martes, marzo 15, 2016

Temporada 2016 / 2017 Teatro Real de Madrid



El Teatro Real presentó ayer su próxima temporada, la 16/17.
Y oye, así a primera vista pinta bastante bien.

1. Otello, de Verdi.
 
Bien, empezamos de forma potente con un titulazo.
Gregory Kunde, que ahora lo canta todo todo todo, se alterna con Alfred Kim. Y las Desdemona son Krassimira Stoyanova (ya la vi en este papel en el Liceo hace una década y estuvo muy bien) y Ermonela Jaho (¿no fue una de las Traviatas del año pasado?). Iago son George Petean y Ángel Ódena. Batuta de Palumbo y coproducción con la ENO en plan... muy poco veneciano.


2. Norma, de Bellini

Seguimos fuerte, ¿eh?
Me toca segundo reparto, con Angela Meade (que todo el mundo dice que es muy buena, la nueva estrella del Met, esperemos que sea verdad),  con Roberto Aronica y Veronica Simeoni. En el cast principal, Maria Agresta y ¡oh! Gregory Kunde. Hay una función con Mariella Devia, para fans. La producción, la de la Norma con rastas de Valencia. Dirige Roberto Abbado. Buena pinta.


3. La clemenza di Tito, de Mozart

Reposición de la producción de 2012, de la que me tuve que salir por una súbita indisposición (qué fatal estaba, caray). A ver si esta vez la veo entera, porque lo que vi me gustó bastante. Dirección musical de Rousset y voces de las que sólo me suenan tres. A esperar.


4. Der fliegende Holländer (El holandés errante), de Wagner

Biennnnn. Una ópera de la que siempre salgo con subidón. Como de costumbre, reconozco mi ignorancia y desconocimiento de los cantantes especializados en ópera alemana, porque no me suena ni uuuuuuno. Producción de La Fura, ya nos podemos esperar máquinas y estructuras gigantescas... ¿o no? Dirige Pablo Heras-Casado.


5. Billy Budd, de Britten

Mira, ésta no la he visto / escuchado nunca. Con mis reservas sobre Britten, que sus óperas me parecen siempre muy duritas al principio pero luego me acaban encantando. Pero a saber. Coproducción con la ONP y la ENO dirigida por Deborah Warner, no hay aún imágenes. Dirige Bolton.



6. disPLACE, de Raquel García-Tomás y Joan Magrané

En los Teatros del Canal. Ópera de cámara sobre la gentrificación de un barrio barcelonés. A saber.




7. La ciudad de las mentiras, de Elena Mendoza

La que tendrían que habernos puesto el año pasado, sobre relatos de Onetti. El estreno del año. O sea, ni idea.


8. Curlew river, de Britten

Una sola función en versión concierto de una parábola para ser representada en una iglesia, de Britten. Los "afortunados" del abono A la verán, el resto...


9. Le malentendu, de Fabián Panisello

Ópera de cámara con música electrónica sobre texto de Camus. Parece que va a ser en los Teatros del Canal, no hay mucha información.


10. Rodelinda, de Händel

Bueno, después de tanto siglo XX y XXI volvemos al barroco. Lucy Crowe, Sabina Puértolas, Bejun Mehta y Xavier Sabata. Dirección de Bolton. A priori pinta bien. Producción de Frankfurt / Barcelona y Lyon de la que no he encontrado nada.


11. El gato con botas, de Montsalvatge

Sesiones infantiles matinales, fuera de abono.


12. Bomarzo, de Ginastera

Ópera del siglo XX, que desconozco por completo. Sólo habrá unas cuantas funciones.


13. Золотой Петушок (El gallo de oro), de Rimski-Kórsakov

Jeeeee, de piedra al verlo en cirílico, ¿eh? Pequeña broma. Con Rimski puede pasar que te encante o que te quedes muerto de aburrimiento, depende mucho del nivel artístico. Aquí va a dirigir Bolton y es nueva coproducción de Laurent Pelly con la Monnaie. De los cantantes sólo me suena Venera Gimadieva, que hará la reina. A ver qué tal su famosa aria.
 

14. Madama Butterfly, de Puccini

Nueva reposición de la cinematográfica producción de Mario Gas, muy efectiva. Ermonela Jaho se alterna con Hui He y los Pinkerton son Jorge de León, Andrea Carè y Voncenzo Constanzo. Dirige Marco Armiliato. Bueno, ópera de gran repertorio para finalizar la temporada.


15. Macbeth, de Verdi

Tres funciones en versión concierto para el bolo anual veraniego de Plácido Domingo versión barítono en Madrid. No me interesa.


Y hasta aquí la lista de óperas. Que si quitamos las de versión concierto, la infantil o las de otras salas se queda en los 9 títulos habituales para los abonados (10 algunos).

Recitales.

Tachannnnn:
Paulo Sotz, barítono, homenaje a Sinatra (sí, puede estar gracioso).
Jonas Kaufmann, el recital que no pudo ser (y con programa bastante muermo).
Felicity Palmer, (¿cuántos años tiene ya esta señora?)  
Christian Elsner, tenor, lieder de Schubert.
Cecilia Bartoli, a ver con qué nos sale el año que viene...
Franco Fagioli, contratenor, festival barroco.
Lidia Borda, tango, en el Auditorio Albéniz.
María Bayo, canciones de América Latina.
Patricia Noval, información CERO por el momento. 
Ariel Ardit, tango.
Adriana Varela, ¡más tango!
Diana Damrau, Meyerbeer y su tiempo.
Joyce DiDonato, con programa barroco, parece ser. 
Juan Diego Flórez, con el programa de siempre, parece ser. 

En fin, completita, ¿no?
Pues pinchando aquí tienes el folleto entero de la temporada. Con las fechas, composición de los abonos, precios de las entradas, fechas de salida a la venta... ¡100 páginas!
En la Cofradía de la Perpetua Indignación ya están despachándose a gusto, claro.
Información completa en Beckmesser.
Que la disfrutemos.

lunes, marzo 07, 2016

Das Liebesverbot (la prohibición de amar)

 
Cuando una ópera está olvidada... en el 90% de los casos es con razón. Das Liebesverbot, la prohibición de amar, ópera de juventud de Wagner, es una obra pesadita y no muy inspirada, que queda totalmente al margen de la obra de madurez de su autor y que, si hubiera sido compuesta por otro, probablemente también estaría olvidada o, como mucho, reducida al repertorio de obras menores.

A ver, es una rareza, y me parece bien que la hayan programado en el Teatro Real. No está de más conocerla, aunque probablemente después de estas funciones no la vuelva a escuchar nunca más.


La música, influida por el belcanto y la ópera romántica francesa y alemana, tiene tres momentos inspirados: un dúo entre sopranos, el dúó soprano / barítono y la escena del carnaval. Estos dos momentos son los temas que aparecen en la obertura, que está bastante bien y apuntaba más de lo que luego es la ópera. El resto de la música es para cubrir expediente. No es que sea horripilante pero ni se queda en la memoria ni sobresale por nada en particular. Aparte, Wagner ya iba apuntando maneras de desmesura: el primer acto se hace eterno.


La Prohibición de Amar me parece hasta atractiva para quien tenga curiosidad de conocerla. Ahora, para mí, trascendencia cero.

El Teatro Real, en coproducción con Royal Opera House y Teatro Colón, ha rescatado esta ópera en una producción vistosa, dinámica y entretenida.


Un decorado forma arquitectónica tipo Escher (estancias, arcos y escaleras) complementado con una cinta deslizante y cuatro elementos más forman perfectamente los entornos de cada escena. La obra está "modernizada" (teléfonos móviles, neones) pero sin alterar el argumento (basado en Shakespeare, tela). El humor no es que sea el colmo del refinamiento pero, reconozcámoslo, la obra no da mucho más de sí. Creo que se le ha sacado mucho partido escénicamente, aparte de tener algunos detalles muy acertados.

En el terreno musical...
Orquesta correcta. No muy sutil, pero la partitura tampoco es que lo sea. 
Muy bien Christopher Maltman como el malvado gobernador, a pesar de que en el segundo acto avisaran de que tenía una afección vocal que se notó.
Aseadita Manuela Uhl como Isabella, la protagonista. Canta bonito, pero las exigencias del rol la superaban.
Bien Maria Miró como Mariana, segunda soprano. Bastante brillante.
Y estupendo Ante Jerkunica como el segundo malo, Brighella.
Pero a partir de ahí... ay. Los dos tenores protagonistas... ¿de dónde los sacaron? Muy buena planta y atractivos sí, pero... ¿y esa voz que salía del cogote? Si no se les oía nada.
Igual que a la que hacía de Dorella.
Y es una pena, porque si estas tres voces hubieran estado más a nivel la sensación global de la ópera habría sido satisfactoria, y no la estampida general y el "qué bodriete" generalizado que se oía cuando terminó la obra.


Rara, curiosa, seguro que oiremos hablar más de ella porque raro será que no hagan alguna grabación de las funciones del Covent Garden. Pero nada más. Para hacer una muesquita más de "óperas a las que he asistido".

Recomiendo la lectura del artículo del programa de mano, es muy interesante.Así como la obertura, para hacerse una idea de cómo es la música y lo poco "wagneriana" que suena.


Richard Wagner
Das Liebesverbot
Manuela Uhl, Ilker Arcayürek, Christopher Maltman, Peter Lodahl, Maria Miró, Ante Jerkunica, María Hinojosa, Francisco Vas, David Alegret, David Jerusalem, Isaac Galán.
Ivor Bolton, Kasper Holten.
Teatro Real, Madrid.
Jueves, 3 de marzo de 2016












viernes, marzo 04, 2016

Don Carlo en Canal


Con los Teatros del Canal podría haber sido un "no hay dos sin tres" pero al final acabó siendo un "a la tercera va la vencida". Después de dos fiascos infumables en el terreno lírico, aquella horrible Ópera de Tres Peniques y la flojísima Viuda Alegre, por fin he asistido a una disfrutable velada operística con Don Carlo de Verdi.

Claro que el Don Carlo es un operón, operón, de los que te dejan clavado a la butaca y te mete poco a poco en el drama. Bueno, a todo el mundo no, que no veas la señora que tenía delante. ¡No paró de moverse durante toda la primera parte! Adelante, hacia atrás, a un lado, al otro, a recostarse en el regazo de su pareja... qué ganas de darle un cogotazo. Menos mal que luego se calmó.

Sala roja de los Teatros del Canal, entradas agotadas y aforo completo. Y yo con la entrada de mi tx (que se negó a venir) pendiente de colocar hasta tres días antes. Ya me veía en la puerta ofreciéndola, como estaba un señor. Y oye, que el precio estaba bastante apañado.

Cómo no, el reclamo publicitario de esta función es Albert Boadella el cual, según dice, despoja la ópera de todo artificio y le quita el rollo "parque temático de la Inquisición y la Leyenda Negra". En efecto, todo le quita, porque el escenario más desnudo no puede estar. Una trampilla que hace las veces de tumba de Carlos I, cama de Felipe II y prisión es el único elemento escénico. De hecho, me ha recordado mucho la puesta de Konwitschny que vi en el Liceo en 2007: todo vacío y geométrico, pero con vestuario de época. De lujo los figurines esta vez.


Boadella ha cuidado bastante la interacción entre cantantes, buscando una mayor profundización del drama. Buen trabajo. Aunque discutible el presentar a Don Carlo como un tarado tullido al que le dan espasmos continuamente. Primero porque no cuadra con lo que ocurre en la ópera, y segundo porque joder, anda que no distrae. Que está el Posa ahí cantando un aria preciosa en la que dice que se muere por él y el infante está dando manotazos al aire mientras. Cómo no, la amistad de Posa y Carlo va más allá de lo fraternal en esta versión. Bastante más.

Muy interesante el párrafo que deja Boadella en el programa: 
“En nuestros días la ópera tiende a convertirse en un club de coleccionistas restringido a supuestos expertos. Se trata de un arte que nació popular y ha pasado a ser rasgo diferencial de una secta filarmónica. Un grupúsculo mitómano que se aferra a la idolatría de las figuras como signo eminente de su exquisitez. Don Carlo es una de las propiedades preferidas de esta petulante élite, pues le atribuyen unos obstáculos técnicos que solo algunos escogidos comisarios son capaces de percibir y determinar si han sido o no superados. Semejante disposición previa frente a la ópera tiene más de competición deportiva que de auténtico deleite ante un arte excelso. Excelso, precisamente, porque Verdi la compuso como patrimonio de todos, sin excepciones eruditas."


En el terreno musical se puede decir que ha sido un reparto homogéneo, no de las noches de recordar pero sí todos muy competentes. Con un total spanish cast, destaca Eduardo Aladrén como Don Carlo, por la valentía con la que aborda el papel. La voz está, un poco más de técnica para controlarla y puede hacer cosas muy buenas en el futuro. Me gustó. Damián del Castillo hizo un Posa elegante y muy en su sitio. También a escuchar en el futuro, le falta asentar el timbre, redondearlo. Sorprendente para bien Simón Orfila como Felipe II, autoritario, con volumen, y matizando (y eso que el inicio del aria ay). Muy correcto Rubén Amoretti como Inquisidor, aunque lo siento mucho, eso de que dé más miedo el rey que el inquisidor no me vale. De las chicas, María Rey-Joly tiene voz, pero se le escapan las sutilezas del personaje. Bien Belén López como paje y Auxiliadora Toledano como voz del cielo. A Nancy Fabiola Herrera ya la conocemos: corta por abajo, brillante arriba y da lo mejor de sí misma cuando se desmelena, y aquí tiene sus buenos momentos, que aprovecha. Éboli es un papel golosina y sabe sacarle jugo.
La orquesta a cargo de Manuel Coves tuvo sus más y sus menos, pero yo diría que estuvo más pendiente de los cantantes que de tener protagonismo propio.



La versión fue la italiana en 4 actos y aquí ya he visto tantas versiones con tanto refrito entre unas y otras que no sé si le han quitado o añadido cosas.

El caso es que de Don Carlo casi siempre se sale con subidón del teatro, y esta vez no fue excepción. Muy digno y disfrutable.

 
Giuseppe Verdi
Don Carlo
Eduardo Aladrén, María Rey-Joly, Simón Orfila, Nancy Fabiola Herrera, Damián del Castillo, Rubén Amoretti, Belén López, Auxiliadora Toledano, Francisco Crespo. 
Manuel Coves, Albert Boadella
Teatros del Canal, Madrid.
Miércoles 2 de marzo de 2016.


jueves, febrero 25, 2016

Temporada 2016 / 2017 Liceo de Barcelona: Ópera María

 
El Gran Teatre del Liceu de Barcelona anuncia su temporada 2016/2017

Y lo primero que se me ocurre al verla es decir: Joé, qué de refritos, ¿no?

Y lo segundo... ÓPERA MARÍA.

Vamos, que salvo una modernez el resto de las obras representadas son todas de gran repertorio, con producciones casi todas ya vistas. Parece una temporada diseñada para llenar teatro con títulos conocidos. Una temporada amable y facilona.

Esta toda enterita en este enlace:



Vayamos por partes:

1. Die Zauberflöte, de Mozart.
¿Cómoooooo? ¿Otra vez La Flauta Mágica, sólo unos meses después de programarla, y con la misma producción? ¿Pero de qué vas?
A su favor: la producción es una delicia y no entra en abono, con lo que los que la verán esta temporada no se la tienen que tragar de nuevo (véanse las famosas Bodas del Real, que nos hemos zampado tres veces, tres). Y por lo que veo son funciones a precios "populares" (habrá que comprobarlo).
En su contra: Reparto que conoce su tía Mauricia a la hora de comer.
En fin, que aunque me parece un exceso la repetición, lo admito porque como espectáculo es toda una experiencia.


2. Macbeth, de Verdi 
Con Martina Serafin, que es una señora que me encanta aunque las puede pasar un poco canutas cantando la Lady. Y Ludovic Tézier. Una producción un poco rollo cine de terror gótico. Tiene buena pinta y Macbeth casi siempre se disfruta.


3. Le Nozze di Figaro, de Mozart
Oh, otro Mozart. Oh, otras Bodas. Traaaanquis, que no son las de Sagi. Aquí reponen su propia producción de Lluis Pasqual que, mira, desconozco. El reparto me deja un poco así así: Kyle Ketelsen de Figaro, Mojca Erdmann de Susanna, Olga Mykytenko de Condesa, Gyula Orendt de Conde y Anna Bonitatibus de Cherubino.


4. Elektra, de Strauss.
La loca del hacha. Ópera "poco representada" en el Liceu según dicen. Pues yo recuerdo muy bien la última, pero ahora veo (glups), que fue hace 8 años ya. Operón que hay que ver y que casi siempre se disfruta mucho, y esta vez con tría femenino de altura (aunque tal como están los del Liceo con los cambios no hay que fiarse mucho): Evely Herlitzius, Waltraud Meier y Adrianne Pieczonka. Bien.


5. Werther, de Massenet.
En la misma producción que ya vimos en Madrid, con Piotr Beczala alternándose con José Bros y la Antonacci con Nora Gubisch. El mayor gancho está en el primer reparto. Sopotocientas funciones de un título imprescindible.


6. Quartett, de Luca Francesconi.
La desconozco por completo. Versión operística de "Las Amistades Peligrosas", estrenada en 2011. Producción de Alex Ollé de La Fura Dels Baus, también con Piotr Beczala. Única curiosidad de la temporada. Sólo 5 funciones.


7. Rigoletto, de Verdi
Una apuesta que no falla. Excelente coproducción con el Teatro Real que ya se vio por aquí en 2009. Alicientes: el Duque de Camarena, el Rigoletto de Carlos Álvarez y las Gildas de Rancatore y Moreno. Leo Nucci canta una función y bisará la Vendetta, como de costumbre.


8. Der Fliegende Holländer, de Wagner
El Holandés Errante es otra de esas óperas de las que siempre se sale con subidón. Producción de la Staatsoper de Berlín y Ópera de Basilea que tiene pinta de muy clásica y vistosa, por las fotos, al menos. Salvo Anja Kampe, Senta en el 2º reparto, no conozco a casi nadie (ah, mi ignorancia en el repertorio alemán).


9. La fille du Régiment, de Donizetti
Bueno, esto sí que es refritismo en estado puro. Producción que ya ha pasado por el Liceo, por el Real y por medio mundo. Vista hasta la saciedad. Con Camarena, Sabina Puértolas y Ewa Podlés. Morbo: la Duquesa de Krakenthorp será Bibiana Fernández.


10. Don Giovanni, de Mozart
Tercer Mozart de la temporada. Producción aparentemente espectacular y Marcus Kwiecień y Carlos Álvarez como atractivos principales.


y 11. Il Trovatore, de Verdi
¿Qué? ¿No te quejabas de tres mozarts? Pues aquí viene el tercer Verdi. Tremendo colofón de temporada, en la birriosa producción de los Airgamboys que ya se vio hace unos añitos (qué penita, qué cutrerío). Kristin Lewis y Tamara Wilson se alternan las Leonoras. Marco Berti y Yonghoon Lee los Manricos, la Cornetti y la Gubanova las Azuzenas y lo siento mucho pero los condes ni me suenan. Como siempre, si cantan bien puede ser una gozada, si no...


Por si no tienes suficiente con 11 óperas, hay 3 más en concierto, donde hay algo más de imaginación:

1. Teuzzone, de Vivaldi, con Jordi Savall & Co.


2. Thaïs, de Massenet.
Con Nino Machaizde, Plácido Domingo y Celso Albelo.


y 3. Die Lustige Witwe, de Léhar
Una sola función de La Viuda Alegre, y en versión concierto. Ya les vale. No sé qué tal andará la Denoke (su Alceste en Madrid fue muy floja). A su lado, Bo Skhovus, que también me da un poco de miedo. Pero puede que en este repertorio consigan sacar algo bonito... o no. Gran misterio.


En fin, una temporada de títulos bastante potentes. Si viviera en Barcelona procuraría ir a todos. Pero ninguno de ellos me justifica un viaje, porque ya los he visto demasiadas veces. Y viendo lo que ha pasado este año con los repartos de los Otellos del Liceo, miedito me da sacar una entrada (carísimas) esperando escuchar a Beczala y que me cante al final Perico el de los Palotes, sinceramente.

En fin, temporada muy conservadora, que espero disfruten los asistentes.

¿Le pondrán las anillas a la fachada del teatro?

Para más info, el siempre actualizado (no como éste) blog In fernem Land.

Ya hablaré del pedazo de libraco que nos llegó a los abonados de Madrid con las previsiones para... ¡los tres próximos años! Empecé a escribir pero me salió tal ladrillo que lo iré dosificando. Qué fatiga, qué dolor. Unas veces se me para y otras veces se dispara como loco el corazónnnnnnn.

sábado, enero 23, 2016

La flauta muda


Por fin vuelve La Flauta Mágica a Madrid después de la cancelación de hace dos o tres temporadas. Y, señores, qué velada más disfrutable la de anoche. 

En esta Flauta el protagonismo absoluto lo tiene la producción, trabajadísima, llena de imaginación y fantasía. En un homenaje al cine mudo, el el escenario tiene como único elemento una pantalla blanca en la que los cantantes aparecen estáticos en peanas, y todos los decorados son proyecciones. Los diálogos aparecen en carteles negros, con acompañamiento de piano. Como en el cine mudo, vamos.


En esta ocasión la producción lo domina todo, porque los cantantes y la orquesta se tienen que adaptar al "timing" de las proyecciones, o si no podría resultar un desastre. Esto encorseta mucho la labor musical, y hay veces que se tiene la impresión de que están todos excesivamente pendientes de lo que tienen que hacer en cada momento.

Por otro lado, aunque los cantantes estén quietos en sus peanas, es sorprendente el movimiento que tiene la escena, un fantástico trabajo de planteamiento y desarrollo técnico. Aquí otro punto negativo: tanto movimiento acaba distrayendo en ocasiones sobre la ópera en sí. Pero vamos, que yo la disfruté como un enano.


Ésta es una Flauta sorprendente y novedosa, pero tembién muy respetuosa con la obra original. Nos cuenta lo mismo de siempre, pero de otra manera. No hay alteraciones de argumento. ¿Que se centra más en la anécdota que en el fondo y no incide en el mensaje de fraternidad que subyace en el texto? Pues mira, no por poner al coro vestido con túnicas y a Sarastro en plan Gandalf se consigue eso. Y cuántas producciones mierderas de la Flauta nos habremos tragado.

Ahora, los puristas y los perpetuamente indignados seguro que están echando espumarajos de Fairy Cicuta por la boca hablando de la traición a Mozart. Que les den. Yo voy a la ópera a disfrutar, no a criticar, y anoche me lo pasé en grande. La producción nos llega desde la Komische Oper de Berlín, y me comentan que allí hay tortas por las entradas cada vez que se programa.


Y una vez hablado de la espectacular producción (ya lo séeeee, es de lo último que se debe hablar, primero la músicaaaa, pero aquí era necesario) toca el terreno musical.

Comencemos por la orquesta. Ay, la orquesta. Yo no sé si estaba demasiado condicionada por las proyecciones, pero parecía que habían puesto el metrónomo y hala, a tirar p'alante. Un poquito más de energía, señor Bolton, que en la obertura me pegaste un susto de decir "oh, cielos, esto qué va a ser". Luego con tanto encima del escenario quedó más disimuladita, pero ojo, toque de atención por mi parte.

Coro: Fatal cuando cantaba desde los palcos de proscenio (imagino que por culpa precisamente de eso) y muy bien en las dos intervenciones del segundo acto.


El reparto de solistas, muy equilibrado.

Pamina: Sorprendente Sylvia Schwartz, una cantante que me suele dejar bastante "tibio". Ayer estuvo muy metida en papel vocalmente hablando y logró llevarse a su terreno el personaje, adaptándolo a su vocalidad. Su "Ach, ich fühls" fue precioso. 

Tamino: Susto inicial de Joel Prieto, pero tras la destemplada aria de salida se entonó y compuso un príncipe muy "mozartiano", cantado con gusto y recursos. Muy bien.

Papageno: Bien Joan Martín-Royo, un poco falto de intención, quizás también condicionado por la producción. Papageno tiene que ser carismático.

Sarastro: Correcto Christof Fischesser, capaz de bajar a las notas del averno y que se le oiga.

Monostatos: Muy bien Mikeldi Atxalandabaso, a quien además se le veía disfrutar de lo lindo haciendo de Nosferatu.

Templadas y suficientemente divertidas las tres damas de la reina y, lo siento, pero decepcionantes los tres niños.


Y llegamos al personaje que, con dos intervenciones (y media) tiene que robar todo el protagonismo de la función: la Reina de la Noche. Ay Ana Durlovski. Vale, sí, tiene el Fa. Pero sólo con tenerlo no puede cantar la reina. Que el papel no son solo los stacatti del segundo acto, leche. Ni autoridad, ni homogeneidad, ni fraseo ni trinos. Eso sí, sobreagudos limpios (y aplauso del personal).

En el vídeo siguiente, la Reina del segundo reparto, Kathryn Lewek (la Teresa del Benvenuto Cellini de Barcelona) lo hace bastante mejor:


No tenemos suerte con las Reinas en este teatro. En la primera Flauta María José Moreno cantó primorosamente pero no llegó a las notas (y si no las tienes no cantas la reina). Y en aquella cosa que nos hizo la Fura cantó una tal Erica Miklósa que hizo unas cosas rarísimas (también iba subida a una grúa furera que pobrecita ella). 

Pero bueno, puede decirse que, en conjunto, el elenco estuvo correcto y compensado. 

En resumen: una función muy satisfactoria, MUY VISUAL, a la que ir a disfrutar de un espectáculo global. 













Programa de mano 
Página web del Teatro Real
Cofradía de la Perpetua Indignación


Wolfgang Amadeus Mozart
Die Zauberflöte
Joel Prieto, Sylvia Schwartz, Ana Durlovski, Joan Martín-Royo, Christof Fischesser, Ruth Rosique, Mikeldi Atxalandabaso, Elena Copons, Gemma Coma-Alabert, Nadine Weissmann, Catalina Peláez/Lucía Seriñán, Celia Martos/Chandra Henderson, Patricia Ginés/María Guzmán, Airam Hernández, David Sánchez.
Ivor Bolton, Suzanne Andrade, Barrie Kosky
Teatro Real, Madrid.
Viernes 22 de enero de 2016 




lunes, diciembre 28, 2015

Rigoletto 2015 en el Real

 

Vaya, parece que últimamente estoy un poco negativo en las crónicas de espectáculos, pero qué quieres que te diga, si no me llegan, no me llegan.
Y este Rigoletto me ha parecido correcto pero sin entusiasmar.
Partimos de la base que fue el 23 de diciembre después de un día de locos en el trabajo y que llegué muy cansado al teatro y eso influía en mi estado de ánimo, pero no me distraje, le presté bastante atención a la ópera. 
Y sólo me llegó a emocionar al final, y eso es gracias a Verdi.

Vamos por partes.

Juan Jesús Rodríguez hizo un buen jubilado. Bien de voz y dando todas las notas.
Tiene que trabajar más el papel. Rigoletto es rastrero, es un personaje con una negrura interior muy acusada. Rodríguez matizó e interpretó, pero le faltó bajeza, su voz es demasiado noble. Notable, sí, pero no sobresaliente. Creo que si lo sigue cantando le podrá sacar mucho jugo en el futuro.

Olga Peretyatko, correcta Gilda, bien cantada y matizada. Pincha en los trinos del Caro nome y en los sobreagudos, que se quedan huecos. Pero se metió en el papel e hizo cosas muy bonitas. Bien.

Piero Pretti me hizo temblar cuando durante todo el primer acto estuvo inexistente. Vale, sí, el Questa o quella es poco lucida y se canta tan al principio de la ópera que ni tenor ni público reaccionan bien, pero es que no le oía nada nada nada. Sin embargo a partir del segundo acto se creció. Se recreó en el Parmi veder le lagrime marcando estilo y ofreció una donna è mobile y cuarteto realmente buenos.

Muy bien los secundarios masculinos, con especial mención al Sparafucile de Andrea Mastroni. Flojitas las mujeres (ese pajeeeee, creo que sólo me gustó la condesa de Ceprano).
El coro algo atronador de más, pero bien.


La dirección musical, atronadora, comiéndose a los cantantes muchas veces. Y con unos cambios de tiempos un poco raros (como que se ralentizaba a veces). De todas formas sonó muy bien. Y desde luego gloria bendita comparada con la charanga de la Viuda Alegre de tres días antes.

La producción es de las versátiles, que lo mismo te vale para Rigoletto que para Norma o Parsifal. Una plancha metálica inclinada con una puerta es el palacio del duque, y cuando gira da pie a una especie de corral que vale para casa de Rigoletto y molino final. Funcional, sí, pero el problema es que es fea de cojones. Todo es gris, oscuro y mal iluminado, y no ayuda para nada a meterse en la obra. ¡Esa escalera, por favor, qué cutrerío!

Es la de Londres, que está en DVD. Horrenda.
El caso es que puede que pretendan ir de modernos, con la orgía inicial y algunos detallitos escénicos pero al final es una puesta de lo más tradicional. Y los trajes son de época, es el decorado el que es feo.
Con todo esto para mí fue una función que fue de menos a más, afortunadamente, y que estuvo correcta, pero sin llegarme. Y mira que he visto muchos Rigolettos (¿los puristas dicen rigoletti?, jajajaja) en mi vida y casi todos me han dejado con el alma encogida, pero éste no.

Aunque también lo mismo es cosa mía, claro.

Felices Fiestas a todos.


Giuseppe Verdi
Rigoletto
Juan Jesús Rodríguez, Olga Peretyatko, Piero Pretti, Justina Gringyte, Andrea Mastroni.
Fernando Radò, Álex Sanmartí, Gerardo López, Tomeu Bibiloni, Nuria García Arrés, María José Suárez, Mercedes Arcuri.
Nicola Luisotti, David McVicar.
Teatro Real de Madrid.
Miércoles, 23 de diciembre de 2015





domingo, diciembre 20, 2015

La viuda sosa


La Viuda Alegre de Lehár es una opereta de argumento antiguo y trasnochado, con un desarrollo simplón que difícilmente puede divertir o emocionar hoy en día. Pero también está salpicada con unas melodías tremendamente inspiradas que la convierten en la reina del género y que salvan el polvoriento libretto.

Ponerla en escena no es cosa fácil, y aquí lo que nos han endilgado es un musical en vez de una opereta. Y mira, si quieres "actualizar" el tipo de espectáculo, condensarlo para que quepa en hora y media sin descanso y dinamizar un poco el acartonamiento de la opereta, hazlo con todas las consecuencias, tírate al río, métele lujo, acción, risas (aunque sea humor burdo), exagérala. 

Pero esta Viuda se queda descafeinada. No sé qué poda se le habrá hecho en el texto pero no hay casi diálogos, con lo que la acción son básicamente los números musicales. Con esto se elimina toda la gracia y, sin miramientos, hay que decirlo y lo lamento porque es una obra que me encanta, pero esta Viuda aburre.


Después de un inicio prometedor en el que un decorado sencillo pero lujoso, unos figurines espectaculares y una aparición apabullante de la prota dejan con la boca abierta, esa apertura de boca se va conviertiendo poco a poco en bostezo.

A ver, no se siente ninguna empatía por los personajes. Hanna es una diva etérea muy rollo "Marisa Paredes en Tacones Lejanos" (y además, el pelucón platino y la delgadez de Natalia Millán te la recuerda). La química con Danilo es nula. El barón no es gracioso. La pareja cómica (Valencienne y Camille) no hacen gracia. No sé, creo que el regisseur se ha preocupado más en vestir la obra que en desarrollar los personajes. 


Bueno, digo vestir. Sí, el primer acto es visualmente atractivo. Pero llega la fiesta en casa de Hanna y... ¿perdón? ¿Todos los elementos que hay en escena son dos bancos (dos) y un panel final tipo lámpara Tiffany que hace de decorado de fondo? Pues si no desarrollas la acción y no le sacas jugo al pequeño enredo de la obra, que sucede aquí, por lo menos métele medios. Pues no, con los vestidos del primer acto parece que se acabó el presupuesto. Ni un mísero aplauso para el Septeto de "Las Mujeres", que tiene que arrancar risas, de lo sosito que fue.

En el último acto, en Maxim's, la cosa remonta el vuelo por las coreografías de los cancanes y acaba en un fin de fiesta que va in crescendo, pero también se ve baratillo.

Admiro mucho a Sagi y le reconozco grandísimos aciertos en el teatro lírico, pero en esta Viuda Alegre parece que lo único de lo que se ha preocupado es de que Natalia Millán esté más guapa que Lana Turner en la película del 52. Y el presupuesto se le ha ido en arrasar en Pontejos comprando strass y lentejuelas.


Hace 20 años, en verano de 1995, asistí a una función de la Viuda Alegre en el Teatro Albéniz, protagonizada por Carmen González. La producción era de la compañía de Amengual, es decir ramploncilla, de baratuji, con un nivel artístico mediano siendo benévolo... pero hecha con ilusión. Recuerdo sonreír con el enredo infantil, reírme con los secundarios, y emocionarme con el "Lippen schweigen". Esta vez no ha pasado.


Como he dicho, se ha convertido la opereta en un musical. Es decir, con micrófonos y teóricamente voces no operísticas. Digo teóricamente, porque yo creo que salvo la protagonista, todos proceden del mundo de la lírica.

Natalia Millán no, es conocida por sus intervenciones televisivas y por protagonizar Cabaret hace una década aprox. Y mira, yo creo que en esta Viuda está más adecuada vocalmente que haciendo de Sally Bowles (que recuerdo con pavor). La Millán se esfuerza, canta bonito y, transportando una octava por aquí esta frase y suavizando esta otra, logra salvar vocalmente el papel. Por supuesto impensable para una producción tradicional a pelo, sin micros, pero para musical, sí. He de decir que bravo por ella.


El resto del reparto lo componen voces solventes como las de los barítonos Antonio Torres y David Rubiera y la soprano Sivia Luchetti haciendo de Valencienne. Punto flojo el Camille, algo justito.

El coro/ballet, bastante apropiado. La orquesta, charanga total.

Muy bien la coreografía de Nuria Castejón.

Me da rabia, repito, poner a caldo esta viuda, pero es que es una sosada.
Eso sí, lo que se queda en la cabeza cuando sales del teatro es la maravillosa colección de melodías de Lehár. En esta obra, todas son de nivelón.


Y un punto negro más para terminar.
Ay, lo siento, lo siento.
Y esta vez no tiene que ver con la obra ni sus intérpretes, sino con la Sala Roja de los Teatros del Canal.
La calefacción sale por unas toberas situadas a muy pocos de metros por encima de las cabezas del público de Anfiteatro HACIENDO UN RUIDO ESPANTOSO. Insoportable. Le pregunté a la acomodadora si eso era normal y me dijo que era un problema de todos los días, que todo el mundo se quejaba, que ella ya lo había reportado pero que no hacían ni caso. Y me recomendaba pedir una hoja de reclamaciones. En serio, un ruido inaguantable. Los pocos diálogos hablados casi ni se entendían, y en la parte musical era muy molesto. 
Y lo peor de todo es que dentro de unos meses voy a ver allí un Don Carlo de Verdi.
Qué horror.
Puse un par de twits a ver si el CM de los Teatros del Canal me decía algo. De momento, sin respuesta. Pero no me voy a quedar así. Vamos que no. Menudo soy yo.

Lo dicho, una Viuda floja, una música deliciosa. Mejor quedarse con esto último.


Franz Lehár
La Viuda Alegre
(versión en plan "musical")
Natalia Millán, Antonio Torres, Silvia Luchetti, Guido Balzaretti, David Rubiera, Iñaki Maruri.
Jordi López, Emilio Sagi.
Teatros del Canal, Madrid.
Sábado, 19 de diciembre de 2015

Para curiosos, dejo esta entrada del blog de hace 5 años en la que hablaba de otra Viuda Alegre cantada en español: clic


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