jueves, marzo 08, 2007

I pagliacci. teatro Real. Madrid 2007

Y la segunda parte del programa: Los Payasos de Mascagni.

No he comentado antes que por una genialidad del director de escena, el prólogo de los Payasos se interpretó antes de Cavalleria, en un intento de crear un conjunto dramático realista etc etc... Lo que teatralmente puede ser válido, musicalmente queda como un pegote y se carga la unidad de las óperas. Además, si las hubieran puesto las dos seguidas sin intermedio, podría haberse notado ese sentimiento unitario, pero no.



De todas formas, I Pagliacci no es una de mis óperas favoritas en absoluto. Vale que tiene momentos muy bonitos, como las dos arias de Canio o el dúo Nedda-Silvio, pero el resto no me llega nada. No sé, supongo que es por mi animadversión a todo lo circense y a la Commedia dell'Arte.

Como Canio estuvo Vladimir Galouzine. Si hace diez años era un tosco y rudo Calaf, hoy es una mala bestia como Canio. Bruto es poco. Se le podría definir como una voz totalmente baritonal con agudos de tenor. Por supuesto que la sutileza en el canto no es lo suyo. Hizo un Payaso de lo más burro. Muy efectista y efectivo.

A María Bayo sus antifans se la tienen jurada. A ver, la mujer cala arriba y llega con truquitos. Empeño le pone, eso sí, y su particular timbre e interpretación fueron loables. Esta vez al menos no recibió los abucheos de su Doña Ana de la temporada pasada (en la que en mi opinión estuvo ocrrectísima salvo en un concertante donde se le fue la bola y dsafinó todo lo que quiso y más). Salvo el problema del agudo, a mí me gustó como Nedda.

El Tonio de Carlo Guelfi sí que es un despropósito. Si bien en el prólogo cantó algo, en la ópera se limitó a chillar y hacer excentricidades cómicas en vez de cantar.

Ángel Ódena me sorprendió porque lo llevo escuchando muchos años y es la primera vez que me gustó, tanto de timbre como de interpretación. Muy bien.

Antonio Gandía, escasito de volumen, se lució en el fraseo de su serenata. Bien.

La orquesta, más ajustada aquí que en Cavalleria. Muy buen intermezzo.

La escena, un horror. Un par de fotos gigantes de Anita Ekberg en la fontana de Trevi más vistas que el tebeo y el carromato de siempre. Los figurines, todos grises y uniformes. Bastante espantoso todo.

En conjunto, salvo la escenografía, todo muy aceptable. Eso sí, a mí me llega más Cavalleria.

Mira

Blog Widget by LinkWithin