martes, junio 23, 2009

Rigoletto antológico

Rigoletto, de Giuseppe Verdi

Leo Nucci, Patrizia Ciofi, Celso Albelo, Marco Spotti, Nino Surguladze
Roberto Abbado, Monique Wagemakers.
Teatro Real de Madrid, lunes 22 de junio de 2009


La cosa estaba clara. La única noche que Leo Nucci cantaba el Rigoletto de entre las 18 representaciones, fuera de abono y con precios al 50% de lo habitual. Iba a ser el despiporre.

El público estaba dispuesto a despepitarse aplaudiendo y la noche iba a ser un éxito.
Y lo fue.
Pero es que superó las expectativas.
Tanto por el clima de euforia en el teatro como por los resultados artísticos.
Y es que mira que es difícil que una ópera de repertorio (las llamadas "óperas-maría") salga redonda. Siempre hay peros que ponerle. Y más si es Verdi, que requiere que haya mucho nivel en todos los elementos.
Pues salió redonda, chúpate esa mandarina.
Y allí estábamos mi tx y yo para disfrutarla.


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Mi tx no las tenía todas consigo, de la ópera sólo conocía el "Bella figlia dell'amore" y temía que se fuera a aburrir. Todo lo contrario. Estuvo serio durante toda la función y al final me dijo que la música le había parecido estupenda, que no le hacía falta leer los sobretítulos para saber lo que estaba pasando y que la función le había encantado.

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Y es que la fuerza dramática que tiene Rigoletto es tremenda. Si además la orquesta se dedica a cargar las tintas atronándonos en los finales de acto y momentos clave, pues qué quieres que te diga.

Se ha criticado mucho la actuación de la orquesta por el volumen. A mí tampoco me ha parecido tan mal. También es verdad que ayer estaba dirigida por Leo Nucci y no por Roberto Abbado. Y sí, tapó en varias ocasiones al tenor. Pero en el resto se agradece que se salga de la rutina y sobre todo del pachín-pachín de banda de pueblo tan habitual en los verdis más populares.


La estrella ha sido, sin duda, Nucci.
Póngansele todos los peros achacables a la edad y a los vicios de haber interpretado más de 400 veces a Rigoletto. Da igual. Capacidad de comunicación, perfecto entendimiento del personaje, mil matices interpretativos, notas en su sitio y vozarrón: Es increíble que a pesar de que el volumen ha disminuido bastante desde que lo escuché en directo hace unos años también en este papel en Milán, aún sigue siendo lo que más se oía en el teatro.


Cada intervención suya ha sido aplaudida con enfervorizados aplausos. Justo detrás teníamos a un auténtico petardo especialista en ovaciones (de esos que gritan superagudo y diferencian la brava, las brave, los bravissimi, el bravissimo y todas las combinaciones habidas y por haber) que nos destrozaba los tímpanos. Pocas veces se disfruta de un Rigoletto como el de Nucci, y eso se celebra.

Me gustó mucho Patrizia Ciofi haciendo de Gilda tonta-del-bote. Mira que habrá cantado veces esta mujer en Madrid y nunca me ha tocado en reparto. Y no tenía muy buenas referencias suyas. Que sí, que daba las notas pero no transmitía. Pues no. Ayer se alzó como una Gilda estupenda. El timbre no es limpio, tiene ese velo "afónico" que me dan ganas de decirle a la mujer que se aclare la garganta porque me pone nervioso, pero después de calentar la voz tras el dúo inicial, estuvo estupenda, matizadísima, delicada y conmovedora. Vamos, que dio vida a un personaje tan soberanamente memo.

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Bisaron (¿o se dice "hicieron un da capo"?) de la vendetta. Te puedes imaginar la algarabía en el teatro, estaba que se caía. Hoy además ya está la prensa diciendo que es histórico, que es la primera vez que se bisa en el Teatro Real (lo de Alagna no cuenta porque fue un recital).


De los sobreagudos tradicionales hizo algunos sí y otros no. No hizo el de la vendetta ni el de la bella figlia, pero sí otros en los dúos. ¿No hizo, quizás, los que tenía con Nucci? No sé, no he visto otras funciones.

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Celso Albelo sí que dio todos los agudos. Además se lució especialmente en el último, esa repetición de la donna è mobile fuera de escena, con un apianado ejemplar. Muy buen tenor. Tuvo que luchar contra el volumen de la orquesta y fraseó de manera exquisita. Tiene que perder peso. Ya sé que yo también, pero no me subo a los escenarios. Tenor a tener en cuenta a partir de ahora, sí señor.


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Los malos estuvieron correctos. Ya de por sí es ingrato el papel de Maddalena, que tiene cuatro frases y luego pelearse para que se la oiga en el cuarteto, pero la Nino Surguladze consiguió superarlo. Además, MENUDA TÍA BUENA y qué manera de moverse. Super sexy. Sparafucile no llegó a resultar todo lo tenebroso que el papel requiere, pero bueno, más que aceptable.


De comprimarios, Mercè Obiol hizo bien la Giovanna y me gustaron los dos cortesanos, David Rubiera de Marullo y Ángel Rodríguez de Borsa. Normalmente no se les oye. El paje fue Graciela Armendáriz, y los Ceprano Tomeu Bibiloni y Marta Urbieta. A Luiz-Ottavio Faria le faltó la rotundidad que tiene que tener Monterone. Monterone es como el Zio Bonzo de Butterfly, su entrada tiene que ser impactante, tiene que acojonar. Y no, no me convenció.


El coro, otro elemento polémico en esta producción proque era un coro contratado para evitar las amenazas de huelga del coro titular, estuvo bien, matizando lo que la orquesta le dejaba. Tampoco nada de quedarse alucinado pero bien.


La puesta en escena es buenísima. Una especie de "Wagner en el Liceu": una plataforma cuadrada con una luz en el perímetro se va moviendo (hacia arriba, abajo, inclinándose) va formando los distintos ambientes. Una "stairway to heaven" es todo lo que hace falta para la casa de Rigoletto. La posición del coro y los juegos de luces hacen el resto. Francamente, muy preferible a las escenografías conceptuales de chichinabo que se suelen hacer para parecer modernos. Ésta será muy trekkie, pero representa perfectamente todos los escenarios, no hay que hacer adivinanzas para saber lo que está pasando ni dónde. Para contastar, y como suele venir siendo habitual en estas escenografías abstactas, el vestuario era en plan lujo (muy Cornejo, vamos).


Punto negativo en la dirección escénica: eso de coreografiar tanto los movimientos, como que todos levantaran la mano al mismo tiempo cuando la orquesta hacía un chimpón. Para el coro vale, pero para los solistas quedaba un poco ridi. Especialmente con el Duque. Como el Nucci pasa de directores de escena y de ensayos, iba a su bola y lo hizo la mar de bien.

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Resumiendo: un Rigoletto excepcional, de esos de quedar en el recuerdo, a un nivel muy alto y más si cabe después de haber leído las tibias crónicas de otras funciones con otros repartos.

EDITO LA ENTRADA PARA METER EL VÍDEO DEL BIS DE LA VENDETTA:

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Las fotos y vídeos son de la web del Teatro Real y con los otros repartos.

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Ahora mi tx quiere que lo lleve a ver más "ópera-maría", que ya se ha visto la Butterfly, la Tosca, Bohème, Traviata, Rigoletto y la Carmen. Pero que quiere más. Yo le digo que seguro que hay algún teatro de esos que viene una compañía de europa del este a hacer bolos este verano, pero me ha dicho que nanay, que en la Zarzuela o en el Real, que si no, no va. ¡Si se me está volviendo sibarita!







jueves, junio 18, 2009

Y escuché la Butterfy de la Gheorghiu


Y escuché por fin la nueva versión de la Butterfly de la Gheorghiu de la que ya habé hace poco (clic).

Siendo serio y habiendo escuchado a la Sra Gheorghiu en directo (sólo en recital, eso sí), Cio Cio San no es un papel para ella en teatro. Bueno, quizás sí en un teatro "alla Bartoli", pequeño y con la orquesta con sordina.

Sin embargo, su Butterfly en disco funciona. Y muy bien, me atrevo a decir.
La pastosidad y la belleza de la voz son notables, los agudos son potentes (alguno oscilante cuando apiana) y la interpretación convence.

Gheorghiu es de las que yo llamo butterflies "matronas". No da el papel de niña de 15 años superparanada por la opulencia de su timbre, pero dramáticamente es impactante. Que me lluevan piedras y cuchillos, pero en ocasiones me recordaba a otra Butterfly del estilo: la Tebaldi.



Además, Gheorghiu evita las exageraciones dramáticas y la ñoñería (dos de los defectos más habituales entre las butterflies) y sin embargo salpica toda la ópera de detallitos y matices expresivos que hacen ver un trabajo muy estudiado, nada rutinario, del papel.

Sí, los graves están engordados y el micro ayuda mucho, pero la verdad es que me ha gustado mucho.

Otro que tampoco deja momento alguno a la rutina es Antonio Pappano, con una orquesta tensa, rica, pendiente de cada frase. Yo creo que desde la versión de Maazel (la de Scotto para CBS) no había escuchado una Butterfly tan rotunda orquestalmente. Un diez.



Y esos son los dos valores de la grabación, porque el tenor Kaufmann me parece que tiene poderío vocal pero una emisión muy fea, como abierta, y ni la Suzuki ni el Sharpless me han dicho gran cosa.

En definitiva, para mi gusto, versión de estudio recomendable por la protagonista y la orquesta. Que no sea exportable a teatro ya es otro cantar, pero como cd está más que bien. Y la Gheorghiu se quita la espinita de su anterior Puccini, esa Tosca "quierosercallas" que no hay por donde cogerla.


lunes, junio 08, 2009

Superflórez en Madrid



Recital de Juan Diego Flórez
Teatro Real de Madrid,
Domingo, 7 de junio de 2009
Vincenzo Scalera, piano.


Para compensar la cancelación en el Rigoletto madrileño (me falta una semana y pico para ir), Juan Diego Flórez ha ofrecido dos recitales en el Teatro Real de Madrid.

A Flórez le he visto dos veces en ópera (Rinuccio en Gianni Schicchi y Almaviva en Barbiere) y otras dos en recital (tres con éste) y me alegra decir que el recital del domingo ha sido la mejor actuación de todas.

Ni que decir tiene que el dominio de Flórez en el terreno rossiniano / belcantista es total: homogeneidad de voz en todo el registro, agudos potentes, agilidades, fraseo... y además en recital con piano y concha de madera protectora, sin problema de volumen en un escenario tan enorme como el Real.

Las dos partes del recital se estructuraron de similar manera: cada una comenzó y terminó con un aria espectacular y en medio unas piezas más descansadas para la voz (canciones rossinianas y romanzas de zarzuela).


Yo destacaría las piezas finales de ambas partes: Zelmira y Guillermo Tell, donde estuvo maravilloso. En la zarzuela me gustó menos, sólo consiguió llevar a su terreno la de Adiós Granada. El guitarrico lo siento pero no me gustó nada cómo lo fraseó y en la Doñafrancis le faltaba peso abajo.

Los bises fueron una fiesta. El público estaba entregado y enfervorecido, con sus dosis de griterío y despepite habitual, aunque sin llegar a las tonterías que le soltaron a la Bartoli (también éste era un recital formalmente más serio y sin tanto show-stopper). Y es que los bises no fueron bises, fue una tercera parte en toda regla.

Cinco, y menudos: El final del Cessa del Barbiere, la Furtiva lagrima, el Pour mon âme (lo odio, lo odio y lo odio), una canción de Tosti y el aria rara ésa que canta de la Lucrezia. Y si en Rossini impresiona, en Donizetti Flórez enamora del todo. Fantástico.

Nota para el pianista, que también estaba. Me gustó mucho cómo supo darle el tono juguetón a las partes rossinianas. Como acompañante, impecable.


No soy fan irredento de Juan Diego Flórez de los que se desgañitan en bravos, pero ante recitales como el de anoche hay que quitarse el sombrero. Y, después de escucharlo, comprendo perfectamente su inteligente decisión de no hacer el Duque del Rigoletto. Su voz aún es muy aguda y si se mete en papeles pesados le va a "pesar" por el otro extremo. Yo creo que a todos nos encantaría que empezar a abordar el repertorio lírico francés y los verdis, pero de momento hace bien.


Nota petarda: ¿Qué narices de flores eran las del ramo que le dieron? Totalmente galácticas.

martes, junio 02, 2009

A la venta los abonos anuales del Teatro Real

Niños.

Hoy se ponen a la venta los abonos anuales del teatro real de Madrid, es decir, los abonos reducidos de tres o cuatro óperas y los de "precios populares".

Me las he apañado y he cogido con un amigo el Popular Fin de Semana 1, que tiene la Lulú, el Chénier (que no me entraba en mi abono B) y la Salomé (que no le entraba a él). Así que fantástico: yo me quedo con Chénier, él con Salomé y ya veremos que hacemos con la perdida y descarriada Lulú.

La compra por internet ha sido un desastre. Se podía acceder a todo pero al llegar al pago con tarjeta se cortaba la conexión. Sí, muy estresante, justo cuando has metido los números y todo... zas. Ideal para los paranoicos con el hackeo etc. Al final he marcado el número de teléfono y comunica comunica comunica... he ido dando al botoncito de rellamada una y otra vez hasta que me lo han cogido, y tan ricamente, oiga.

Composición de los abonos, aquí.
Venta por internet, acá.
Venta telefónica, en el 902 24 48 48

¡Suerte!

Que no se diga que no aviso.

domingo, mayo 10, 2009

La damnation de Faust

Entrada telegráfica, que me piro:

La Damnation de Faust, de Berlioz.
Teatro Real de Madrid,
domingo 10 de mayo de 2009.

Olga Borodina, Piotr Beczala, Ilda Abdrazakov
Nicola Luisotti

Primera parte de morirse de aburrimiento y de sueño. Segunda parte fantástica.

La Borodina, tremenda, vozarrón excesivo para el papel.

Beczala muy bien, progresivamente mejor hasta un final estupendo.

Abdrazakov también excelente en su papel.

Muy bien el coro, matizando mucho.

El director Luisotti: increíble, desmelenado, quizás demasiado, pero la música lo pedía y, sobre todo, da gusto ver reaccionar a la orquesta de esa manera. La segunda parte ha sido un puro exceso.

Vamos, que muy bien, a pesar de que en el intermedio daban ganas de salirse.

jueves, mayo 07, 2009

Katiuska alienada


Pablo Sorozábal
Katiuska
Teatro Español de Madrid
Jueves, 7 de mayo de 2009

Maite Alberola, Ángel Odena, Jon Plazaola, Milagros Martín, Trinidad Iglesias, Enrique Baquerizo, Mikeldi Atxalandabaso, Lander Iglesias.

Pascual Osa, Emilio Sagi.
Dossier informativo: (clic)


Katiuska es una zarzuela más para escuchar que para ver. Y es que se ha quedado bastante anticuadita. La alternancia de escenas cómicas frente a historia principal romántica es tan acusada y tan dicotómica que parece que se están viendo dos zarzuelas distintas mezcladas.

Emilio Sagi ha condensado los dos actos en uno, ha eliminado diálogos de gracietas obsoletas y parte también del texto de la trama principal. Si además a la protagonista principal la viste y hace que actúe como una diva del celuloide que está viviendo el sueño de una historia de amor en un cine destruido, lo que nos queda es una historia un poquito difícil de hilar.


La entrada de Katiuska es fantástica: lentamente va andando entre escombros y se quita un abrigo brillante con un cuello de plumas extendiendo los brazos como si fuera Gloria Swanson en Sunset Boulevard, mientras el tenor está cantando. Divina, absurdamente divina. El problema está en que se queda ahí. A partir de ese momento parece que va como atontada. Su parte de la historia transcurre tan rápida que parece una mujer alienada viviendo una aventura fantástica. Que creo que es lo que el director pretende, que Katiuska viva una ensoñación. El problema es que luego te canta la canción de que vivía sola con su abuelita y te rompe todos los esquemas. Que sí, que el texto katiuskeño tiene tela marinera.


Afortunadamente la música de Sorozábal es una maravilla y se zampa todos los momentos bochornosos del libreto, que son muchos. Las romanzas del trío principal son de una belleza tremenda, y el dúo de amor "somos dos barcas" a mí me parece de lo más inspirado del género zarzuelero, siempre me ha emocionado (sí, pese a ese interludio cuando empiezan a decir que se irán a bailar a la romería de San Vladimiro).



Emoción es lo que le ha faltado a la Katiuska. Se ha quedado todo en un "ay qué mono", pero poco más. Sin embargo, la trama cómica ha agradecido los cortes y se hace ágil, comprensible y divertida, pese a algunas limitaciones vocales ya conocidas.

Y es que allí estaba Trinidad Iglesias actuando como ella sola y sacándole todo el jugo a su Tatiana. Un diez. Y sus acompañantes cómicos han estado como se debe estar: graciosos sin pasarse.


Jon Plazaola tiene una de esas voces de tenor ligero no muy grandes pero cantando con mucho gusto y pronunciando a la perfección. Además, para lucirse, se ha pegado un agudo de esos de alargo el calderón todo lo que pueda, que ha arrancado una ovación. Por mí, perfecto para el papel.

Ángel Odena se ha salido como Pedro Stakof. Si en alguna incursión operística no me ha convencido nada, aquí sí. Timbre, volumen y extensión de sobra.

Maite Alberola tiene una voz bella y potente, pero yo creo que no tenía buen día. Sólo en la "Noche Hermosa" me ha sabido transmitir la delicadeza. Y además nos ha escamoteado el agudo de la luna que cierra el primer acto (lo siento, uno está acostumbrado a los discos, qué se le va a hacer). Me ha sorprendido porque había leído referencias muy buenas de ella en este papel, y no la he visto en plenas condiciones.


Una cosa que es habitual en la opereta y en la zarzuela: ¿Por qué en las partes habladas los cantantes son tan artificiosos y declaman como si estuvieran en una película de los años 40? Aquí no hay excepción: los tres protagonistas principales contribuyen a ese estado de alienación general de la obra con sus declamados de obra de fin de curso. Es gracioso, pero hay a quien le puede resultar irritante.

El coro y la orquesta bastante bien, saliéndose del pachín pachín habitual en este teatro cuando hay zarzuela y logrando momentos culminantes como el del final.

¿La dirección escénica? Pues con momentos muy logrados (la entrada de Katiuska, el baile de botas Katiuskas, el concertante del final del primer acto...) y otros desperdiciados (el A París me voy ha sido muy ramplón).


Me ha gustado, pero me esperaba más. Ya ves, incluso diría que disfruté y me emocioné más viendo hace años la producción de (anatema) José Luis Moreno, siendo una versión mucho peor y con momentos de auténtica vergüenza ajena.

Mi tx también se esperaba más. Le ha gustado, pero le ha faltado intensidad. No obstante, al final ha dicho que "para once euros está muy bien y no cantan con micrófonos como en los musicales de la Gran Vía". Y es que, señores, los precios en el Teatro Español son bastante asequibles y se ve bien desde casi todos lados.

Terminaré con mis referencias discográficas: la de Zafiro con Manuel Ausensi y una maravillosa Isabel Penagos y la de Hispavox con otra no menos maravillosa Pilar Lorengar y Renato Cesari, con Alfredo Kraus haciendo de príncipe. Hay otra, creo que de Columbia, que tiene las partes habladas recitadas por actores y que me resulta bastante horrible. Y la de Blue Moon con Marcos Redondo (creo, hablo de memorieta), de la época del estreno, con variaciones y números eliminados, muy interesante.

lunes, mayo 04, 2009

Abono B del Teatro Real de Madrid


Ya se ha publicado en la web del teatro Real de Madrid la composición de los abonos para la temporada 2009 - 2010. Véase haciendo clic.... aquí.

Ya lo dije (clac), me iban a escamotear alguna. Y no me entra Andrea Chénier. Ya veré si la saco aparte o no. Y el Simon Boccanegra lo tengo opcional. No lo saco. En todo caso intento sacar una entrada para alguno de los tres días que cantan Domingo y Gheorghiu, sólo por morbo.

El caso es que me tocan...

Lulu, Agrippina, L'italiana (con Kasarova), Jenufa (con Polaski y Roocroft), Holandés (2º reparto), Árbol de Diana, Salomé, Poppea, Die tote Stadt (Vogt/Naglestad) y el Simon opcional.

Si me entra la ventolera, intento sacar alguna para los Puritanos (en concierto). Por cierto que acabo de leer el argumento, que me sabía muchas partes pero en sí no lo conocía. Qué barbaridad, qué locuras repentinas la Elvira, qué despiporre romántico.

También podría buscar alguna para la versión en concierto de la Norma, ya se verá.

El dossier completo de la temporada, aquí (cloc).

Ah, no fui al recital de Nina Stemme el pasado martes. Tenía la entrada, pero estaba un poquito machacado física y mentalmente, y con un cargamento de cajas de cartón llenas de cd que ordenar. Las noticias que me han llegado tampoco es que hayan sido muy entusiastas, vamos.