miércoles, abril 22, 2015

Irina Lungu, Traviata en Madrid

 
El tiempo en Madrid estaba inestable ayer. Al sol te cocías de calor, pero había unas nubes que iban y venían y a ratos hacía un pelete que si te descuidabas te quedabas helado.

Así empezó La Traviata de ayer en el Teatro Real: con una producción árida, unos cantantes muy rígidos que no acababan de despegar y un público frío no, gélido. 

Pero casi terminando el primer acto ocurrió el milagro de la mano (mejor dicho, de la voz) de la soprano Irina Lungu. En la cabaletta de cierre se relajó y se soltó la melena de una forma espectacular. A partir de ahí la función transcurrió rodando y fue a más, siendo una de las Traviatas (¿debería decir traviate?) más disfrutables que he vivido en directo.


Atención con la Lungu: ¡Qué señora! Fantástica. Sin dudarlo, la mejor Violetta que he visto en teatro, y he visto muchas.

Reconozcámoslo, empezó tensa. Nada más escuchar su voz (amplia, con peso abajo) me pensé: huy, ésta va a hacer unos buenos actos 2 y 3 pero las va a pasar canutas en el primero. Y no iba desencaminado: Correcta en el brindis, nerviosa en el dúo (estaban los dos como con miedo, mirando constantemente al director) y sin acabar de volar en el "ah fors'è lui", con unos agudos en piano de afinación un tanto discutible.

Pero chico, llegó el "Follie" y a Irina le pasó como a Violetta: se le pasaron los nervios y empezó a disfrutar. Y a hacernos disfrutar. Agilidades, potencia, seguridad, agudos, pianos... un auténtico recital. Y, como colofón, terminó el "Sempre libera" con el sobreagudo de rigor perfectamente dado.

Que mira que es difícil pero aunque no esté escrito es casi obligado. Hay cantantes que optan por no darlo, otras se quedan en un maullido, otras pegan el grito y que sea lo que dios quiera. Pues lo hizo bien, mantenido y brillante. El público despertó, ovación. Da rabia reducir la apreciación de todo el primer acto a un agudo. No es así. La Lungu ofreció una escena final global de muy alta categoría.

Y ya te digo, desde ese momento ya fue para arriba. Impresionante su segundo acto, donde estaba más cómoda por tesitura, dándonos lo mejor de sí. Ese "Amami Alfredo" a plena voz, por favor. Y, una cosa muy importante: es una de las cantantes que consigue la expresividad sólo con la voz, no necesita artificios dramáticos ni movimientos efectistas. Grande. 

video


En el tercer acto siguió su ascenso, brindó una lectura de la carta de poner los pelos de punta, un "Addio del passato" estupendo y terminó por conmovernos a todos. Estupenda es poco, de verdad.

Bueno, sí, ya me vale. Que La Traviata no es sólo Violetta y llevo ya un montón de párrafos hablando sólo de ella. Pero es que fue lo más espectacular de la velada. Y los reparos al primer acto los achaco a la tensión de ser su primera función, al ser la titular del segundo reparto. Estoy seguro de que con el chute de adrenalina de ayer las siguientes representaciones las bordará de principio a fin.


Su Alfredo es Antonio Gandía, al que hemos escuchado en este teatro en papeles menores y me suena de haberlo oído en alguna zarzuela. Buen cantante, correctísimo Alfredo, dio lo mejor de sí en los momentos en los que cantaba en forte, quedando la voz un poco desguarnecida en cuanto el volumen no era muy alto. Rigidísimo en el primer acto, se contagió del entusiasmo de su Violetta a partir del segundo y ya cogió vuelo. Opino lo mismo: era la primera función del elenco "alternativo". Imagino y espero que en las siguientes veladas vaya a más. No dio el agudo no escrito en la cabaletta, a mi parecer muy acertadamente.


Germont padre fue Ángel Ódena, que ha ido mejorando con los años. Cada vez que lo veo me gusta más. Voz autoritaria, sin fisuras, y muy buen fraseo. La interpretación pecaba de estatismo, no sé si por cuestión de la dirección artística o suya, que siempre lo he visto un poco pasmarote. Aún así, muy bueno. Ovación al final.

Cumplidores secundarios. Bastante buenos, es raro que no te cuelen un criado o un invitado a la boda de esos que dices "huy, de dónde lo han sacado". Correcta la Flora de Marifé Nogales (tampoco puede lucirse mucho la pobre, pero le sacó partido) y muy buena Marta Ubieta de Annina.

Hasta aquí el asunto del terreno vocal.


¿Y la dirección orquestal, a cargo de Renato Palumbo?
Pues muy buena, para mi gusto, aunque muy discutible también.

Nada más empezar se sabía que íbamos a evitar el chun-ta-ta chun-ta-ta de banda de pueblo. Bien, el preludio fue matizado e intenso. Después estuvo caprichoso con los tiempos (los tempi, para las ilustradas). Iba por lo general a mucha velocidad pero de repente hacía un paroncito, generalmente para ayudar a los cantantes, y luego seguía a toda tralla. En cuanto al tiempo estuvo pendiente de los cantantes en todo momento, aunque de vez en cuando se le iba la mano y atronaba en exceso. Al finalizar, división de opiniones entre mis amigos: a algunos nos gustó y a otros les pareció demasiado "original". Ah, estos tradicionalistas.

El coro. Ay, el coro. Ellos a tutiplén. Ellas que no se les entendía nada. Cumpliendo con su cometido, pero lo he visto en mejores noches.


 La puesta en escena de David McVicar es clásica y... tétrica, fría como un témpano: el suelo es la lápida de Violetta y cortinajes enmarcan las escenas. Todo, todo es negro, salvo los elementos de atrezzo: la cama, una mesa y unos sillones, que son blancos. Los cantantes están manejados con mucha inteligencia. No hay grandes "originalidades" escénicas, pero sí detallitos que denotan un trabajo de los personajes, sobre todo en el segundo acto, con esa escena del desprecio y la salida de Violetta toda digna en plan "chiedo in bontà di ritirarmi". No me ha gustado el movimiento de masas ni el ballet (el cancán durante el brindis o la bobería de la escena de los toreros, en la que directamente desconecté). Para los ultraortodoxos, ¡oh herejía! la acción se ha adelantado a finales del siglo XIX/principios del XX.


La ópera se da sin cortes, con todas sus repeticiones y con los dos intermedios de rigor. Se quejaba mi compañera de asiento (absoluta defensora de las puestas en escena tradicionales) de que había demasiados descansos y que uno a los 30 minutos era un exceso, que íbamos a salir a las tantas. Pero bueno, La Traviata tiene tres actos, con lo que debe haber dos entreactos, ¿qué quiere? ¿uno a mitad del segundo acto para dividir el tiempo que se está en el teatro en dos partes iguales? Absurdidades varias.
Vamos, que las funciones empiezan a las ocho y terminan, con aplausos y demás, sobre las once. O sea, COMO SIEMPRE.

Me comentaba un amigo que le daba pereza ir a La Traviata otra vez (tampoco se programa tanto en Madrid, no exageremos). A la salida estaba encantado. Como todos.


Giuseppe Verdi
La Traviata
Irina Lungu, Antonio Gandía, Ángel Ódena, Marta Ubieta, Marifé Nogales, Albert Casals, Fernando Radó, Alejandro González, Damián del Castillo, César San Martín.
Renato Palumbo, David McVicar
Teatro Real, Madrid, martes 21 de abril de 2015.

Página web del Teatro Real
Programa de Mano 
Críticas en prensa
Foro Una noche en la Opera

martes, marzo 24, 2015

La Traviata de Dessay

 
Sábado por la mañana en casa, tareas del hogar y... ¡sí! una nueva sesión de Ópera+Plancha.

Dado que el mes que viene tenemos La Traviata en el Teatro Real de Madrid, se me ocurrió repasarme este título, que lo habré escuchado mil veces pero, precisamente por ello, no suelo elegirlo como opción de escucha.


Desde que hemos comprado en casa el dispositivo EzCast es supercómodo ver en la televisión cualquier vídeo desde Youtube seleccionándolo directamente con el teléfono o tablet, así que iba a comprobar qué tal una ópera entera desde Youtube.

¿Y qué Traviata escoger?

Pues mira, me puse a buscar traviatas en el Youtube y vi cuáles eran versiones completas, intentando ver una relativamente reciente, las alternativas eran la de Diana Damrau con Beczala en la Scala de Milán 2014 (que fue muy polémica, y con razón) y la de Natalie Dessay en Aix de 2011.

Pinto, pinto colorito... salió la de Dessay.


Traviata es una ópera de gran soprano, se necesita una voz plenamente lírica pero con cuerpo: el inicio del brindis, las grandes frases del segundo acto y todo el tercero requieren su rotundidad. Pero luego tenemos los gudos y agilidades del Sempre libera y ayyyy, hay que hacerlo todo, si no no vale y el público queda defraudado.

La trayectoria de Natalie Dessay ha tenido cambios importantes. Recuerdo sus inicios de soprano ultraligera (y tómese el ultra en el buen sentido de la palabra, porque era sensacional). Tengo por casa un cd de coloratura jilguero espectacular en el que no me transmitía nada de nada, y su grabación de Lakmé de Delibes, que me gustó muy poco.

Tras su crisis vocal y una operación que sufrió cambió su forma de cantar. Desaparecieron los ultrasobreagudos pero las notas altas las mantuvo y la voz, sin agrandarse (porque el instrumento no daba de sí) se asentó, cogió cuerpo y, sobre todo, profundidad. 

Pero lo más importante fue que Dessay empezó a imprimir vida a sus interpretaciones, y una entrega vocal casi visceral acompañada de una interpretación soberbia. Con sus limitaciones naturales, hizo lo que sólo las grandes saben hacer: llevar los papeles a su terreno, y convencer.

Así, impresionó durante la década de los 2000 con su Lucia, Celopatra, Ophélie o Manon.


Pero con el nuevo cambio de década la voz se resintió y para 2011, fecha en la que se estrenó en el papel de Violetta de La Traviata, la tenía ya bastante deteriorada.

Sin embargo, y como se puede ver en el vídeo, Dessay sigue siendo estrella. ¿Y qué hace? Suplir sus carencias con inteligencia. con interpretación verdadera: El primer acto lo sortea con dificultades, llega apurada pero decentemente al final del Sempre libera. En las partes más pesadas, en vez de agrandar la voz artificialmente lo que hace es una introspección del personaje: la voz es la que es, frágil y delicada, como su Violetta. Y así llega a un dúo con Germont notable y a sortear un tercer acto de manera digna.

¿Que no es vocalmente espectacular? Pues no. ¿Que no es un ejemplo de cómo se ha de cantar Traviata? Pues tampoco. ¿Que se le pueden poner muchos peros? Pues mira, sí. Pero es sincera. Está allí y ofrece todo lo que tiene.


A su lado, Charles Castronovo tiene una voz fresca y agradable. No debería soltar el do de la cabaletta, que le afea la actuación. Ludovic Tézier hace un noble Germont, aunque tremendamente monótono (también influye que nunca he soportado el Di Provenza, qué aria más aburrida, por favor).

Sobre la producción me dirás que últimamente estoy muy negativo, pero es que la cosa tiene perendengues. Y mira que a mí me gustan las transgresiones. 

Aquí te dejo el vídeo, hasta que lo eliminen, para que te hagas una idea.

La próxima sesión de ópera+plancha será Lucia, aviso. Me apetece.




lunes, marzo 16, 2015

Descubriendo a Antonenko

 
En mi pasada entrada acerca de la próxima temporada del Liceo de Barcelona, una amigable comentarista bonaerense se sorprendía de mi desconocimiento del tenor Aleksandrs Antonenko, e incluso lo ponía en duda.

En efecto, una vez más reconozco aquí mi ignorancia. Soy un simple aficionado y hace tiempo ya que no estoy al día en cuanto a los cantantes que encabezan los carteles durante los últimos años, ni de las novedades discográficas (que ya han pasado a ser casi sólo videográficas). Y sí, investigando, veo que el señor Antonenko es un habitual de los más celebrados teatros del mundo en sus últimas temporadas.

Dispuesto a cubrir ese vacío, en mi última sesión de "Ópera+Plancha" tuve a bien verme enterita la Tosca de Puccini de 2013 desde la Royal Opera House en Covent Garden de Londres, que se retransmitió en directo a pantallas al aire libre por todo el país (Gran Bretaña) y no sé si vía internet.


Y allí estaba él, Aleksadrs Antonenko, haciendo el Cavaradossi.

Vamos a ver, en efecto es un tenor a tener en cuenta: la voz es poderosa, fuerte, el agudo está, tiene brillo, y verdaderamente puede con el papel. Ahora, no le pidas sutilezas. Sé que es muy fácil decir esto de las vozarronas tipo eslavo pero es cierto: lo suyo es torrente y fuerza bruta.
No obstante, muy buen Cavaradossi.

Además, creciéndose al lado de Martina Serafin, una Tosca de muchos quilates.
Scott Hendricks de Scarpia ya sí que estuvo algo más flojito.
Correcta la dirección de Daniel Oren y una producción clasicota fea fea fea de narices.



No he encontrado vídeo embebible (en cierta página rusa de dudosa legalidad está el vídeo completo), pero aquí tenemos a Antonenko en el mismo papel, en la Arena di Verona:


Después de la Tosca me vi unos fragmentos de una Carmen desde el Met en los que confirmo la experiencia pucciniana: gran voz pero rigidez en el canto. Otra producción fea feísima, por cierto.


Así que tenor dramático spinto por el momento, capaz de abordar los papeles de gran repertorio sin problemas, e intérprete ideal para el Otello verdiano, donde puede brillar mucho más.

Visto el Antonenko, pues. 
Me tengo que poner a revisar vídeos actuales de ópera para no quedarme estancado en lo de siempre pero ay, es que me da una pereza...


jueves, marzo 05, 2015

El Público. Ópera con manual de instrucciones.


El Público, ópera de Mauricio Sotelo basada en la obra de teatro de Federico García Lorca, estreno mundial absolutísimo en el Teatro Real de Madrid.


Uno va completamente virgen, sin haber leído crítica alguna ni las cinco páginas de comentarios iracundos (ya sean a favor o en contra, todos son hiper-rabiosos, qué les echarán en el colacao) del foro de internet de rigor.

Me leo, eso sí, el programa de mano y busco por ahí referencias acerca de la obra de Lorca (de Federico, que dicen las marisabidillas). Bien, estamos ante teatro surrealista, plagado de simbología y metáforas por todos lados. De muy difícil digestión si no se estudia a fondo. Pero con lo leído creo que voy, por lo menos "un poquito" preparado: he entendido un par de ideas clave y espero poder disfrutar del espectáculo.


Pero ¡ay!, entre el libretista y el director de escena parece que me lo quieren poner difícil. Está visto que han dicho: Hola, soy una ópera rara, no te vas a enterar de nada y además yo voy a hacer todo lo posible para que lo poco que captes también te confunda.

Sinceramente, hace falta un libro de instrucciones o un master en imaginería lorquiana para conseguir sacarle el jugo a esta ópera. Porque las dos ideas que tenía claras antes de entrar en el teatro sí que las veo reflejadas, pero el resto... hay que echarle valor.

A mí me recuerda a los libros de Ediciones Cátedra, que tenían más notas al margen que texto en sí. Con El Público haría falta una edición así, con notas que te explicaran una a una cada frase.


La música, la música, que es ópera, hay que hablar de la música.

Ante mi absoluto desconocimiento de por dónde van los tiros en la música contemporánea (tomando como música contemporánea lo que se hace en 2015) sólo puedo hablar de sensaciones, de lo que me ha provocado a mí. Por lo menos no estamos en el clásico chiu-chiu-chiu-chiu pom-pom-pom-porrom (cuerdas disonantes seguidas de golpes de percusión, para que no se me acuse de inconcreto) constante de tantas obras modernas. Aquí hay profundidad, planos sonoros evocadores, música descriptiva. Creo que el autor ha conseguido meterse dentro de la obra. Ya ves tú que la inevitable ausencia de melodía no me resultó molesta. Es destacable el uso del flamenco (que queda muy bien y viste mucho para venderlo fuera) y su mezcla con la música "contemporánea". Alabar debo la intervención de la orquesta a cargo de Pablo Heras-Casado, creo que ha sabido defender la partitura e incluso ahondar en ella.


En el debe, el tratamiento de la parte vocal. Uno ya se espera, como ya he dicho, que no exista melodía alguna y que los cantantes vayan saltando por los intervalos de manera casi cómica. ¿Es necesario? Porque vamos, todas las líneas vocales de las óperas nuevas son iguales. De hecho, cuando en el descanso me encontré a un conocido en la cola del baño lo saludé cantando con cuatro notas que fueron muy celebradas por mi acompañante, diciéndome que bien podrían haber pertenecido a la ópera. Los dos grandes dúos de la ópera me resultaron bastante peñazo, por decirlo suavemente.


Sin embargo, las partes vocales de los cantaores y de Julieta estaban tratadas con mucho más mimo. También las intervenciones corales tuvieron algo más de chicha. El autor dice que se ha basado en relaciones numérico-simbólicas y proporciones armónicas para hacer la partitura. Pues hombre, un poco menos de matemática en las líneas de canto y, para mi gusto, habría mejorado mucho.


Los cantantes han defendido muy bien sus papeles. José Antonio López, a quien sólo conocía de zarzuela, sale muy airoso del papel principal, y destaco también a Thomas Tatzl, Antonio Lozano e Isabella Gaudí (impresionante en su larguísima aria). El resto también a un nivel notable. No se pueden olvidar los dos cantaores, totalmente entregados.
La ópera se hace larga, la hora y cuarenta de la primera parte pesa. Pero está claro que el descanso no puede ponerse en otro lado. Escapada de público, pero tampoco muy escandalosa. Pongamos que todos los de la zona alta del teatro pasaron a ocupar butacas en el centro. Y luego en la segunda el dúo final entre el prestidigitador y el director se vuelve eterno y aburrido.



La puesta en escena es aparentemente rigurosa con el texto. Un poco en plan "mira qué raros somos", pero vamos: si en la obra se dice que hay un cristo, sale un cristo. Los caballos son caballos, el mago un mago, el pastor es un pastor y si uno sale con un traje de cascabeles, se ven (modelito Priscilla reina del desierto). Que ya no te enteres de la misa la media de lo que hacen es otro cantar.

Muy buena la coreografía de los caballos. Muy convencional cuando no se trataba de estos personajes.


Luego están los decorados, en general el escenario absolutamente vacío con unos biombos pintados, unas luces formando el laberinto del comecocos o dos espejos, que ayudan a que si queríamos enterarnos de algo lo llevemos bastante crudo. Sólo una proyección en plan cine mudo da un aire de comprensibilidad al montaje.

En fin, creo que llevo escritos ya un montón de párrafos y ni yo mismo tengo claro qué he transmitido. Quizás sea como la propia ópera "El Público".

No puedo terminar sin hacer una comparación con la Ainadamar de Golijov que tuvimos hace un par de años y medio en este teatro. Creo que con esta última frase voy a ser muy descriptivo: Si Ainadamar era la ópera al aire libre, El Público es la ópera bajo la arena.


Página web del Teatro Real
Foro iracundo
Programa de mano


Mauricio Sotelo
El Público
Libreto de Andrés Ibáñez sobre la obra de Federico García Lorca
José Antonio López, Thomas Tatzl, Arcángel, Jesús Méndez, Isabella Gaudí, Josep Miquel Ramón, Antonio Lozano, Gun-Brit Barkmin, Erin Caves, José San Antonio, Rubén Olmo, Cañizares, Agustín Diassera
Pablo Heras-Casado, Robert Castro
Tetaro Real, Madrid.
Miércoles 4 de marzo de 2015

Nota: ¿Por qué han quitado más de la mitad de los sillones y mesitas del salón de la sexta planta del Teatro? ¡Qué estrés!


lunes, marzo 02, 2015

Y la temporada 2015-2016 del Liceo.



El Liceu de Barcelona presentó el viernes pasada su temporada 2015 - 2016.
Voy a echarle un vistazo:

1. Nabucco, de Verdi
Aliciente: Martina Serafin de Abigaile


2. Benvenuto Cellini, de Berlioz.
Muy buena pinta. Producción de Terry Gilliam (con lo cual será por lo menos algo sorprendente). No conozco a casi ningún cantante. Me apetece mucho.



3. Lucia di Lammermoor, de Donizetti

Elena Mosuc & Juan Diego Flórez en primer reparto, María José Moreno e Ismael Jordi en segundo. Interesante si se vive en Barcelona. A mí no me merece la pena el traslado.



4. Otello, de Verdi

Aleksandrs Antonenko. Pufff, ni idea de quién es.
Producción de la Deutsche Oper de Berlín que promete rasgaduras de vestimentas y perlas rodando por los suelos.



5. Otello, de Rossini

En versión concierto, con Gregory Kunde que parece que le cunde mucho (#festivaldelhumor) porque parece que está ahora en todos los fregaos. Sólo dos funciones.

6. Götterdämmerung, de Wagner.

No puede haber temporada del Liceo sin su Wagner de rigor. Dirección de escena de Carsen de la ópera de Colonia de 2009. Según he leído: Sex & Politics.



7. Written on skin, de George Benjamin

Lo mismo que nos van a poner en el Teatro Real de Madrid. Función en versión concierto dirigida por el autor.

8. Simon Boccanegra, de Verdi

Aquí o tienes un Fiesco y un Boccanegra que hagan saltar chispas en el primer acto o es una ópera que me parece un soberano peñazo. Pero el reparto está plagado de estrellas: Frittoli, Nucci, Domingo, Ramón Vargas, Furlanetto, D'Arcangelo, Òdena... en diferentes combinaciones.



9. Serse, de Händel

Versión concierto y reparto, para mí, totalmente "inconnu".

10. I Capuleti e i Montecchi, de Bellini

¡Elina Garança! Patrizia Ciofi, Silvia Tro, Ekaterina Siurina, Siragusa y Celso Albelo en dos repartos. La producción tiene pinta de raruna, pero los fashionistas pueden estar dando palmas: los figurines son de Christian Lacroix.



11. La Bohème, de Puccini

Producción exitosa de la ENO a la "años 30". Parece ser que la del Real/Liceu ya está muy vieja y la han vendido entera por ahí.



y 12. Die Zauberflöte, de Mozart.

La misma producción de Berlín que nos llega a Madrid inspirada en el cine mudo y que todo el mundo dice que es fantástica. los cantantes son de la compañía de la Komische Oper.




¿Qué te parece?


lunes, febrero 09, 2015

Lady, be good! + Luna de miel en El Cairo

 
Atractivo programa doble en el Teatro de la Zarzuela de Madrid: un musical de Gershwin y una revista de Alonso. Algo que, o lo ves en un teatro "público" o va a ser muy difícil de ver otra vez en tu vida.

Así que allá fuimos.

 
El teatro, engalanado con siluetas doradas, plumas y... ¡espumillón!, que parecía hecho con retales de restos de la fiesta de nochevieja, pero le daba su aire "festivo". Por cierto, lleno hasta la bola.
 
Producción de Sagi. Lo primero que se ve es un telón pintado. Mira que le gusta la gasa a este hombre, es IGUAL que el de sus Bodas de Fígaro.


Pero da igual, porque el telón es anecdótico, nada de pelucas y escotes. Enseguida nos trasladamos a los roaring twenties con Lady, be good!


Puf, qué decir de esta función. Una gozada. La música estuvo magistralmente servida por la orquesta dirigida por Kevin Farrell. Con toda su ligereza y a la vez toda su intensidad, qué maravilla de pianos, de clarinetes, es que de verdad que consiguieron un ambiente único. Una gozada.


Y si le sumamos una efectivísima producción a cargo de Sagi, con muy pocos elementos escénicos (un sofá, un piano, la pared de fondo y el mostrador de un hotel son todo el decorado), un vestuario FABULOSO (así, con mayúsculas) y una coreografía fantástica, tenemos una representación casi redonda.


Y digo casi redonda porque en el terreno voces la cosa se quedó muy triste. Exceptuando la pareja protagonista (Jeni Bern y Nicholas Garret), el resto casi todo el tiempo tapado por la orquesta. ¿Cuál era el problema? Pues que esta obra es para voces "de musical", sin la impostación operística. Y funciona sin micrófono en un teatro pequeño o con una orquesta reducida. Pero si estás en un teatro de tamaño mediano/grande y con una orquesta al completo... ponles micrófonos, hombre. Del elenco principal hubo dos chicas a las que casi ni se oyó. El coro, muy bien, adecuado a estilo.

Salvando ese escollo, función muy, muy recomendable. Se acaba por ir dando golpecitos con los pies al ritmo de la música. Fascinating rhythm!


¿Y la obra en sí? Pues yo me imagino que podarían despiadadamente los diálogos para que los dos actos cupieran en hora y media, pero francamente era lo de menos. También se cortaron números y se añadieron algunas canciones de otras obras de Gershwin (que yo conociera, "Nice work if you can get it" y "The man I love").

Globalmente, un éxito.


Descanso para hacer pis (menudas colas en el baño) y... tachannnn... segunda parte: la comedia musical, opereta, revista o como lo quieras llamar "Luna de miel en El Cairo", de Francisco Alonso.

Cambio totalmente de chip y de estilo. Luna es otra cosa. Musicalmente, de mucha menor envergadura y, en cuanto al texto, una comedia de enredos de humor bastante trasnochado. Aquí se ha criticado a Emilio Sagi que la haya masacrado argumentalmente: lo que nos cuenta no es la obra, sino las audiciones y ensayos para poner en marcha esta opereta. Para mí un acierto, porque francamente la ha aligerado, pero no ha acabado de rematarla.


El primer acto funciona muy bien, porque ocurre entre bambalinas y se van alternando números musicales y partes habladas simpáticas sin ser "graciosillas". En el segundo, un ensayo general con decorados y vestuario, el interés decae. Las partes habladas se han reducido al mínimo, con lo cual la línea argumental no se entiende (ni se pretende, creo), pero entonces todo queda reducido a unos números musicales pobremente hilvanados entre ellos. Y, reconozcámoslo, el maestro Alonso no es Gershwin. Al final la revista se hace pesada. Tendría que haber terminado con un número espectacular en plan apoteosis pero no, la función finaliza con una repetición de la marcha "Tomar la vida en serio" sólo instrumental y de manera muy discreta. ¡¡¡FALTA LA ESCALERA!!!

La sensación final es agradable, simpática, pero se ha hecho larga.


También aquí ha habido cambios de números. Creo que la canción mexicana y el jazz band son tomados prestados de otras obras, pero francamente, desconozco la obra original. Sólo sé que en los ochenta se pasó por televisión española con Manolo Otero, Teresa Rabal, Juan Carlos Naya y María Mendiola (la de Baccara), en una producción en la que parece que acababan de descubrir el croma:


La orquesta ha vuelto a estar disfrutando, muy adecuada al estilo, y esta vez sin tapar a los cantantes, pero es que para esta segunda obra ya teníamos cantantes "líricos".


Ruth Iniesta, deliciosa protagonista, voz proyectada y bella, acompañada de David Menéndez. Los dos saben coger la impostación entre voz de ópera y de musical, sin chirriar. Los dúos, lo mejor.

Mariola Cantarero (hay que ver cómo ha adelgazado esta mujer), de soprano ligera, metiendo sobreagudos y trinos por aquí y por allá. En principio una voz muy distinta que lo que el papel requiere, pero con una gracia y un saber hacer de primera clase. A su lado, Enrique Viana, con una tesitura de tenor cómico que no le ofrece dificultad, haciendo un papel cargado de chistes bastante burdos (los típicos para que las señoras se rían a carcajadas mientras se dan golpes de abanico en las tetas, vamos), pero sin llegar al exceso interpretativo. Simpático.

María José Suárez hace el papel de antigua vedette reconvertida en sastra de la compañía (absurdo, porque luego sale cantando como si siguiera en activo). Muy bien, y también sabiendo alternar los registros. Bien también Manuel Esteve.

El resto, así como el coro, muy correctos.


Nuevamente explosión de figurines (premio para Jesús Ruiz, el responsable de vestuario, qué arte), nueva exhibición de coreografía (Nuria Castejón, un diez) y producción un pelín más aparatosa pero tampoco excesivamente pomposa.


Cuando terminó, la sensación de haber pasado una buena velada era generalizada entre el público. Dos obras con similitudes pero con muchas diferencias y raramente programadas en nuestro país, así que, aunque las tres horas y media globales se hicieron hacia el final un poco pesadas, bienvenidas sean y enhorabuena a quien las programó.

Está hasta este domingo, por si quieres ir.
George Gershwin
Lady, be good!
Nicholas Garret, Jeni Bern,  Gurutze Beitia, Troy Cook, Sebastià Peris, Letitia Singleton, Carl Danielsen, Paris Martin, Talía del Val, Manel Estève, Sergio Herrero.
Francisco Alonso
Luna de miel en El Cairo
Ruth Iniesta, Mariola Cantarero, María José Suárez, David Menéndez, Enrique Viana, Manel Estève, Eduardo Carranza, Isabel González, Paloma Curros, Carmen Gaviria, Remedios Domingo.
Kevin Farrell, Emilio Sagi, Nuria Castejón, Jesús Ruiz.
Madrid.
Teatro de la Zarzuela.
Domingo, 8 de febrero de 2015


viernes, febrero 06, 2015

Temporada 2015 / 2016 Teatro Real de Madrid

¡Ya está aquí la nueva temporada del Teatro Real para 2015 - 2016!
Anteayer se presentó, veamos qué es lo que nos van a poner:

1. Roberto Devereux de Donizetti.
 

Hace poco la teníamos en versión concierto con la Grube, ahora toca Mariella Devia (mayorcita ella ya) para que los fans se despepiten vivos. Cuenta con Gregory Kunde, Mariusz Kwiecien y Silvia Tro Santafé.


La producción de la Ópera de Gales parece ser de las "modernillas", ideal para que los de costumbre pongan el grito en el cielo aún antes de ir a verla. Puede estar muy bien (¿cancelará la diva?)



En el segundo reparto están Ismael Jordi y Maria Pia Piscitelli, a la que vi una muy honesta Anna Bolena en Barcelona hace unas temporadas.

2.  Alcina, de Händel


Bien, es una ópera que si está bien interpretada es bastante espectacular. Dos repartos, y me toca el segundo: Sofia Soloviy (que me gustó en Las Bodas), María José Moreno (Huy, ya le vi la Morgana hace 16 años en Barcelona y hace mucho que no la escucho, a ver qué tal está ahora) y Josè María Lo Monaco (que ni idea de quién es). 


video

La producción, otra vez de las modernitas. Huuuuyyyyyy.

3. Rigoletto, de Verdi


Concesión al "gran repertorio" y con Leo Nucci de reclamo en cuatro funciones (para la de fuera de abono habrá tortas). No me toca en abono, pero ya lo he visto dos veces en el papel. Veamos qué tal lo hace Juan Jesús Rodríguez. De la tal Peretyatko no tengo ni idea de cómo es. La Montiel de Maddalena.



La producción es la de Londres de McVicar que está en DVD. A ver si me la echo un vistazo antes de ir.

4. Die Zauberflöte, de Mozart


La Flauta Mágica de Mozart en una producción que homenajea al cine mudo. La Durlovski de Reina de la Noche. Tiene muy buena pinta




5. Das Liebesverbot, de Wagner


Ópera rara de Wagner, que desconozco por completo. Quien quiera conocerla tiene un streaming de audio aquí. Nueva coporducción del Teatro Real y la ROH a cargo de Kaspar Holton.

6. Written on skin, de Benjamin


Ópera de Geroge Benjamin estrenada en 2012, de la que sólo se ofrece una función en versión concierto, dirigida por el propio compositor. Npi.


7. Parsifal, de Wagner


Christian Elsner, Detlef Roth y Anja Kampe en la producción que se vio en el Liceo hace tres años.



8. Luisa Miller, de Verdi


En versión concierto, y no me entra en abono, con Lana Kos y Francesco Meli. No creo que vaya.

9. Moses und Aron, de Schönberg


Un viejo proyecto del teatro, que Mortier aparcó, vuelve a escena. Dodecafonismoooo (o sea. señoras con visones saliendo horrorizadas en el descanso).

10. Der Kaiser von Atlantis, de Viktor Ullman


El emperador de la Atlántida, ópera escrita por un músico masacrado en el holocausto nazi, estrenada en 1975 y que en España ya se representó en Bilbao en 2008. La desconozco por completo.

11. I Puritani, de Bellini


Los Puritanos con Diana Damrau y Javier Camarena. Que no se quejen, que este año vamos sobrados de belcanto, ¿eh? Probablemente lo más esperado de la temporada: la ópera en la que la soprano se vuelve loca ¡2 veces!


Producción de Sagi, con muchas sillas y muchas lámparas.



y 12. I due Foscari, de Verdi


El habitual bolo veraniego madrileño de Plácido Domingo con sus papeles para barítono. Versión concierto, con Fabiano y Arteta. Ni se me pasa por la cabeza ir.

Bueno, la programación es de la de contentar a todos, ¿no? Belcanto, Barroco, Verdi, Mozart, Wagner, Schönberg y las moderneces de rigor. Falta verismo y algo de ópera francesa para tener un catálogo completo.

Está bien, me gusta.

En recitales de voces vendrán:

Xavier Sábata en concierto Händel
Peter Mattei en concierto Mahler
Artistas ganadores del concurso Francisco Viñas
Maria Grazia Schiavo en concierto dedicado a Shakespeare
Simon Keenlyside cantando musicales
Angela Denoke en concierto Weill
Meahsa Brueggergosmann, Salome Kammer, Dagmar Manzel y Sylvia Schwartz en conciertos de música del siglo XX metidos en un ciclo llamado Bailando sobre el volcán.
Natalie Dessay 
Juan Diego Flórez
Bejun Mehta
Renée Fleming
Andreas Scholl
Susan Graham

Óperas infantiles:
Dido y Eneas, El retablo de Maese Pedro, La Flauta Encantada y Brundibár

+ Tres espectáculos de danza.

Halaaaaaaaaaa

Mira

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