jueves, mayo 26, 2011

Parodia de Cecila Bartoli

Kimchilia Bartoli, hombre mezzosoprano dramática de coloratura, cantando "Agitata da due venti" de la Griselda de Antonio Vivaldi... "a la manera de Cecilia Bartoli".

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BRUTAL.

Gracias, Otto.

Ah, la original:

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jueves, mayo 05, 2011

El Rey Roger en el Teatro Real de Madrid


Overbooking lírico el pasado finde. Si el sábado era la Luisa, el viernes me tocaba el Król Roger de Karol Szymanowski en el Teatro Real.
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Ya comenté esta ópera cuando la vi en Barcelona hace un par de años (clic), así que me voy a hacer un AnaRosa copiar y pegar de lo que escribí entonces sobre esta ópera modificando algunas cosillas:

Król Roger es una ópera rara. No es que sea de esas imposibles de digerir, pero hay que estar pendiente, receptivo e intentar meterse dentro de la ópera para disfrutarla. Con todo lo pedante que es la palabra no hay otra que mejor defina la música del rey Roger: cromatismo.

Mil colores son los que hay en una partitura que juega con el orientalismo, que oscila entre lo tonal y lo atonal, que trae reminiscencias de Ravel, de Debussy, de Richard Strauss, y que tiene una instrumentación riquísima. Rara como ella sola, pero bella, bellísima música. Hay una grabación de Simon Rattle para EMI de hace 12 años que es una maravilla.

El trabajo de la orquesta tiene que ser conseguir envolver al público en la ópera, para que una vez dentro pueda olvidarse de las absurdas ínfulas del libretto.

Porque vamos, uno sale con la sensación de "no sé qué narices me quieren transmitir, pero me da lo mismo". Es el enfrentamiento entre la razón y la tentación, el cristianismo y el paganismo, la templanza y el hedonismo... todo machacadito con mucha tensión sexual.

Si todo esto lo aderezamos con una puesta en escena de Warlikowski decididamente dispuesta a epatar y hacerlo todo incomprensible ya tenemos el pollo formado. La verdad es que es muy de agradecer el que la puesta sea llamativa, porque lo hace todo más entretenido.


Nada más empezar se proyectan unas imágenes de Teorema de Pasolini y de Flesh, la peli de Paul Morrissey para la Factory de Warhol, con Joe Dallessandro desnudo. Gran escándalo (la peli es de 1968, ya ha habido tiempo para escandalizarse de ella, ya). Luego aparecen el rey Roger (pronúnciese róguer, no róyer), Marius Kwiecien, luciendo pectoralia.com y Roxana, que se desvisten y se visten y ya empieza el coloque. Pero bueno, casi mejor que lo veas tú mismo:
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(Son imágenes de la misma producción en París. En Madrid el pastor en vez de parecer un recogechatarra es un cruce entre Alice Cooper y Mario Vaquerizo, los otros dos protagonistas son los mismos)

¿Escandaloso? ¿Polémico? ¿Alusiones a la homosexualidad? ¿Fiesta fiesta, pluma pluma gay? Pues mira, qué quieres que te diga. Tampoco veo yo mucho escándalo pero sí una serie de boutades, que culminan con la aparición de los Mickey Mouse del final. ¿Qué conclusiones se pueden sacar? Básicamente yo diría que es una comida de tarro mental del director de escena y que por la estructura cíclica (termina igual que empieza) todo tiende a ser un delirio del rey Roger producido por las drogas.


Muy buen nivel artístico a todos los niveles: Excelente Olga Pasychnik como la reina, solvente Stefan Margita como Edrisi y mucho mejor Will Hartmann como pastor que en las funciones de Barcelona. Kwiecien está que se sale en el rol principal, un gustazo. Más que bien el coro. Y la orquesta, dirigida por Paul Daniel, consiguió exprimir todo el jugo a la partitura.

Abucheos nada más terminar la obra dirigidos a la puesta y gran éxito a nivel de aplausos para cantantes, coro y orquesta, aunque breves, y es que estarte hora y media sentadito en las comodísimas butacas del Real aguantando ocurrencias cansa y en cuanto cae el telón salta el resorte del culo.



Enlaces:
Análisis y argumento de la ópera
Dossier de Krol Roger
Web del Teatro
Blog De mis pasos en la tierra
Foro Una noche en la Ópera


Karol Szymanowski
Król Roger (El Rey Roger)
Kwiecien, Pasichnyk, Hartmann, Margita, Smilek, Rappé.
Paul Daniel, Krzysztof Warlikowski
Teatro Real de Madrid, viernes 29 de abril de 2011

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martes, mayo 03, 2011

Cuánto tiempo sin verte, Luisa Fernanda


Bueeeeno, cinco años desde que la pusieron en el Teatro Real, ¿no?

Vamos a ver, señores, zarzueleros o no, Luisa Fernanda es una obra cumbre del género lírico, con una música inspiradísima que hay que conocer, que se queda en la memoria, que emociona, que mezcla lo popular sin ser una chabacanda y que encima tiene un libreto más que aceptable.

Y es que la primera triunfadora de la noche es la propia "comedia lírica", que es una maravilla. El sábado nos pusimos chalequeros y pantaloneros y nos plantamos en el Teatro de la Zarzuela a disfrutar, a pesar de las tibias críticas leídas o de los comentarios catastrofistas de los de siempre.


Pues nos gustó, y mucho.
Lo que más ha dado que hablar es la producción. Para abaratar costes, se trata de paneles de led en los que se proyectan las imágenes que forman los decorados. Son como los telones pintados de toda la vida, sólo que con los paneles puede haber movimiento. Bueno, hay que reconocer que cuando se trata de los decorados de la calle son feos tirando a muy feos, por esquemáticos y esbozados, pero en los cuadros de la romería y el final me resultaron bastante apañados y los movimientos lograron efectos muy bonitos.
Ahora, es un decorado para ver desde la parte de atrás del teatro, porque en patio de butacas se ven demasiado los leds. Nosotros estábamos en segundo piso, que creo que es donde mejor se veía.


El elenco también ha sido muy discutido. Porque para poner una Luisa hacen falta cuatro intérpretes de categoría. Yo compré las entradas sin saber cuál de los tres repartos me iba a tocar, y me ha tocado el principal.

Vamos a ver, Luisa Fernanda es un papel la mar de ingrato. Vocalmente no es tan lucido como el de sus compañeros y dramáticamente es un papel bastante angustioso: la chica se tira toda la zarzuela sufriendo a más no poder y en momentos resulta antipática. Lo habitual es que la soprano que la interpreta se dedique a poner carita de pena durante toda la obra. Aquí han optado porque al Luisa esté todo el rato de los nervios, moviéndose de un lado a otro como al borde de un ataque de ansiedad, muy sobreactuada. Y, francamente, cansa un poco, sobre todo si la soprano es chilena y su dicción queda extraña. A Cristina Gallardo-Domâs el papel le viene grave y desde luego su voz no es la de antes o aún no está recuperada después del parón por enfermedad que tuvo hace un año. Sólo se mostró cómoda en el dúo final con Javier, y eso sí, lo hizo precioso.


El Javier fue José Manuel Zapata. Potente y entregado, pelín titubeante al principio pero solventando la parte sin problema, y eso que es un rol que se las trae. Tampoco es que el hombre sea el prototipo de galán que uno espera pero vamos, yo no he visto el desastre vocal que muchos han proclamado por ahí.

Para acompañarlo, la perversa duquesa era María Rey-Joly. Pánico al escuchar su primera frase: una voz demasiado pesada. Carolina tiene que ser una soprano ligera pero con cuerpo para no parecer un canario. O una lírica con el agudo fácil. Muchas de las grabaciones de esta zarzuela cojean por culpa de la duquesa. Afortunadamente fue sólo esa primera frase. Oscilación y vibrato en el agudo, sí, pero manteniendo el tipo perfectamente. Y la única del cuarteto principal que interpretaba durante los cantables.

El protagonista absoluto fue el Vidal de Juan Jesús Rodríguez. Francamente es una gozada escuchar una voz de barítono tan plena, bien colocada y sin problemas arriba o abajo. Tosco y siempre en forte, sí, pero francamente disfrutable. Su final fue de los de poner los pelos de punta.


Muy apropiada la Mariana de Amelia Font y el Aníbal de Julián Ortega, con los excesos cómicos de costumbre en el papel. Muy bien el Nogales y discretita, por ser amable, la Rosita. La orquesta, con mucho brío y tiempos bastante rápidos, bien. Sin procuparse de decibelios porque los cuatro protagonistas si es algo que no tienen es problema para superar la orquesta. Muy bien el coro, matizado y sin necesidad de cantar a grito pelado, la verdad es que se lucieron.

En definitiva, una puesta, con todas las modernidades técnicas que se quieran, muy clásica, con más que buen nivel general. Y una zarzuela recomendable a todos los que tengan prejuicios contra el género.

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¡Huy! ¡Se me olvidaban! ¡¡¡Los Gremlins!!!
Pues claro, en una obra tan conocida eran de esperar.
Porque... ¿quién es capaz de mantenerse callado cuando te suenan el soldadito, el apacible rincón de Madrid, el caballero del alto plumero, la montaraza de mis montes, el yo soy un caballero español - yo no soy extranjeeera, el cuánto tiempo sin verte, el por el amor de una mujer, el Luisa Fernanda cariño mío o la morena clara? ¡Es que todos los números son clásicos del género!
La primera en arrancarse fue una señora en el lateral derecho con la habanera del soldadito, inmediatamente chistada por sus vecinos.
Después fue un señor a mi izquierda el que murmuró el apacible rincón, pero se contuvo. Sorprendentemente, el público estuvo muy comedido (caramelitos aparte) durante el resto de la obra, pero ya al final los Gremlins no pudieron más y estallaron con el "Ay mi morena, morena clara".
Mi tx y yo, una vez más, éramos los más jóvenes del 2º piso, salvo un par de parejitas (y ninguno de los dos cumplimos ya los cuarenta, lo que me hace pensar si no hace falta una política de acercamiento del género a públicos más jóvenes, aunque sea con métodos salvajes tipo Mortier) y estoy convencido de que aquí a unos añitos pasaré a formar parte del grueso de la pandilla de Gremlins de sienes plateadas que corean las romanzas de zarzuela.

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Federico Moreno Torroba
Luisa Fernanda
Cristina Gallardo-Domâs, María Rey-Joly, Juan Jesús Rodríguez, José Manuel Zapata; Javier Alonso, Amelia Font, Xavier Ribera-Vall, Julián Ortega, Lucía Escribano.
Óliver Díaz, Luis Olmos.
Teatro de la Zarzuela.
Madrid, sábado 30 de abril de 2011.

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