lunes, octubre 08, 2012

Fallido Falla




Ay qué poco me ha gustado este programa doble de El Amor Brujo y La Vida Breve, de Falla, agrupados bajo el título ¡Ay, amor!, en el teatro de la Zarzuela.

Menos mal que estaba María Rodríguez haciendo de Salud para salvar la función, que si no menudo pestiño. 


Es la producción ideal para agradar a los intelectualoides: la escena vacía, eliminación de todo folklorismo y añadidos de poemas recitados y piezas flamencas, que eso de la fusión queda muy culto, y como que da caché. Muy koncept.

Las narices. El tablao circular inclinado con unas piedras (muy geométrico, muy de regie wagneriana) sirve para El Amor Brujo, porque es un ballet. Pero de lo de quitar folklorismos nada, que salen la gitana, el torero, el guitarrista, los nazarenos, el entierro, los niños jugando... Eso sí, pasando por detrás. Vamos, que parece que no, pero así de refilón nos han colado todos los tópicos escénicos de una spanische Oper.


El Amor Brujo pasó sin pena ni gloria. Era para haber cerrado los ojos y haberse fijado solamente en el meritorio trabajo de la orquesta casi de cámara a cargo de Juanjo Mena y en el cante de Esperanza Fernández. Porque lo que había encima del escenario para mí tenía un interés muy escaso. Aparte, era imposible seguir el argumento de la pieza, era solamente una bailaora dando vueltas. Pero bueno, es una obra cortita.


Y ya La Vida Breve fue un despropósito total. Me parece bien que quieran despojar de topicazos andaluces la escena, que esta vez lo han hecho, pero es que la han dejado desierta. Mejor eso que el portal de Belén que se montó en el Teatro Real hace unos años. Pero joder, con un poco de dirección escénica.

Los cantantes se paseaban por el escenario como sin saber qué hacer, la interacción entre ellos era nula, había momentos en los que se quedaban parados, los dúos eran de una desafección total... Aburrimiento.


La Vida Breve es complicada. El argumento es muy simplón, la carga dramática es mínima y además hay mucha parte sólo instrumental. Hay que crear una atmósfera. Y la orquesta lo intentó, pero ver el escenario vacío con una iluminación naranja bastante espantosa la verdad es bastante desolador.

Eso sí, para que nadie se aburra en el interludio, sacamos de nuevo a la cantaora esta vez para recitar un poema rompiendo todo lo que ha conseguido la orquesta.

¿Y tanto falso minimalismo para qué? Pues para que en la segunda parte de la Vida Breve nos pongan unos farolillos, al coro dando palmas y el ballet flamenco modelo Maria Rosa de toda la vida. Una vez más no queremos poner tópicos, no, pero hala, los soltamos todos de golpe. ¿En qué quedamos?

Afortunadamente, la Danza nº 1 levanta el sopor de la función, con una coreografía clásica y desde ahí se llega hasta el clímax final... roto de nuevo por la inclusión de una canción flamenca después del último chimpún de la orquesta.

En fin.


El nivel vocal estuvo notable: Enrique Baquerizo hizo un buen tío Sarvaó sin cargar las tintas en lo grotesco. Me encantó que siempre llevara un martillo a cuestas. Milagros Martín, mejor por arriba que por abajo, tuvo que luchar contra unos movimientos absurdos y al final logró emocionar como la Abuela. Muy bien también Josep-Miquel Ramón como Manuel y Gustavo Peña como la voz en la fragua. El resto tienen dos frasecitas como mucho. Y sí, yo también me he fijado en que la vendedora primera era Milagros Poblador, que ah cantado Gildas, Lucias y Reinas de la noche por todo el mundo.


El coro anduvo algo camuflado en la primera parte (¿dónde estaban?)  y, sin llegar a maravillarme, mantuvieron el tipo sin pegar los bocinazos habituales que se dan en esta ópera (una vez más me remito a la ya lejana producción del Real, qué gritos, por favor).

La pareja protagonista estuvo a gran altura. José Ferrero brilló en el precioso dúo de amor y es tenor a quien tengo ganas de escuchar en algún rol más extenso.


A María Rodríguez la llevo viendo/escuchando ya muchos años, sobre todo en zarzuela. Cosas buenas (unas Revoltosa o Katiuska de primera) y otras no tanto (un Viaggio a Reims francamente flojo). No estaba yo muy convencido de cómo iba a abordar la Salud.
Pues bien, para mí estuvo estupenda vocalmente, y además fue la única que se implicó escénicamente con su personaje (o la única que estaba dirigida, que todo es posible). Muy, muy bien. 

Aplausos corteses para todo el elenco, intensos para Rodríguez y alguna ovación para la cantaora.

Me aburrí, mi chico se aburrió, los turistas que tenía al lado se aburrieron y de los del otro lado una pareja se fue a mitad de espectáculo. El tercer piso del Teatro de la Zarzuela, un sábado por la noche, a menos de la mitad de aforo. Ilustrativo.

Pero no puedo evitar poner la foto del pedazo de sortijón/pastelito que llevaba la japonesa que se sentó a mi lado. ¡Digno del blog maleni!


A pesar de lo negativo de mi crónica, recomiendo fervorosamente a quienes no las conozcan que se escuchen El Amor Brujo y La Vida Breve, son dos joyitas.

Y aquí la grabación de la radio de una de las funciones, con el otro reparto (Lola Casariego y Andrés Veramendi): http://operalia-verdi.blogspot.com.es/2012/09/de-falla-la-vida-breve-madrid-2012.html



Manuel de Falla
¡Ay, Amor!
El Amor Brujo y La Vida Breve
María Rodríguez, José Ferrero, Milagros Martín, Enrique Baquerizo, Gustavo Peña, José Ángel Carmona, Josep-Miquel Ramón, Esperanza Fernández, Natalia Ferrándiz.
Herbert Wernicke, Juanjo Mena.
Teatro de la Zarzuela, Madrid, sábado 6 de octubre de 2012

2 comentarios:

  1. que lástima que con lo caros que son los espectáculos no ofrezcan la calidad esperada. Con lo que se disfruta cuando son buenos. Yo vi hace poco madama Butterfly con Fiorenza Cedolins y disfruté cada euro que gasté!!!

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  2. Ví una puesta de "El retablo de Meses Pedro" y "La vida breve" en el Teatro Colón allá por el 94. Creo que el regisseur era español. Puesta abstracta pero sin cantaoras ni poemas mechados, claro.

    Debo escuchar la grabación que me has pasado. Mea culpa.

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