jueves, mayo 07, 2009

Katiuska alienada


Pablo Sorozábal
Katiuska
Teatro Español de Madrid
Jueves, 7 de mayo de 2009

Maite Alberola, Ángel Odena, Jon Plazaola, Milagros Martín, Trinidad Iglesias, Enrique Baquerizo, Mikeldi Atxalandabaso, Lander Iglesias.

Pascual Osa, Emilio Sagi.
Dossier informativo: (clic)


Katiuska es una zarzuela más para escuchar que para ver. Y es que se ha quedado bastante anticuadita. La alternancia de escenas cómicas frente a historia principal romántica es tan acusada y tan dicotómica que parece que se están viendo dos zarzuelas distintas mezcladas.

Emilio Sagi ha condensado los dos actos en uno, ha eliminado diálogos de gracietas obsoletas y parte también del texto de la trama principal. Si además a la protagonista principal la viste y hace que actúe como una diva del celuloide que está viviendo el sueño de una historia de amor en un cine destruido, lo que nos queda es una historia un poquito difícil de hilar.


La entrada de Katiuska es fantástica: lentamente va andando entre escombros y se quita un abrigo brillante con un cuello de plumas extendiendo los brazos como si fuera Gloria Swanson en Sunset Boulevard, mientras el tenor está cantando. Divina, absurdamente divina. El problema está en que se queda ahí. A partir de ese momento parece que va como atontada. Su parte de la historia transcurre tan rápida que parece una mujer alienada viviendo una aventura fantástica. Que creo que es lo que el director pretende, que Katiuska viva una ensoñación. El problema es que luego te canta la canción de que vivía sola con su abuelita y te rompe todos los esquemas. Que sí, que el texto katiuskeño tiene tela marinera.


Afortunadamente la música de Sorozábal es una maravilla y se zampa todos los momentos bochornosos del libreto, que son muchos. Las romanzas del trío principal son de una belleza tremenda, y el dúo de amor "somos dos barcas" a mí me parece de lo más inspirado del género zarzuelero, siempre me ha emocionado (sí, pese a ese interludio cuando empiezan a decir que se irán a bailar a la romería de San Vladimiro).



Emoción es lo que le ha faltado a la Katiuska. Se ha quedado todo en un "ay qué mono", pero poco más. Sin embargo, la trama cómica ha agradecido los cortes y se hace ágil, comprensible y divertida, pese a algunas limitaciones vocales ya conocidas.

Y es que allí estaba Trinidad Iglesias actuando como ella sola y sacándole todo el jugo a su Tatiana. Un diez. Y sus acompañantes cómicos han estado como se debe estar: graciosos sin pasarse.


Jon Plazaola tiene una de esas voces de tenor ligero no muy grandes pero cantando con mucho gusto y pronunciando a la perfección. Además, para lucirse, se ha pegado un agudo de esos de alargo el calderón todo lo que pueda, que ha arrancado una ovación. Por mí, perfecto para el papel.

Ángel Odena se ha salido como Pedro Stakof. Si en alguna incursión operística no me ha convencido nada, aquí sí. Timbre, volumen y extensión de sobra.

Maite Alberola tiene una voz bella y potente, pero yo creo que no tenía buen día. Sólo en la "Noche Hermosa" me ha sabido transmitir la delicadeza. Y además nos ha escamoteado el agudo de la luna que cierra el primer acto (lo siento, uno está acostumbrado a los discos, qué se le va a hacer). Me ha sorprendido porque había leído referencias muy buenas de ella en este papel, y no la he visto en plenas condiciones.


Una cosa que es habitual en la opereta y en la zarzuela: ¿Por qué en las partes habladas los cantantes son tan artificiosos y declaman como si estuvieran en una película de los años 40? Aquí no hay excepción: los tres protagonistas principales contribuyen a ese estado de alienación general de la obra con sus declamados de obra de fin de curso. Es gracioso, pero hay a quien le puede resultar irritante.

El coro y la orquesta bastante bien, saliéndose del pachín pachín habitual en este teatro cuando hay zarzuela y logrando momentos culminantes como el del final.

¿La dirección escénica? Pues con momentos muy logrados (la entrada de Katiuska, el baile de botas Katiuskas, el concertante del final del primer acto...) y otros desperdiciados (el A París me voy ha sido muy ramplón).


Me ha gustado, pero me esperaba más. Ya ves, incluso diría que disfruté y me emocioné más viendo hace años la producción de (anatema) José Luis Moreno, siendo una versión mucho peor y con momentos de auténtica vergüenza ajena.

Mi tx también se esperaba más. Le ha gustado, pero le ha faltado intensidad. No obstante, al final ha dicho que "para once euros está muy bien y no cantan con micrófonos como en los musicales de la Gran Vía". Y es que, señores, los precios en el Teatro Español son bastante asequibles y se ve bien desde casi todos lados.

Terminaré con mis referencias discográficas: la de Zafiro con Manuel Ausensi y una maravillosa Isabel Penagos y la de Hispavox con otra no menos maravillosa Pilar Lorengar y Renato Cesari, con Alfredo Kraus haciendo de príncipe. Hay otra, creo que de Columbia, que tiene las partes habladas recitadas por actores y que me resulta bastante horrible. Y la de Blue Moon con Marcos Redondo (creo, hablo de memorieta), de la época del estreno, con variaciones y números eliminados, muy interesante.

Mira

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