lunes, abril 22, 2013

Don Tchiovanni

 
Ay, mira que me lo habían dicho: que me iba a aburrir, que los cantantes eran un birria, que la orquesta un plomo y que la puesta en escena una memez. Y yo que no que no que no, que seguro que me divierto, que a mí esas cosas de darle la vuelta a las óperas me suelen gustar mucho siempre que se mantenga una coherencia dramática.

Pues chico, me aburrí.

Don Giovanni de Mozart. Esta vez convertido en el drama de una familia acomodada con cuñado díscolo. Y bueno, el primer acto tiene un pase, no ocurre nada extravagante que no suceda ya en el libreto original. Don Juan se acuesta con Doña Ana, mata al comendador y luego pretende a Zerlina bajo la mirada de Masetto y Doña Elvira. Leporello es el testigo de todo y Don Octavio el candoroso amor de Doña Ana. ¿Que metemos relaciones de parentesco entre ellos? Vale. ¿Que doña Ana no es engañada sino que sabe muy bien lo que hace? Nada del otro jueves. ¿Que convertimos a doña Elvira en una adicta a los psicofármacos? Pues sí, pero es que de siempre es un personaje un tanto chiflado. Hasta ahí todo correcto.

Pero en el segundo acto las cosas no es que se desmanden, es que al señor regisseurin se le acaba la inspiración y lo más que hace es revolcar a los personajes sobre la alfombra y llegar al recurso fácil de convertir a don Giovanni en un borracho desquiciado al que le dan ataques. Y hala, con eso ya tenemos solucionada la ópera. A Doña Elvira la vestimos de exploradora Amundsen en el Polo Norte y para arreglar lo del comendador hacemos que sea la familia la que contrate a un actor que haga de doble y así volver loco a Don Giovanni. Y de esto nos enteramos porque hemos leído algo previamente, que si estás en el teatro y lo ves te quedas con un enorme WTF. Aburrido.

Mención especial para los telones que caían abruptamente tras cada escena y en los que aparecían carteles tipo cine mudo con indicaciones de tiempo: "tres días después"... etc. Geniales, porque con el ruido te despertaban del sopor generalizado.


En fin, una mamarrachez. Recomiendo ver el fantástico Don Giovanni del Liceo dirigido por el burgalés Calixto Bieito y que tanta polémica levantó en su día. Eso sí que es dar una vuelta a la ópera con tensión y gracia. Esta producción de Tcherniakov también está en vídeo, de su estreno en el Festival de Aix del año pasado. Busquen, comparen y...


Pero bueno, lo de la producción se puede pasar por alto. Porque la verdad yo he visto Giovannis clásicos que eran un absoluto tostón. Pero es que el nivel artístico fue mediocrín mediocrín.


Se han cargado mucho las tintas contra el director musical, Alejo Pérez. Que si lento y pesado. Vamos a ver, yo cuando voy a un mozart quiero escuchar a Mozart, y no a un Verdi o a un Wagner como pretenden algunos. Y en ese sentido no me pareció mal. Igual que me gustaba López-Cobos cuando hacía mozart. (Ah, anatema, se me echarán encima ahora todas las maricrispadas operísticas, lo que he soltado). Pero también es cierto que Don Giovanni requiere un pulso y una intensidad dramática que el señor Pérez no le supo dar y sí, en ese sentido, la orquesta anduvo algo perezosa. Pero vamos, no de desastre.

El problema fue el mismo Don Giovanni. ¿Cómo se puede contratar a Russell Braun para este papel? En el primer acto no se le oyó apenas. En el segundo sólo la serenata (ah, es verdad, que aquí no hay orquesta) y acabó por no oírsele nada al final de la ópera. Pero nada nada. Una ópera con el rol principal ausente. Guay.


Donna Anna. ¿Y ésta es la tan celebrada Christine Schäfer? Inexistente y tremolante en el primer acto, la señora se lo guardó todo para hacer un muy buen "Non mi dir" al final de la ópera. ¡Eso no vale!

Leporello. Kyle Ketelsen. Ni fu ni fa. Bien en los recitativos, cortito en las arias. También es verdad que le hacían pegar saltos, dar vueltas, etc.

El comendador. Anatoli Kotscherga. Bien en su breve intervención en el primer acto, pero en el segundo le metieron una amplificación extrañísima.


Masetto y Zerlina: David Bizic y Mojca Erdmann. Intrascendentes. Ella tiene una voz bonita, pero pequeñísima.

Don Ottavio. Paul Groves. Decente en el "Dalla sua pace", las pasó canutas con "Il mio tesoro". Debido a los abucheos en otras funciones, el director no dejó ni un nanosegundo para aplausos al terminar ésta. Aún así, uno de abajo soltó un "bravo".

Donna Elvira. Ainhoa Arteta. La única que mantuvo el nivel en todo momento. Demostración de que una voz amplia no está reñida con el repertorio mozartiano. La mejor. Además, estupenda como actriz. Tirón de orejas al enfant terrible Tcherniakov que le hizo cantar el "Mi tradi" revolcándose, mirando hacia abajo, dando vueltas y, en definitiva, cargándose el aria.


Los saludos fueron comunitarios, director de orquesta incluido, y duraron cero coma. Yo creo que ellos mismos eran conscientes de que redondas, lo que se dicen redondas, no han salido las funciones. Vamos, superparanada.

Que sí, que me puedes poner las bobadas de Tcherniakov, pero si hay un reparto que levante la representación pues qué más da. O si hay uno del elenco que flojea siempre habrá otros que lo compensen. Pero es que esta vez no. Es que sólo se salvaban las doñas, y la Ana con mucho morro.

En definitiva, flojito flojito.


Wolfgang Amadé Mozart.
Don Giovanni
Teatro Real de Madrid, domingo, 21 de abril de 2013
Russell Braun, Christine Schäfer, Ainhoa Arteta, Kyle Ketelsen, Paul Groves, Mojca Erdmann, David Bizic, Anatoli Kotscherga.
Alejo Pérez, Dmitri Tcherniakov



7 comentarios:

  1. Ya he puesto la croniquilla en mi blog. Tal como hablamos a la salida estoy en general de acuerdo con tus impresiones. La "cosa escénica" me pareció un poco disparatada, pero en realidad más intrascendente que otra cosa. Y la parte vocal incluso un no experto como yo me atrevo calificarla como poco brillante, especialmente el "menguante" Rusell Braun, si la cosa dura un poco más habría acabado susurrando.

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  2. Por cierto, una cosa que se me olvidó comentarte el otro día, desde tu localidad se veía más escenario que desde las nuestras, a pesar de costar una tercera parte.

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  3. Shhhh, Admi, ni se te ocurra decirlo alto, ¡que Mortier nos sube el precio!

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  4. No entiendo por qué contratan gente que no da el nivel de un teatro com el Real habiendo tantísimo cantante desconocido que puede hacerlo y que espera su oportunidad.
    No es justo.

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