lunes, julio 13, 2009

¿Bodas? ¿Pero cuántas veces se casa este hombre?


Le nozze di Figaro, de Mozart

Capitanucci, Mei, Forte, Kwiecien, Kemoklidze, Fischer, Zapater, Giménez, Cardoso
López Cobos, Sagi

Teatro Real de Madrid, domingo 12 de julio de 2009

Hace unos meses vi en la televisión una película de Carmen Sevilla y Juan Luis Galiardo en la que interpretaban a un matrimonio que por mediación divina cambiaban sus cuerpos durante unos días. Después de pasar por toda una serie de situaciones burdas y retrógradas (con las que confieso me río como un canasto, por muy políticamente incorrectas que hoy resulten) todo volvía a la normalidad y la mujer pedía perdón a su marido por haber permitido que el jefe la acosara (sin ser ella nada de eso) y a la vez excusaba a su marido por haber tenido un desliz extramatrimonial, cosa natural en los hombres.

¡¡¡VAMOS, IGUALITO QUE EN LAS BODAS DE FÍGARO!!!

Y es que yo reconozco que muchas veces funciono en modo "vacío cerebral ON", pero de verdad que ayer fue la primera vez que me di cuenta de lo socialmente avanzadísima que es esta ópera. ¡Que es de hace más de dos siglos y ya habla de lo retrógrado que suponía el derecho de pernada y la situación de la mujer en la sociedad y en el matrimonio! Vamos, que siempre la había tomado como una comedia de enredo de criados y señoritos, pero no me había parado demasiado a pensar en el trasfondo. Vamos, que una ópera del año la tana sea más moderna que una peli de hace 30 años... ya les vale.

Ay, si es que soy un zote.

También es verdad que no es una de mis óperas de referencia y hasta hace pocos años no podía con ella (me pasa con el Così y con los donizettis cómicos, que no los aguanto por muy obras maestras que sean), pero me reconcilié con ella hará unos añitos.

En fin.

El caso es que estas Bodas que cierran la temporada del Teatro Real reflejan perfectamente esa visión "liberadora" de la mujer sin necesidad de traslaciones espaciotemporales que tanto gustan y ofuscan a la vez.

Ante una obra tan coral, Emilio Sagi, el director de escena, se lleva gran parte del protagonismo, pero para bien. Una puesta sobria pero detallista, recalcando el humor de la obra y sacando todo el partido a las capacidades interpretativas de los cantantes. Muy bien, como de costumbre. Luego tiene sus "cosas Sagi" características como ese empeño suyo de poner elementos que distraen la atención de la acción principal, como figurantes haciendo el tonto al fondo de la escena o ¡EL RUIDO DE LA FUENTE CON CHORRITO en el cuarto acto! ¡Por favor! Supermolesto. Pero vamos, por lo general, muy bien la escena. Especial mención al ballet con castañueleo en el tercer acto, elegante y sin parecer un pegote. Los decorados muy apropiados también, aunque la pared vacía de los dos primeros actos quedaba excesivamente fría, por mucho que separara el ambiente colorista y festivo de los criados del aburrido y serio de los amos.

Así como en compositores posteriores creo que se queda un poco corto de sal, a mí me encanta López Cobos en Mozart. Ya lo dije el año pasado con Idomeneo, cuando lo acusaron de frío y carente de pasión. Que es Mozart, que es clasicismo. Y ha conseguido llevar la orquesta en su justa medida, con elegancia y precisión pero también con la ligereza que precisa esta comedia y siendo exquisitamente sutil en las partes más líricas. Muy bien también.

Respecto a los cantantes, todos se movieron entre nivel bueno y muy bueno. Cinzia Forte como Susanna tardó en calentar (o serían nervios, que era el estreno del elenco alternativo) y ofreció un primer acto un poco irregular, con un poco de grito, pero afortunadamente se relajó en la segunda parte. Lo que desde luego no me la puedo imaginar es como la Gilda del Rigoletto de hace unas semanas.

Siguiendo con las chicas, Eva Mei hizo una condesa muy lírica. Deliciosa, delicada arriba y con pocos graves abajo, y capaz de cantar con muchísimo gusto. El Dove sono fue uno de esos momentos "mágicos". Fue una condesa doliente, más resignada que confabuladora. Muy bien.

El Cherubino lo hizo Ketevan Kemoklidze (ni idea de quién era hasta ayer). Estupenda, voz pastosa y tremendamente expresiva.

Jeannette Fischer fue una tremenda Marcellina que se quedó con el público por su capacidad cómica al principio y después por ofrecer un aria modélica. Voz penetrante (a lo Itxaro Mentxaka, para entendernos) y segura. Raro es fijarse en este personaje, pero la Fischer lo logró.

También muy adecuada Soledad Cardoso como Barbarina.

En cuando a elenco masculino, excelente. Ya tener a alguien de la clase de Raúl Giménez de Don Basilio es un lujazo. Miguel Ángel Zapater (sólo tres funciones, y ni aparece en la mierda de página web del teatro) fue un correcto Doctor Bartolo. y Miguel Sola un contundente Antonio.

Los protagonistas se lucieron. Fabio Maria Capitanucci fue un Figaro con voz, que anda que no hay que ponerse a veces la trompetina para escuchar a otros. Bien tanto cuando le tocaba estar enfadado como cuando ágil y cómico. E interpretativamente muy bien, sin cargar las tintas.

Y Mariusz Kwiecien, por faaaaavoooor, peazo barítono. Qué rotundidad, qué belleza de timbre, qué todo. Y además, por fotos que he visto, tiene pinta de pertenecer al exclusivo club de los barihunks. Vamos, que lo tiene todo.

Estoy contento de haber visto este segundo reparto por la parte masculina. Me da pena no haber visto a Barbara Frittoli pero me alegra haber escuchado a Eva Mei.

La función, así, globalmente, empezó un poco desigual, con un primer acto un poco "nerviosillo", pero a partir del segundo se asentó, y ya la segunda parte con los dos últimos actos todo fue bastante rodado. Sin entusiasmos exagerados, buena función, buenas bodas y buen cierre de temporada.

Efemérides:
- Se dice que con el aire acondicionado (con una temperatura para congelarse, todo sea dicho, que se me quedaban los pies fríos) habían espearcido aroma de azahar. Yo no lo capté.
- Sonaron 4 teléfonos móviles con sus respectivas melodías machaconas. Pesadez de gente.
- Un minuto antes de empezar la segunda parte, estando yo en el cuarto de baño, escuché un do de pecho (y unos aplausos posteriores) que llegaba de la zona de camerinos -imagino-. ¿Quién sería? ¿Giménez? ¿Viana? ¿Alguien del coro?
- Recogí mis abonos del año que viene (el general, el reducido, el de grandes voces) y me devolvieron el dinero del recital de Domingo y Villazón (chico, qué bien vino).

No pongo fotos porque, a tres días del estreno, en la costrosa página web del Teatro Real no hay ni una miserable imagen, ni han corregido el reparto. Vamos, lo de costumbre.

Ah, el que les cambiaba los cuerpos a Carmen Sevilla y Juan Luis Galiardo era... Jaime de Mora y Aragón. ¡TELA!

4 comentarios:

  1. Parece fantástico lo que cuentas. Nosotros la haremos a partir de septiembre.

    Y lo que dices acerca de la modernidad del libreto, de los personajes tienes toda la razón.

    Que me voy a mi última clase de canto de la temporada y luego....
    ¡vacaciones!

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  2. Si a alguien hay que dar el título del bloguero más fresco y desenfadado, pero con una capacidad de análisis exquisita, ese es para ti. No hay crónicas como las tuyas.
    Felicidades

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  3. Que me endioso, joaquim, que me endioso.

    Muchas gracias :-P

    Eleuterio, recuerdos a la Mezzo del Este, Mezzo del Oeste (esto parece el Mago de OZ)

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  4. El jueves veo a Luca ¡que me encanta! ayyyyyyyy....

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Deja un comentario, hace ilu, hombre.

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