miércoles, mayo 26, 2010

La coronación de Popea


En serio, jamás creí que un Monteverdi me llegara a impresionar hasta los niveles de la función del sábado pasado en el Teatro Real.

Pero es que cuando la altura de los intérpretes es tan sobresaliente uno llega a abandonarse a la música y las tres horas y media de representación se pasan volando.

Tendría muchas cosas que contar asuntos personales me tienen sin tiempo ni ganas de escribir, así que sólo puedo soltar una cosa

VAYA PAR DE CONTRATENORES. Jaroussky y Cencic, sensacionales.








Claudio Monteverdi
L'incoronazione di Poppea
Danielle de Niese, Philippe Jaorussky, Max Emanuel Cencic, Anna Bonitatibus, Antonio Abete
Les Arts Florissants, William Christie, Pier Luigi Pizzi.
Madrid, Teatro Real, sábado 22 de mayo de 2010

miércoles, mayo 05, 2010

Simionato

Ha muerto la Simionato.

Amneris, Azuzena... Santuzza


viernes, abril 30, 2010

Sopor de Puritanos


Una mala noche la tiene cualquiera.
Lo de I Puritani anoche en Madrid fue de dormirse.

Vale que parto de la base de que es una ópera que a mí ni fu ni fa. Tiene tres momentos fantásticos pero el resto me suena todo igual. Del argumento ni hablamos porque es tan inane y tan dramáticamente ineficaz que da igual lo que pase. A Los Puritanos se va a escuchar y disfrutar belcanto.

Pero no. Juan Diego Flórez no tuvo su noche. El estilo, el fraseo, la interpretación, la intención estaban allí, pero la voz no. Eglise Gutiérrez tiene un timbre de esos velados y mates que sólo brillan en el forte, aparte de que agilidades, las justitas. Yo considero que los agudos no son lo más importante de esta ópera, pero están ahí. Y todos los de la pareja protagonista fueron escasos y apurados.


Mucho mejor los secundarios, en especial Nicola Uliveri como Giorgio.

La orquesta, lenta y un-da-da, muy como siguiendo a los cantantes, para luego meter de golpe un volumen que los tapaba completamente. El coro, siempre en forte.

Da rabia decirlo, pero me aburrí muchísimo. Espero que los que vayan el domingo tengan mejor suerte. Ah, ni caso a las indicaciones de tiempo del programa. Son tres horas, salimos pasadas las once.


I Puritani, de Bellini
Teatro Real de Madrid
Jueves, 29 de abril de 2010
Juan Diego Flórez, Eglise Gutiérrez, Fabio Maria Capitanucci, Nicola Uliveri, Roberto Tagliavini, Gabriella Collecchia, Mikeldi Atxalandabaso. Miquel Ortega

miércoles, abril 21, 2010

Salomé. Nivelazo


Nivelazo total en la Salomé del Teatro Real de Madrid.


Primero, y la más importante, una Nina Stemme fantástica. Con una voz poderosísima, bella, timbrada, demasiado opulenta arriba quizás pero a la vez con capacidad para bajar sin ninguna dificultad y oyéndosela perfectamente. Además, con una dicción perfectamente inteligible (para los que sepan alemán, claro). Una barbaridad de señora, un gustazo.


Luego están la pareja de padres, excelentes Doris Soffel (qué partido le saca al papel de Herodías la condenada) y Gerhard Siegel, un Herodes estremecedor.


Y la orquesta ha estado a gusto, matizando, sugiriendo y, finalmente, impactando.

La puesta en escena es de las ideales para que los más tradicionalistas se lleven las manos a la cabeza y a los más progrescénicos les den palpitaciones orgásmicas: está ambientada en la cámara acorazada de un casino de Las Vegas.


Carsen quiere reflejar un ambiente en el que se han perdido los valores y la traslación espaciotemporal es válida. Lo que ya no se sabe mucho es que pinta el Jochanaan por ahí (y ya que viene del desierto, podría haber sido el de Nevada, y no el típico africano).

En la danza de los siete velos Salomé se disfraza de su madre y hace una parodia de cómo se comporta con los hombres. Y en vez de desprenderse de los siete velos, siete hombres se desnudan ante ella.


¿Escandalosa la producción? ¿Porque salgan cuatro tetas y unos desnudos masculinos? No. Si escandaliza es porque estos desnudos no son de los cachas de turno, sino de siete hombres entre los que había jóvenes, viejos, gordos, delgados... es decir, gente real, no modelos. Y, oh, se les veía la polla. Pues mucho más natural, que lo que me parece ridículo es el típico figurante musculoso que va desnudo pero al final le ponen un pudoroso tanga.


La verdad es que yo al final pasé bastante de la puesta en escena y me centré en la música y la Stemme. Y disfruté mucho.

No me gustaron: el Jochanaan, con momentos en los que no se le oía nada (y sin estar la orquesta especialmente fanfarriosa) y el Narraboth.

Y curiosidad. Si pones en Google "Salomé Teatro Real"... ¿qué es lo que te saleeeeee?


Desde que llegaste a no vivo llorando (silencio - heh)




Salomé de Richard Strauss
Teatro Real de Madrid
Martes, 20 de abril de 2010
Nina Stemme, Doris Soffel, Gerhard Siegel, Wolfgang Koch.
Jesús López Cobos / Robert Carsen

lunes, febrero 22, 2010

Andrea Chénier en Madrid


Ayer llevé a mi cuñada (la hermana de tx) a la ópera. Era la primera vez que iba y tenía curiosidad. Yo tenía un poco de reparo por si Andrea Chénier le resultaba un poco rollo para alguien que no ha escuchado ópera nunca, pero la experiencia salió la mar de bien.

Y es que la representación de anoche se puede considerar como lo que se espera uno cuando va a la ópera, de lo más tradicional. Primero, la escenografía era realista, rica y apabullante, y después los cantantes echaron el resto, creciéndose a medida que avanzaba la ópera, para terminar en un final espectacular.


Tengo la negra con la Dessì. La única vez que la he oído en directo fue a principios de los noventa en una Desdémona junto a Plácido Domingo. Desde entonces siempre o me ha tocado un reparto alternativo o la señora ha cancelado. Como este año el Chénier no me entraba en abono, cogí con un amigo el abono popular a precio reducido, con la la pareja Dessì-Armiliato al frente del reparto. ¡Pues tampoco esta vez! Debido a nosequé compromisos en Japón, la parejita sólo canta dos funciones, y en la mía me tocan Jorge de León y Anna Shafajinskaia.

Jorge de León (de quien ya conocíamos el vídeo de La Bruja) ha sido el descubrimiento del año. Una voz potentísima, amplia, timbrada arriba y con agudos que eran auténticos pepinazos. Un exceso de señor. Qué bárbaro. Cierto es que tiene que pulir la zona central, aprender a apianar y cuidar la afinación, pero para el papel de Chénier, estupendo. Qué gustazo. Hay tenores reservones que empiezan flojitos para luego poder con los actos tercero y cuarto. Los hay que empiezan bien la obra pero al final se acaban ahogando. Jorge de León empezó fuerte y terminó más fuerte aún. Tremendo.





Es joven. Si cuida voz y repertorio, se sigue perfeccionando y no se excede con compromisos que lo quemen, tenemos tenor lírico spinto para el futuro. Fue el triunfador de la noche, igual que el día que sustituyó a Marcelo Álvarez.
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Anna Shafajinskaia cumplió de sobra con el papel de Maddalena. Si hay algo notable de esta mujer es que tiene un chorro de voz. ¿Sutileza? ¿Fraseo? ¿Estilo? Pues mira, no, pero en cuanto subía la voz aquello era un torrente. Y además se creció al lado del tenor, ofreciéndonos unos dúos la mar de sabrosos. Más que suficiente para ser un reparto alternativo y ya quisieran muchas tener su intensidad.

El Gérard de Marco Di Felice fue muy correcto y quedó oscurecido por la pareja protagonista. Hay quien ha echado en falta mayor agresividad, pero es que Gérard no es un papel malvado o agresivo. No es un Scarpia. Tiene sus cosillas, sí, pero es un personaje atormentado y lleno de dudas. Por lo que he oído del Gérard del primer reparto, salimos ganando.

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Pues eso, que ninguno de los tres eran perfectos, pero juntos consiguieron un nivel de intensidad y comunicación que pocas veces se consigue en esta ópera (que mira que puede resultar pesada si te la canta alguien desmotivado), consiguiendo que fuera una función de esas que impactan.


Mi cuñada me preguntaba: ¿pero de verdad que no usan micrófonos?

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Del resto del reparto, destacar a Larisa Diadkova, muy entregada como Madelon, a Stefania Toczyska (¿por qué no salió a saludar?), una condesa con muchísima presencia y al Increíble de Carlo Bosi.


La puesta en escena es un poco irregular: había cuadros abarrotados de elementos y otros con unos decorados la mar de esquemáticos. Bien, realista. Muy recargado el primer acto, muy normalito el segundo y espectacular el teatro quemado del tercer acto. La reja del final, sencilla y apañada, aunque el momento Piratas del Caribe 4 de hacer trepar a los cantantes al final del dúo quedó un poco fuera de sitio.


Espectacular la iluminación del primer acto. En el resto, sin embargo, no conseguimos distinguir ni una cara de lo oscuro que estaba todo. Ni siquiera en las pantallas de vídeo.

Salimos del teatro con un subidón tremendo. Hasta mi cuñada resoplaba apabullada. Y además, a las nueve y media de la noche, que eso de que los domingos las funciones empiecen a las seis tiene su punto.




Los ejemplos sonoros no son de muy buena calidad, pero es lo que he podido encontrar.

Y ahora unos vídeos del propio Teatro Real sobre decorados, vestuarios y ensayos. Interesante, yo creo.







Umberto Giordano:
Andrea Chénier
Teatro Real de Madrid.
Domingo, 21 de febrero de 2010
Jorge de León, Anna Shafajinskaia, Carlo di Felice, Marina Rodríguez-Cusí, Larisa Diadkova, Stefania Toczyska, Carlo Bosi, Ángel Rodríguez, Felipe Bou, Marco Moncloa
Víctor Pablo Pérez / Giancarlo del Monaco




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lunes, febrero 15, 2010

Francisquita deconstruida


Imagínate que cogemos todos los elementos de una zarzuela y los llevamos a El Bulli, donde nos la desestructuran, le sacan la esencia y nos los presentan para comérnoslos de una manera que no habíamos visto antes. Básicamente eso es lo que han hecho con la Doña Francisquita que se está representando en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. Es una Francisquita deconstruida que se dice ahora.

Si ya hace una docena de años Emilio Sagi le sacudió la caspa y el polvo eliminádole todo el folklorismo y la chabacanería en una producción ultraortodoxa y superclásica, ahora Luis Olmos va un paso más allá: los decorados son esquemáticos, los figurines atemporales, se elimina el texto hablado en verso (un descanso para los oídos e imagino que para los cantantes) y se aligeran las partes habladas y, sobre todo, se mueve al conjunto de cantantes de una manera natural y no en bloques.

Es lo que imagino que ha disgustado a los más tradicionales: cuando suena la rondalla no sale una tuna entera, no vemos toreros ni majas goyescas reconocibles, ni tirabuzones debajo de cursis sombreritos a juego con vestidos de enaguas y miriñaques. No hay casas, puertas, ventanas, balcones o iglesias. En el fandango no sale el ballet español de María Rosa castañuela en mano taconeando en cada compás. Hay pocos olés y palmas. Y los finales de acto no parecen sacados de la Antología de la Zarzuela de Tamayo.


Pero no por eso se le quita el casticismo y el madrileñismo a esta zarzuela. Primero por el texto, después por la música y finalmente por los movimientos y coreografías. Simplemente es que no está tan expuesto y evidente como siempre habíamos visto.

Insisto en el movimiento escénico natural y nada forzado. Es la vez que mejor resuelto he visto el jaque entre Don Matías y Lorenzo o el coro de enamorados, que habitualemente es de una cursilería estática bastante insoportable.

El decorado es una estructura móvil a base de bisagras que se va abriendo y cerrando a la vista del público para formar los decorados de los distintos cuadros. Moderna, pero no rompedora ni transgresora. El resto de elementos escénicos, muy sencillos: árboles, bancos, escaleras. Muy bien, a excepción de la carroza del final del primer acto, que de simplona que es parece un mini-patíbulo. No sé cómo funcionará en el Liceo, que es un teatro mucho más grande. Esperemos que se esmeren más con la iluminación, muy pobretona.

Fallo: anticlímax en el final de la primera parte, que no coincide con final de acto. Fernando termina su romanza, suenan los aplausos de rigor y cuando cesan cae el telón...¡con el teatro en silencio! Absurdo.


Los figurines me han parecido fantásticos. Sin perder la esencia castiza, son super modernos. Ahora, el pelucón que le han colocado a la Francisquita es excesivamente caricaturesco.

En definitiva, que escénicamente me parece una Francisquita logradísima, moderna y despojada de topicazos, pero que no ha perdido la esencia ni el brillo que tiene.

Musicalmente la cosa ya fue otro cantar. La orquesta estuvo... cómo decirlo... poco fina. Ni acentos, ni matices, ni gracia, que no le supo sacar Miguel Ortega el jugo a la partitura, vamos. El coro pues muy bien ellos, pero ellas ininteligibles del todo. Bailarines y figurantes, muy bien, así como los secundarios: lañador, sereno, buhonera...


Enrique Baquerizo, sin ningún problema para Don Matías, y además disfrutando del papel: gracioso sin cargar las tintas en lo cómico. A Amelia Font se le ven las tablas, y es que se tienen que notar años haciendo de soprano cómica siete días a la semana en las zarzuelas del Moreno. Fue la más "zarzueleramente tradicional" de todos, pero da gusto que la cojan para el papel de Doña Francisca. Estupenda. Aplausos más que merecidos. Cardona fue Julio Morales, muy bien, muy en su papel.


Y con el trío protagonista... pues pichís pichás. Nancy Fabiola Herrera es el típico animal escénico que sale y se lo come todo. Estuvo excelente interpretando a la Beltrana, con garbo, fuerza y la gracia que tiene que tener. Pero vocalmente no es papel para ella. En la primera parte no se la oyó, y se perdieron los matices que tiene el personaje en las notas graves. Mucho mejor, y más desatada aún escénicamente, en la segunda parte.



José Bros era la voz de más calidad de todas. Timbrado, potente y fraseando como él sabe. Pero lo noté muy tenso y poco cómodo. Muy tirante. Actoralmente se le puede achacar de estático pero es que el papel es muy soso, no es culpa suya.



Mariola Cantarero hace cosas bellísimas con la voz para luego al momento sonar rarísima y oscilante. Las diferencias en el timbre me provocan perplejidad. También el papel es muy poco agradecido: después de la canción del ruiseñor tiene un par de dúos poco lucidos mientras el protagonismo se lo llevan los demás. Por cierto, que no cantó las dos frases que tiene en el final del primer acto.


Cogí las entradas para el reparto principal porque suponía que iba a ser el más "estelar", pero ahora pienso que me hubiera gustado escuchar otros cantantes: Sonia de Munck es una soprano muy experimentada en el papel y a María José Moreno hace mucho que no la he visto. A Carlos Cosías no lo he escuchado nunca pero tengo muy buenas referencias suyas, y a Ismael Jordi ya lo conozco pero en papeles menos exigentes. Las otras Beltranas son Marina Pardo, que siempre ha puesto un punto de calidad a sus interpretaciones, y Milagros Martín, que imagino que tendrá los mismos problemas con los graves que la Herrera.



Otra cosa: Los Gremlins.
En las funciones de zarzuela es imposible que no aparezcan los Gremlins. Son personas de edad entre avanzada y MUY avanzada que mueven la cabeza al compás de la música, tararean y hasta cantan a la vez que los cantantes sin preocuparles el volumen. Por experiencia, sé que no es posible hacerlos callar o reprimir sus cánticos, así que hay que aguantar.

Pese a que Doña Francisquita es muy conocida... no es nada fácil de tararear porque el texto no es facilón. Y los pobrecitos gremlins que teníamos al lado intentaban cumplir su misión gremliniana, pero sólo pudieron cantar una frase del final del primer acto y otra del coro de enamorados. Uffff.

Que en fin, es una doñafrancis que está la mar de bien aunque entiendo perfectamente a quien no le pueda gustar, tanto sea por "moderna" como por "antigua".


Amadeo Vives
Doña Francisquita
Teatro de la Zarzuela, Madrid, febrero 2010
Mariola Cantarero, José Bros, Nancy Fabiola Herrera, Julio Morales, Amelia Font, Enrique Baquerizo, Arturo Pastor.
Miquel Ortega / Luis Olmos

Web del teatro
Venta de entradas
Foro de zarzuela
Foro de ópera


viernes, febrero 12, 2010

Anticipo de la 1ª Temporada Mortier en el Real



Según se lee en un periódico, se anticipan algunos de los títulos de la programación de la Temporada 2010 2011 del Teatro Real de Madrid, la primera de la "era Mortier", a quien muchos ya han puesto en la picota antes de que el hombre haga nada en este teatro.

Veamos:

San Francisco de Asís de Messiaen, que se representará en La Caja Mágica (la cancha de tenis, vamos, con aforo para 4000 personas). Dirigirá Sylvain Cambreling.

La página en blanco, de Pilar Jurado (misterio misterio misterio).

El rey Roger, de Szymanowski, en la absurda producción de los Mickey Mouse, imagino.

El caballero de la rosa, de Strauss y Otra vuelta de tuerca, de Britten. Nada que no se haya visto ya en la última década en esta ciudad.

El ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, con escenografía de la Fura. Es decir que no nos enteraremos de nada pero será muy espectacular.

Las bodas de Fígaro, las mismas del año pasado.

La finta giardiniera, con René Jacobs, en versión concierto.

Tosca, la producción de la Espert, sustituyendo el previsto Trittico. ¡Pues vaya!

Werther, con José Bros.

Ifigenia en Tauride, de Gluck.

Eugenio Onegin, de Tchaikovski. ¡¡¡biennnn!!!

Bueno, a ver qué se concreta. Tampoco es tan tan tan rompedora, ¿no?

Ah, en la completa, interesante y siempre actualizada web del Teatro Real nos encontramos con el cartel de "actualmente no hay ninguna noticia" en la sección "Noticias" (valga la rebuznancia) así que... a esperar.


Mira

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