lunes, junio 30, 2008

Noche de verano en La Verbena de la Paloma


Bretón
Noche de verano en La Verbena de la Paloma
Miguel Roa.
Amparo Navarro, José antonio López, Marina Pardo, María José Suárez, David Rubiera, Federico Gallar.
Dirección escénica de Marina Bollaín.
DVD - Decca


Nuevo intento de actualizar la zarzuela por parte de Marina Bollaín. La primera parte vale, aunque la estética esté bastante trasnochada (almodovarismo de mediados de los ochenta, que está pasadísimo).

Las coplas de Don Hilarión.



La parte final incluye la Bomba de King África, una rumba de Lolita y las Dos Gardenias. La idea puede ser más o menos feliz. El resultado, pssssssssss... no. La unidad se pierde y queda bastante cutre. Las explicaciones de la directora de escena en la entrevista reflejan que su intención es asumible, pero queda como un pegote.


La Soleá



Me recordó por los decorados a la también fallida Verbena de la Paloma de los Comediants. Si hacemos una tabla comparativa... se podrían haber cogido elementos de las dos y haber hecho un buen espectáculo. La de Comediantas fallaba en la teatralidad de la zarzuela, que no había dios que se la creyese en su afán de eliminar todo tipismo (sin olvidar a la insoportable Lloll, qué señora más cargante). Sin embargo, la fiesta posterior en aquella nave industrial de Sagunto fue original, divertida, una pasada, muy disfrutable. La de Bollain acierta más en la parte teatral de la zarzuela (estilismos aparte, ya lo he dicho) pero luego mete una cutrez como fin de fiesta. Jo, un 50/50.

En el terreno musical, de todo, como en la botica de Don Hilarión.

Se puede ver, pero... ¿dónde están Vicente Parra y la Conchita Velasco?

sábado, junio 28, 2008

Un bolo


Roberto Alagna.
Recital Verdi.
Teatro Real de Madrid.
27 de junio de 2008.

Yo no sé si es que Alagna ha venido a hacer un bolo a Madrid, que no se ha esforzado, que no estaba en buena noche o que directamente ha perdido las facultades, porque el recital de anoche me ha dejado petrifi total, que diría Corredero.

Y me da rabia, porque de su Aida de Barcelona salí bastante contento.

Primera parte aburrida: ¿dónde está el tenor? ¿dónde los agudos? ¿dónde el legato? ¿A qué viene hacer el final coitus interruptus del Celeste Aida en un recital, bisarlo y volverlo a hacer igual pero más rápido? Perplejidad general y esperanza de que la segunda parte sea mejor. Aplausos de cortesía.

A todo esto, el director de orquesta masacra la obertura de la Forza y se dedica a ir a destiempo con coro y solista en cuanto tiene ocasión.

Segunda parte: el espíritu de Nana Moskouri flota en el ambiente y más de uno en el público corea los esclavos de Nabucco. La Traviata: bien la cosa mejora. Seguimos sin agudos pero por lo menos se muestra italianidad y buen gusto. Chasco: no canta la cabaletta, pese a estar anunciada en programa.

Y llega el Rigoletto y se arma. Amos a ver, Roberto, chacho, ¿es el Questa o quella apropiada para un recital? Como que no, ¿verdad? Todo lo más, para bises. Y si además en la segunda estrofa te marcas una especie de ladridos raros, lógico que la gente se enfade. No tardó el perpetuamente indignado de turno en mandarte al conservatorio ni la señora ofendida en soltar el temido "Viva Alfredo". Revoltijo en los pisos 4 a 6. Diversión asegurada.


Tras otra demostración de bravura (¿o era casi bestialismo?) por parte del director de orquesta, lo que más me gustó de la noche: Luisa Miller. Y lo que más rabia me dio también porque...

¿por qué coños hace muchísimo mejor las introducciones a las arias que las arias en sí? Qué ser, por favor.

Final con Otello. La voz se le pone culozumbona: la ensancha de abajo, vamos. Hace cosas monas pero el "un bacio" sólo lo salva la maravillosa música de Verdi, y es que hay que ser muy chapus para cagarla.

Aplausos de "vamos a ver lo que hace en los bises".

Y va y el coro empieza otra vez con Otello y el Esultate. Aquí hay que cantar y esforzarse, pero es un minutín. ¿Pero esto qué es? Segundo bis: canción siciliana (que por la cantidad de úes parecía que había traspapelado una partitura de su mujer entre las suyas). Tercer bis: Malagueña salerosa. Ya sí que me deja ojiplático perdido, porque es un bis para uno de esos recitales en los que el público ha aplaudido a rabiar y se ha producido esa química entre cantante y teatro que ya se le admite todo como colofón final, pero... ¿después de la poca pasión provocada sacarse eso? Vale, hacer los falsetes y controlarlos tiene que ser supermegadifícil y le salieron muy bien, pero de verdad que me dejó en el sitio.

El Otello:





Descarga (clic)

La malagueña:





Descarga (clac)

La calidad del audio es de teléfono movil, aviso.

En fin, quien me lea sabe que no soy de los que va a sufrir al teatro y a poner a parir todo lo que oye, y qué coño, no tengo que justificarme ante nadie, pero es que lo de ayer fue, prácticamente, un bolo (sin ofender a los naturales de la provincia de Toledo, ojo, que mi abuelo era de allí).

Malagueeeeeeeeeeeeeeeeeña salerosa.

miércoles, junio 25, 2008

King Kong, Marilyn y Norma Desmond


Věc Makropulos - El Caso Makropulos, de Leoš Janáček
Teatro Real de Madrid.
22 de junio de 2008




Cuando se ha disfrutado una función tan impresionante como aquella del Liceo de Barcelona con Anja Silja, y en una ópera no tan frecuente como ésta, no cabe más remedio que la comparación.

Y, sorprendentemente, prueba superada para esta representación en el Teatro Real con coproducción de la Bastilla de París.

La producción es posiblemente lo mejorcito que hemos tenido este año, que ha sido desastre tras desastre. Y los cantantes muy a la altura.


¿Que no me tocó Angela Denoke? ¿Y qué? Anna-Katharina Behnke estuvo soberbia. Qué claridad y qué potencia la señora. Ningún complejo de "segundo reparto", vamos. Se lleva todo el protagonismo y eclipsa a los demás. Mención también para la orquesta dirigida por Paul Daniel.


La escenografía recrea un ambiente de cine: el preludio está acompañado por un inteligente montaje cinematográfico en el que se mezclan imágenes de grandes estrellas incomprendidas: Marilyn Monroe, King Kong y la Norma Desmond de Gloria Swanson en El Crepúsculo de los Dioses.

Aun siendo más que discutibles las escenas en cuartos de baño (¿pa qué? Además, lo de las teles encima de los urinarios me recordaba a la discoteca Metro de Barcelona y no pude evitar una risita), la escenografía es bastante espectacular y viste mucho la ópera. El final, con reminiscencias una vez más de Marilyn y William Holden en Sunset Boulevard, fue sobrecogedor.


Aviso a navegantes: dos horas seguidas, sin descanso, así que a llegar pronto, que si no no te dejan entrar; y despejadito, que se puede hacer un poco pesadita (tengo que averiguar quién es el ronquiditos Feber que se sienta cerca de mí).


El teatro registró muchos huecos, aprovechados por la señora de la derecha para trotar por encima de las rodillas de toda la fila y colocarse un poquito más centrada (es una mujer algo descentrada). Pero es que tres cuartos de hora después de que terminara la función empezaba el España-Italia, con la mitad del país de los nervios (doy fe).


Ah, la web del real por fin incluye fotos y el programa de las óperas en pdf. Ya iba siendo año.

lunes, junio 23, 2008

Al final sí vendo mi abono del Liceo de Barcelona.



Véndese

Abono completo temporada 2008 / 2009
Gran Teatre del Liceu de Barcelona.

Turno C: fines de semana (casi todas en sábado)

1 localidad.
Segundo piso, 3ª Fila, butaca 54.
Visibilidad MUY BUENA y asiento de los que están sueltos, muy cómodo.

Precio taquilla: Categoría D: 569 Euros + gastos de emisión de las localidades y envío.

Interesados, mensaje privado o email a pasaelmocho @ hotmail . com

Incluye:

Ballet de São Paulo - Sábado 6 Septiembre 2008
Tiefland - Sábado - 11 Octubre 2008
Le nozze di Figaro - Viernes 21 Noviembre 2008
Simon Boccanegra - Sábado 27 Diciembre 2008
L'incoronazione di Poppea - Sábado 7 Febrero 2009
Nederlands Dans Theater I - Sábado 21 Marzo 2009
La cabeza del Bautista - Viernes 24 Abril 2009
Fidelio - Sábado 30 Mayo 2009
Salomé - Sábado 4 Julio 2009

Superoportunidad, o sea.

Si alguien tiene la amabilidad de anunciarlo en otros foros que no frecuento (el italianidad ése o algún otro de clásica), o de comentarlo a sus conocidos, allegados o amantes esporádicos, agradeceríaselo en demasía. Sólo hay que hacer un Ana y Rosa Cortar y Pegar.

En esta semana prometo escribir sobre el famoso Rigoletto de Dresde (lo grabé, gracias, Mei, por el recordatorio, muackas) del Caso Makropulos y del recital de Alagna. Hala.

Por cierto, me ha dado semana händeliana y voy por la calle intentando poner voz de bajo y haciendo coloraturas como un poseso.

martes, junio 10, 2008

Muerte en Venecia

Muerte en Venecia (Death in Venice)
Benjamin Britten.
Gran Teatro del Liceo.
Barcelona.
31 de mayo de 2008


Sí, las fotos son las que tenemos todos, que son las de la web del Liceo.

No es la primera vez que me pasa con Britten. Igual me ocurrió con La Vuelta de Tuerca: la primera parte de la ópera se me hace difícil de digerir y sin embargo la segunda me parece fantástica.

Y es que Death in Venice empieza durita. Un primer acto de hora y media con una música bastante árida y un argumento interesante pero que no acaba de arrancar. Realmente la música refleja bien ese ambiente opresivo de la ciudad y obsesivo del carácter del protagonista, pero joer, pesadita sí que se me hizo.

Y sin embargo llega la segunda parte. La historia coge vuelo y la música parece que también: cada instrumento va adquiriendo un significado y te encuentras envuelto y fascinado por la partitura.


A todo esto, la escenografía ayuda mucho. Un poquito obvia, un muchito deudora de la película de Visconti, un pelín provocadora, pero efectiva y clara. No hace falta comerse la cabeza para encontrar simbologías ocultas, ni intentar extrapolar acciones y situaciones a otros contextos. Escenografía clara y concisa como pocas, que si peca de algo es de pretender explicarlo todo.

No veo yo que cause mucho escándalo un desnudo masculino como he leído por ahí. Estoy convencido de que la proyección del beso en el momento del sueño es lo que más hace revolverse en su butaca a los perpetuamente indignados.


En el apartado de cantantes, un sobresaliente para Hans Schöpflin, que no para de cantar desde que sale a escena. A su lado, y también con muy buen nivel, Scott Hendicks haciendo los villanos y unos muy correctos secundarios de entre los que sobresalieron los que interpretaron el teatrillo y Begoña Alberdi en dos papeles menores.

La producción estará en un par de años en Madrid, seguramente.
Merece mucho la pena ir.


Y con esto y un bizcocho, termina mi temporada del Liceu de este año, que a la Luisa Miller no voy (la ópera me gusta, pero ya la vi hace nada, el tenor es Machado y hay motivos presupuestarios de por medio).


lunes, junio 09, 2008

¿Y si vendo mi abono de Barcelona?


Sí, ya lo sé, me faltan aún por poner mis impresiones de Muerte en Venecia de Britten (SuPerVaG@).

Estoy pensándomelo:

El año que viene del abono del Liceo de Barcelona me interesan sólo dos óperas: Tiefland y Salomé. El resto, ni fu ni fa. (Más bien ni fu).

¿Y si me saco entradas sueltas para esas dos funciones y vendo el abono completo?

De verdad que me lo estoy planteando seriamente. Además, este año ya me he gastado una pasta en viajes a la Ciudad Condal que no es Carrión de los Condes. Una pasta GANSA.

Ya lo hago en Madrid, con mi butaca de al lado. Harto de tener que estar durante años función por función intentando colocar / vender / regalar la entrada de mi primer marido, desde hace tres temporadas vendo a principio de año el abono entero y me olvido. Que sí, que todo el mundo quiere venir a ver Traviatas, pero cuando te toca el coñazo español contemporáneo estreno mundial del mundo entero, me como con patatas la entrada.

Aún no está decidido, tengo que hablar con mis amigos de Barcelona, pero si hay alguien pre-interesado, antes de ponerlo en foros y diversos tablones, lo pongo aquí:

Abono megaestupendísimo de la muerte, turno C del Liceu de Barcelona (viernes o sábados), segundo piso, tercera fila, lateral con visibilidad muy buena (en serio, es MI abono), categoría D, a precio de taquilla +lo que cueste sacar las entradas individuales.

Una ganga, oiga. Vamos, reina, que me lo quitan de las manos.


lunes, junio 02, 2008

La Valquiria

Richard Wagner: Die Walküre
Gran Teatro del Liceo
Barcelona, 31 de mayo de 2008
Alan Held, Evelyn Herlitzius, Waltraud Meier, Plácido Domingo, Jane Henschel, René Pape. Sebastian Weigle.
Versión en concierto (o no, según se mire)


La verdad, es difícil hacer ya un comentario sobre la Valquiria del sábado en el Liceu de Barcelona de tanto que se ha escrito ya.

Que si una función histórica, que si Domingo y Meier megaestupendos, que si Pape tendría que haber cantado el Wotan, que si la orquesta regulín regulán...

¿Por dónde empiezo? Ay qué leche.

Pues eso, que sí, que fue una Valquiria de quitarse el sombrero. Y no tenía intención de ir, pero aquí la amiga CastaDiva canceló su viaje a Barcelona y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, que California aprueba el matrimonio gay y que el viernes iba a la Muerte en Venecia, le pillé las entradas.

La entrada acompañante la ofrecí a amigos y conocidos que podrían estar interesados, pero nada, unos que si ya iban al britten como para meterse al día siguiente 5 horas más con Wagner, otros que si mi marido me mata, otros que si voy a localizar a alguien que... Ya me veía yo entrada en mano en la puerta del teatro cual Kamertoniano de poca pringue. Al final anuncié la entrada en el foro de ópera y zas, la vendí ipsoflauto, pero no sin cierta angustia, porque la compradora estuvo ilocalizable telefónica e internéticamente hasta una hora antes del evento. Y luego me llaman histérico.

A lo que voy. Mi entrada, justo al lado de la que tengo de abono, que ya es casualidad.

La versión era de "concierto-pero no". Es decir, orquesta en el foso, sillas en el escenario y cantantes de gala. Y, en definitiva, para nada de concierto, porque todos los cantantes actuaron, se movieron, interactuaron entre ellos. Es como si hubiera habido una escenografía elemental. Cuántas veces habremos visto decorados esquemáticos para obras wagnerianas. Todo un acierto.

Y después de la ovación inicial... empezó la magia.

Porque lo de Plácido Domingo y Waltraud Meier no se puede definir de otra forma. Qué manera cantar, de sentirlo, de transmitir. Y me da igual que suene cursi decirlo, pero ese final de acto fue antológico. El "Wälse, Wälse" de Domingo hizo que se nos pusieran los pelos como escarpias, vamos.

Si además acompaña un René Pape estupendo, miel sobre hojuelas.

El segundo acto anduvo ya más discutible. Alan Held no tiene una voz tan rica y redonda como sus compañeros de reparto. Estuvo bien, pero eché en falta mayor cuerpo. A su lado estaba la Brünnhilde de Evelyn Herlitzius, muy bien interpretada, fantástica de actuación, pero con un puntito ingrato de color vocal. La Fricka de Jane Henschel era como si saliera la señora Asun de Camera Café en vestido de fiesta. Igual igual. Bien, con tendencia a pegar mucho grito. No me convencieron muchos estos dos dúos, pero la escena final de Siegmund y Brünnhilde, donde la Evelyn se creció al lado de Plácido, y la batalla lograron subir de nuevo los grados.

En el tercer acto entraron ellas. Tremendas, dispuestas a demostrar eso de "anything you can sing I can sing it louder". Pero bueno, son las valquirias, para eso están, ¿no? Para cantar hojothooo, heihaaaaa, heihaaaaaa.

Una vez más, ahí llegó la Meier para dejarnos a todos pasmaos del todo cuando pide a Brünnhilde que la salve. Impresionante. Acaba el acto con el interminable (siempre se me hace muy largo) dúo y bajé un poco la guardia. El caso es que no sentí la intensidad de la relación padre-hija amor-odio que ese dúo debe transmitir, aunque afortunadamente los cantantes fueron a más y el final estuvo bastante imponente. Y eso que las maderas del fuego mágico para mí que hicieron cosas muy raras.

Es que es lo que pasa cuando uno está acostumbrado a escuchar versiones de la Valquiria en las que te empapas de sobresaturación orquestal, que luego te hacen una versión tirando más hacia lo lírico y lento y parece un poco coja. La cabalgata a mí me pareció bastante despropósito, pero luego vienen los entendiods y expertos en la materia y dicen que estuvo estupenda, así que me callo. Pues mira, que digan lo que quieran, pero el fueguecito del final también se las traía.

Conocidos que estaban y a los que no vi, conocidos que no sabía que iban y allí encontré, subidas y bajadas de la cubierta fiesta al salón de espejos y me faltó el pasearme por el bar de la 4ª, pero es que, joder, se montan unas aglomeraciones...

Que estupenda la Valqui, que el acto 1º fue espectacular y que menudo finde barcelonino he tenido (en todos los aspectos, je). Gracias por la entrada, casta. Ah, creo que TODOS tenemos esta foto, ¿no?


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