miércoles, enero 28, 2009

Trovador en la bruma

Hoy, fragmentitos de Il Trovatore con un reparto de esos que los cursis llaman "de lujo": José Carreras, Natalia Troitskaya, Elena Obraztsova y Juan Pons.

¿El problema? Pues que debe de ser una grabación de grabación de un VHS (o Beta, vete a saber) de un tomavistas del año 85. Y todo lo que se ven son brumas y sombras.

Pero tiene su gracia, es como un Trovador Fantasma.

Di tale amor:



Final del primer acto:



Stride la vampa:



Il balen del suo sorriso:



Ah si ben mio + Di quella pira:



D'amor sull'ali rosee:



Miserere:



Final primer cuadro del cuarto acto (es que lo pondría entero):



Finale:



¿Has visto algo?
Yo tampoco.
Pero bueno, escuchar sí, ¿no?

Ah, que tocaba poner cosas de Stravinski.

martes, enero 20, 2009

La carrera del libertino


Igor Stravinski
The Rake’s Progress
Teatro Real de Madrid, lunes 19 de enero de 2009

Toby Spence, Johan Reuter, María Bayo, Daniela Barcellona, Darren Jeffery.
Christopher Hogwood, Robert Lepage.


Muchas ganas tenía yo de asistir a este Stravinski que es una delicia musical. Es una ópera con lenguaje musical del siglo XX pero con estructora de ópera clásica, con sus recitativos, arias cavatina/cabaletta, concertantes... Me fascina. Eso sí, tiene dos escenas que se hacen eternas (la del manicomio y la de Tom y Shadow decidiendo el matrimonio con Baba) y si la orquesta no mete un poquito de tralla te puedes acabar durmiendo.

Si además te la ponen en una producción supermegaespectacular que es rompedora sin ser payasa y a la vez es respetuosa con el libreto y coherente dramáticamente, miel sobre hojuelas.


Sobre el papel, claro, porque el resultado al final ha sido un... ay, sí, vale, buena velada, pero no maravillosa.

Primero, la división de la ópera en dos partes en vez de cortar por los actos. Sí, hacer tres actos hubiera supuesto media hora más en el teatro, pero el público estaría más descansado, con más atención y no se hubiera producido la desbandada instantánea que ha dejado desierto el teatro en cuanto ha caído el telón. En el entreacto dos amigos me comentaban que no se podían concentrar en la ópera por cansancio. Un lunes, día laborable después del fin de semana y con los sonidos arrulladores stravínsquicos puede ser mortal. Menos mal que las incómodas butacas del Teatro Real y el Red Bull hicieron su trabajo conmigo.



Después, la dirección musical. No sé si Hogwood ha querido recalcar la parte más arcaica de la música de Stravinski o qué, pero ha habido momentos muy monótonos, especialmente en el segundo acto.

Tercero, las toses. Hoy ha sido insoportable. Un señor en la tercera fila de Paraíso no ha parado durante toda la segunda parte. Las toses son contagiosas y en cuanto tose una persona hay efecto dominó. Y no te creas que la gente se corta o se pone un pañuelo, no, cuanto más estentórea la tos, mejor. Horrible.



El reparto ha estado muy equilibrado. Toby Spence ha sido una maravilla de Tom, un tenor de voz no muy grande pero clara y penetrante, con agilidades, agudos y aunque el grave tenía un color distinto, era perfectamente audible. Me ha encantado.

Johan Reuter ha cumplido perfectamente como Shadow. ¿Que le faltaba un punto más de fiereza? Puede, pero le ha sabido dar el toque ladino y canalla al personaje.


Para Baba La Turca en vez de la mezzo de prestigio ya mayor con la voz cascada se ha escogido a una en plenas facultades, la Barcellona. Muy bien, se la notaba disfrutando del papel y dando rienda suelta a la expresividad sin pasarse de caricatura.

Darren Jeffery, más que correcto como Trulove y... altísimo, oye, que le sacaba una cabeza a todo el mundo (a la Bayo dos o tres) menos a la Barcellona no, que también debe de ser una torre de mujer.


Y María Bayo. Ay María Bayo. En principio tiene la voz adecuada para el papel... si lo hubiera cantado hace 10 o 15 años. Su timbre penetrante le va de perlas al rol de Anne, y ha hecho cosas muy musicales y muy bellas (el final, sobre todo, y algún concertante), pero el momento culminante, su gran aria del final del primer acto, ha sido como salvada por los pelos. Los ornamentos de la cavatina han sido pobretones, ha estado calante y el agudo final era un "venga, lo doy como puedo y me voy corriendo". No me gusta meterme con ella porque parece ser deporte nacional, pero jo, la he visto en cosas mejores. He escuchado el mp3 de la función que se retransmitió por radio, estuvo mucho mejor que anoche.



El montaje, ya he dicho, con muchas posibilidades, sorpresas y momentos conseguidísimos, como el viaje en coche, la despedida de Anne de su casa, las escenas de la piscina, el cementerio... merece la pena verlo. Está en DVD en su estreno en La Monnaie y se puede encontrar en divx hurgando por ahí.

Ah, a mí que no me digan, pero el que hacía de nadador LLEVABA RELLENO EN EL PAQUETE.


¿Comparaciones? Siempre será referencia obligada esa MARAVILLA de producción de David Hockney que se puedo ver en Madrid en el teatro de la Zarzuela (Rosa Mannon, Felicity Palmer y François LeRoux, creo recordar entre los cantantes) y que también está en vídeo con Felicity Lott, Rosalind Elias y Samuel Ramey.



No será una de mis óperas de cabecera, pero de vez en cuando es muy saludable escucharla.

En la próxima entrada, más fragmentos de esta producción, tanto en audio como en vídeo.

lunes, enero 12, 2009

Il bel sogno di Doretta


Hola a los pocos que quedáis leyendo este blog y feliz año y tal y pascual. No voy a volver a decir que éste lo tengo abandonadísimo pero quien haya leído el otro blog, el guarro, sabrá que ando de obras, presentaciones a mi familia política y futura mudanza. Y eso, créeme, no es que estrese, es que ataca.

El sábado me acordé de chiripa que por ARTE echaban LA RONDINE de Puccini, que mira que se hace difícil de ver.

Desde el Met y con el morbo (seamos realistas, sí, con el morbo) de la parejita Alagna Gheorghiu (¿me sobra alguna h?) de protagonistos.


La Rondine es la gran incomprendida de las obras de Puccini. Yo creo que es porque el tercer acto no satisface ni argumental ni musicalmente las expectativas que sugieren los otros dos. Es como una Traviata light o, como dijo un entendido, la historia de lo que podrían haber sido Musetta y Rodolfo años después (convertidos en Magda y Prunier). El caso es que la música con tanto vals y tanto aire decadente, aunque preciosa, no tiene la eficacia dramática de otras obras del autor. No obstante, lo mejor es dejarse llevar y ser cómplices de un pequeño drama poco trascendente.


En disco tengo tres Rondines, y las tres muy buenas: Anna Moffo, Kiri Te Kanawa y Angela Gheorghiu. La primera es la más cortesana, la segunda la más elegante, la tercera la más humana. Yo creo que todas están estupendas en ese papel. Mi predilecta es Kiri, por lo etéreo de su voz, porque parece que flota, que no está con los pies sobre la tierra, es como la auténtica rondine, me chiflan sus partes medio habladas (a pesar de que a los italianos su dicción les pone delosnerves). Además, tiene a Domingo de Ruggero y a David Rendall como un refinadísimo Prunier (qué angustioso Cavaradossi nos cantaría en Valencia años después de esta grabación, no quiero ni recordarlo).


Pero vamos, que cualquiera de las tres Rondines pasa del notable alto. Gheorghiu tiene a su marido al lado y Moffo tiene al Ruggero más discreto y al tenor comprimario por excelencia del siglo XX: Piero di Palma. Para il sogno di Doretta no puedo sino rendirme al recital de Caballé para Emi. No se puede estar mejor.


Y precisamente aquí dejo este fragmento que grabé el sábado, con una Gheorghiu salvándolo por los pelos (estaba acatarrada, dijeron), aunque afortunadamente mejoró para el segundo acto.



Ah, el pelo y la insoportable joyita en la frente, pa matar al estilista. Joer.


La producción, muy estética y correcta. La dirección escénica, de pena, superestática. La vi a trocitos, la dejé grabando y apagué la tele porque mi señor novio me reclamaba con nosequé asuntos de muebles de cocina, qué cruz. Pero vamos, el final del segundo acto con todos sentaditos en las mesas sin moverse me pareció totalmente arcaico.


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