lunes, octubre 19, 2009

Renée Fleming Verismo


Mira que quería comentar el nuevo de la Bartoli, el Sacrificium ése. Pero no puedo. Todavía no lo he conseguido escuchar de seguido sin que me dé un ataque de ansiedad. Así que toca otra novedad mediática de Decca: el recital de Verismo de Renée Fleming.

Es imposible no comentarlo sin caer en los topicazos de que está totalmente fuera de estilo y su voz no es la adecuada para ese repertorio y blablablá blablablá, porque ES VERDAD. El canto de Renée Fleming está en el extremo opuesto de lo que es el verismo.

No es sólo que su estilo preciosista, voz suntuosa y expresividad sofisticada tengan poco que ver con el naturalismo descarnado del verismo [entendiendo naturalismo como corriente artística, no como calidad de "natural"] sino que la emisión vocal está también fuera de onda. La Fleming no tiene problemas en el registro agudo, pero en cuanto baja un poco las vocales abiertas se le quedan atrás y le suenan guturales (y muy feas). Escucha el inicio del Sola perduta abbandonata para comprobarlo. A la voz le falta la redondez vocal, la "italianidad" que el repertorio requiere.

Como ya digo, cuanto más aguda, más bella es la voz y más agradable suena. Y se permite algún exceso interpretativo para dar mayor intensidad a las interpretaciones (chillidos, suspiritos, etc). En el fragmento del primer acto de La Rondine está exquisita, es lo que le pega, y me recuerda mucho en la forma de cantarla a la versión de Kiri. También el Tanto amore segreto de Liù es una preciosidad. Pero cuando aborda las grandes frases puccinianas de La Bohème, Manon Lescaut o Suor Angelica se nos queda corta, le falta chicha, vuelo lírico, y es inevitable que surjan las comparaciones con todas las grandes que han cantado esto. Kabaivanska y Olivero son las máximas exponentes de lo que se puede conseguir en el Verismo con una voz con un timbre... por así decirlo... ingrato. Caballé en su disco de Puccini es el colmo de la expresividad vía el virtuosismo y la belleza, y Tebaldi y Freni (ya madura en su disco de arias veristas) son la carnalidad italiana pura.


A favor del disco de la Fleming hay que decir que tiene un buen porroncete de arias fuera de repertorio habitual, lo que hace que tenga su atractivo por lo menos como curiosidad. Hay una españolada muy graciosa llamada Conchita y una escena de Zazà de Leoncavallo que es un delirio megacursi, con niña insoportable incluida, que es talmente el Di papá de Rosa Mary y José Guardiola. Imprescindible. Me dan ganas de buscar la grabación íntegra de la ópera, tiene que ser lo más.

Como colaboraciones está el tenor estrella, Jonas Kauffamnn, marcándose con la Renée el dúo final de La Rondine, así en plan brutote, y luego en la escena final de Fedora uno se lleva un susto tremendo: ¿Qué le pasa a la voz de Renée que baja a la ultratumba? Ah, no, es que ha entrado el tenor. Es Arturo Chacón-Cruz, y empasta la voz perfectamente con ella. También se canta las frases de Calaf en el fragmento de Turandot. Voz a tener en cuenta.


Bien. El caso es que el disco tiene su puntito. No tiene los hallazgos que el anterior cd recital de la Fleming pero no está mal. Es larguísimo. Eso de que ahora haya que rellenar los 80 minutos que caben en un cedé para intentar paliar la piratería y compensar el precio de los discos hace que un cedé tipo recital se haga eterno. Hay que escucharlo dosificado si no quiere uno quedarse como cuando te pasas con la sacarina en el café: una sobredosis de algo artificiosamente dulce.

Y viene al Teatro Real en un par de semanas. Huyyyyyyyyyyy.



2 comentarios:

  1. O mio Mocchino caro, gracias por el disco ;-)
    Fleming nunca me ha convencido en el repertorio italiano, ni siquiera en el bel canto. La encuentro muermo. Muy preciosa pero muy aburridilla. Y eso que a mi el verismo en plan me tiro de los pelos tampoco me convence. Por cierto, si no me falla la memoria grabó una muy buena versión del sogno di Doretta en uno de sus primeros recitales en disco. Abrazos.

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  2. La niña es aterradora, además de abofeteable. Menudo susto me dió.

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Mira

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