la que no ocurre prácticamente nada. Los cantantes interactuaron entre ellos e interpretaron sus roles. Total, si se hace escenificada lo único que iba a cambiar es que nos hubieran puesto unas ruinas, un arquito simulando un castillo o, si ya nos ponemos "modernas", un cubo, una escalera y un juego de luces rojas.

Vamos, que una noche de éxito con diva de las clásicas a la que se aplaudió a base de bien y con razón.


Gaetano Donizetti
Roberto Devereux
Edita Gruberova (Elisabetta), José Bros (Roberto Devereux), Sonia Ganassi (Sara), Vladimir Stoyanov (Nottingham), Mikeldi Atxalandabaso (Cecil), Simón Orfila (Raleigh), José San Antonio (paje), Ivo Stánchev (sirviente)
Andriy Yurkevych
Teatro Real de Madrid, jueves 7 de marzo de 2013

lunes, marzo 04, 2013

Così fa Haneke



Vale, sí, el título de la entrada es facilón, pero es que menudo revuelo se ha montado con lo del Così fan tutte de Mozart dirigido escénicamente por Haneke, su óscar y sus películas.


Quien me conozca lo sabe: le tengo una tirria tremenda al Così fan tutte de Mozart. Son estas manías particulares. Pero vamos, junto con los Donizetti cómicos, se lleva la palma. Y no niego que musicalmente sea una obra maestra, llena de dúos y números de conjunto fantásticos, pero eso de que en el primer acto no ocurra NADA y que todo se limite a una sucesión de música agradable me saca de mis casillas y, lo que es temible en mí, me duerme.


Y no iba a ser excepción el Così del Real. El primer acto, señores, duró una hora y tres cuartos. La supuesta genialidad de Haneke como director de escena no la vi por ningún lado. Seguía sin ocurrir NADA. Los intérpretes estuvieron correctos pero sin llamar la atención. Y la dirección de Sylvain Cambreling empezó tirando a plomo (por ser amable). A todo le unimos el que fuera un día de diario y una hora antes de lo habitual... vamos, que me faltó poco para echar la cabezada.

Afortunadamente todo cambió para mejor en el segundo acto. Los cantantes se afianzaron, la orquesta se entonó y por fin la escena nos mostró el cruel y perverso juego de corrupción, traiciones y humillaciones que se traen los personajes.


Haneke usa el papel del actor / espectador: se aleja de que cuando hay un aria o un dúo sólo estén en escena los que cantan. No, aquí siempre hay otro (u otros) personajes como espectadores silenciosos que le dan otro sentido al texto. Y con todo lo tonta que es la trama original de esta ópera con su moralina machista/misógina dieciochesca, aquí el final es demoledor y de una carga dramática tremenda.

Me imagino que se grabará y publicará en vídeo, porque la posición de los cantantes estaba muy cuidada y parecía pensada para ello.

Para esta producción se han buscado cantantes jóvenes que dieran el papel interpretativamente hablando. Esto, que a priori es un riesgo tremendo, ha salido bien, pues se puede decir que la única que pinchó en el terreno vocal fue la Despina.


El resto estuvieron mucho más que correctos, destacando por encima de todos Anett Frisch como Fiordiligi, que sin tener un timbre particularmente bello, se movió a sus anchas en sus arias, manejando con pericia la coloratura, subiendo y, sobre todo, bajando. No era Lucia Popp, no era la Caballé, evidentemente, pero estuvo muy, muy digna. Al lado, la Dorabella de Paola Gardina la complementó con una voz más bonita y timbrada, pero de menor enjundia.


Los chicos fueron la estupenda voz baritonal de Andreas Wolf en Guglielmo y el argentino Juan Francisco Gatell, que empezó muy inseguro con una vocecilla de tenorino algo caprina, aunque cantando con gusto. En el "aura amorosa" cogió confianza y a partir de allí fue a más hasta el final. 

Cuatro cantantes que, sobre todo, supieron mantener el tono de conjunto que necesita esta ópera, a tener en cuenta en el futuro y, sobre todo, nada del bluff que se temía. Kerstin Avemo como Despina y William Shimell como Don Alfonso, convertidos en esta producción en matrimonio que no se aguanta y que se dedica a pervertir a las parejitas, vocalmente lucieron muchísimo menos.


Vamos, que muy bien. Y, por lo que me han contado, mejoró bastante respecto a la noche del estreno, con lo que es de esperar que el buen tono se mantenga en las siguientes funciones.


Così sigue estando en mi lista de óperas para escuchar un aria, un dúo o un trío aisladamente, pero eso son cosas mías, que ya se sabe que soy un frívolo insustancial. Esta producción del Real merece la pena y, sin ser el colmo de la genialidad que nos venden, la considero la mar de interesante.



Ah, el Real vuelve a dar gratuitamente un programa de 32 páginas con 5 de ellas dedicadas a patrocinadores y a información del Teatro, biografías, ficha artística, artículo, un poema, un texto de Julio Cortázar y... sin el resumen del argumento. Fail.


Wolfgang Amadé Mozart
Così fan tutte
Anett Fritsch, Paola Gardina, Juan Francisco Gatell, Andreas Wolf, William Shimell, Kerstin Avemo.
Sylvain Cambreling, Michael Haneke
Teatro Real, Madrid, martes 26 de febrero de 2013


lunes, febrero 25, 2013

Composición de los abonos Temporada 2013 - 2014 del Teatro Real de Madrid

Al igual que hice el año pasado en una de las entradas más visitadas de este blog, y continuando con mi buen deber de ciudadano virtual, voy a detallar la composición y precio de los abonos de la temporada 2013 2014 del Teatro Real de Madrid. Sí, 25 de febrero y ya me ha llegado la carta (saber que tienes una ópera dentro de 17 meses es un poquito estresante de más, incluso para mí).

¿Los precios? Pues con la burrada de la subida del IVA se han puesto un pelín por las nubes. Porque pueden decir que hay entradas desde 10 euros pero, joooodó con pagar 64 por estar en la quinta planta del teatro, que ya les vale.

Las imágenes quedan un poco recortadas en el blog, pero si haces clic en ellas se abrirán y las podrás ver de lujo.

Empezamos con las fechas y lo que entra en cada abono:
 

 Luego los abonos de ballet (que a mí lo de danza siempre me suena a muñeiras, sardanas y chotíses), los abonos populares, el abono joven, noches del Real y conciertos de cámara:

Lo que nos interesa a todos. Como decía Floria Tosca, ¡il prezzo!
Los precios son...

 de susto, como era de esperar.

Y los precios de las localidades sueltas:


No he podido aún leer la carta que acompañaba el folleto. Hay una nueva modalidad, el abono PREMIUM, pero con sólo ver el precio es que ni me voy a molestar en leerlo.

Para que te hagas una idea de las zonas del teatro, aquí va el plano de la sala, con las fechas de salida a la venta de las entradas:


Y, finalmente, el plano de calidades con la indicación aproximada de la visibilidad, que ya sabemos que todo es muy relativo.
 


Los detalles artísticos, repartos, etc, ya los comenté en el avance de la temporada.

Y esto es lo que hay, señores.  

Y mañana el Così, con lo que odio yo esa ópera, ufffffff.

viernes, febrero 08, 2013

Temporada 2013 / 2014 del Teatro Real

Tempranera, que estamos a principios de febrero, pero un día después de que el Teatro de Trier presentara la suya, el Teatro Real de Madrid da a conocer un avance la que será su nueva temporada de ópera 2013-2014. Veamos qué nos trae.

1. El barbero de Sevilla, de Rossini

En la producción de Sagi ya conocida, con reparto de figurones conocidos en su casa a la hora de comer y un porrón de funciones para llevar a los amigos.

2. La conquista de Méjico, de Rihm

Mira, Méjicos, ¡como María José Cantudo! La verdad es que no tengo ni idea de qué va esto.

3. El elixir de amor, de Donizetti


Nueva producción (y van ya tres) del Teatro Real de una ópera que, salvo la furtiva lágrima, me aburre sobremanera. ¡Tres repartos para L'elisir d'amore! Interesantes Machaide, Tilling, Albelo, Jordi, Schrott...

4. La reina indiana, de Purcell


"Semiópera" de Purcell (o sea, ópera semidesnatada) que también desconozco, pero que imagino tendrá una musiquita muy agradable. A descubrir.

5. Tristán e Isolda, de Wagner


¿Urmana de Iseo? Uyuyuyuyuy. No sé qué tal será, porque no me entra en abono, así que...

6. Brokeback Mountain, de Wuorinen


Sí, poner "La Montaña Brokeback" queda putapénico (y ya traducir brokeback pueda dar lugar a jocosos comentarios). Estreno mundial basado en el relato corto de los vaqueros mariquitas de Annie Proulx, con libreto de ella misma. Ya verás tú como el teatro se convierte en un gran bar de ambiente. Editando, ante el revuelo que parece formar la palabra en un par de comentarios: señoras, señores, aquí el primer mariquita es el que escribe, es simplemente un toque de humor.

7. Alcestes, de Gluck


Vaaaale, Alceste. Una de las óperas más raras pero atrayentes para mí de todo el repertorio. Con la Antonacci. Muchas ganas.

8. Lorencín, de Wagner

 Lohengrin, vamos. Con dos repartos. ¿Me reconciliaré de una vez con la Schwanewilms? ¿Aplastará la Zajick a todos dejándolos KO? Porque me toca su reparto. Qué tensión.

9. Los cuentos de Hoffmann, de Offenbach


Es difícil conseguir una versión redonda de esta ópera porque todos tienen que estar a muy alto nivel para que funcione (e incluyo aquí la puesta en escena). Tenemos a la von Otter de Nicklausse pero... ¡El mozartiano Cutler de Hoffmann! ¿Podrá con él? Y las chicas... esto.... bueno, veremos.

10. Orfeo y Eurídice, de Gluck

Ópera ballet de Pina Bausch que... ay, no me entra en abono. Sólo tres funciones, ¿por? Mielda.

11. Dido y Eneas, de Purcell


Dos Wagner, dos Gluck, dos Purcell. Variadito, sí. En versión concierto, tampoco me entra en abono, una sola función. Y de Dido la Kermes, que es la que iba a cantar la cancelada Flauta Mágica este año y que es una tipa que va así como muy de "mira qué loca estoy".

12. Las vísperas sicilianas, de Verdi


Un solo Verdi esta temporada, y en versión de concierto. Se dice, se comenta, se rumorea, que Plácido Domingo puede ser el NN que aparece en el reparto, en otro de sus roles de barítono dominguero.

Y ya está, luego hay ballet (que no me interesa lo más mínimo) y conciertos de Domingo, la Schäfer, Zapata & amigos, Thomas Hampson, Susan Graham (depende del programa es el que más me atrae), Westbroek, un programa Haydn/Rossini y Antony & The Johnsons.

Bueno, no me parece mala la programación. Desde luego es variada en estilos, con la ausencia de gran repertorio italiano que tanto odia Mortier (vamos, de la segunda mitad del XIX, nada). Y además este año me tocan todos los primeros repartos salvo el de Lorencín, en el que, mira, es más interesante el segundo. Y de las escenificadas sólo se me cae del abono la Tristán & Isolda, que ya veré si me da la ventolera y me pillo alguna entrada marginal.

Aquí la composición de los abonos:




Ahora a ver qué precios nos ponen este año, porque cojostio con las subiditas de las narices.

Enlaces:
Opiniones indignadas S.A.

miércoles, febrero 06, 2013

The Perfect American

 
 
Reconciliación con Philip Glass.

Porque a este señor lo tenía yo muy atragantado desde aquel Corvo Branco de 1998 que me resultó aburridísimo e indigerible. Y en el limbo de los recuerdos tengo el haber ido a la presentación de la película Koyaanisqatsi al festival Imagfic de Madrid allá a principios de los 80 y salir totalmente aturdido con mis amigos del cole intentando convencerme de que habíamos asistido a una obra maestra, el colmo de la modernidad.

Pero oye, como yo digo, nada es inamovible. Y la ópera The Perfect American en el Teatro Real me ha gustado bastante.

Sigue siendo el estilo minimal inconfundible de Glass, sus repeticiones, pero esta vez no son infinitas, las percibí con ritmo, como si esta vez la música estuviera al servicio de la historia que cuenta y no es sólo el fondo sobre el que se va construyendo ésta. Ufff, qué frase más rimbombante me ha quedado, pero yo me entiendo. Básicamente, en The Perfect American hay ritmo, progresión, y la música es el vehículo que te mete dentro del espectáculo.


Porque con el libreto tengo opiniones enfrentadas. Por una parte, la estructura en escenas individuales, aisladas unas de otras y que terminan así de golpe "porque sí" me parece que está ya muy visto en la ópera de las últimas décadas, dramáticamente es una chapuza que te deja frustrado y evidencia la carencia narrativa del libretista. Pero por otro lado con esa sucesión de escenas se ha conseguido lo que se perseguía: dibujarnos no la vida, sino la personalidad de Walt Disney.

Vale que es fácil desmontar el mito del señor encantador rodeado de sus dibujitos animados, pero hay que saber hacerlo, y con cuatro pinceladas (alguna muy gruesa, por cierto), se nos ha reflejado perfectamente lo que se quería contar: que era una persona reaccionaria y autoritaria, su profundo americanismo y su miedo a la muerte y a que la marca Disney eclipsara al hombre. En este sentido, fantástico el papel del libretista.


La producción es muy clásica: dos brazos de grúa giratorios con un proyector en un extremo y unas gasas que iban cayendo en el otro iban creando todos los ambientes con proyecciones animadas. Lamentablemente el día que fui yo uno de los brazos no funcionaba por un problema eléctrico y las proyecciones se quedaron en la mitad. Yo me fijé que no se movía pero, la verdad, tampoco fue un problema, me pareció una producción muy vistosa. Y funcionando al 100%, yo diría que espectacular.


Respecto a las voces, el personaje principal estuvo servido con empeño por Christopher Purves y los demás se movieron dentro de una más que aceptable corrección. No hay grandes retos vocales que superar en la partitura y sólo se pueden poner peros a algunos cantantes a los que se oía poco. Me reitero, como hice cuando fui a ver La Vuelta de Tuerca de Britten, en la alegría de escuchar a Marie McLaughlin con una voz brillante y potente. La mejor del reparto para mi gusto, con diferencia.

El coro estuvo digno y la orquesta pues oye, para mi poco entender, muy bien.


The Perfect American puede que no sea la ópera de tu vida, pero mira, yo creo que gustará mucho tanto al aficionado al repertorio tradicional como al del contemporáneo. Y también la veo muy apropiada para quien no haya ido nunca a una ópera, porque tiene muchos elementos muy atrayentes.




Anécdotas varias:

- En el descanso... ¡me guiñaron un ojo! (y no, no era un tic).

- La señora de al lado (esta vez no estaba yo en mi butaca de abono habitual) empezó a dar cabezadas nada más empezar la función. Yo diría que de la hora que dura el primer acto se pudo tirar durmiendo tranquilamente 50 minutos. No, no hacía ruido. Al llegar el descanso, aplaudió con fervor. Se irá a casa ahora, pensé. Pues no, en el segundo acto, de unos 40 minutos de duración, aguantó como diez minutos cambiando de postura a cada momento, y luego ya se le cayó la cabeza, que le quedó entre las rodillas, hasta el final. Volvió a aplaudir fervorosamente. Le saqué una foto de estranjis con el móvil pero salió toda negra, una lástima.


Lo dicho, hoy es la última función de The Perfect American. Si puedes ir, ve, que al menos la semana pasada había entradas de sobra. Y si no, esta noche la pasan por arte, medici.tv o palco digital, creo.




Philip Glass
The Perfect American
Libreto de Rudy Wurlitzer basado en Peter Stephan Jungk
Christopher Purves, David Pittsinger, Marie McLaughlin, Janis Kelly, Donald Kaasch, Rosie Lomas, Zachary James, John Easterlin, Sarah Tynam, Nazan Fikret
Dennis Russell Davies, Phelim McDermott
Teatro Real
Madrid, viernes 1 de febrero de 2013



jueves, enero 17, 2013

Il Trovator! Io fremo.


Anoche fui a ver Il Trovatore de Verdi al Nuevo Teatro Alcalá (lo que era el Alcalá Palace de toda la vida), producción privada a cargo de la Compañía Estudio Lírico.

Con este tipo de producciones privadas uno ya sabe más o menos con lo que se va a encontrar: unos decorados low cost y unas prestaciones musicales que pueden oscilar mucho. Recuerdo una Turandot más que satisfactoria en San Sebastián de los Reyes de la que ya hablé por aquí pero también una Carmen totalmente horripilante en un teatro de la Gran Vía en la que todo rechinaba: pelucas de nylon del chino, vestuario espantoso y unas voces que competían con la orquesta a ver quién entraba más veces a destiempo y lo hacía peor. Un horror.


De Estudio Lírico me habían dado buenas referencias, por el bicentenario Verdi van a programar Rigoletto, Traviata y Trovador y me animé a ir a esta última, que siempre es agradable ir a ver algo de ÓperaMaría (de repertorio), que para rarezas ya tenemos la de Disney en el Real para los próximos días. Además, parece que el Trovador se programa menos en los grandes teatros que otras obras verdianas (recordemos la última y espantosísima producción clics de Famobil style en el Liceo). De hecho, creo que he visto en mi vida más Macbeths que trovadores, fíjate.

El caso es que allá que nos fuimos. Primera impresión: el teatro me gusta: sala ovalada con el patio de butacas bastante amplio, entresuelo y dos anfiteatros. Todo muy nuevo e impecable (aprende, teatro Compac Gran Vía, joer). Más del 50% de aforo, yo diría. Bien para un miércoles. Y como arriba del todo estábamos sólo 6 personas, nos bajaron un piso más abajo, y en el primer descanso ya nos bajamos nosotros solitos a un palco de entresuelo, o sea que estupendo.


Segunda impresión: ni un programa o por lo menos un papelito informativo. Nadie sabía quién cantaba. Y vale que hay que ahorrar costes, pero un poquito de información viene bien, aunque sea el mismo folleto para las tres óperas. Sobre todo porque no es nada fácil encontrar en Internet ni fotos ni detalles de la compañía. En uno de los descansos pude ver el reparto en un papelito pegado en la puerta de entrada.

Respecto a los resultados musicales, tengo que decir que me pareció una propuesta modesta, pero muy honesta. Todo gracias a la labor de la directora musical, Elena Herrera, que llevaba la orquesta con muchísimo cuidado, atenta a los matices, pendiente siempre de los cantantes y del coro. La verdad, sonó la mar de bien, muy lejos del chis-pun chis-pun verdiano que se escucha hasta en los mejores teatros. Francamente la prestación orquestal (habría unos 30 músicos máximo, calculo) fue lo mejor de la función, y lo más calurosamente aplaudido al final. Brava la señora.

Entre los solistas hubo un poco de todo. Corrección en algunos y limitaciones en otros. Tampoco voy a entrar en detalles por el tipo de producción que es, y porque cada día el reparto es distinto. Todos estuvieron entregados y cumplieron, en especial las voces femeninas. Rebeca Jacobs empezó un con una Leonora "yo todo lo canto en forte" pero me sorprendió en el último acto aguantando como una jabata, salvando agilidades y matizando el final. Y por encima de todos destacó la voz penetrante, potente y timbrada de Inés Olabarria como Azucena. Bravissima.


Muy bien el coro masculino (algún tenor un poco desmandado) y un poquito más endeble el femenino.

En la parte negativa tenemos la dirección escénica y los decorados.
Vale que Il Trovatore es bastante estática a pesar de que ocurran muchas cosas, y que se presta a una concepción escenográfica clásica pero joder, es que se pasaba. Ya en la segunda escena me esperaba yo el clásico acercamiento de manos entre Inés y Leonora que ocurre en TODOS los trovatores que he presenciado: Las dos juntan sus manos a la altura del pecho, se acercan y luego se separan suspirando. SIEMPRE. Vale, asumido. Pero lo del estatismo total no puedo con ello: todos parados hasta que terminan de cantar y luego se ponen a hacer lo que les toca. O eso de que se vea claramente a los intérpretes estar esperando un rato en las cajas laterales antes de entrar. Por no hablar de los finales de cada escena. Arcaico total.


Los decorados ya sé que son de chichinabo porque no hay presupuesto. Pero joer, un poquito de "buen gusto" no vendría mal. Prefiero los telones pintados a las dos estructuras pintarrajeadas para que parecieran de piedra y que servían para todo. Aunque quizás, no, porque en la única escena con telón pintado al artista se le fue un poco la mano en la frondosa vegetación y pensó que a un castillo aragonés del siglo XV le pegaban muy bien unas columnas griegas. En fin.

Respecto a la fama de incomprensible del argumento de Il Trovatore, esta vez hice un experimento: llevé a mi tx sin que conociera previamente nada de nada, a ver si se enteraba de algo. Pero con él no vale, porque cuando va a la ópera se dedica a mirar cómo cantan y todos los detalles de la escena, y ni siquiera lee los sobretítulos. O sea que tendré que hacerlo con otro. Y es que la historia puede que tenga unos recovecos algo liosos, sobre todo si hay que contársela a alguien, pero lo que ocurre en escena tampoco es que sea tan complicado, ¿no?

Para los tiquismiquis, se hicieron los cortes habituales en la partitura: no se hacen las repeticiones de las cabalettas ni el Tu vedrai che amore in terra.


Resumiendo, que salimos todos bastante contentos, que nos pareció un espectáculo modesto, pero digno, decentemente cantado y con muy buena orquesta, con una relación calidad/precio más que aceptable. Ofrece lo que se espera de ello. Nosotros pagamos la entrada más barata y bajamos a las de precio más caro, pero en páginas tipo Atrápalo, VentePrivé y similares tienen ofertas de butaca de patio a los mismos precios. Recomendable si eres consciente de a qué tipo de espectáculo vas.

Ah, y llevé las entradas en el Passbook de mi iPhone.
¡Moderno que es uno!


Verdi
Il Trovatore
Compañía Estudio Lírico de Madrid
Orquesta Filarmónica Mediterránea. Elena Herrera.
Carlos Silva, Rebeca Jacobs, Inés Olabarria, Fernando Álvarez, Alfonso Boruque, Akemi Alfonso, Napoleón Domínguez, Alejandro Guillén.
 Madrid. Nuevo Teatro Alcalá. Miércoles 16 de enero de 2013.



Mira

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