jueves, mayo 10, 2012

La Chulapona: casticismo de postal

 

Salgo de La Chulapona con una sensación de déjà vu, y no es para menos, porque esta producción, que tiene sus añitos, es la tercera vez que la veo.

El libreto de La Chulapona es un compendio de casticismo de libro. Lo tenemos todo: la mujer echá palante, el chulo orgulloso, el chuleta de barrio, el pícaro, el vejete entrañable, la vieja terremoto, y su correspondiente historia de celos, amoríos y desamoríos.


La partitura no se queda atrás: chotis, mazurka, pasacalles, habanera, peteneras... Pero ese casticismo es excesivamente refinado, como muy impostado: para mi gusto el libro no tiene la enjundia suficiente como para definir bien a los personajes y la música se queda en simplemente agradable. La Chulapona es, y ya lo era en su estreno en 1934, un recuerdo nostálgico del Madrid castizo de finales del XIX.



Y la producción de Gerardo Malla es exactamente eso: una sucesión de escenas de casticismo de tarjeta postal: todo está en su sitio, como debe ser y como se espera: los decorados, los figurantes, los gestos de la chulapona o las gracias de los comprimarios. El pasacalle del segundo acto es el ejemplo perfecto: no nos falta de na: un organillero, un limpiabotas, el torero, los curas, las beatas, los soldados, el barquillero, las chulapas. Y todos suben y bajan las escaleras al compás como cuando veíamos a los payasos de la tele. ¿Que queda rancio? Pues sí, pero es "como tiene que ser". Creo que mejor no se puede hacer. 


Y lo que sigue maravillando aún habiéndola visto varias veces es la escena del Café de Naranjeros, con su simple pero efectista cambio de decorado: impactante, modélica.


Y decía también lo de déjà vu porque ayer el reparto femenino era el mismo que lo estrenó en 1988, que vi en 1997 y que está en el dvd. Milagros Martín y Carmen González llevan 24 años siendo Manuela y Rosario.


Los personajes están dominados hasta el último gesto, aunque las voces ya no son evidentemente lo que eran. Tras un primer acto poco brillante que hacía augurar una tarde tediosa, la cosa mejoró a partir de la escena habanera del segundo acto, donde pusieron toda su intención.



Me hubiera gustado ver el otro reparto con Cristina Faus y Susana Cordón, más que nada por ver a otras Manuela y Rosario que no fueran las de siempre, pero ya se sabe cómo es el Teatro de la Zarzuela, que compras las entradas antes de saber quién te toca.

Menciono la intervención de Marcelo Puente, tenor de voz clara, potente y matizada. (Sí, ay, un atisbo de gallo al intentar apianar, pero totalmente disculpable). Perfecto protagonista masculino que levantó la función. Muy bien.


El resto de intérpretes, correctos dentro de su papel de actores/cantantes (algunos hubieran necesitado micrófono), con distinción especial para Charo Reina, con un rol que es un bombón dentro de lo estereotipado que es y que hizo suyo con gracia y sin estridencias.

Elegante la orquesta a cargo de Miquel Ortega, sin excesivo pachín pachín, que no hubiera venido mal en algunos momentos, ojo.

El numerito flamenco (como locos los turistas sacando fotos) estuvo a cargo de Eva Durán. Bien, aunque la amplificación se cargó parte de la magia.


El teatro estaba abarrotado. Miércoles, mitad de precio, seis de la tarde. 21 euros la entrada más cara. En los pisos de arriba, un instituto entero. Y en platea... ¡LOS GREMLINNNNSSS! (recuerda, esas personas de edad entre avanzada y MUY avanzada que mueven la cabeza al compás de la música, tararean y hasta cantan a la vez que los cantantes sin preocuparles el volumen). La Chulapona es difícil para ellos: no tiene fragmentos archiconocidos. Aún así, el señor de al lado no podía evitar murmurar toda la zarzuela entera como si fuera un instrumento más. Las señoras de detrás se dedicaban a narrarnos todo lo que aparecía en escena: el afilador, el barbero, lo gordo que estaba el Chalina... Muy entrañable todo. Sonaron móviles a tutiplén y desde arriba saltaron varios flashes de cámara.

Recomiendo esta Chulapona a todo el que no la haya visto anteriormente. Es un espectáculo amable, entretenido y muy vistoso. Antigüillo, eso sí. No es para tirar cohetes, es lo que hay.






Federico Moreno Torroba
La Chulapona
Milagros Martín, Carmen González, Marcelo Puente, Eva Durán, Luis Álvarez, Charo Reina, Jesús Castejón, Gerardo Malla, Carlos Crooke.
Miquel Ortega, Gerardo Malla.
Teatro de la Zarzuela, Madrid, miércoles 9 de mayo de 2011


Y para terminar aquí Plácido Domingo cantando la romanza del tenor:

7 comentarios:

  1. Excatamente como le gusta a nuestro público ver las operetas: todo bonito, todo ordenadito...no puedo con este tipo de mentalidad.

    Pero como no conozco "La chulapona" es este tipo de producciones las que iría ver en primera instancia para empaparme del estilo.

    Pro y contra.

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  2. Mira bien el segundo vídeo a partir del minuto 5, Eleu, y ve aprendiéndote los pasos.

    Antes de que preguntes, lo de los elementos que van disfrazados como de Las 1001 noches es una licencia del escenógrafo, en homenaje a la zarzuela "El asombro de Damasco", mencionada en el texto.

    Y luego te ves el último vídeo y te vas aprendiendo las notas.

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  3. O sea que una puesta en escena por la Fura como que no le pega, ¿no?

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  4. Nada es intocable, peritonín. Lo mismo le daba un nuevo "aire".

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  5. Como el que le dio don Calixto Bieito al "Barberillo de Lavapiés". Así es como piensan algunos que se le quita la caspa a la zarzuela...

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  6. Esta Chulapona es clasicota, pero no es casposa. Y ese Barberillo me hizo mucha gracia, pero casi ni me acuerdo de él.

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  7. Lo de las fotos se está dando también mucho en el Real. El otro día en el general de Cyrano, unos tres flashazos.
    besitos

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