jueves, octubre 14, 2010

Chichi se pone seria


La temporada pasada no fui al recital de Cecilia Bartoli porque un par de razones:

La primera porque era la gira de su disco Sacrificium dedicado a los castrati, y es un disco que me pone muy de los nervios. Y la segunda porque después de los conciertos dedicados a Malibran y a Rossini, estaba ya yo un poco cansado del carácter show-woman que se marca la buena mujer, y más de las reacciones hiperexageradas del público.

Este año no he cogido el abono de recitales vocales porque, la verdad, me parecía poco interesante, pero al leer que el recital de la Bartoli estaba dedicado a Händel me animé a comprar entrada.

Esta vez sí que fue auténtica butaca de paraíso, de arribota del todo, con lo cual oh, el peligro de siempre con esta mujer: ¿llegaría la voz de la Bartoli allí arriba? Y, con la mala vista que me gasto, encima me iba a perder sus gestos y muecas, que la Chichi no deja que la filmen las cámaras y podamos verla en las pantallas que hay en la parte alta del teatro.

El inicio no pudo ser más desesperanzador: cómo se le ocurre empezar con un mini aria de bravura llena de coloraturas en la que la proyección de la voz se debió de quedar en la fila 6 del patio de butacas. A afinar oído y vista tocaba. Menos mal que luego ya calentó la voz y el resto del recital, sin problemas, pero vamos, que al principio casi me quedé helado.

Esta vez el recital ha sido más serio, sin tanta concesión al público: una serie de arias de Händel que no estaban dentro de lo más trillado y archiconocido. Se iban alternando arias lentas, algo más animadas y de coloratura salvaje.

Como de costumbre, las más celebradas son las arias en las que la Bartoli despliega su fiato y su característica ametralladora de semifusas. Muy espectacular, como siempre. Pero el mayor aplauso de la noche, y con toda la razón del mundo, fue para el "Scherza infida" de Ariodante. Se acaban los adjetivos: creación mágica, introspectiva, lejana del efectismo pero efectiva. Es en esta pieza donde se puede apreciar de verdad todo lo que vale esta mujer, la redondez y belleza de su voz. Muy similar también el aria de Alcina que se marcó en la segunda parte.

Y me dije yo: al margen de amaneramientos y poses, que los tiene, lo que hace de la Bartoli única es esa capacidad de expresar. La misma aria de Alcina puede resultar un petardo insufrible de diez minutos de duración en otra voz que lo mismo puede ser de mejor "calidad" si se canta de una manera monótona, pero en manos de Bartoli se convierte en una maravilla disfrutable de principio a fin, llena de matices. Un lujazo, que se dice.

En cuanto a las arias de coloratura, ya sabemos cómo se pone. En cuanto empieza a abrir los brazos y tensar los dedos de las manos hay que prepararse porque se va a lanzar. En el final de la segunda parte, Teseo de Händel, la chica del oboe las pasó canutas para seguirla. Fantástica Cecilia en el final de la primera parte y en los dos bises, el Da Tempeste del Julio César y aquella que se hizo tan famosa con la película Farinelli, Son qual nave, de Broschi.



Y el acompañamiento, excepcional. Il Giardino Armonico son la quintaesencia del Barroco. Y quien piense que el Barroco es aburrido, monótono y repetitivo, que se escuche la obertura de Gedeone, de Porpora, que se marcaron. De poner los pelos de punta.

¿Pegas al recital? Sí, quizás demasiado largo el programa y una primera parte mucho más vistosa que la segunda.

Ha sido un concierto mucho más "serio" que los últimos a los que había asistido de la Bartoli. Y lo he disfrutado mucho. Más que la soirée rossiniana.

Ah, los detalles de estilismo: sobrio vestido negro en la primera parte (nada de arrancar los cortinajes del salón como suele acostumbrar) y un desfavorecedor vestido a dos tonos en la segunda (el del vídeo de arriba). Y los clásicos Swarovskis deslumbrando. El público, más comedido que de costumbre en estos eventos aunque alguna mamarracha aislada disfrazada de "voy a la ópera" sí que había.

Recital de Cecilia Bartoli en Madrid,
Teatro Real, miércoles 13 de octubre de 2010.
Il Giardino Armonico
Obras de Händel

lunes, octubre 11, 2010

Ha muerto Joan Sutherland


A los 83 años (tampoco tantos, ¿no?).

Aquí, algo no muy habitual en ella:



Una pena.
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