viernes, julio 31, 2009

Up


Up, de Pixar (Disney).

Hay que verla.

Y el tema principal nos recordaba a...

LA MAZURKA DE LAS SOMBRILLAS DE LUISA FERNANDA.



Toma ya.

miércoles, julio 29, 2009

Música de Francisco Alonso

Continuando lo del otro día, una selección de lo que se puede ver y escuchar en el Centro Cultural de la Villa Teatro Fernán Gómez:

- Maitechu mía:



- Bella niña de ojos negros, de Coplas de Ronda:



- Canción del gitano, de La Linda Tapada:



- Dúo del gomoso, de Las Leandras:



- Pichi, de Las Leandras:




- Pasacalle de los nardos, de Las Leandras:




- Canto a Segovia, de La Picarona




- Carmen la cigarrera, de Mujeres de Fuego:



- Caminito de la fuente, de Las de Villadiego:



- Los olivares, de Róbame esta noche:



- Banderita, de Las Corsarias:



- Dicen que tengo, de Tres días para quererte:



- Tomar la vida en serio, de Luna de miel en El Cairo:



- Pasacalle de Los Chisperos, de la Calesera:



- Canto a Murcia, de La Parranda:



Ea, sólo hasta el domingo

viernes, julio 24, 2009

Zarzuelas y Revistas del Maestro Alonso



Soy zarzuelero antes que operero. De siempre. Disfruto mucho escuchando y viendo zarzuela. Y también paso mucha vergüenza cuando asisto a ciertas funciones que bajo el pretexto de mantener el espíritu tradicional de nuestro género lírico son de un caduco que asustan.

Hace poco más de una década los veranos madrileños se llenaban de funciones con decorados de cartón de compañías lideradas por lo general formadas por una vieja gloria rodeada de cantantes muy jóvenes que estaban empezando. El nivel era bastante bajo pero se veía entusiasmo y respeto por el género, y además era lo único que se podía ver de zarzuela de Madrid.

El Teatro de la Zarzuela se dedicaba a la temporada de ópera y sólo había un título por año.

Después llegaron las producciones de José Luis Moreno, muy conocidas, con mayor presupuesto pero con una concepción muy anacrónica y hortera de la zarzuela: esas pelucas de nylon, esos bailes regionales meintras delante el tenor se esfuerza en cantar una romanzam esos trajes con brillos... eran muy de gala de televisión.

Y ya en los últimos tiempos, mientras en el Teatro de la Zarzuela -ya dedicado casi íntegramente a ella- se presentan superproducciones que sólo el dinero público se puede permitir, las compañías zarzueleras han evolucionado hacia conceptos más "modernos", con el ejemplo de la compañía "Ópera Cómica", que presentaba producciones de bajo presupuesto pero con un intento de ofrecer una nueva visión del género.

De la revista no puedo hablar. Es un género que ha desaparecido, o al menos es invisible para mí. E imagino que para la gente más joven que yo, porque tengo más de 40 años y mis únicas referencias son las ya retiradas Lina Morgan o Norma Duval. Porque "Por la calle de Acalá" de Esperanza Roy queda ya lejísimos en el tiempo y lo anterior que puedo llegar a recordar era de cuando era un crío crío y todavía coleaban Tania Doris o, échate a temblar, cosas como Codeso & Milagros Ponti.

Esto no es un estudio concienzudo, es un blog y como tal es lo que recuerdo. Si ha habido más "revisteras" lo lamento, no me acuerdo o no las conozco.

En este ámbito, la compañía Dolores Marco se atreve a presentar un Programa de zarzuela y revista dedicado al maestro Alonso en el Centro Cultural de la Villa de Madrid, ahora llamado Teatro Fernán Gómez.

Es una compañía que está a caballo entre las que presentaban aquellas producciones de dos títulos por semana con decorados de papel y las que actualmente intentan dar un nuevo tono a la zarzuela.

Intenta presentar un espectáculo moderno y dinámico, pero hay muchos elementos que le pesan, y yo creo que es por la concepción misma del espectáculo, que consiste en una relación de números musicales sin orden claro ni, lo que es más importante, un hilo argumental.


En un escenario vacío y negro, una orquesta de cámara está al fondo enmarcada por dos pantallas en las que se proyectan fotografías. Delante, una compañía de una veintena de personas cantan, bailan y actúan.

El programa no empieza mal. Cinco hombres trajeados cantan a capella el Maitechu mía. La impresión es que la cosa va a ir escénicamente por terrenos cabareteros.


Pero no. A partir de ahí empieza "la caspa". Me da rabia decir esa expresión pero es verdad. Hace acto de presencia la voz en off de Paco Valladares que nos va dando detalles de la biografía de Alonso, los figurines "a lo Cornejo", unas pelucas espantosas, unas proyecciones penosas y los números se suceden uno tras otro sin ton ni son.


Lo de las proyecciones no tiene nombre, es como si hubieran encargado al chico de la vecina de abajo, que sabe de ordenadores, que ponga fotos para acompañar la música. La mayoría de las veces lo solucionaban poniendo el cartel de la zarzuela o revista que estaba sonando, pero cuando se ponían "ilustrativos" la cosa era de pena: fotos antiguas deformadas para que se adaptaran a las dimensiones de las pantallas o imágenes retocadas con el "filtro acuarela", imagino que para que no les pidan derechos de autor. Todo muy sacado de Google, y no me digan que no porque uno de los números tenía una foto "acuarelada" del último montaje del musical Cabaret, que ya tiene delito.


El asunto de decorados no habría sido demasiado problema si no fuera por la falta de teatralidad y de sensación de unidad que hacía que todo quedase aislado, en un "a ver qué viene ahora".

Y da rabia, porque había un fuerte esfuerzo coreográfico por parte de toda la compañía y los números que estaban trabajados en el sentido actoral (los cómicos, en general) eran lo más conseguido. Pero es que después de un número que podía motivar van y te sacan a una soprano en un extremo del escenario y a otra en el otro, vestidas con su trajecito regional cantando un rollete de cuidado y la atención vuelve a caer por los suelos.


Hay que destacar la labor de José Luis Mosquera (¿es el mismo que hacía esos espectáculos en el Black & White hace años???) y Carlos Crooke, los más "actores-cantantes", que eran los que animaban el cotarro. Otra incongurencia: ¿para qué la voz en off de Valladares cuando estos dos intérpretes también contaron parte de la biografía? Podrían haber narrado ellos la historia del maestro Alonso y seguro que la cosa hubiera sido más ágil.


Porque se hace eterna, especialmente la primera parte, que no paras de mirar el programa de mano a ver cuántas canciones quedan para que acabe. ¡Y la alegría que te llevas cuando ves que cantan tres seguidas, mezcladas y acortadas!

Por último, no se pueden tan poco vistosos algunos números tan archiconocidos. El Pichi de Las Leandras pudo tener un pase, pero Los Nardos fue de una ramplonería tremenda. Y la Banderita ni te cuento. La banderita requiere a una mujer de bandera y al coro y cuerpo de baile desfilando por el escenario. Y no, te ponen a la mezzo (con un vestido rojigualdo infame) en un extremo del escenario, al tenor (de soldadito) en el otro, y detrás proyecciones del desfile del 12 de octubre, con vídeo de la cabra de la legión incluído.

Y luego, zas, el pasacalle de la Calesera en plan apoteosis de vestuario y figuración, con pose inmóvil de toda la compañía al final o el Canto a Murcia con el que terminó la función, en el que te salen con los palos coronados de hojas y naranjas y que fue aplaudidísimo, claro.


Creo que el fallo de esta producción viene de su concepción: es, por mucho que en el programa digan que no, una antología al más viejo estilo. Yo creo que habría funcionado mucho mejor eliminando varios de los números (el canto a Segovia, la canción morisca, el corrido...) , quitando esa espantosa voz en off, cuidando un poquito la dirección escénica, cuidando MUCHO las proyecciones y dando un poco más de espectáculo a los pasajes más conocidos.

En el terreno musical, Marco Moncloa ejercía de barítono titular llevando a cabo las romanzas de las zarzuelas con autoridad y contundencia y el resto de la compañía se repartía un protagonismo coral en donde habría que destacar a los que participaban en los pasajes cómicos. Sin micrófonos, que conste, que hay mucha trampa suelta por ahí.


El teatro tendría una media entrada, aprox. Se aplaudió todo y con ganas. El público muy, pero que muy muy mayor. Mucho más que el habitual de zarzuela. Con los dedos de una mano contábamos a los que podrían ser de nuestra edad o más jóvenes. Pero es que tal como estaba concebido el montaje, ideal para ellos.

De lo que sí que me han entrado ganas después de ir es de conseguirme una versión de "Las Corsarias", que seguro que tienen mucha gracia. Qué pena que la producción del caso Gürtel que llevaron Malena Gracia y Marlene Morreau a Barcelona durara sólo 3 días en escena y no se paseara por el resto del país, jopé.

miércoles, julio 22, 2009

Grandes Voces (grandes)



Martina Serafin (soprano)
Marcello Giordani (tenor)

Recital. Programa Puccini. Teatro Real de Madrid.
Ciclo Grandes Voces. Martes 21 de julio de 2009

Orquesta Sinfónica de Madrid. Keri-Lynn Wilson


Ay chico, qué gusto da eso de que un recital del ciclo de Grandes Voces sea realmente de voces grandes como plural de grande y no de gran.

Cancelada Cristina Gallardo-Domâs por enfermedad, fue sustituida por la austríaca Martina Serafin, acompañada por Marcello Giordani en un programa de Puccini con fragmentos de Tosca y Manon Lescaut.

Fue una especia de "Opera Interruptus", porque te quedabas con ganas de que terminaran de cantar el resto de la ópera. Eso de que te dejen al final de la primera parte sin Tosca tirándose del castillo provocaba su puntito de ansiedad.

En la segunda parte, más de lo mismo, arias de Manon Lescaut y un dúo que nos dejó a todos bastante fríos.


Martina Serafin tiene lo que se dice un vozarrón, de esos redondeados y potentes que da gloria escuchar. Timbre no particularmente bello pero homogéneo y sonoro tanto arriba como abajo. Es verdad que tardó un poquito en calentar y los agudos al principio los gritó, pero vamos, como Tosca estuvo de lujo.

De Manon Lescaut la cosa ya cambió un poquito. Demasiado vehemente en los "suaves visillos" y ya más a tono en el "Sola, perdida, abandonada". Además, me sorprendió que con lo rotunda que había estado en Tosca, en la segunda parte la orquesta se la comiera un poco.


A su lado, Marcello Giordani. Tenor de emisión un poco rara: la voz la tiene como atrás pero luego cuando sube al agudo suelta un pepinazo pleno que te deja boquiabierto. También tardó un poquito en calentar, pero Cavaradossi no le ofrece dificultad alguna y en Des Grieux se lució bastante. Ningún problema con la orquesta a tutiplén que tenía detrás.

Como bises, el Nessun dorma (bis ideal para levantar el teatro) y nuevamente el Vissi d'arte, esta vez mucho más dramático e interpretado. Como colofón, el dúo final de Andrea Chénier, "vicino a te", en el que los dos se salieron, culminando con un final de decibelios y traca final. Estupendo estupendo.

Iba a decir que Keri-Lynn Wilson dirigía la orquesta, pero quizás sería más apropiado decir que era ella la dirigida por la orquesta y los cantantes. Iba como muy precipitada, pero al final soltó los dos chimpún (el Nessun dorma y el Andrea Chénier) que es lo que el público pide y aplaude.

Resumiendo. Muy buen recital. Un programa muy agradecido, Giordani luciéndose y Serafin una soprano a tener en cuenta que ojalá nos cante más por España. Para la temporada que viene canta la Mariscala en Barcelona, puede ser muy interesante ya que puede hacer una visión interesante alejada del excesivo lirismo habitual en el personaje. Pero peligro: está abordando ya Turandot y me da un poco de miedo que ese agudo que corrigió a lo largo del recital se le termine quedando gritado.

Como anécdota, esta nota que acompañaba el programa de mano y que fue la culpable del "climax-interruptus" de la segunda parte del concierto:


¿Problema surgido con los materiales de orquesta?
¿Einnnn?

miércoles, julio 15, 2009

Las Bodas de Fígaro (ii)

video

Como continuación a la crónica de anteayer... los elementos gráficos:




¡¡¡De verdad que Mariusz Kwiecien tiene una voz preciosa!!! ¡¡¡En serio!!!


lunes, julio 13, 2009

¿Bodas? ¿Pero cuántas veces se casa este hombre?


Le nozze di Figaro, de Mozart

Capitanucci, Mei, Forte, Kwiecien, Kemoklidze, Fischer, Zapater, Giménez, Cardoso
López Cobos, Sagi

Teatro Real de Madrid, domingo 12 de julio de 2009

Hace unos meses vi en la televisión una película de Carmen Sevilla y Juan Luis Galiardo en la que interpretaban a un matrimonio que por mediación divina cambiaban sus cuerpos durante unos días. Después de pasar por toda una serie de situaciones burdas y retrógradas (con las que confieso me río como un canasto, por muy políticamente incorrectas que hoy resulten) todo volvía a la normalidad y la mujer pedía perdón a su marido por haber permitido que el jefe la acosara (sin ser ella nada de eso) y a la vez excusaba a su marido por haber tenido un desliz extramatrimonial, cosa natural en los hombres.

¡¡¡VAMOS, IGUALITO QUE EN LAS BODAS DE FÍGARO!!!

Y es que yo reconozco que muchas veces funciono en modo "vacío cerebral ON", pero de verdad que ayer fue la primera vez que me di cuenta de lo socialmente avanzadísima que es esta ópera. ¡Que es de hace más de dos siglos y ya habla de lo retrógrado que suponía el derecho de pernada y la situación de la mujer en la sociedad y en el matrimonio! Vamos, que siempre la había tomado como una comedia de enredo de criados y señoritos, pero no me había parado demasiado a pensar en el trasfondo. Vamos, que una ópera del año la tana sea más moderna que una peli de hace 30 años... ya les vale.

Ay, si es que soy un zote.

También es verdad que no es una de mis óperas de referencia y hasta hace pocos años no podía con ella (me pasa con el Così y con los donizettis cómicos, que no los aguanto por muy obras maestras que sean), pero me reconcilié con ella hará unos añitos.

En fin.

El caso es que estas Bodas que cierran la temporada del Teatro Real reflejan perfectamente esa visión "liberadora" de la mujer sin necesidad de traslaciones espaciotemporales que tanto gustan y ofuscan a la vez.

Ante una obra tan coral, Emilio Sagi, el director de escena, se lleva gran parte del protagonismo, pero para bien. Una puesta sobria pero detallista, recalcando el humor de la obra y sacando todo el partido a las capacidades interpretativas de los cantantes. Muy bien, como de costumbre. Luego tiene sus "cosas Sagi" características como ese empeño suyo de poner elementos que distraen la atención de la acción principal, como figurantes haciendo el tonto al fondo de la escena o ¡EL RUIDO DE LA FUENTE CON CHORRITO en el cuarto acto! ¡Por favor! Supermolesto. Pero vamos, por lo general, muy bien la escena. Especial mención al ballet con castañueleo en el tercer acto, elegante y sin parecer un pegote. Los decorados muy apropiados también, aunque la pared vacía de los dos primeros actos quedaba excesivamente fría, por mucho que separara el ambiente colorista y festivo de los criados del aburrido y serio de los amos.

Así como en compositores posteriores creo que se queda un poco corto de sal, a mí me encanta López Cobos en Mozart. Ya lo dije el año pasado con Idomeneo, cuando lo acusaron de frío y carente de pasión. Que es Mozart, que es clasicismo. Y ha conseguido llevar la orquesta en su justa medida, con elegancia y precisión pero también con la ligereza que precisa esta comedia y siendo exquisitamente sutil en las partes más líricas. Muy bien también.

Respecto a los cantantes, todos se movieron entre nivel bueno y muy bueno. Cinzia Forte como Susanna tardó en calentar (o serían nervios, que era el estreno del elenco alternativo) y ofreció un primer acto un poco irregular, con un poco de grito, pero afortunadamente se relajó en la segunda parte. Lo que desde luego no me la puedo imaginar es como la Gilda del Rigoletto de hace unas semanas.

Siguiendo con las chicas, Eva Mei hizo una condesa muy lírica. Deliciosa, delicada arriba y con pocos graves abajo, y capaz de cantar con muchísimo gusto. El Dove sono fue uno de esos momentos "mágicos". Fue una condesa doliente, más resignada que confabuladora. Muy bien.

El Cherubino lo hizo Ketevan Kemoklidze (ni idea de quién era hasta ayer). Estupenda, voz pastosa y tremendamente expresiva.

Jeannette Fischer fue una tremenda Marcellina que se quedó con el público por su capacidad cómica al principio y después por ofrecer un aria modélica. Voz penetrante (a lo Itxaro Mentxaka, para entendernos) y segura. Raro es fijarse en este personaje, pero la Fischer lo logró.

También muy adecuada Soledad Cardoso como Barbarina.

En cuando a elenco masculino, excelente. Ya tener a alguien de la clase de Raúl Giménez de Don Basilio es un lujazo. Miguel Ángel Zapater (sólo tres funciones, y ni aparece en la mierda de página web del teatro) fue un correcto Doctor Bartolo. y Miguel Sola un contundente Antonio.

Los protagonistas se lucieron. Fabio Maria Capitanucci fue un Figaro con voz, que anda que no hay que ponerse a veces la trompetina para escuchar a otros. Bien tanto cuando le tocaba estar enfadado como cuando ágil y cómico. E interpretativamente muy bien, sin cargar las tintas.

Y Mariusz Kwiecien, por faaaaavoooor, peazo barítono. Qué rotundidad, qué belleza de timbre, qué todo. Y además, por fotos que he visto, tiene pinta de pertenecer al exclusivo club de los barihunks. Vamos, que lo tiene todo.

Estoy contento de haber visto este segundo reparto por la parte masculina. Me da pena no haber visto a Barbara Frittoli pero me alegra haber escuchado a Eva Mei.

La función, así, globalmente, empezó un poco desigual, con un primer acto un poco "nerviosillo", pero a partir del segundo se asentó, y ya la segunda parte con los dos últimos actos todo fue bastante rodado. Sin entusiasmos exagerados, buena función, buenas bodas y buen cierre de temporada.

Efemérides:
- Se dice que con el aire acondicionado (con una temperatura para congelarse, todo sea dicho, que se me quedaban los pies fríos) habían espearcido aroma de azahar. Yo no lo capté.
- Sonaron 4 teléfonos móviles con sus respectivas melodías machaconas. Pesadez de gente.
- Un minuto antes de empezar la segunda parte, estando yo en el cuarto de baño, escuché un do de pecho (y unos aplausos posteriores) que llegaba de la zona de camerinos -imagino-. ¿Quién sería? ¿Giménez? ¿Viana? ¿Alguien del coro?
- Recogí mis abonos del año que viene (el general, el reducido, el de grandes voces) y me devolvieron el dinero del recital de Domingo y Villazón (chico, qué bien vino).

No pongo fotos porque, a tres días del estreno, en la costrosa página web del Teatro Real no hay ni una miserable imagen, ni han corregido el reparto. Vamos, lo de costumbre.

Ah, el que les cambiaba los cuerpos a Carmen Sevilla y Juan Luis Galiardo era... Jaime de Mora y Aragón. ¡TELA!
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