viernes, noviembre 13, 2009

Renée, la diva del Met


Y vino la diva del Met y me dio rabia de que le tocara promocionar su chungo disco de Verismo. Porque la Renée Fleming es una señora que canta bien, tiene una bella voz y es capaz de sacar momentos de gran diva, pero en el recital de anoche no se lució.

Me quedé con la misma impresión del concierto de hace unos años: correcta, correctísima, pero fría. No llega a traspasar la barrera de la comunicación con el público en un concierto como ése y en un teatro tan grande. En aquel concierto estuvo igual pero se marcó unas Rusalka y Marietta maravillosas. En éste lo mejor han sido los lieder de Strauss, con eso digo todo.

No es plan ponerse furibundos y empezar a soltar que esta señora es un bluff etc etc como ya están haciendo por ahí. No. Lo que pasa es que tampoco es para decir que fue una velada megamaravillosa con la supertop de las cantantes.

La Renée apareció con un vestido color cacafú de la semana del retal de Vivienne Westwood que parece que se le había roto en el avión y lo había sujetado con un nudo y unos corchetitos en plan emergencia. No es así, ya lo sacó en Londres hace unos días y era igual (o sea, un horror). El estilismo capilar es el de costumbre con flequillo que se le cae al ojo y la mujer tiene que estar dando cabezazos para retirárselo.

Huy, que me pierdo.


Empezó la Fleming con un Rossini superdivertido por lo raro que le salió. ¿Pretendía hacer lo que estaba haciendo o es que le salió lo que le salió? Una elección muy extraña para calentar voz, desde luego, porque los agudos no salieron proyectados y las coloraturas fueron de un chapucerismo patente. Nos dejó a todos descolocados.

Después siguió la eterna escena de Desdemona de Verdi. Le va bien a la voz, la interpretó muy bien y estuvo en su sitio. Es curioso cómo la voz de Renée Fleming gana mucho en directo frente al disco, donde tiene siete colores diferentes. Muy bella.

Segunda parte, los lieder de Strauss. Es lo suyo, le saca toda la expresividad y se luce. Muy bien.

Luego el recital de Verismo, todo de seguido. Bueno. Allí ya salieron los siete colores de voz y la guturalidad. La Siberia y los Leoncavallo estaban un poco de relleno. La Mimì de Puccini fue sosita. El final de Fedora, con voz de ultratumba, estuvo muy conseguido, probablemente lo más verista de la noche. Y muy bien en la Iris, porque es una pieza así como muy fanfarriosa para terminar el programa, aunque tuviera que luchar contra la orquesta.

Como bises, el babbino, lentísimo, para gustarse a ella misma y gustar al público. Luego la Conchita de Zandonai. Un horror de pieza, pero me imagino que la puso porque es una españolada. Además la orquesta -castañuela al frente- se emocionó y la tapó.

Lo mejor de todo el concierto, la propina final, el Morgen de Strauss. Una vez más, es lo suyo.

En fin, que sí, que bien, que va, que me quedo con sus dvd, aunque sean en diferido, porque en ópera completa en escena es donde realmente saca esos momentos de gran diva.


Renée Fleming
Teatro Real de Madrid, jueves 12 de noviembre de 2009

3 comentarios:

  1. Lo de la Armida de Rossini era previsible y lo demás también...

    El verismo no es lo más adecuado para la megapija Renée...

    Menos mal que nos queda Strauss...

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  2. A mí lo que me da rabia es que no viniera en la promoción del anterior disco, que sí que tenía cosas muy buenas, en fin.

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  3. Pues, gracias a dios q no os cantó aquella aria horterisima de ZAZA q canta en el cd con la niña. Q horror!

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