martes, abril 01, 2008

Zitronella di Ravello: La verdadera historia


Desde aquí os aseguro que mi intención al escribir la historia de Zitronella no fue confundir sino crear una parodia lo suficientemente documentada, pero parece ser que alguien SE LO HA TRAGADO.

Y no sólo eso, sino que lo ha publicado en una de las revistas musicales online más conocidas del país, Mundoclásico.

Ya me extrañaba a mí el aumento escandaloso de visitas a este blog, que suele tener como mucho 20 al día y la mitad de ellas son de gente que sale escopetada en cuanto lo abre.

Aquí va la historia de esta ópera:

Paseando hace años por la costiera amalfitana, y en concreto por los maravillosos paisajes de Ravello, a mi amigo Fartons y a mí se nos ocurrió que aquello sería el enclave perfecto para una ópera belcantista.

Los limoneros nos dieron el nombre de la heroína: Zitronella, que todos los días baja de Ravello a Amalfi a venderle a su amado Peppino (tenor ligero de carácter bobalicón) los limones para que éste haga el limoncello. Por supuesto que tenía que haber un padre que se opusiera a los amores de los jóvenes, un viejo rijoso que deseara a Zitronella y una mala. Malísima. Que viniera desde el otro extremo del mar vestida de Bellea del Foc: Clementina de Alicante. La ópera tendría la escena de la locura de rigor y un final trágico.

Es lo que tenemos los aficionados a la ópera, que nos montamos esas tonterías por diversión.

Un par de años más tarde se me ocurrió poner ese argumento en el blog. Le pedí ayuda a otro amigo para que lo ilustrara y me lancé a escribirlo.


Como el año pasado estaba todo el mundo pesadísimo con lo de la Malibrán, la Bartoli y demás, escribí una falsa reseña histórica acerca de la mala suerte de la ópera Zitronella. Lo adorné con anécdotas de Maria Callas y de especialistas en belcanto (Horne, Sills, hasta Mady Mesplé) y lo colgué.

Tendría que haber habido un tercer artículo sobre Zitronella comentando los números musicales, pero ya era demasiado trabajo. De todas formas, para vuestra buena administración, los momentos más famosos son el aria de entrada de Zitronella "Estos son los limones de la Zitronellina", el rondó de Clementina "De Spagna vengo", el concertante de la licorería y la escena de la locura "Dímelo tú, naranja".

Sinceramente, pienso que cualquiera se da cuenta de que se trata de una parodia, así que lo menos que me podía esperar es que meses más tarde aparezca en una web tan supuestamente seria como mundoclásico. Llega a aparecer en Scherzo y ya me meo.

En fin, no voy a enrollarme más, aquí van los enlaces:

El artículo de Mundoclásico que menciona a Zitronella, aquí: CLIC

El pdf original, por si lo modifican, acá: CLAC

La historia de la ópera Zitronella, acuyá: CLATACLÁ

Y su desdichado argumento, por allí: CLITICLÍ.

El autor de las ilustraciones: CLUTUCLÚ.

Me parto.

Me llama Girolamo Fartons reclamando derechos de autor.
Hay que reconocérselo, la idea germinal y el detalle revelador de que la mala fuera una Bellea del Foc es suya.


Me escribe otro amigo proponiéndome que Zitronella deje de ser un mito, hagamos un pastiche con cantables de otras óperas y lo filmemos en playback.

Esta tarde me voy al Tamerlano con un canastito de limones y un cartel: TODOS SOMOS ZITRONELLA.

Gracias a la Juani por avisarme.

Insisto: me parto. Y lo siento de verdad por el autor del artículo, pero hacer un AnaRosa CortayPega sin documentarse más que por un blog de internet es altamente arriesgado.

Mira

Blog Widget by LinkWithin