lunes, julio 13, 2020

Cómo descargar vídeos en streaming.

Como todos sabemos, durante estos meses de confinamiento en los que los teatros de ópera han interrumpido su actividad, algunos de ellos van emitiendo vía streaming gran parte de su fondo videográfico, muchos de ellos de manera gratuita.

Es el caso del Met, que lleva ya cuatro meses emitiendo diariamente una ópera completa y donde hemos podido disfrutar desde representaciones clásicas de los años 70 a las más actuales. El problema es que uno no da abasto. No siempre se tiene el tiempo de ver una ópera completa al día y cuando lo tienes sólo puedes ver la de ese día en concreto.

Así que me puse a indagar la posibilidad de descargar esos vídeos en streaming.
Y googleando googleando triunfé patinando.

He aquí un tutorial de cómo descargar vídeos desde la plataforma Brightcove, que es desde la que transmiten algunos teatros como el Met o el Real.

¿Qué necesitas, Maripuri?
Simplemente el programa de reproducción VLC (https://www.videolan.org/vlc/index.es.html)
y ser un poquito espabilado.

Vayamos por pasos.

Lo primero es localizar el vídeo en streaming y comprobar que esté funcionando y de manera gratuita. Es decir, que si localizaste el vídeo ayer y lo intentas bajar hoy cuando ya no lo están emitiendo no vas a conseguir bajarlo, mendrugo. Y si lo localizas pero es de pago, tampoco. Vamos, que le tienes que dar al play y ver que el vídeo corre.

Lo siguiente es averiguar el enlace directo al vídeo.
Casi todas las páginas tienen los vídeos "embebidos" dentro de su propia web, hay que escudriñar y encontrar el enlace directo de ese vídeo.

Vamos al vídeo y le damos a botón derecho. Saldrá:


Y pulsamos en Player Information

Obtendremos esta pantalla:


En ella tenemos que anotar los tres códigos que aparecen en colores:
Account ID (Número de cuenta)
Player ID (Código de reproductor)
Video ID (Identificativo de vídeo)
Es mejor seleccionar los códigos con el ratón y usar los atajos de teclado (Ctrl/CMD +C), porque al dar botón derecho la pantalla se cierra.

Una vez localizados esos tres códigos, abrimos una nueva pestaña del navegador y pegamos este enlace, sustituyendo las palabras en color por los códigos que hemos encontrado:

https://players.brightcove.net/NÚMERODECUENTA/CÓDIGODEREPRODUCTOR_default/index.html?videoId=IDENTIFICATIVODEVIDEO

¿Que parece un poco rollo? Sí, pero si lo haces más de una vez verás que al final sólo tienes que cambiar el identificativo de vídeo.

El caso es que si lo has hecho bien cortando y pegando cual aplicada Ana Rosa novelista, en esa pestaña de tu navegador te tiene que salir el vídeo y tienes que poder reproducirlo.

Fin de la primera parte, fin de la primera parte, y ahora viene la segunda que es la más interesante.

Nos vamos a la página www.tubeoffline.com y bajamos hasta encontrar el enlace a Brightcove:



En la pantalla siguiente, pegas el enlace del vídeo "escudriñado" en la casilla video url y pulsas GET VIDEO.



Y se pone a pensar.
Aviso: TARDA BASTANTE.
El botón GET video se convierte en WORKING... mientras está pensando.
Después de unos minutos obtenemos una pantalla tal que así:


Y nos fijamos en los dos enlaces que he marcado en amarillo.

Fin de la segunda parte, y ya vamos con el final.

Últimos pasos:

En la pantalla de tubeoffline damos con el botón derecho al enlace que marqué yo en amarillo, el de COPY this link que aparece debajo de SAVE IT. Copias la dirección del enlace.

Abrimos el programa VLC MEDIA PLAYER.
Ojo que hay algunas diferencias según el programa sea para Windows o Mac (los Linux son especie aparte), pero la operativa es la misma.

Menú: Medio - Abrir Ubicación de Red (open network stream)
En la casilla, pegas la dirección del enlace que te dio la página de tubeoffline.
Aquí, MUY IMPORTANTE: No le des a PLAY o REPRODUCIR, que la cagas, NO.
Te vas al botón de abajo y abres el desplegable.
En el desplegable, busca CONVERTIR
Y en la casilla perfil seleccionas Video H.264 + MP3 (MP4)
Aviso, a mí, en Mac, me sale mejor seleccionando H.264 + MP3 (TS)
Pulsas Explorar y seleccionas dónde quieres guardar el vídeo.


Y pulsas iniciar.

El reproductor se pondrá en marcha pero no saldrá nada en la pantalla, sólo verás los segundos correr en la barra de tiempo.


¡No toques nada!
Hay que esperar a que termine. Y eso, dependiendo de la duración de tu vídeo y la potencia de tu ordenador, puede llegar a ser bastante (media hora).

¿Y qué pasa al final?
Pues que tienes en tu disco duro el vídeo descargadito y en formato MP4 para tu uso y disfrute.

Si has elegido el formato TS o te sale un archivo sin extensión, simplemente cámbiale la extensión al vídeo renombrándolo como VIDEO.MP4

Los subtítulos:
En la pantalla de tubeoffline pulsas con botón derecho en el enlace de subtítulos (el segundo que puse en amarillo) y le das a "guardar enlace como".
Se te descargará un archivo VTT (que es absurdo porque no lo lee ningún reproductor)
Vas a la página Subtitletools: https://subtitletools.com/convert-to-srt-online 
Eliges el archivo vtt, le das a Convert to srt y luego a Download.
Renombra el archivo de subtítulos con el mismo nombre de tu vídeo y colócalo en la misma carpeta que este. (Qué difícil se me hace no acentuar los demostrativos pronominales, agh)
Así por ejemplo si te has bajado la excelsa ópera LUNA de José María Cano y tu archivo es LUNAJMCANO.mp4, tendrás que tener en esa misma carpeta el archivo LUNAJMCANO.srt

Así ya en casi cualquier reproductor de vídeos se te mostrarán los subtítulos cuando inicies el vídeo.

Y ya está, creo que no se me queda nada en el tintero.
Como todo proceso, no es infalible.
Hay vídeos que no hay manera de descifrarlos.
Hay otros que te salen directamente en mp4 sin necesidad de usar el VLC.
Y otros te pasarás horas bajándotelos para luego darte cuenta de que ya lo tenías desde hace siete años bajado por torrent.


Como ya he dicho, este sistema es válido para retransmisiones vía Brightcove, es decir, en este momento, las que hacen el Met o el Real (a través de my opera player).
Me ha sido totalmente imposible descargarme nada de la Staatsoper de Viena.
Y las de Teatroteca (La Zarzuela, básicamente) tienen otro sistema mucho más complejo.



La Traviata de la Covid-19



Qué descuidado tengo el blog.
La verdad es que un blog necesita mimo y trabajo y como tampoco es que haya mucho feedback por parte de lectores al final uno tira a soluciones más sencillas: un mensaje en twitter, un comentario en un foro, etc.

Pero dadas las circunstancias, creo que merece la pena hablar un poco de esta Traviata que nos ha puesto en julio de 2020 el Teatro Real de Madrid.

Se han marcado un tanto siendo el primer teatro en abrir con 27 funciones de una producción operística completa. ¿En versión semiescenificada Sí, ok, pero producción al fin y al cabo.

Como ya he dicho muchas veces, a mí me da exactamente igual que Violetta salga de una nave espacial o esté en un campo de concentración, lo importante es que haya una coherencia narrativa. Y aquí se ha conseguido, pese a parecer una especie de versión en concierto.

Una Traviata semiescenificada o en semiconcierto para mantener "la distancia social".
Ya habrás visto las imágenes en internet o en la tele: un escenario negro, vacío, con líneas rojas formando una cuadrícula con unos pocos elementos de atrezzo separados para que el coro y los intérpretes se mantengan distanciados y no puedan interaccionar físicamente entre ellos.


Entre eso, el 50% del aforo y un foso de orquesta enorme y también con mucho espacio, el panorama inicial era muy triste.

Afortunadamente en el terreno musical las cosas funcionaron bastante bien. Y sorprendentemente en el teatral también.

Nicola Luisotti llevó bien las riendas de la función, con una orquesta empastada, siguiendo a los cantantes y evitando el chimpún-chimpún que les da a muchos cuando enfocan a Verdi. Bien en el primer acto, un poco más falto de intensidad en el segundo... pero un tercer acto soberbio desde el preludio, con un acompañamiento ejemplar del Addio del pasato y un final de poner los pelos de punta. Muy bien.

Marina Rebeka tiene una voz con un timbre precioso, volumen y extensión. La voz es muy lírica, puede con las agilidades y tiene el peso suficiente como para llenar todos los registros, arriba y abajo. ¿El pero? Vocalmente es un pelín plana en expresividad, en dramatismo. La voz, no ella. Porque interpretativamente estuvo soberbia y lo suplió con creces. Aparte, hizo algunas variaciones puntuales en el fraseo que le dieron un toque muy personal a su actuación. (Ok, no dio el sobreagudo del Sempre Libera y raspó en el Gioir, minucias, minucias). En los números de conjunto se comía con patatas a todos los demás (como ocurrió cuando cantó Faust). Es muy buena.

Michael Fabiano está alejado de lo que uno se espera del típico Alfredo. Nervioso, vehemente y con un timbre oscuro poco luminoso... no voy a decir que estuviera un poco Turiddu, pero poco le faltó. Afortunadamente se calmó y ya a partir del dúo con el padre fraseó con gusto y terminó marcándose un tercer acto precioso.

Artur Rucinski también estaba contagiado de ese nerviosismo, con un inicio casi violento. La voz es lírica y en el dúo con Alfredo casi podrían haberse intercambiado los papeles padre/hijo. Como era de esperar, se lució en el Di Provenza con un fraseo cuidadísimo.

Mucho más que correctos los secundarios, con mención especial para la Annina de Marifé Nogales. A la Flora casi ni la pude ver porque siempre estaba confinada en un extremo del escenario donde la visión de mi butaca no llega.

El coro es el que más sufrió esta disposición en cuadrícula. Si bien los hombres le dieron al forte en cuanto pudieron y se hicieron notar, ellas dieron una sensación de falta de conjunto, de empaste, en casi todas las intervenciones.

Y ahora el tema de puesta en escena de Leo Castaldi. O cómo conseguir transmitir todo el drama y la emoción de La Traviata sin que los intérpretes se toquen. El primer acto resultó raro con cada cantante en su burbuja, pero a partir del segundo, ya metidos en harina, la cosa funcionó muy bien, ayudado por un juego de luces muy inteligente.

El reencuentro de Violetta y Alfredo del tercer acto fue emocionante y dramáticamente superefectivo. Daba exactamente igual que no hubiera decorados. Muy, muy bien. Vale, sí, el momento final, un rollo Isolda / Suor Angelica mil veces visto. Ahí pinchó. Pero lo que digo, muy emocionante todo. 

Resumiendo ¿Que no fue una Traviata superlativa? Pues no, pero contábamos con un trío protagonista de nivel, con una Violetta estupenda. Y la orquesta en su sitio. 


El Teatro Real se ha marcado un tanto importantísimo en el panorama teatral internacional. No sólo siendo el primero en reabrir, sino por las medidas tomadas y por reunir cuatro repartos que, nos gusten más o menos, son cantantes que se mueven por los teatros de más prestigio. Nos podemos quejar y estar perpetuamente indignados con los líos de las devoluciones, los abonos, las butacas, los repartos... pero hay que reconocerle el esfuerzo y la importancia aunque sea simbólica de estas funciones.

Y ahora vayamos con la paracrónica:

- La entrada al teatro es por franjas horarias para evitar aglomeraciones. Mi hora de entrada era de 19 a 19:15 horas. Luego una vez en el teatro tienes una zona acotada en la que te puedes mover y no se puede ir a otras. Los acomodadores, dos por puerta, atentísimos, amabilísimos y pendientes del público. Muy jóvenes, se les intuía contratados para la ocasión. Mi compañera de butaca quiso ir en el entreacto a tomar algo con su hijo, que estaba en otra zona. Se lo comentó a la acomodadora y fue ella personalmente a buscar al hijo y pareja y acompañarlos a nuestra zona de bar.

- Los listillos. Las butacas "sentables" estaban distribuidas en grupos de dos, separadas por otras dos libres, que estaban precintadas para que nadie se sentara. Un poco absurdo porque mi abono es unipersonal y estaba sentado al lado de una señora a la que no conozco de nada (hace años que ya dejé de pagar la butaca de mi ex porque a las Traviatas se apunta todo el mundo, pero los Emperadores de Atlantis y cosas así acababa invitando a alguien que se quedaba a cuadros o me comía directamente la entrada). A lo que voy, que me enrollo. Pues no faltó el listillo que desprecintó las butacas que quiso para cambiarse de localidad. Lo que se viene llamando conciencia social, vamos. Bronca justificada de la acomodadora.

- Las liantas. Mi butaca de abono está en un extremo de fila, al borde de la escalera, de tal manera que procuro sentarme en ella en el último minuto porque si no tengo que andar levantándome cada vez que alguien quiere acceder a su sitio. Pues bien, unas tres o cuatro butacas a mi izquierda hay un grupo de amigas que en cada función organizan un pifostio considerable intercambiándose sitios, llamando a más amigas de otras zonas y pidiendo a los demás si se pueden cambiar para sentarse juntas. Un clásico. Además, como yo entro en el último minuto, varias veces se han sentado en mi sitio haciendo correr una butaca a casi toda la fila porque pensaban que yo no iba a asistir. Y cuando me voy a sentar, otra vez movimiento. Muy divertido. Pues ayer se superaron: con el aforo al 50%, distribuidas en dos pisos y zonas distintas... CONSIGUIERON CAMBIARSE para estar todas juntas. Un diez en organización, sí señor.

- Anecdotario. A mitad del primer acto un grupo de personas de la zona central de Paraíso empiezan a moverse y a salir de la sala muy deprisa, como si alguien hubiera dejado una mochila sospechosa o hubiera tirado una bomba fétida. Acomodadores entrando, ruidos de gente saliendo y volviendo a entrar... un señor que se había desmayado y caído. La acomodadora me contó después que por fortuna no le había pasado nada y le atendió la enfermera del teatro con normalidad.

- Los precios de las barras de bar. Ya sabemos que tomar algo en el Teatro Real no es particularmente barato pero... que el precio de unas gominolas sea superior al de una copa de vino blanco de Rueda... hombre, por favor. Tuve que decantarme por el ahorro. Es que me obligan.


- Real Cinema. Han tirado el edificio del Real Cinema, enfrente del teatro en la plaza de Isabel II. Podemos empezar a quejarnos y lamentarnos porque construirán un hotel u otro edificio de apartamentos de luxe pero... Qué perspectiva más bonita se ha quedado tanto desde el teatro real como desde la plaza de los Donados. Qué pena que no lo dejen diáfano, quedaría una plaza preciosa.



Y ya está. Muy contento e ilusionado de volver al teatro, una buena función, una ocasión lamentablemente histórica y se emitirá por TVE, creo, así que podréis verla si queréis.

En los otros repartos están Matthew Polenzani y Lisette Oropesa como estrellonas, seguro que también se marcan una buena función.

Giuseppe Verdi. La Traviata.
Marina Rebeka, Sandra Ferrández, Marifé Nogales, Michael Fabiano, Artur Rucinski, Albert Casals, Isaac Galán, Tomeu Bibiloni, Stefano Palatchi, Emmanuel Faraldo, Elier Muñoz, Carlos García. Nicola Luisotti, Leo Castaldi.
Madrid. Teatro Real. Jueves 9 de julio de 2020.


martes, febrero 04, 2020

Cecilia Valdés, una zarzuela cubana.



El Teatro de la Zarzuela ha programado por primera vez en su historia una zarzuela cubana: Cecilia Valdés, de Gonzalo Roig, con una producción a todo lujo.

Es interesante conocer una obra que tiene una partitura llena de ritmos cubanos, muy agradable, melódica y que se puede acusar de facilona. Una curiosidad.

El libreto está basado en una de las novelas más famosas de la literatura cubana, con un nudo central que es un folletín infumable y un trasfondo muy atractivo acerca de la situación social de esclavos, mulatos, criollos y señoritingos de la Cuba del siglo XIX.  

A mí me ha parecido una obra como ya digo interesante pero no redonda. Hay muchas cosas que se quedan en el tintero, personajes que no sabes para qué aparecen porque después no hacen ni aportan nada (Don Melitón, Mercedes, Adela, Dolores Santa Cruz...). Me da la impresión de que los libretistas quisieron plasmar lo máximo posible de la novela original pero que si no la conoces te quedas con una sensación de obra incompleta. Veo un problema de adaptación.

La puesta en escena es complicada por esto. Se parte de una buena base, pero el libreto se las trae. Para mi gusto tendrían que haberla pulido un poco más, sacar más provecho a algunos personajes y situaciones y, sobre todo, retocar un poco ese final doble que si ya de por sí es anticlimático, se lo terminan de cargar con un cartel de texto excesivamente largo. Darle un repasito, vamos.

Para hacer atractiva esta zarzuela, la producción es "un lujo un broche". Se ha trasladado la acción un siglo adelante, pero no es problema. El decorado es fastuoso, con un omnipresente cañaveral y distintas estructuras que suben y bajan y forman todos escenarios. Los figurines, un exceso, no sé cuántos cambios de vestuario habrá (el coro se lo ha tenido que pasar pipa). Un cuerpo de baile espectacular. Iluminación, atrezzo. De diez.

De diez... pero un tanto hortera. Parece como si hubiesen querido plasmar todos los topicazos cubanos y ahí están: los negros esclavos con su baile africanoide, una primera escena que parece el cabaret Tropicana (¿a santo de qué tanta lentejuela?), maracas y camisas con mangas de volantes, la bandera cubana ondeando, santeros... no sé, muy vistoso todo pero también excesivamente típico. Como si en otro país te montan unas Bodas de Figaro y la llenan de toreros y flamencas, por poner un ejemplo.


La orquesta cumplió divinamente en los sonidos genuinamente cubanos, una maravilla, pero pecó de poca intensidad en los dramáticos. El reparto, segundo elenco que fue el que me tocó, cumplidor y suficiente sin alardes, con una protagonista que fue de menos a más. Gran ovación para la veterana Linda Mirabal, cuya primera intervención, el "Po Po Po", fue estupenda. Ovación merecida para el cuerpo de baile. ¡Y qué cuerpo! Bien el coro, como de costumbre. Y mención para los actores no cantantes, en especial a Isabel Cámara haciendo de Doña Rosa.

Es una obra curiosa, muy interesante, salpicada de números musicales muy vistosos y brillantemente solucionados. Con una puesta en escena a todo tren. ¿Que peca de libreto infumable y con detalles mejorables? Pues sí, pero globalmente es un espectáculo muy satisfactorio.

Y sinceramente con los precios que tiene el Teatro de la Zarzuela merece la pena ser conocida. El domingo mismo unos amigos consiguieron entradas con un nosecuantos por ciento de descuento unos minutos antes de empezar la función.

Yo salí bastante contento. Mi churri no, se aburrió mucho. 




Postcrónica:


- Página web de esta producción del teatro de la Zarzuela: http://teatrodelazarzuela.mcu.es/es/temporada/lirica-2019-2020/cecilia-valdes-2019-2020 

- En Spotify puedes escuchar una grabación muy potable: https://open.spotify.com/album/3F9yB2c82cIP01Tdr7gff9 

- En Youtube hay un vídeo de baja calidad grabado en el Gran Teatro de La Habana en un montaje totalmente convencional: https://www.youtube.com/watch?v=BUx3m8FdoLQ 

- El viernes 7 de febrero el Teatro de la Zarzuela retransmitirá en streaming vía Facebook y Youtube esta producción con el primer reparto: https://www.youtube.com/user/TZARZUELA/videos


Operación SPOILER y pregunta sin respuesta:

Desde la primera escena del primer acto (tras el prólogo) sabemos que Leonardito y Cecilia son hermanos. ¿Cómo es que nadie se lo dice? ¿Ni siquiera su íntima amiga Nemesia Pimienta?

Momento culminante: Esa APOTEOSIS MAREDEUETA GIRATORIA digna de espectáculo de revista de Norma Duval. Por favooooooooor.

Primera zarzuela para mí en esta temporada (no primer espectáculo en este teatro, que fui al Cascanueces). Los tres sombreros de copa no me atraían nada y El Caserío me parece un rollazo y después de haberla visto en youtube me alegro mucho de no haber ido, menudo muermo. Y creo que la siguiente será Policías y Ladrones. ¿Qué será? Misterio. 



sábado, noviembre 02, 2019

Anna Netrebko & Friends en el Teatro Real de Madrid


Lleno casi total en el Teatro para ver a la Netrebka & Friends en un concierto escandalosamente caro.
Como era de esperar, mucho traje azul marino en ellos (¿están de oferta en Milano?, todos del mismo tono) y poco brilli brilli en ellas.
Ignoro si fue el quién-es-quién de la sociedad matritense pero salvo los de siempre no me pareció ver celebrities. Estarían dándole Ajax las tumbas del cementerio del pueblo.

Confusión total a la hora de encontrar mi butaca. Eso de que en el Real en vez de organizarse por pisos y filas lo hagan por nombres de zonas es un follón, ¿qué sentido tiene que la primera fila de sillas esté detrás de la tercera de butacas? Y además hay que ir contando porque los números de detrás de las sillas están a boleo, la 5 al lado de la 8 y así. Una señora inglesa muy peripuesta y yo nos lo pasamos pipa intentando encontrar dónde sentarnos.

Va a empezar el recital. 19:56 horas. ZAS. Señora (creo que del grupo de italianos que tenía delante), se tropieza, se cae redonda al suelo y se pega con la cabeza en el remate metálico de un escalón. Revuelo. Señora B que empieza a decir "¡hay que llamar a una ambulancia!". Finalmente todo el mundo se puede recomponer y parece que va a empezar todo.

Silla sin visibilidad y lateral. Entran dos señores con ese característico aroma de que se han tomado unos vinitos antes. Uno se intenta sentar en MI sitio. Ah, no no. El suyo es éste. ¡Pero si desde ése (su butaca) no se ve NADA!, se me queja. Anda pues claro, ¿en qué teatro se creen que están?

Se obra el milagro. Va a empezar el recital, se cierran las puertas y la fila de delante mío está completamente vacía (sólo ocupada por mi amiga inglesa). ¿Qué hacemos? Pasarnos todos en tropel saltando por encima de butacas. No sé qué precio tendrían, pero calculo que mejoramos unos 100 euros en precio de asiento. La primera en pasarse, la mujer de blanco. Los dos señores del vinito se me sientan al lado.


Empieza el concierto. Anna Netrebko sale con un vestido floreado que parece estampado de tumbona de playa (o parte interior de toldo, en su defecto).
Mi amiga inglesa... SE LEVANTA Y SE VA (¡¡¡!!!)
Para volver al rato con SU amiga inglesa (otra) que había llegado tarde (o que no había encontrado su butaca, claro).
Como todo el mundo sabe, en un teatro serio como el Real puedes estar entrando y saliendo cuando te dé la gana aunque esté la representación iniciada.
¿Y quién fue la damnificada?
¡La señora de blanco!
Qué cara se le puso cuando la segunda inglesa accedió a su sitio. Tuvo que quedarse de pie.
Pero ya estaba maquinando su venganza.


Netrebko nos sorprende con un segundo vestido de lamé o similar color púrpura cerrado desde el cuello a los pies con el que parecía una bola para el árbol de navidad.
La muy cuca nos escamotea La Luce Langue, de Macbeth, que estaba en programa y oh, desaparece.
Aplausos, bravos y algo de bullicio, pero no se llega ni por el forro a las cotas de devoción al divismo que he vivido en otras ocasiones.
Y mira que es raro, porque con los precios era para llegar al paroxismo en la ovación.

Descanso.
No me doy ningún paseo más que al pipi-room porque francamente soy un asocial y lo que voy escuchando en los corrillos tanto de entendidos como de los notengoniputaidea es para cortarse las venas.

Vuelta a mi silla/butaca que no era la mía pero en la que había estratégicamente colocado mi chaqueta para marcar territorio.
Segunda parte.
Lady Macbeth de blanco ha consumado su venganza: se ha sentado en una de las butacas que habían quedado libres en la primera parte y había sido ocupada por otro infeliz espectador, quien al volver se la encontró sentada y con cara de "de aquí no me movéis". Hice bien en colocar mi chaqueta, hice bien.

Los de al lado parece que han seguido en el descanso con su alcoholización progresiva.
Porque la segunda parte fue demencial.
Directamente se dedicaron a grabar TODO con los teléfonos móviles.
Vale, aceptable dentro de lo que cabe.
¿Pero ir pasando vídeo por vídeo vía Whatsapp. Instagram o similar?
Molestísimo.
Como soy una persona muy retraída y discreta no quise montar un expolio. Por lo menos estaban callados. Simplemente colocando el programa de mano al lado de mi cabeza evité la luz blanca de sus teléfonos.
Y lo más curioso.
El que estaba al lado mío NO PARABA de hacer vídeos, mandarlos por Whatsapp y comentarlos. Y sin embargo cuando sonaba la última nota en fuerta de cada pieza se ponía a bravear como si le fuera la vida en ello. ¿En seria????? ¡Si era imposible que lo hubiera disfrutado! O eso o era multitarea, como Windows XP.

Observación: había gente grabando el recital desde la primera fila del patio de butacas.
Y eso se ve desde casi todo el teatro.
Como ya he dicho, el Teatro Real es un sitio muy riguroso y serio.
Pero a ver quién es la lista que le dice a alguien que ha soltado casi 400 napos por butaca que se meta el móvil donde le quepa.

Momento mariculta: Suenan los primeros compases de "E lucevan le stelle" y oigo exclamar a alguien: "¡¡¡La Bohème!!!" Por favor, que se lean el programa por lo menos.

Y así estaba yo, entre los del vinillo y los vídeos braveando todo y la dama de blanco pasándolo mal que no aplaudió NADA.
¡Eso descoloca a cualquiera!
Porque el ambientillo también influye.

Ah, se me olvidaba. Tercer vestido, un palabra de honor blanco como con manchurrones de tinta negra y un collar muy AliExpress que brillaba más que el sol.


Anécdota durante la intervención del barítono: Empieza a sonar un pitido como de acople de micrófono. ¿Micrófonos? Oh, no, será una alarma. Se para la música. Sale Netrebko toda encantada de la vida desde un lateral diciendo "Alarmi". El público ríe alborozado.
¿Micrófonos indiscretos? ¿La alarma antiincendios porque Netrebko y marido se estaban echando un piti entre bambalinas? Ah, misterio.

Termina el programa oficial.
Aplausos, bravos, jaleo, jaleo... pero poco.
Poco poco.

Y primer bis y último: O sole mio, con la Netrebka bailando y dando vueltas sobre el escenario.
A ver, cuando la Gheorghiu hace lo mismo con el Granada con el que cierra los recitales, queda cursi.
La Netrebko haciendo lo propio quedó chabacana. El resultado final es igual de hortera, eso sí.
Para un final de fiesta con unos bises como dios manda pase, pero como ÚNICO bis, un timo.
Una chabacanada a la rusa.

Y no hubo más reclamaciones de bises.
Ah, público conformista.

martes, mayo 08, 2018

Blog en pausa

Por motivos personales este blog está pausado hasta nuevo aviso.
Gracias a todos los que lo habéis leído y habéis comentado algo.
Besos.

lunes, febrero 19, 2018

La Tempestad, zarzuelópera.


La Tempestad, de Chapí, es una zarzuela/ópera digna de ser escuchada y que se ha repuesto en el Teatro de la Zarzuela después de 90 años en dos funciones en versión concierto. Y, la verdad, merecería haber sido tratada con un poquito más de mimo.

Y lo digo porque la obra es muy interesante. La música tienes en las romanzas su estilo más puramente zarzuelero, pero luego los concertantes y finales de cada cuadro recuerdan mucho a Donizetti, hay partes que son talmente Elisir o Lucia, con toques de Verdi joven o Gounod. Es muy curiosa.

El libreto es convencional y previsible, y aquí con acierto se ha recurrido a sustituir las partes habladas por la intervención de un narrador (Juan Echanove). Al ser en versión concierto, si las hubieran suprimido totalmente habría quedado incomprensible, y si las hubieran dejado nos habríamos aburrido y se habría hecho eterno.

Pero la opción del narrador, muy acertada y muy bien interpretada, tuvo un fallo gordo, y es que en el último cuadro de la obra eliminaron todo el acompañamiento musical, que probablemente sea mínimo (de hecho no está en ninguna de las dos grabaciones que hay en disco) pero es que Echanove terminó de hablar y se apagaron las luces. Ni una mísera coda para concluir. Nos quedamos todos un poco estupefactos, dos segundos sin reaccionar y luego ah, ya, que esto se ha acabado, y aplaudimos. No sé, un chimpón final, qué menos. Pero como desconozco la obra representada (hace 90 años que no se hacía en Madrid), tampoco puedo decir nada.

Otro tema en el que se habría tenido que tener más cuidado es en la orquesta. Lentísima para mi gusto, con silencios exagerados y, según un especialista que tenía al lado, bastante desajustada, se notaba que habían estado escasos de ensayos.


En el terreno vocal, Mariola Cantarero salvó decentemente su parte a base de apianar y hacer filados. Cuando sube la voz se le descontrola, y lo sabe. La supo manejar. Ketevan Kemoklidze estuvo contundente de volumen, técnica y cuerpo, destacando sobre todos los demás en los concertantes, muy bien. José Bros sustituía al previsto Celso Albelo. Muy bien en la zona central y oscilante en el agudo (que, por cierto, nos escamoteó uno en la romanza), cantando como siempre con ese buen gusto y fraseo característico. Correcto y contundente Alejandro López en el breve cometido del Juez y muy bien también Carlos Cosias en el rol de tenor cómico, habitualmente reservado a tenorinos insufribles. Su escena del segundo acto estuvo excelente. Y finalmente Carlos Álvarez, lujazo total, timbre precioso, dicción espectacular, interpretación sentida a pesar de ser versión concierto... nivelazo, vamos. El coro tuvo una muy buena prestación, claro, inteligible, muy bien, particularmente ellas.

En conjunto buena velada, con alguna reserva menor. Yo no sé si esta "zarzuelópera" funcionaría bien representada (salvo Simón y el tenor cómico, el resto son personajes algo acartonados). La dirección escénica se tendría que esforzar mucho. Y ahí no veo yo dónde pueden hacer otra maruxada, jejeje. Pero, sobre todo, merece la pena conocer, escuchar y recuperar esta obra.


Ruperto Chapí
La Tempestad
Mariola Cantarero, Ketevan Kemoklizde, José Bros, Carlos Álvarez, Carlos Cosías, Alejandro López, Juan Echanove.
Guillermo García Calvo.
Teatro de la Zarzuela. Madrid, viernes 16 de febrero de 2018

Grabaciones:
Imposibles de encontrar a no ser en tiendas de segunda mano porque las tiendas de discos casi han desaparecido.

1954 - Ataúlfo Argenta con Manuel Ausensi, Pilar Lorengar, Toñy Rosado, Carlos Munguía, Gregorio Gil y Arturo Díaz Martos.


1969 - Enrique Estela con Alfredo Kraus, Dolores Pérez, Lina Huarte, Francisco Kraus, Santiago Ramalle y Ramón Alonso. 


En vídeo he encontrado una grabación de la Agrupación Lírica de Villena (Alicante), de donde era Chapí. 


 Al día siguiente ya llegaría Marta Sánchez con sus "cositas" y su himno nacional.

jueves, febrero 15, 2018

Street Scene, ni ópera, ni musical sino todo lo contrario.


Street Scene de Kurt Weill en el Teatro Real.
Ya has leído el título, está a caballo entre la ópera y el musical de Broadway sin ser ni una cosa ni otra. Su música se aleja totalmente de la etapa alemana de Weill (más cabaretera) y bebe de la tradición norteamericana (el jazz, el blues, Gershwin y otros grandes de principios de siglo pasado), conservando una esencia "operística".
¿Y eso cómo se come?
Pues difícil de explicar, porque hay que verlo, es una obra única.
El primer acto está estructurado en canicones/números cerrados e independientes y es el que más aspecto de teatro musical tiene. Luego el segundo acto, en el que la acción se precipita, tiene una estructura ya más de ópera.


El texto de Street Scene es muy potente. Lo que podría ser un simple drama verista (¿unos Pagliacci alla Newyorkesa?) viene aderezado por temas siguen siendo controvertidos: el machismo, la xenofobia, la inmigración, los desahucios, el acoso sexual, la mezquindad...

Recomiendo leer los artículos que vienen en el programa de mano, donde explican muy bien qué es y qué no es Street Scene.

Me ha gustado, pero no me ha entusiasmado, y pienso que gran parte del motivo lo tiene la amplificación. Esa misma que le faltaba a "El Cantor De México". Aunque el técnico de sonido ha hecho un trabajo impecable, los micros hacían que todo sonara excesivamente fuerte y... homogéneo. Evidentemente eran necesarios para los cantantes del número con baile, ¿pero para voces como la de Patricia Racette?

La Racette y Paulo Szot están excelentes como pareja protagonista y destacaron sobre un reparto extensísimo y muy apropiado. Buena elección de cantantes. Más que notable la prestación del coro (tanto de adultos como de niños). La orquesta, adecuada, también sonando a toda tralla.


La producción consta de una estructura doble llena de escaleras y barandillas que forma un edificio de vecindad (la versión americana de nuestras corralas). No se me quejen los puristas, todo está en su sitio y es perfectamente fiel a la acción y a la época en la que ocurre. Para mi gusto se ha desaprovechado mucho tanto decorado, por lo menos en el primer acto, en el que la acción transcurre casi toda a pie de calle. En el segundo el conjunto de escaleras da más juego y se involucra más en la trama.

Mención positiva para el cuidado vestuario y negativa para el número de baile (que no pega ni con cola y además no tengo ni idea de quiénes son en el argumento de la obra). De repente la música se despiporra, sacamos unas luces brillantes, movemos el decorado... ¿y salen la pareja de cantantes y SÓLO DOS parejas más de bailarines? Por favor, ¡un poco de espectacularidad! Quedó pobretón.
Al margen, otro problema de la amplificación: en escenas con mucha gente sobre el escenario a veces me resultaba difícil localizar a quien estaba cantando porque todos sonaban igual, estuvieran cerca, lejos, de frente o de espaldas. 

Repito: obra interesante, con su aquél, bien resuelta. No me pareció excelente pero merece la pena ser conocida. También es cosa mía, no de la ópera en sí. Se me hizo un poco pesada. Y eso que tiene canciones muy buenas. Destaco por lo transgresor y magistral combinación de música y texto, el dúo de criadas que pasean bebés casi al final.

Al término hubo aplausos para todos, consistentes pero tampoco muy enfervorizados. Le daré un nuevo repaso ya que pronto habrá vídeo disponible de esta producción, mañana por la tarde se emite en directo en Mezzo Live HD. En el Teatro Real hay 5 funciones en febrero y luego habrá otras tantas en mayo (cosas).



Kurt Weill
Street Scene
Libreto de Elmer Rice
Patricia Racette, Paulo Szot, Mary Bevan, Joel Prieto, Lucy Schaufer, Harriet Williams, Jeni Bern,  Eric Greene, Richard Burkhard, Tyler Clarke, Marta Fontanals-Simmons, Michael J. Scott, Sarah-Marie Maxwel, Dominic Lamb, Laurel Dougall, Scott Wilde, Gerardo Bullón, Geoffrey Dolton, Matteo Artuñedo, Verónica Polo, Kwenya Carreira.
Tim Murray, John Fulljames.
Madrid. Teatro Real. Miércoles 14 de febrero de 2018


Vídeos de otras producciones:


Mira

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