Concierto solidario a favor de envera, con la participación extraordinaria de Plácido Domingo
El concierto tendrá lugar el próximo 1 de mayo a las 20:00 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid
El teatro de la Zarzuela, la Orquesta de la
Comunidad de Madrid bajo la dirección del Maestro Oliver Díaz, siete
destacados intérpretes, Plácido Domingo e Iberia, se han unido para
ofrecer un concierto solidario a favor de Envera.
Ruth
Iniesta, Belén López, María Ruiz, Auxiliadora Toledano, Enrique Ferrer,
Israel Lozano y Antonio Vázquez, con la participación extraordinaria de
Plácido Domingo, interpretarán arias, romanzas y dúos de ópera y
zarzuela. En concreto, piezas de La Bohème, Turandot, Don Carlo, Doña
Francisquita, Los Claveles y Luisa Fernanda. Todos ellos actúan de forma
desinteresada, para recaudar fondos a favor de Envera.
El
concierto tendrá lugar el próximo 1 de mayo a las 20:00 en el Teatro de
la Zarzuela de Madrid. Las entradas ya están a la venta en taquilla del
teatro, todos los días de 12.00 a 18.00 horas, y en la página web
Concierto Envera a precios entre 30 y 100 euros.
Para Plácido Domingo: “Es
una gran ilusión volver a unir la música y la solidaridad y contribuir a
una causa que mejora la vida de tantas personas. Cada uno de los
protagonistas a los que está dedicado este concierto es un ejemplo vivo
de que todos somos capaces de ser los mejores en algo. Me siento feliz
de apoyar el proyecto de Envera que durante casi 40 años ha trabajado
sin descanso por la inclusión de las personas con discapacidad,
rompiendo barreras y prejuicios, y demostrando que la igualdad de
oportunidades es el único camino para cambiar el mundo.”
Se ha dispuesto una fila cero para quienes no puedan asistir al concierto. En este enlace puede colaborar quien lo desee:
Gregory Kunde, que ahora lo canta todo todo todo, se alterna con Alfred Kim. Y las Desdemona son Krassimira Stoyanova (ya la vi en este papel en el Liceo hace una década y estuvo muy bien) y Ermonela Jaho (¿no fue una de las Traviatas del año pasado?). Iago son George Petean y Ángel Ódena. Batuta de Palumbo y coproducción con la ENO en plan... muy poco veneciano.
Me toca segundo reparto, con Angela Meade (que todo el mundo dice que es muy buena, la nueva estrella del Met, esperemos que sea verdad), con Roberto Aronica y Veronica Simeoni. En el cast principal, Maria Agresta y ¡oh! Gregory Kunde. Hay una función con Mariella Devia, para fans. La producción, la de la Norma con rastas de Valencia. Dirige Roberto Abbado. Buena pinta.
Reposición de la producción de 2012, de la que me tuve que salir por una súbita indisposición (qué fatal estaba, caray). A ver si esta vez la veo entera, porque lo que vi me gustó bastante. Dirección musical de Rousset y voces de las que sólo me suenan tres. A esperar.
Biennnnn. Una ópera de la que siempre salgo con subidón. Como de costumbre, reconozco mi ignorancia y desconocimiento de los cantantes especializados en ópera alemana, porque no me suena ni uuuuuuno. Producción de La Fura, ya nos podemos esperar máquinas y estructuras gigantescas... ¿o no? Dirige Pablo Heras-Casado.
Mira, ésta no la he visto / escuchado nunca. Con mis reservas sobre Britten, que sus óperas me parecen siempre muy duritas al principio pero luego me acaban encantando. Pero a saber. Coproducción con la ONP y la ENO dirigida por Deborah Warner, no hay aún imágenes. Dirige Bolton.
6. disPLACE, de Raquel García-Tomás y Joan Magrané
En los Teatros del Canal. Ópera de cámara sobre la gentrificación de un barrio barcelonés. A saber.
Una sola función en versión concierto de una parábola para ser representada en una iglesia, de Britten. Los "afortunados" del abono A la verán, el resto...
Bueno, después de tanto siglo XX y XXI volvemos al barroco. Lucy Crowe, Sabina Puértolas, Bejun Mehta y Xavier Sabata. Dirección de Bolton. A priori pinta bien. Producción de Frankfurt / Barcelona y Lyon de la que no he encontrado nada.
Jeeeee, de piedra al verlo en cirílico, ¿eh? Pequeña broma. Con Rimski puede pasar que te encante o que te quedes muerto de aburrimiento, depende mucho del nivel artístico. Aquí va a dirigir Bolton y es nueva coproducción de Laurent Pelly con la Monnaie. De los cantantes sólo me suena Venera Gimadieva, que hará la reina. A ver qué tal su famosa aria.
Nueva reposición de la cinematográfica producción de Mario Gas, muy efectiva. Ermonela Jaho se alterna con Hui He y los Pinkerton son Jorge de León, Andrea Carè y Voncenzo Constanzo. Dirige Marco Armiliato. Bueno, ópera de gran repertorio para finalizar la temporada.
Tres funciones en versión concierto para el bolo anual veraniego de Plácido Domingo versión barítono en Madrid. No me interesa.
Y hasta aquí la lista de óperas. Que si quitamos las de versión concierto, la infantil o las de otras salas se queda en los 9 títulos habituales para los abonados (10 algunos).
Recitales.
Tachannnnn:
Paulo Sotz, barítono, homenaje a Sinatra (sí, puede estar gracioso).
Jonas Kaufmann, el recital que no pudo ser (y con programa bastante muermo).
Pues pinchando aquí tienes el folleto entero de la temporada. Con las fechas, composición de los abonos, precios de las entradas, fechas de salida a la venta... ¡100 páginas!
Cuando una ópera está olvidada... en el 90% de los casos es con razón. Das Liebesverbot, la prohibición de amar, ópera de juventud de Wagner, es una obra pesadita y no muy inspirada, que queda totalmente al margen de la obra de madurez de su autor y que, si hubiera sido compuesta por otro, probablemente también estaría olvidada o, como mucho, reducida al repertorio de obras menores.
A ver, es una rareza, y me parece bien que la hayan programado en el Teatro Real. No está de más conocerla, aunque probablemente después de estas funciones no la vuelva a escuchar nunca más.
La música, influida por el belcanto y la ópera romántica francesa y alemana, tiene tres momentos inspirados: un dúo entre sopranos, el dúó soprano / barítono y la escena del carnaval. Estos dos momentos son los temas que aparecen en la obertura, que está bastante bien y apuntaba más de lo que luego es la ópera. El resto de la música es para cubrir expediente. No es que sea horripilante pero ni se queda en la memoria ni sobresale por nada en particular. Aparte, Wagner ya iba apuntando maneras de desmesura: el primer acto se hace eterno.
La Prohibición de Amar me parece hasta atractiva para quien tenga curiosidad de conocerla. Ahora, para mí, trascendencia cero.
El Teatro Real, en coproducción con Royal Opera House y Teatro Colón, ha rescatado esta ópera en una producción vistosa, dinámica y entretenida.
Un decorado forma arquitectónica tipo Escher (estancias, arcos y escaleras) complementado con una cinta deslizante y cuatro elementos más forman perfectamente los entornos de cada escena. La obra está "modernizada" (teléfonos móviles, neones) pero sin alterar el argumento (basado en Shakespeare, tela). El humor no es que sea el colmo del refinamiento pero, reconozcámoslo, la obra no da mucho más de sí. Creo que se le ha sacado mucho partido escénicamente, aparte de tener algunos detalles muy acertados.
En el terreno musical...
Orquesta correcta. No muy sutil, pero la partitura tampoco es que lo sea.
Muy bien Christopher Maltman como el malvado gobernador, a pesar de que en el segundo acto avisaran de que tenía una afección vocal que se notó.
Aseadita Manuela Uhl como Isabella, la protagonista. Canta bonito, pero las exigencias del rol la superaban.
Bien Maria Miró como Mariana, segunda soprano. Bastante brillante.
Y estupendo Ante Jerkunica como el segundo malo, Brighella.
Pero a partir de ahí... ay. Los dos tenores protagonistas... ¿de dónde los sacaron? Muy buena planta y atractivos sí, pero... ¿y esa voz que salía del cogote? Si no se les oía nada.
Igual que a la que hacía de Dorella.
Y es una pena, porque si estas tres voces hubieran estado más a nivel la sensación global de la ópera habría sido satisfactoria, y no la estampida general y el "qué bodriete" generalizado que se oía cuando terminó la obra.
Rara, curiosa, seguro que oiremos hablar más de ella porque raro será que no hagan alguna grabación de las funciones del Covent Garden. Pero nada más. Para hacer una muesquita más de "óperas a las que he asistido".
Recomiendo la lectura del artículo del programa de mano, es muy interesante.Así como la obertura, para hacerse una idea de cómo es la música y lo poco "wagneriana" que suena.
Richard Wagner
Das Liebesverbot
Manuela Uhl, Ilker Arcayürek, Christopher Maltman, Peter Lodahl, Maria Miró, Ante Jerkunica, María Hinojosa, Francisco Vas, David Alegret, David Jerusalem, Isaac Galán.
Ivor Bolton, Kasper Holten.
Teatro Real, Madrid.
Jueves, 3 de marzo de 2016
Con los Teatros del Canal podría haber sido un "no hay dos sin tres" pero al final acabó siendo un "a la tercera va la vencida". Después de dos fiascos infumables en el terreno lírico, aquella horrible Ópera de Tres Peniquesy la flojísima Viuda Alegre, por fin he asistido a una disfrutable velada operística con Don Carlo de Verdi.
Claro que el Don Carlo es un operón, operón, de los que te dejan clavado a la butaca y te mete poco a poco en el drama. Bueno, a todo el mundo no, que no veas la señora que tenía delante. ¡No paró de moverse durante toda la primera parte! Adelante, hacia atrás, a un lado, al otro, a recostarse en el regazo de su pareja... qué ganas de darle un cogotazo. Menos mal que luego se calmó.
Sala roja de los Teatros del Canal, entradas agotadas y aforo completo. Y yo con la entrada de mi tx (que se negó a venir) pendiente de colocar hasta tres días antes. Ya me veía en la puerta ofreciéndola, como estaba un señor. Y oye, que el precio estaba bastante apañado.
Cómo no, el reclamo publicitario de esta función es Albert Boadella el cual, según dice, despoja la ópera de todo artificio y le quita el rollo "parque temático de la Inquisición y la Leyenda Negra". En efecto, todo le quita, porque el escenario más desnudo no puede estar. Una trampilla que hace las veces de tumba de Carlos I, cama de Felipe II y prisión es el único elemento escénico. De hecho, me ha recordado mucho la puesta de Konwitschny que vi en el Liceo en 2007: todo vacío y geométrico, pero con vestuario de época. De lujo los figurines esta vez.
Boadella ha cuidado bastante la interacción entre cantantes, buscando una mayor profundización del drama. Buen trabajo. Aunque discutible el presentar a Don Carlo como un tarado tullido al que le dan espasmos continuamente. Primero porque no cuadra con lo que ocurre en la ópera, y segundo porque joder, anda que no distrae. Que está el Posa ahí cantando un aria preciosa en la que dice que se muere por él y el infante está dando manotazos al aire mientras. Cómo no, la amistad de Posa y Carlo va más allá de lo fraternal en esta versión. Bastante más.
Muy interesante el párrafo que deja Boadella en el programa:
“En nuestros días la ópera tiende a convertirse en un club de coleccionistas restringido a supuestos expertos. Se trata de un arte que nació popular y ha pasado a ser rasgo diferencial de una secta filarmónica. Un grupúsculo mitómano que se aferra a la idolatría de las figuras como signo eminente de su exquisitez. Don Carlo es una de las propiedades preferidas de esta petulante élite, pues le atribuyen unos obstáculos técnicos que solo algunos escogidos comisarios son capaces de percibir y determinar si han sido o no superados. Semejante disposición previa frente a la ópera tiene más de competición deportiva que de auténtico deleite ante un arte excelso. Excelso, precisamente, porque Verdi la compuso como patrimonio de todos, sin excepciones eruditas."
En el terreno musical se puede decir que ha sido un reparto homogéneo, no de las noches de recordar pero sí todos muy competentes. Con un total spanish cast, destaca Eduardo Aladrén como Don Carlo, por la valentía con la que aborda el papel. La voz está, un poco más de técnica para controlarla y puede hacer cosas muy buenas en el futuro. Me gustó. Damián del Castillo hizo un Posa elegante y muy en su sitio. También a escuchar en el futuro, le falta asentar el timbre, redondearlo. Sorprendente para bien Simón Orfila como Felipe II, autoritario, con volumen, y matizando (y eso que el inicio del aria ay). Muy correcto Rubén Amoretti como Inquisidor, aunque lo siento mucho, eso de que dé más miedo el rey que el inquisidor no me vale. De las chicas, María Rey-Joly tiene voz, pero se le escapan las sutilezas del personaje. Bien Belén López como paje y Auxiliadora Toledano como voz del cielo. A Nancy Fabiola Herrera ya la conocemos: corta por abajo, brillante arriba y da lo mejor de sí misma cuando se desmelena, y aquí tiene sus buenos momentos, que aprovecha. Éboli es un papel golosina y sabe sacarle jugo.
La orquesta a cargo de Manuel Coves tuvo sus más y sus menos, pero yo diría que estuvo más pendiente de los cantantes que de tener protagonismo propio.
La versión fue la italiana en 4 actos y aquí ya he visto tantas versiones con tanto refrito entre unas y otras que no sé si le han quitado o añadido cosas.
El caso es que de Don Carlo casi siempre se sale con subidón del teatro, y esta vez no fue excepción. Muy digno y disfrutable.
Giuseppe Verdi
Don Carlo
Eduardo Aladrén, María Rey-Joly, Simón Orfila, Nancy Fabiola Herrera, Damián del Castillo, Rubén Amoretti, Belén López, Auxiliadora Toledano, Francisco Crespo.
El Gran Teatre del Liceu de Barcelona anuncia su temporada 2016/2017
Y lo primero que se me ocurre al verla es decir: Joé, qué de refritos, ¿no?
Y lo segundo... ÓPERA MARÍA.
Vamos, que salvo una modernez el resto de las obras representadas son todas de gran repertorio, con producciones casi todas ya vistas. Parece una temporada diseñada para llenar teatro con títulos conocidos. Una temporada amable y facilona.
¿Cómoooooo? ¿Otra vez La Flauta Mágica, sólo unos meses después de programarla, y con la misma producción? ¿Pero de qué vas?
A su favor: la producción es una delicia y no entra en abono, con lo que los que la verán esta temporada no se la tienen que tragar de nuevo (véanse las famosas Bodas del Real, que nos hemos zampado tres veces, tres). Y por lo que veo son funciones a precios "populares" (habrá que comprobarlo).
En su contra: Reparto que conoce su tía Mauricia a la hora de comer.
En fin, que aunque me parece un exceso la repetición, lo admito porque como espectáculo es toda una experiencia.
Con Martina Serafin, que es una señora que me encanta aunque las puede pasar un poco canutas cantando la Lady. Y Ludovic Tézier. Una producción un poco rollo cine de terror gótico. Tiene buena pinta y Macbeth casi siempre se disfruta.
3. Le Nozze di Figaro, de Mozart
Oh, otro Mozart. Oh, otras Bodas. Traaaanquis, que no son las de Sagi. Aquí reponen su propia producción de Lluis Pasqual que, mira, desconozco. El reparto me deja un poco así así: Kyle Ketelsen de Figaro, Mojca Erdmann de Susanna, Olga Mykytenko de Condesa, Gyula Orendt de Conde y Anna Bonitatibus de Cherubino.
4. Elektra, de Strauss.
La loca del hacha. Ópera "poco representada" en el Liceu según dicen. Pues yo recuerdo muy bien la última, pero ahora veo (glups), que fue hace 8 años ya. Operón que hay que ver y que casi siempre se disfruta mucho, y esta vez con tría femenino de altura (aunque tal como están los del Liceo con los cambios no hay que fiarse mucho): Evely Herlitzius, Waltraud Meier y Adrianne Pieczonka. Bien.
5. Werther, de Massenet.
En la misma producción que ya vimos en Madrid, con Piotr Beczala alternándose con José Bros y la Antonacci con Nora Gubisch. El mayor gancho está en el primer reparto. Sopotocientas funciones de un título imprescindible.
6. Quartett, de Luca Francesconi.
La desconozco por completo. Versión operística de "Las Amistades Peligrosas", estrenada en 2011. Producción de Alex Ollé de La Fura Dels Baus, también con Piotr Beczala. Única curiosidad de la temporada. Sólo 5 funciones.
7. Rigoletto, de Verdi
Una apuesta que no falla. Excelente coproducción con el Teatro Real que ya se vio por aquí en 2009. Alicientes: el Duque de Camarena, el Rigoletto de Carlos Álvarez y las Gildas de Rancatore y Moreno. Leo Nucci canta una función y bisará la Vendetta, como de costumbre.
8. Der Fliegende Holländer, de Wagner
El Holandés Errante es otra de esas óperas de las que siempre se sale con subidón. Producción de la Staatsoper de Berlín y Ópera de Basilea que tiene pinta de muy clásica y vistosa, por las fotos, al menos. Salvo Anja Kampe, Senta en el 2º reparto, no conozco a casi nadie (ah, mi ignorancia en el repertorio alemán).
9. La fille du Régiment, de Donizetti
Bueno, esto sí que es refritismo en estado puro. Producción que ya ha pasado por el Liceo, por el Real y por medio mundo. Vista hasta la saciedad. Con Camarena, Sabina Puértolas y Ewa Podlés. Morbo: la Duquesa de Krakenthorp será Bibiana Fernández.
10. Don Giovanni, de Mozart
Tercer Mozart de la temporada. Producción aparentemente espectacular y Marcus Kwiecień y Carlos Álvarez como atractivos principales.
y 11. Il Trovatore, de Verdi
¿Qué? ¿No te quejabas de tres mozarts? Pues aquí viene el tercer Verdi. Tremendo colofón de temporada, en la birriosa producción de los Airgamboys que ya se vio hace unos añitos (qué penita, qué cutrerío). Kristin Lewis y Tamara Wilson se alternan las Leonoras. Marco Berti y Yonghoon Lee los Manricos, la Cornetti y la Gubanova las Azuzenas y lo siento mucho pero los condes ni me suenan. Como siempre, si cantan bien puede ser una gozada, si no...
Por si no tienes suficiente con 11 óperas, hay 3 más en concierto, donde hay algo más de imaginación:
2. Thaïs, de Massenet.
Con Nino Machaizde, Plácido Domingo y Celso Albelo.
y 3. Die Lustige Witwe, de Léhar
Una sola función de La Viuda Alegre, y en versión concierto. Ya les vale. No sé qué tal andará la Denoke (su Alceste en Madrid fue muy floja). A su lado, Bo Skhovus, que también me da un poco de miedo. Pero puede que en este repertorio consigan sacar algo bonito... o no. Gran misterio.
En fin, una temporada de títulos bastante potentes. Si viviera en Barcelona procuraría ir a todos. Pero ninguno de ellos me justifica un viaje, porque ya los he visto demasiadas veces. Y viendo lo que ha pasado este año con los repartos de los Otellos del Liceo, miedito me da sacar una entrada (carísimas) esperando escuchar a Beczala y que me cante al final Perico el de los Palotes, sinceramente.
En fin, temporada muy conservadora, que espero disfruten los asistentes.
¿Le pondrán las anillas a la fachada del teatro?
Para más info, el siempre actualizado (no como éste) blog In fernem Land.
Ya hablaré del pedazo de libraco que nos llegó a los abonados de Madrid con las previsiones para... ¡los tres próximos años! Empecé a escribir pero me salió tal ladrillo que lo iré dosificando. Qué fatiga, qué dolor. Unas veces se me para y otras veces se dispara como loco el corazónnnnnnn.
Por fin vuelve La Flauta Mágica a Madrid después de la cancelación de hace dos o tres temporadas. Y, señores, qué velada más disfrutable la de anoche.
En esta Flauta el protagonismo absoluto lo tiene la producción, trabajadísima, llena de imaginación y fantasía. En un homenaje al cine mudo, el el escenario tiene como único elemento una pantalla blanca en la que los cantantes aparecen estáticos en peanas, y todos los decorados son proyecciones. Los diálogos aparecen en carteles negros, con acompañamiento de piano. Como en el cine mudo, vamos.
En esta ocasión la producción lo domina todo, porque los cantantes y la orquesta se tienen que adaptar al "timing" de las proyecciones, o si no podría resultar un desastre. Esto encorseta mucho la labor musical, y hay veces que se tiene la impresión de que están todos excesivamente pendientes de lo que tienen que hacer en cada momento.
Por otro lado, aunque los cantantes estén quietos en sus peanas, es sorprendente el movimiento que tiene la escena, un fantástico trabajo de planteamiento y desarrollo técnico. Aquí otro punto negativo: tanto movimiento acaba distrayendo en ocasiones sobre la ópera en sí. Pero vamos, que yo la disfruté como un enano.
Ésta es una Flauta sorprendente y novedosa, pero tembién muy respetuosa con la obra original. Nos cuenta lo mismo de siempre, pero de otra manera. No hay alteraciones de argumento. ¿Que se centra más en la anécdota que en el fondo y no incide en el mensaje de fraternidad que subyace en el texto? Pues mira, no por poner al coro vestido con túnicas y a Sarastro en plan Gandalf se consigue eso. Y cuántas producciones mierderas de la Flauta nos habremos tragado.
Ahora, los puristas y los perpetuamente indignados seguro que están echando espumarajos de Fairy Cicuta por la boca hablando de la traición a Mozart. Que les den. Yo voy a la ópera a disfrutar, no a criticar, y anoche me lo pasé en grande. La producción nos llega desde la Komische Oper de Berlín, y me comentan que allí hay tortas por las entradas cada vez que se programa.
Y una vez hablado de la espectacular producción (ya lo séeeee, es de lo último que se debe hablar, primero la músicaaaa, pero aquí era necesario) toca el terreno musical.
Comencemos por la orquesta. Ay, la orquesta. Yo no sé si estaba demasiado condicionada por las proyecciones, pero parecía que habían puesto el metrónomo y hala, a tirar p'alante. Un poquito más de energía, señor Bolton, que en la obertura me pegaste un susto de decir "oh, cielos, esto qué va a ser". Luego con tanto encima del escenario quedó más disimuladita, pero ojo, toque de atención por mi parte.
Coro: Fatal cuando cantaba desde los palcos de proscenio (imagino que por culpa precisamente de eso) y muy bien en las dos intervenciones del segundo acto.
El reparto de solistas, muy equilibrado.
Pamina: Sorprendente Sylvia Schwartz, una cantante que me suele dejar bastante "tibio". Ayer estuvo muy metida en papel vocalmente hablando y logró llevarse a su terreno el personaje, adaptándolo a su vocalidad. Su "Ach, ich fühls" fue precioso.
Tamino: Susto inicial de Joel Prieto, pero tras la destemplada aria de salida se entonó y compuso un príncipe muy "mozartiano", cantado con gusto y recursos. Muy bien.
Papageno: Bien Joan Martín-Royo, un poco falto de intención, quizás también condicionado por la producción. Papageno tiene que ser carismático.
Sarastro: Correcto Christof Fischesser, capaz de bajar a las notas del averno y que se le oiga.
Monostatos: Muy bien Mikeldi Atxalandabaso, a quien además se le veía disfrutar de lo lindo haciendo de Nosferatu.
Templadas y suficientemente divertidas las tres damas de la reina y, lo siento, pero decepcionantes los tres niños.
Y llegamos al personaje que, con dos intervenciones (y media) tiene que robar todo el protagonismo de la función: la Reina de la Noche. Ay Ana Durlovski. Vale, sí, tiene el Fa. Pero sólo con tenerlo no puede cantar la reina. Que el papel no son solo los stacatti del segundo acto, leche. Ni autoridad, ni homogeneidad, ni fraseo ni trinos. Eso sí, sobreagudos limpios (y aplauso del personal).
En el vídeo siguiente, la Reina del segundo reparto, Kathryn Lewek (la Teresa del Benvenuto Cellini de Barcelona) lo hace bastante mejor:
No tenemos suerte con las Reinas en este teatro. En la primera Flauta María José Moreno cantó primorosamente pero no llegó a las notas (y si no las tienes no cantas la reina). Y en aquella cosa que nos hizo la Fura cantó una tal Erica Miklósa que hizo unas cosas rarísimas (también iba subida a una grúa furera que pobrecita ella).
Pero bueno, puede decirse que, en conjunto, el elenco estuvo correcto y compensado.
En resumen: una función muy satisfactoria, MUY VISUAL, a la que ir a disfrutar de un espectáculo global.