jueves, diciembre 13, 2007

Tancredi final chungo

Tancredi
de Gioacchino Rossini.
Teatro Real de Madrid, 12 de diciembre de 2007


Mira que me tocaba el final lieto, pero los compromisos navideños han hecho que venda mi entrada y me haya sacado para hoy una entrada baratita para el Tancredi (final de Ferrara, el chungo, el que acaba supermal).

Vale, el final feliz me gusta más, pero me interesaba más escuchar a Podles, Cantarero y Zapata que a Ciofi, Barcellona et al.

No veía casi nada si no me ponía de pie, pero francamente, para lo que había que ver, mejor quedarme sentado. Afortunadamente, cuando se canta bien la escena me importa un pimiento, pero es que lo de este Tancredi entra dentro de la ridiculez escenográfica. Patético, sin más, y en momentos, risible. Mierda pura. De verdad, con qué gusto preferiría unas lonas a lo Aida barcelonensis que esa cutrez de elementos blancos que nos han soltado.

No pongo fotos porque la página web de nuestro querido teatro Real es tan roñosa que no hay imagen alguna, pero vamos, como para ponerlas.

Ahora, los cantantes.


Plas plas plas plas Zapata. Voz bonita y potennnnte. Un agudillo un poco estrangulado en el primer acto no hace desmerecer la mayor sorpresa de la noche. Me lo apunto.

Más plas plas plas... todos los plas, vamos, para la Cantarero, que canta con una facilidad pasmosa y hace unas cosas preciosas. Ha estado excelente en el segundo acto.

La voz de la Podles se me hace un poco cuesta arriba en este papel. Su entrada me ha dejado así un poco petrifi: tres colores distintos y con las coloraturas un tanto angustiosas. No notaba yo el poderío que le he escuchado a esta señora en otras ocasiones. Afortunadamente ha mejorado a medida que ha avanzado la representación y en el segundo acto, y especialmente al final, la señora ha gastado una clase de lo que no se ve gratis. Triste, patética, conmovedora la escena final, como debe ser.

Los demás, cumpliendo.

La orquesta, pendiente de los cantantes, bastante bien, para mi no muy exigente oído.


Los primos de Violetta Valéry se han hecho notar mucho al principio y o se les estaban pasando los efectos de la medicación o se han puesto todos de acuerdo, porque vaya concierto de toses estentóreas al final de la ópera.

Nada más destacable (tampoco es que esté yo muy inspirado hoy). Bueno, sí. Qué gozada es salir del teatro con un frío del copón y que esté un taxi esperándome en la puerta para pasmo y disgusto de los "Loden & Visón" que no aplauden porque salen a toda prisa y me miran con cara de odio porque se creen que me he colado.
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3 comentarios:

  1. Jomío, pero si no te ha dejado nadie ni un mísero comentario... Como estamos de parcos&zanganos. Yo no puedorrr con "Visones sin Fronteras". Siempre me siento tentado de acercarles un mechero o algo (y eso que no fumo).

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  2. Aunque es la primera vez que te escribo, leo con regularidad tus dos blogs, y sintiéndome aludido por el estirón de orejas que en el anterior comentario nos ha dado Salarino a todos tus lectores, me decido a enviarte este para (iba a escribir “comentarte” pero creo que sería muy repetitivo decir que te escribo un comentario para comentarte, ¿verdad?)… En fin, que ya me he perdido…

    Bueno, pues, nada..., que sólo quería felcitarte por la trepidante frescura de tus posts y, ya que estamos con el “Tancredi”, decirte que a mí, personalmente, me gusta mucho más el final “chungo” como tú lo llamas que no el “felí” porque, a pesar de que Tancredi es un cabezota, me emociona muchísimo la forma cómo va muriendo dándose cuenta de lo mal que se ha portado con Amenaide, “pobreta”, con lo que ella le llega a querer.

    En fin, lo dicho: Felicidades por los blogs.

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  3. La cosa es que Tancredi al final perdona a Amenaide pero le reclama fidelidad a su muerte... O sea que a Amenaide le espera la vida monacal para cumplir los deseos de Tancredi... :-?

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