martes, julio 24, 2012

Aida revisited


 
Estaba yo recordando cuándo vi la Aida del Liceu y veo en el blog que... ostrás, hace ya casi cinco años (clic).

La impresión sobre la producción es la misma que tuve: unos decorados la mar de efectivos y que crean unos espacios y unas perspectivas asombrosas. El movimiento escénico, pues eso: entra el cantante a escena, se para, canta y se va. y el coro juega a un pasito palante un pasito patrás. me imagino que no se pueden mover más o se rompen los telones. Creo que José Antonio Gutiérrez hace lo que puede con la puesta, pero es que no le da para mucho más. A destacar el momento "poltergeist" (Carol Anne, corre hacia la luz) justo al final de la obra.

Por cierto, que me ha contado un enteraet que puede que sea la última vez que se programa esta Aida porque los telones están muy deteriorados ya.


Es una producción clasicorra para una ópera de lo más clásica. Que sí, tendrá la marcha triunfal, pero dura sólo dos minutos. El resto son arias, dúos, dúos y más dúos.

El mayor atractivo para ir era escuchar la Aida de Sondra Radvanosvsky. ¿Cómo podría adaptar su pedazo de torrente de voz a un papel que requiere sutilezas y filados? Pues con profesionalidad y arte. Porque lo mismo te mete un pepinazo que tiembla el misterio que te hace un pianissimo de los de dejarte clavado en la butaca. No siempre exacta, pero estupenda. Se emocionó en el O patria mia tras los aplausos, con razón.

Además, se la ve humilde. Fue breve en los saludos (ahora comentaré comparada con quién), con una actitud de poco divismo.



Al lado tenía una especie de mamotreto pasmado llamado Marcello Giordani. Ya nos lo sabemos: pega unos agudos que te dejan sordo pero el resto del registro está apagado, como velado. Esta vez lo he encontrado mejor que en otras ocasiones, con un poco más de brillo en la voz. Pero eso sí, aburrido como él solo.


Ildiko Komlosi, preparada para ser la Amneris del segundo reparto, saltó al primero por indisposición de Luciana D'Intino. Y parece ser que le dio un subidón de aúpa, porque la señora nos deleitó con todo el repertorio de posturitas egipcias y demás topicazos operísticos: brazos abiertos, manos a la cabeza, paseos por el escenario... vamos, que se subía por las paredes. El problema es que la voz no le acompaña. Y si en el registro agudo se maneja, en el grave definitivamente no. Cumplió, pero se echó de menos una Amneris más rotunda. Fíjate lo que te digo, que con todo lo basta que es, eché de menos a la Fiorillo (a la Zajick ya ni te cuento).

Tan eufórica estaba que en un alarde de divismo entró en escena de nuevo para saludar después de salir en su gran escena del último acto. Y no, eso, bonita, no. En los saludos finales estuvo mucho más rato saludando que la misma Radvanovsky.


Joan Pons me sorprendió como Amonasro. Yo pienso que lo echó todo en esta primera función y la verdad es que estuvo muy bien. A ver si aguanta el resto de funciones. Gran ovación, máxime cuando anunció su retirada después de estas Aidas.


Muy aceptable Vitalij Kowaljow de Ramfis y correcto sin más Palatchi de emperador.
Elena Copons (collons con el apellido), agradable sacerdotisa y Josep Fadó voz más que de sobra para el brevísimo papel del mensajero. Muy bien ambos.

¿La orquesta? Pues ni fu ni fa, la verdad, no me acabó metiendo dentro del drama.
El coro masculino le echó decibelios y decibelios. Un poco de más. Mejor las mujeres.


En fin. Una buena función. 4 horas de duración (vete merendado).
Como siempre, una delicia poder acercarse a Barcelona (jodó con los precios de vuelos y hoteles, cada día está más imposible). Propongo que los domingos sean denominados el día del trolley y la chancleta en la ciudad condal. ¿Dónde se esconden los barceloninosssss?
Y que podamos seguir disfrutando de la Radvanovsky mucho tiempo.

Vídeos de la web del Liceo de esta misma producción:









Giuseppe Verdi
Aida
Sondra Radvanovsky, Ildiko Komlosi, Marcello Giordani, Joan Pons, Vitalij Kowaljow, Stefano Palatchi, Elena Copons, Josep Fadó
Renato Palumbo, José Antonio Gutiérrez
Gran Teatre del Liceu de Barcelona
Sábado, 21 de julio de 2012

lunes, julio 16, 2012

Ainadamar


 
Como cierre de la atípica temporada 2011-2012, el Teatro Real nos ha presentado Ainadamar de Osvaldo Golijov, en versión nueva, modificada para estas funciones.

Ainadamar es una ópera amable, de fácil escucha, aderezada con ritmos andaluces y cubanos. Y tonal, lo que en la música contemporánea parece ser anatema.

El argumento trata de la relación de Margarita Xirgu con Federico García Lorca en tres momentos: cuando se conocieron, cuando mataron a Lorca y en la muerte de la actriz.


No es la quintaesencia de las maravillas, pero se deja escuchar. El omnipresente coro femenino, en plan coro griego, consigue crear un clima que ayuda a crear clima dentro de la brevedad del argumento. Musicalmente me gustaron la canción que repite el coro (¿es una melodía popular andaluza? porque lo parece) y la muerte de Xirgu. Luego está el momento de la  muerte de Lorca, muy efectista, con cantaor flamenco a todo volumen y zapateado incluidos.


El decorado es una especie de "Guernica de Picasso meets iconografía mexicana", muy vistoso. No son necesarios elementos de atrezzo, con el movimiento de cantantes, coro y bailarín (marco Berriel) es más que suficiente. Un escenario sencillo con buena utilización de la luz. Para mí y para esta ópera, de sobra.

Para esta nueva versión se han añadido poemas de Lorca recitados. por una parte bien, porque te mete de lleno en el evocador e inconfundible lenguaje lorquiano. Pero por otro lado, aunque se hayan integrado bien con la música, alargan un argumento de por sí bastante esquemático. La tercera parte, por ejemplo, se acaba haciendo larga.


Los poemas los recitaba Nuria Espert en el papel desdoblado de Margarita Xirgu. Y ya sabemos cómo son las grandes damas de la escena: tienen que estar demostrándolo a cada momento. Bien, implicada, pero recitando poesía me resulta algo artificiosa. Y más si suena por toda la sala gracias a los altavoces.

Y es que no puedo con la amplificación. Podrían haberla reservado para la Espert y sus poemas pero no, también la música y los cantantes iban con micrófono. y ahí se rompe toda la sensación espacial de un teatro, porque suena todo plano, como si escucharas un cd. 


Las voces de las tres protagonistas: Jessica Rivera, Nuria Rial y Kelley O'Connor, tenían bellos timbres, sí, pero no las pude disfrutar a gusto por culpa de la amplificación. El cantaor, Jesús Montoya, sonaba también a todo trapo desde uno de los palcos de proscenio. En breves papeles, más que correctos Ángel Rodríguez, David Rubiera y Miguel Ángel Zapater.

Alrededor de media entrada en el teatro (y porque los abonados vamos sí o sí, ya sabes), y aplausos de cortesía al final. El teatro estaba poniendo entradas al 50%.  Si hubieran estado más baratas desde el principio (como ocurrió con la petarda de la Abramovic, que llenó) habría habido un lleno más notable. Revisión de política precios YA.

 Aspecto de la cafetería del Real
minutos antes de que empezara la ópera

En definitiva, agradable final de temporada con una ópera amable que no es ninguna maravilla pero que tampoco queda en el olvido después de verla.

Sufi.

Ainadamar, de Osvaldo Golijov
Teatro Real de Madrid.
Miércoles, 11 de julio de 2012
Jessica Rivera, Kelley O'Connor, Nuria Rial, Jesús Montoya, Miguel Ángel Zapater, David Rubiera, Ángel Rodríguez, Marco Berriel, Adela López, Cristina Alcaide, Nuria Espert. Coro Intermezzo.
Alejo Pérez, Peter Sellars.


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