lunes, enero 12, 2009

Il bel sogno di Doretta


Hola a los pocos que quedáis leyendo este blog y feliz año y tal y pascual. No voy a volver a decir que éste lo tengo abandonadísimo pero quien haya leído el otro blog, el guarro, sabrá que ando de obras, presentaciones a mi familia política y futura mudanza. Y eso, créeme, no es que estrese, es que ataca.

El sábado me acordé de chiripa que por ARTE echaban LA RONDINE de Puccini, que mira que se hace difícil de ver.

Desde el Met y con el morbo (seamos realistas, sí, con el morbo) de la parejita Alagna Gheorghiu (¿me sobra alguna h?) de protagonistos.


La Rondine es la gran incomprendida de las obras de Puccini. Yo creo que es porque el tercer acto no satisface ni argumental ni musicalmente las expectativas que sugieren los otros dos. Es como una Traviata light o, como dijo un entendido, la historia de lo que podrían haber sido Musetta y Rodolfo años después (convertidos en Magda y Prunier). El caso es que la música con tanto vals y tanto aire decadente, aunque preciosa, no tiene la eficacia dramática de otras obras del autor. No obstante, lo mejor es dejarse llevar y ser cómplices de un pequeño drama poco trascendente.


En disco tengo tres Rondines, y las tres muy buenas: Anna Moffo, Kiri Te Kanawa y Angela Gheorghiu. La primera es la más cortesana, la segunda la más elegante, la tercera la más humana. Yo creo que todas están estupendas en ese papel. Mi predilecta es Kiri, por lo etéreo de su voz, porque parece que flota, que no está con los pies sobre la tierra, es como la auténtica rondine, me chiflan sus partes medio habladas (a pesar de que a los italianos su dicción les pone delosnerves). Además, tiene a Domingo de Ruggero y a David Rendall como un refinadísimo Prunier (qué angustioso Cavaradossi nos cantaría en Valencia años después de esta grabación, no quiero ni recordarlo).


Pero vamos, que cualquiera de las tres Rondines pasa del notable alto. Gheorghiu tiene a su marido al lado y Moffo tiene al Ruggero más discreto y al tenor comprimario por excelencia del siglo XX: Piero di Palma. Para il sogno di Doretta no puedo sino rendirme al recital de Caballé para Emi. No se puede estar mejor.


Y precisamente aquí dejo este fragmento que grabé el sábado, con una Gheorghiu salvándolo por los pelos (estaba acatarrada, dijeron), aunque afortunadamente mejoró para el segundo acto.



Ah, el pelo y la insoportable joyita en la frente, pa matar al estilista. Joer.


La producción, muy estética y correcta. La dirección escénica, de pena, superestática. La vi a trocitos, la dejé grabando y apagué la tele porque mi señor novio me reclamaba con nosequé asuntos de muebles de cocina, qué cruz. Pero vamos, el final del segundo acto con todos sentaditos en las mesas sin moverse me pareció totalmente arcaico.


Mira

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