miércoles, febrero 04, 2015

La casita de chocolate


Hansel y Gretel de Humperdinck en el Teatro Real de Madrid.

Ayyyy, complicado analizar esta ópera, porque si empiezo a decir que a mí es una obra que ni fu ni fa enseguida se me va a echar medio mundo operístico encima hablándome de que musicalmente es una maravilla y que tiene un trasfondo social / religioso tremendo escondido tras un cuento de niños.

Pues sí, lo tiene. Musicalmente tiene unos interludios sinfónicos estupendos (no en vano Humperdinck era devoto de Wagner), pero a mí la parte vocal, basada en gran parte en canciones populares, me parece "mona", pero no me llega. Y luego ya la moraleja de que "Dios proveerá" pues mira, vale, ahí está, pero tampoco la veo de una profundidad como para hacer un estudio filosófico.

Dicho lo cual, he disfrutado como un enano con este Hänsel und Gretel en el Teatro Real. ¿Por qué? Porque ha estado montado como el cuento que es y por una orquesta en muy buen estado que ha hecho que esas partes instrumentales sonaran de maravilla.


¿Qué se me ha quedado en el debe? Pues un reparto vocal un poco justito. No es plan ponerme aquí a despotricar, pero a los niños la orquesta se los comía, literalmente. La bruja destacó más por su intervención actoral que vocal y los padres estuvieron correctos. Vale que el personaje se presta, ¿pero hacía falta que Skhovus pegara tanto golpe de voz? Las mejores, los duendes del sueño y del rocío. Globalmente podría hablar de un reparto correcto, nada desastroso, pero... simplemente "sufi".

Como digo, la orquesta, dirigida por Diego García Rodríguez, estuvo excelente, capaz de evocar perfectamente los ambientes: la noche en el bosque, el sueño... ¿Que los intrumentistas se emocionaron un poco con el volumen y taparon a los cantantes? Pues también. Pero vamos, muy buen nivel.


El protagonismo absoluto lo robó la producción a cargo de Laurent Pelly, o más bien la escenografía: unos decorados vistosísimos reflejando a la perfección los distintos ambientes de la ópera: una caja de cartón es la casa de los niños y la casita de chocolate de la bruja es un atractivo supermercado lleno de colores, con una inteligente transformación en el horno. Muy graciosa la escena del sueño, en el que el supuesto coro de ángeles que viene a velar a los niños se transforma en pantallas con comida. Y un punto para los niños liberados al final, todos gordos gordos como quería la bruja.


La dirección escénica de cantantes, muy bien también (con el pero del padre, un poco excesivo). Estupendos Alice Coote como Hänsel y José Manuel Zapata como la bruja.

Sé que me ha quedado una crónica un poco light pero qué quieres que te diga, para comentarios concienzudos ve a los especialistas en la prensa.

Para mí fue una agradable noche de ópera con una obra que no me parece ninguna maravilla pero que merece la pena ser escuchada y vista. Muy conformista.


Engelbert Humperdinck
Hänsel und Gretel
Sylvia Schwartz, Alice Coote, Diana Montague, Bo Skhovus, José Manuel Zapata, Elena Copons, Ruth Rosique
Diego García Rodríguez, Laurent Pelly
Teatro Real.
Madrid, martes 27 de enero de 2015



Y una versión clásica:

1 comentario:

  1. ¿Puedo ponerme en "señor con dedo acusador en alto"?

    No puedo entender cómo un teatro del nivel del Real no sea capaz de contratar un elenco, de mínima, estupendo para esta ópera. Siguiendo tu crónica es como si hubiesen querido ahorrar el budget de los cantantes de "Hänsel y Gretel" para poder pagar los cachets más altos que requieren los elencos del resto de las temporada.
    Cualquier teatro de provincai alemana de categoría C te junta un elenco más que bueno para hacer esta obra, un elenco que se conformaría del todo; no creo que sea uno de los títulos difíciles para armar elencos. Sí, es una partitura muy wagneriana (se recuerda aún el escándalo de un director de coros que por acomodo se le dió a dirigir esta obras en el Teatro Colón. Salió espantado y de una patada en el culo por las exigencias interpretativas del caso), pero no se necesitan grandes voces sino las adecuadas. EL papel de Hänsel es el típico de repertorio alemán de toda mezzo joven durante sus estudios.
    En fin.

    Lo de que el coro de niños no se oye es un problema que pasa muy a menudo: entre que ya pocos niños cantan y que el número no alcanza para ser escuchados sin que la orquesta los tape, los regisseurs oprtan por ponerlos en dos filas mirando al público para que, por lo menos, las localidades más caras puedan escuchar algo.
    La puesta se ve muy bien.

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