miércoles, diciembre 16, 2009

La ópera de tres peniques, un bodriete


A Marina Bollaín ya le tengo pillado el punto: Ella vive en sus mundos de Yupi y se piensa que toda obra musical es actualizable escénicamente de una manera pop y naïf haciendo cuatro monadas.

Le funcionó con su "Adiós Julián" porque era más cabaret que zarzuela, y a medias con "La Verbena de la Paloma" (no hay más que escuchar sus palabras en el documental que acompaña el dvd para ver lo perdida que está esta mujer), pero con La Ópera de Tres Peniques, de Brecht/Weill, traducida al español, la cosa le ha salido de lo más chunga.


Fundamentalmente porque la obra es una mezcla de teatro-cabaret que necesita un toque canallesco y sórdido que en el mundo happy de Marina no existe. Todo tiene un aire muy de musical de la Gran Vía o de zarzuela del Centro Cultural de la Villa.

Las referencias a situaciones actuales como el caso de los policías de Coslada, la alusión a Julián Muñoz, los "toques" a Gallardón y Esperanza Aguirre... sí, hacen gracia, pero son efímeras y puntuales, que habría que ir retocando con los años. No son lo suficientemente irónicas ni duras. Le falta garra.


Garra que también le falta a un grupo de actores cantantes en los que hay muchas desigualdades. La prosodia en las partes habladas no es que esté particularmente currada y da una sensación de zarzuela cutre que tira patrás.

Luego tenemos que la obra en sí es durita. Hay canciones que se hacen muy coñazo. Si la Bollaín quitó casi una hora de texto, según leo (menos mal, una hora más ahí dentro hubiera sido un suplicio), también podría haber eliminado alguna canción, porque francamente, la primera hora se hace muy dura de tragar.



Vocalmente, Enrique R. del Portal y Marco Moncloa se imponen y cumplen perfectamente como Mackie (Mac el Sheriff) y como una Jenny travesti (una pena que el personaje no esté más mimado escénicamente, sólo brilla en la canción de Salomón). El resto de actores/cantantes van de lo decente a lo insuficiente. Hay números que están pasables, pero otros daban pena. Al final de un horripilante trío de mendigos (Juan, Celia & Paula) hubo quien se levantó y se fue. La canción de Jenny la de los Piratas era de no creérsela de lo cutre. Y suma y sigue.



El público, de lo peor. Al lado nuestro había una pareja que apestaba a alcohol y que no pararon de comer y beber durante toda la obra. Detrás, una señora se empeñaba en tararear canciones que no conocía. Al final, bravos y aplausos.

En fin. Un bodriete de padre y muy señor suyo.

Lo mejor, haber conocido la sala Verde de los Teatros del Canal, una curiosa sala cúbica adaptable a los distintos espectáculos, con unas galerías a lo corral de comedias muy curiosas. Lo siguiente que ponen es Angelina o el honor de un brigadier, de Jardiel. Lo mismo me animo.


La Ópera de Tres Peniques (en español)
Kurt Weill, Bertolt Brecht
Enrique R. del Portal, Mar Maestu, Enrique Sequero, Eva Diago, Marco Moncloa
Marina Bollaín
Teatros del Canal, sala verde, Madrid, domingo 13 de diciembre de 2009

1 comentario:

  1. Esta obra me trae unos recuerdos estremecedores. Me licencié haciendo una versión bastante libre, pero con temas de Kurt Weill a cascoporro
    No puedo sino amarla, y eso que Brecht me gusta hasta cierto punto

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