jueves, abril 24, 2008

¡ Y me lo quería perder !

Tannhäuser, de Wagner
Gran Teatro del Liceo
Barcelona
19 de abril de 2008
Anda, que me quería perder yo el Tannhäuser del Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Vendí mi entrada pero aprovechando que iba casi un mes más tarde al final me pillé una sin visibilidad del cuarto piso.

Y qué bien hice, porque qué maravilla escuchar por fin un Tannhäuser bien cantado. Que siempre nos toca escuchar a una vieja gloria en el último tramo de su carrera al que se le aplaude por el esfuerzo y su trayectoria más que por lo que ha hecho o a un jovencito (americanos, suelen ser) que se desgañita y se pone rojo rojo rojo intentando dar chillidos.

Bravo por Peter Seiffert, que estuvo estupendo como Tannhäuser.

Brava también la Elisabeth de La Petra, y eso que iba con reticencias por los comentarios del Ximo y la Mei, pero chicos, a mí me gustó mucho la mujer. Lírica, delicada, frágil, quizás le faltaba algo de rotundidad, pero vamos, que no es Brunhilde.

Brava Béatrice Uria-Monzon, una Venus de categoría, y más en esta versión. Sus intervenciones del tercer acto, una gozada.

Bo Skhovus anduvo correcto como Wolfram, y bien los demás cantantes, con especial atención a Lauri Vasar, a quien creo que es la primera vez que escucho.

El coro, pues muy lucido, como tiene que ser en esta ópera. La orquesta, pichís pichás. Recibió una ovación, pero también hizo algunas cositas impresentables.


La parte escénica, sobresaliente. Las traslaciones del mundo musical al pictórico y del amor a la creación artística son perfectamente asumibles y están muy bien y coherentemente contadas. No suelo leer los "fulls informatius" que dan, pero creo que no hace falta explicar nada de la dramaturgia de Carsen. Yo lo percibí todo como una alegoría del arte frente a la censura.

Me recordó precisamente mi visita de hace un mes al Museo d'Orsay de París, donde me explicaron la batalla de la Academia de Bellas Artes francesa a mediados del siglo XIX, negándose a aceptar los cuadros de Courbet o Manet y llevándose las manos a la cabeza. No es algo tan lejano ni tan difícil de entender, creo yo.

El momento del concurso de canto con los descubrimientos de los cuadros, genial. Y el tercer acto, tremendo, con ese irónico coro de peregrinos, la oración de Elisabeth y las reacciones de Wolfram. Un gustazo.

Vamos, una peazo función de ópera de las que no se ve habitualmente.

Con lo de las versiones, me lío. No es la que ponen siempre, era la otra, pero nunca me aclaro si es la de Dresde o la de París. Más interés.


Y ahora, lo anecdótico:

¿Qué le pasa al público Liceu Liceu, que habiendo montooones de butacas libres en el centro de la fila nadie se mueve para ocuparlas y estar así más centrado? ¿Algún atávico sentido de la propiedad? ¿Miedo a que el ocupante llegue en el siguiente acto y le cobre la diferencia de precio entre butacas?

Porque yo empecé la función descolgándome de la barandilla para poder ver algo, y aguantando LA PESTE A McDONALD'S de mi vecina de butaca (un tufo, os lo aseguro). Cuando acabó la escena del Venusberg, la olorosa chica farfulló algo y salió, haciendo levantarse a las dos señoras pétreas que se habían anclado a su asiento. Aproveché, me fui tras ella y cambié de zona, más centradito, viendo mejor y encima con pantalla de vídeo individual.

En el segundo acto desapareció el elemento más centrado de mi fila. Lo mismo, dos sillas vacías y nadie se mueve. Le hago señas a las chicas del fondo. Al minuto se mueven ellas y me llaman para que me coloque yo a su lado, los demás siguen sin moverse, me he centrado cinco sitios, que sumados a los cuatro + pasillo anteriores, ya son un montón. La localidad es mejor pero los de la primera fila sacan los cabezones por encima de la baranda y se descuelgan del murete, así que es mejor verla en la pantallita.

En el tercer acto vienen dos que no habían llegado a tiempo a los dos anteriores. Tanto en mi fila como en la de abajo siguen sobrando sitios Y NADIE SE MUEVE. Me cojo el más apañao y DISFRUTO COMO UN ENANO SALTARÍN con el final del Tannhäuser, que mira que es emocionante.


Ains.

6 comentarios:

  1. Coincido en todo con tus comentarios... y eso que yo solo he podido disfrutar de la retransmisión que se hace a través del programa de colaboración con Universidades "Òpera Oberta". El reparto estupendo; Sobre todo Elisabeth y Venus... aunque Tannhäuser y Wolfram también me gustaron mucho... sobre todo Wolfram en el tercer acto.
    La puesta en escena soberbia... y el guiño final, al apagar las luces justo en el momento en el que se va a desvelar el contenido del cuadro pintado por Tannhäuser omnipresente en todos los actos, me pareció estupendo.
    Nos comentaron que la obertura y el desnudo de Venus causaron estupor en el Liceu... Pues la verdad... Como si a estas alturas fuera escandaloso ver a una venus desnuda en escena!

    Tengo que reconocer que iba con miedo a ver esta representación... pero que salí fascinado.

    Saludos desde Valladolid.
    Another

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  2. El turno de la función que has ido debe de ser de los raritos...

    Me alegro que pudieras disfrutar del espectáculo...

    PS: La verdad es que yo no ví a nadie escandalizado por la Venus...

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  3. A la gente del público le dá vergüenza que la pesquen, en un lugar tan fino, ocupando un asiento que no le corresponde. Prefieren ver de "Tannhäuser" sólo la columna del palco, dos sopranos del coro y al arpista, antes de levantarse de su ubicación delante de todo el mundo porque el verdadero "dueño" de la localidad la reclama...
    A mí me dá un poco de vergüenza también...sobre todo en esos teatros donde no es posible cambiarse de asiento sin que la indignadísima fila tenga que levantarse para dejarme pasar...

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  4. jp another...

    HOLA PAKOOOOOOOOOOOOO


    Mei, raritos, raritos.
    Y la chica del olor a McDonald's ya ni te cuento. QUÉ ASCA.

    Eleuterio, si no se trata de saltar por encima de nadie o hacer levantarse, es simplemente CORRERSE UNAS BUTACAS HACIA EL CENTRO, pero no, no lo hacen.

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  5. Holaaaaaaaaaaaa Buen Mozo!!!!!!!....

    Si ya sabía yo..... jajajajaja

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  6. Yo también estuve a punto de perdérmelo... voy, no voy, voy, no voy? Y al final fuí. A la última función. Salí también encantada.

    Anécdota de la noche: uno de los bailarines de la bacanal patinó con la pintura y se dio un buen galleto, del que se levantó rapidito y airoso.

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